Para empezar la semana

Miquel Roig escribió su tuit la semana pasada pero, como intento entrar en X cada día menos, he tardado en verlo. Además, me viene estupendamente para arrancar la semana: el director adjunto en El Confidencial se ha limitado a recopilar, con su estupenda prosa, los “hechos” que rodean a Pedro Sánchez, ese presidente ausente (esto no es de Roig, es mío, después de ver su periplo indio). Empieza fuerte: “Los dos últimos secretarios de Organización del PSOE ya han pasado por prisión”, y sigue con los casos de acoso sexual, la falta de presupuestos, Adamuz y el apagón, personajes como Leire Díez y, por supuesto, “la esposa del presidente”.

Pues está quedando una ERC estupenda…

Más allá de algunas reacciones a la propuesta de Gabriel Rufián para toda la izquierda española (con su partido y EH Bildu, incluidos en la amalgama), parece que el ambiente en ERC no es el mejor: “Junqueras consuma su purga en Esquerra para imponer a sus candidatos en las municipales. Las maniobras de la dirección nacional precipitan la dimisión en bloque de la cúpula de ERC en Gerona tras haber hecho caer la de Barcelona”. Según la pieza en Vozpópuli, sus “adversarios” califican a Junqueras como “un líder de formas suaves pero enemistado con la democracia interna” que “se ha dedicado a fustigar sin clemencia al sector crítico”.

Pues para la izquierda ese era el enemigo

Emilio Delgado, de Más Madrid, ha empezado a ser conocido fuera de la capital del reino de España gracias a su aparición pública con Gabriel Rufián en la que ambos pusieron en duda ciertas prácticas de la izquierda. Y sigue: en la Cadena SER dijo que “necesitamos acercarnos a los chicos de 18 a 24 años que se están yendo a la derecha. Desde la izquierda tenemos que tener algo que decirles”. Estoy de acuerdo, y hasta me atrevo a darles un consejo: la izquierda española tiene que empezar a decir a los chicos jóvenes, blancos y heterosexuales que no tienen la culpa de todo y que no son todos violadores potenciales.

¡Oh, sorpresa! ¡El sorpasso!

Leo en Infolibre que “el auge de Vox en Castilla y León enciende las alarmas en un PP que ya no ve tan lejos el ‘sorpasso’” y me hago el sorprendido, porque la verdad es que no me sorprende nada: solo Alberto Núñez Feijóo y su equipo (en el que destaca Miguel Tellado, como ejemplo ilustrativo) no se daban cuenta que usar los mismos marcos que la extrema derecha, sus argumentos, a Los Meconios y a Vito Quiles, reforzaba a Vox. Tanto que “en Castilla y León Vox superaría por primera vez la barrera del 20% en un territorio, lo que supone una amenaza directa para los partidos del bipartidismo”.

Lo que pide Vox

“Control de la dirección de los informativos de Canal Extremadura, una vicepresidencia del Ejecutivo autonómico y dos consejerías”. Eso es lo que exige Vox a María Guardiola después de las elecciones en Extremadura. Lo hemos encontrado en un digital de Extremadura que huele a extrema derecha, así que podemos pensar que las peticiones reales se parecerán mucho a las publicadas. De eso va la ultraderecha: de controlar el mensaje y de acumular cargos. ¿Para qué? Pues para lo que hizo Juan García-Gallardo en Castilla y León: cobrar, posar y trabajar para su partido. Normal que Guardiola diga que no. ¿Aguantará la presión de Feijóo?

La mejora por decreto

Me parece genial que a la gente le suban el sueldo. Eso significa que la empresa para la que trabajan va bien y que su labor está reconocida. Las dos son sensaciones estupendas. Pero si esos no son los motivos, habrá que atender lo que sucede: “Yolanda Díaz propone subir el salario mínimo un 3,1% y llevarlo hasta 1.221 euros al mes”. De saque, esta en 20 Minutos también me parece una buena noticia porque responde a una cuestión de justicia social. Pero la mejora de la economía no puede ser solo por decreto, y si lo es, como hace este gobierno español, hay una serie de errores que se quieren tapar.

¿Cómo se paga esto?

