FLORENCIA: El Palacio Pitti

En el viaje realizado a Florencia del 10 al 14 de junio del año pasado, hubo un lugar que llamó nuestra atención y que no conocíamos, el Palacio Pitti, así que vuelvo a él para mostrarlo de forma más pausada. El relato comienza en la Piazza della Signoria, a la que se asoma uno de los emblemas de Florencia, el Palazzo Vecchio (Palacio Viejo), construido entre 1299 y 1314 con forma de castillo y con una torre de 94 metros de altura. De aquí parte el Corredor Vasariano, construido en 5 meses por orden del gran duque Cosme I de Médici en 1565, que enlaza el Palazzo Vecchio con el Palazzo Pitti, que ahora se puede visitar partiendo de la Galería Uffizi, pero salen a la venta muy pocas entradas, por lo que no pudimos visitarlo, limitándonos a verlo por fuera, primero bordeando el río Arno y luego pasando por el Ponte Vecchio (Puente Viejo), construido sobre el río Arno a mediados del siglo XIV. En los siglos siguientes sus casas colgantes estaban ocupadas por carniceros, pero cuando la corte se trasladó al Palacio Pitti, Fernando I ordenó cerrar las tiendas por el mal olor, convirtiéndose desde entonces en joyerías. La parte alta del puente corresponde al Corredor Vasariano.

Con los 37 grados que había, el 12 de junio optamos con modificar nuestro programa pasando al plan B, en busca de un lugar más fresco, por lo que decidimos cruzar el puente para buscar refugio en el Palacio Pitti, distante 350 metros. Su construcción se realizó en la segunda mitad del siglo XVI por encargo del comerciante florentino Luca Pitti, amigo de Cosme de Medici, siendo realizada por Luca Fancelli. La decoración exterior responde a la arquitectura palaciega del Quattrocento florentino. Su interior alberga varios museos, así que, como no teníamos prisa, compramos la entrada conjunta para todos ellos.

Nuestro recorrido comenzó en la Galería Palatina, situada en el primer piso, que se añadió al Palacio Pitti en los siglos XVII y XVIII. El primer lugar que llamó nuestra atención fue la Galería de Esculturas, profusamente adornada, en la que, entre otras, contemplamos las estatuas de Asclepio, Cesar Augusto y Nella magnificenza. En nuestro recorrido pasmos por 14 estancias reales, donde se conserva gran parte del mobiliario original. En ellas vivieron miembros de los Médici, los Habsburgo y los Saboya.

Seguimos recorriendo la Galería Palatina, que guarda las principales colecciones de arte de los Medici, pudiendo contemplarlas como ellos lo hacían, En el Corredor de Poccetti disfrutamos de obras como “Ila y las ninfas”, de Francesco Furini (1630-1633), “La adoración de los pastores “, de Andrea Sghiavone, “La creación de Eva”, de Andrea di Mariotto (1560). “Expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén”, de Andrea di Mariotto (1560). “Nativita”, de Cosimo Roselli (1490) o “Retrato de una mujer joven”, de Sandro Botticelli (1485).

La Galería Palatina se abrió al público en 1833 y está compuesta de 28 salas, así que continuamos la visita contemplando los techos barrocos pintados al fresco mientras pasamos por las salas Ulises, Educación de Júpiter e Ilíada, además del baño de los duques de Toscana. También contemplamos obras como “Ecce Homo”, de Cigoli (1607), “Retablo de Gambassi”, de Andrea del Sarto (1525-1526). “Tintoretto”, de Andrea Frizieer (1578) o “Asunción de la Virgen”, de Andrea del Sart. Además de una fuente del siglo XV en la Habitación del Moro y la escultura “La Caritá”, de Lorenzo Bartolini.

De la Sala de la Ilíada pasamos a las de Saturno, Marte y Apolo. El nivel artístico sigue subiendo, con obras como “Felipe II de España” de Tiziano Vecellio, “El Arcángel Rafael rechazando el regalo de Tobías”, de Giovanni Bilivert, “Virgen del Baldaquino”, de Raffaello Sanzio (Rafael) (1506-1508), “Madonna della Cesta”, de Peter Paul Rubens, “La velata (La dama velada)”, de Rafael Sandio, “Inmaculada Concepción”, del napolitano Luca Giordano, “Retrato ecuestre de Felipe IV”, obra maestra de Diego Velázquez (1635) “Retrato de Alvise Cornaro», obra maestra de Tintoretto, “Retrato del Cardenal Guido Bentivoglio”, de Anthony van Dyck, “La Virgen con el Niño” (1650), de Bartolomé Esteban Murillo, “La Virgen con santos”, de Andrea del Sarto (1523-1524), “Doble retrato del enano Morgante”, de Agnolo Bronzino, “La hospitalidad de San Julián”, de Cristofano Allori, “Retrato del Papa Julio II”, de Rafael Sanzio y “El Concierto de”, de Tiziano, además de las esculturas “Vittoria”, de Vincenzo Consani (1867) y “Venus”, de Antonio Canova. La siguiente cita la tuvimos en los Apartamentos Reales, que cuentan con muebles suntuosos y obras de arte del siglo XVI al XIX, gustándome especialmente el Salón Verde.