Para que los sueldos suban de manera espontánea, sin recurrir a los decretos, hace falta que la economía vaya bien. Y para eso hay que atraer riqueza y dinamizarla. Solo con las cotizaciones de las personas asalariadas, por mucho que crezca el funcionariado, no da. Y menos si tenemos en cuenta estos datos que leemos en Vozpópuli: “La nómina de las pensiones subirá en 2.800 millones en 2026 por la incorporación de 140.000 pensionistas más. Cada mes se producen en el sistema público alrededor de 44.000 altas de nuevos pensionistas y unas 33.500 bajas”. En noviembre el estado dedicó 13.720 millones de euros a abonar 10,42 millones de pensiones.

Suiza, claro

Seguimos conociendo detalles de la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores. En este caso, “Suiza ordena el bloqueo de eventuales bienes de Nicolás Maduro” (Swissinfo). ¿Cómo que el presidente venezolano tenía “presuntos bienes” en Suiza? ¿Cómo que estos han sido bloqueados “de manera preventiva” “para evitar una fuga de capitales”? ¿Qué capitales? ¿Qué fuga? ¿Con qué derecho? ¡Cómo no voy a acordarme de esta otra noticia de 2015! “Los 4.197 millones de dólares que María Gabriela Chávez posee en sus cuentas de Andorra y Estados Unidos la convirtieron en la venezolana con más dinero” (Infobae).

Ella confía

Escribe Esperanza Aguirre que “si hay una persona que tiene como principal objetivo acabar con el totalitarismo comunista en América es, sin duda, Marco Rubio”. En el mismo párrafo, la del PP asevera: “Podemos estar absolutamente tranquilos”. En el siguiente describe como “operación quirúrgica magistral” la detención ilegal de Maduro, y sigue con su ida de olla cuando habla de “la no menos magistral maniobra de colocar a Delcy Rodríguez al frente de ese país”. Quien publica este tipo de opiniones (en este caso, The Objective) hace una gran labor dejando claro qué piensa cada una o cada uno… y sus seguidores.

Ya están aquí

Según Huffington Post, “los robots humanoides ya están aquí: con funciones que vienen a quitarte trabajo, que no el trabajo”. Bueno, eso está por ver. De momento, me acuerdo de las leyes de la robótica que escribió Isaac Asimov y que en Wikipedia han compilado así: “Un robot no hará daño a un ser humano, ni por inacción permitirá que un ser humano sufra daño. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley”.

«Trump entiende lo que entiende»

La frase no es mía, el periodista Michael Wolff se la atribuye a Steve Bannon en el libro “Fuego y furia: En las entrañas de la Casa Blanca de Trump”, sobre la primera legislatura del republicano: “Trump entiende lo que entiende”. Mucho me temo que esto no va a entenderlo: “Dinamarca pide respeto a su integridad territorial después de que Trump nombre enviado a Groenlandia” (Independent). No lo entenderá porque no querrá hacerlo (y no completaré el dicho popular) y porque para él el respeto no importa. Importa solo lo difícil que se lo pongas, por lo que creo que Europa tiene que empezar a ser un rival fuerte para Trump.

Y no le importa el conocimiento

Visto lo visto, Trump parece que es de esos que desprecian lo que no son capaces de entender. Lo digo porque su menosprecio por el conocimiento es alarmante: “Trump destituye a casi 30 diplomáticos de carrera en una reconfiguración de la política exterior” (Voz.us). “África es la región más impactada, con embajadores destituidos en 13 países, entre ellos Nigeria, Senegal, Somalia y Uganda” también han caído los de Filipinas, Vietnam, Guatemala o Surinam, entre otros. La idea de Trump es “reorientar la política exterior del país hacia funcionarios plenamente alineados con la agenda de ‘Estados Unidos Primero’”.

Los planes de la derecha

Por todo lo escrito (hoy y todos los días), parece lógico que si opinas lo contrario a lo que piensa Trump haces lo correcto. Por extensión, opinar lo contrario a lo que piensan sus tentáculos más cercanos también lo será: “Vox recupera su plan de reducir el número de diputados en la Asamblea de Madrid de 136 a 91” (Vozpópuli). Puede parecerme exagerado que una comunidad como la de Madrid tenga 136 parlamentarias y parlamentarios, cuando la CAV solo tiene 75, pero si Vox quiere reducir el número será por algún interés perverso, empezando por el de reducir la democracia, que es el más evidente, claro.

¿Alguien se acuerda de Alvise?

El partido de Alvise Pérez consiguió tres europarlamentarios en las últimas elecciones. Pues bien, los dos que no son él, “Diego Adrián y Nora Junco, se integraron en el grupo parlamentario Conservadores y Reformistas Europeos y poco después se querellaron contra Alvise al denunciar no solo una campaña de hostigamiento en redes como consecuencia de los mensajes que Alvise había publicado sobre ellos sino que, incluso, habían llegado a temer por su integridad física al revelar también el lugar en el que se encontraban o al que se dirigían” (InfoLibre). La pregunta es: ¿qué tipo de seguidores y votantes tenían?

¿Cómo convivirán?

Una pregunta parecida podríamos hacernos con el partido de Yolanda Díaz: ¿alguien se acuerda de Sumar? Yo hablo de “partido” porque estoy chapado a la antigua. También podemos referirnos a Sumar como “movimiento” o “marca” porque da igual: ¿quién lo tiene en cuenta? ¿Cuándo ha sido el último acto político que han organizado con simpatizantes y líderes orgánicos? ¿Qué es Sumar hoy? Lo que tengo claro es que es una gran paradoja, porque quienes saltaron de Podemos a ese espacio, ¿qué van a hacer? No hay ejemplo más claro que el de Alba García en Euskadi, así que podremos seguir el proceso de cerca.

La retórica

¿Qué es el “escudo social”? ¿A quién cubre realmente? Y la pregunta más importante: ¿a quién quieren vendérselo? Porque después de ver cómo y por qué Bildu y PSOE aprobaban la ley española de vivienda, que es evidente que no ha arreglado nada pero les salió rentable electoralmente, ya sabemos que las iniciativas “sociales” de este combo son más bien “comerciales”. Pero vuelvo al escudo social: ¿quiénes son esas familias que se declaran vulnerables y no pueden ser expulsadas de las viviendas que ocupan? ¿Y de quiénes son las viviendas si en Euskadi no hay fondos buitre ni grandes tenedores?

La realidad

La realidad, alejada de la retórica socialista que suena más hueca que nunca, es que en Badalona no se están manifestando en contra de los migrantes ni cayetanos ni skinheads. Es la ciudadanía precisamente con necesidades (vivienda cara, sueldos bajos, carro de la compra vacío) la que se harta de que los escudos sociales no le protejan. Y eso es terrible desde cualquier prisma: por eso crece Vox, porque los partidos que dicen proteger a los desamparados (del tremendo tufo de superioridad que gastan también tendremos que hablar), no les protegen, y todo se queda en la retórica y el anuncio para los retuits.

Y las chorradas

En mi familia estamos comprometidos con la igualdad entre personas, y en el caso de los juguetes, hemos dejado claro siempre que estos no tienen género. Pero las cruzadas en las que se enreda la izquierda, intentando culpabilizar a quien elige una muñeca con ropa en tonos pastel para una niña, y un coche teledirigido con colores llamativos para un niño, están siendo su condena. Esa izquierda que no consigue hacer que las personas vulnerables se sientan protegidas no se corta en señalar a quienes no son suficientemente horizontales. Y es precisamente esa intransigencia desde la ineficacia su gran lastre.

Así acaban

La intransigencia y la incapacidad están borrando a la izquierda del mapa político (¿de verdad es un éxito que Podemos en Extremadura haya logrado uno de cada diez votos?). En Catalunya, por ejemplo, la CUP (socio histórico de la izquierda abertzale hasta que ERC le abrió los brazos por cálculo político) exhibe “en su feudo de Gerona” (Vozpópuli) contradicciones en migración (también ha hecho suyo el argumento de Alianza Catalana sobre que es inviable la Catalunya de los diez millones, “el modelo que vincula crecimiento económico e inmigración”) u ocupación, y hasta ha tenido “polémicas con ecologistas”.

El PSOE después de Sánchez

No parece que las elecciones en Aragón, Castilla León o Andalucía vayan a tener un resultado diferente que las de Extremadura: el PP será la lista más votada, Vox ganará los pulsos y el PSOE se deshará. Ante esta perspectiva fácilmente adivinable, lo que no entiendo es que Pedro Sánchez mande a sus ministros a pegarse la leche contra la pared. Pilar Alegría ya ha abandonado el ejecutivo, y María Jesús Montero ha quemado toda su buena reputación. Pero el lanzallamas, que nadie se despiste, lo maneja Pedro Sánchez. ¿Quién va a quedar en el PSOE sin quemaduras visibles cuando el actual presidente abandone Moncloa?

Pero, ¿esto qué es?

“Cerdán montó un grupo con Leire Díez y el exjefe de la SEPI para pedir comisiones al Ibex”, “un grupo que el entonces número tres del PSOE, Santos Cerdán, organizó con la intención de montar reuniones con empresarios del Ibex 35, a quienes se les solicitaban comisiones con el pretexto de ‘desactivar una supuesta amenaza para la seguridad nacional’” (The Objective). Según Vicente Fernández, “él no participó, sino que se limitó a entregarle las llaves de las oficinas del sexto derecha a la llamada fontanera del PSOE”, Leire Díez. Y según la OCU, “la trama corrupta tiene su epicentro en Navarra y escala gracias a Ábalos con la llegada a Moncloa”. Esto, ¿qué es?

Esto es racismo

“¿Por qué solo aceptamos gente de países de mierda? ¿Por qué no podemos traer gente de Noruega, Suecia…? solo unos pocos, traigan algunos de Dinamarca” (Antena 3). Estas preguntas se las hace Donald Trump que no ha tenido problemas en confirmar, durante un mitin en Pensilvania, que es un racista. Por supuesto, también aprovechó para meterse con Europa (“liderada por gente débil”), y para presentarse, en el mismo paquete, como un pacificador, en este caso, en el conflicto entre Tailandia y Camboya, donde sigue “la escalada militar en la frontera” pese a la mediación del propio Trump.

Lo que piensan en Dinamarca

Trump pide que Dinamarca le envíe inmigrantes, en vez de esos “países de mierda”. Pero, ¿qué opinan en el país nórdico? Pues “Dinamarca considera que Estados Unidos es una posible amenaza para su seguridad” (Menéame). Los avisos son cada vez más claros y altos: EE.UU. pone por escrito que su objetivo es acabar con el modelo europeo, Rusia aplaude su determinación mientras incrementa los bombardeos en nuestra frontera Este y algunos países europeos empiezan a tomar medidas para reforzar sus ejércitos y arsenales. Los caballos de Troya de Trump y Putin en nuestro entorno tienen que sentir nuestro rechazo expreso.

Hay esperanza

Eileen Higgins es la nueva alcaldesa de Miami, después de treinta años de gobierno republicano y de vencer al candidato apoyado expresamente por Trump, Emilio González (que con ese nombre, ese apellido y esa derrota, igual empieza a preocuparse por su deportación). Hay esperanza. De hecho, las exageraciones de Trump podrían responder a las derrotas políticas que está sufriendo: “Esto es más importante que Nueva York”, tuitea Sandro Pozzi. E insiste: “El mensaje para los republicanos no puede ser más claro de cara a las legislativas”. Y para el mundo, también: resistir… A menos que Trump cambie las reglas de juego a su favor.

¿Cuál es la solución?

El populismo de derechas y el de izquierdas, la extrema derecha y la extrema izquierda, quienes beben los vientos por Trump y quienes justifican a Putin, son la misma mierda. Así de crudo. Y apoyarse en unos u otros no resuelve absolutamente nada: “Los empresarios temen que España también sea ingobernable con PP y Vox. La posibilidad de que caiga Sánchez genera más inquietud que euforia en algunos círculos empresariales, por la falta absoluta de puentes entre Feijóo y Abascal” (Vozpópuli). ¿Qué pretende Alberto Núñez, recibir los votos de Vox a cambio de nada y, después, desentenderse de lo que conlleva?