Luego visitamos la Galería de Arte Moderno, ubicada en el segundo piso, que cuenta con una rica colección de esculturas y pinturas de los siglos XVIII a comienzos del XX, en su mayoría de artistas italianos. Os muestro algunas de ellas: “Eva tentada por la serpiente”, de Giuseppe Bezzuoli, “Retrato del Conde Anatole Nikolaievich Demidov”, de Karl Pavlovich Brulloff, “Batalla de Legnano, de Amos Casioli”. “La entrada de Carlos VIII en Florencia en 1494”, de Giuseppe Bezzuoli, “Retrato de la condesa Juliette Cotti”, de Alessandro Ossani, “Retrato de Alaide Banti”, de Michele Gordigiani, “Nadar entre las rocas”, de Cabianca Vincenzo, “Retrato de Diego Martelli”, de Francesco Gioli, “Retrato de Quirina Moceen”. “Masacre de la familia Cignoli”, de Cosimo Conti, “El campamento italiano en la batalla de Magenta”, de Giovanni Fattori y “Retrato de Isabel de Austria”, de Giuseppe Sogni con la escultura “Mujer sentada”, de Odoardo Fantacchiotti. Otras esculturas son “San Sebastián”, de Pio Fedi, “Aristodemo”, de Meneceo y “Apolo y Giacinto”, de Stefano Ricci.

Continuamos en la Galería de Arte Moderno contemplando entre otras las pinturas “María Antonia de las Dos Sicilias”, Gran Duquesa de Toscana, de Morelli y “Ecce Homo”, de Antonio Ciseri. La siguiente pintura de la izquierda es “La muerte de Mesalina” y la de la derecha “Filippo Lippi enamorándose de Lucrezia Buti”, ambas de Gabriele Castagnola. La escultura de bronce representa a los amantes trágicos Paolo y Francesca del Infierno de Dante, obra del escultor napolitano Vincenzo Gemito. “La muerte de Rafael”, de Morgari Rodolfo, “La expulsión del duque de Atenas”, de Stefano Ussi, “Victor Hugo”, una escultura de mármol creada por Gaetano Trentanove, “Retrato de la condesa Berta Vandal”, Escultura “El suicidio”, de Cecioni Adriano, “En la fuente” de Egisto Ferroni, “Stella y Piero”, de Corcos,  “Caza del jabalí en el pantano de Burano”, de Eugenio Cecconi, “El amor sensual y ambiguo entre el tritón y la Nereida”, de Max Klinger. “Primer cumpleaños”, de Plinio Nomellini, “La derelitta”, de Domenico Trentacoste y “La Primavera”, de Galileo Chini, concluyendo con las esculturas “Desnudos femeninos”, de Domenico Trentacoste-

Desde el 2 de enero de 2022 el Palacio Pitti cuenta con un nuevo museo que ocupa cuatro grandes salas de la planta baja, decoradas con frescos del siglo XVII. Se trata del Museo de Iconos Rusos, dende contemplamos 78 iconos antiguos procedentes de las colecciones de los Médicis y de los Lorena, que constituyen la colección más antigua de este tipo fuera de Rusia. También contemplamos la Capilla Palatina y las obras “Entrada de Cristo en Jerusalén”, de Luigi Ademollo y “La Crucifixión de San Pedro”, de Luigi Ademollo, además de la “Virgen de Kazan”.

Nos dio mucha pereza tener que salir a comer fuera del museo, pues su cafetería estaba abarrotada, pero la entrada permitía volver a entrar, cosa que hicimos tras la comida. A continuación cometimos el error de dirigirnos al Jardín de Boboli, también incluido en la entrada, pues tuvimos que subir una empinada cuesta bajo un sol de justicia hasta la Fuente de Neptuno, construida por Stoldo Lorenzi entre 1565 y 1568. Desde allí contemplamos la estatua La Abundancia. Estamos en la zona verde más grande de Florencia, pero no nos dijo nada. Me gustó más la fuente de la Alcachofa, las vistas sobre el Duomo y la Gruta de Moisés, que vimos antes de salir al jardín, con las esculturas de Hércules y Anteo.

Mi mujer quería visitar también el Museo de los Trajes (Galleria del Costume), pero estaba cerrado. Un poco empachados de tanto arte nos dirigimos a la salida, así que por poco nos perdemos otro de los museos más interesantes, el del Tesoro dei Granduch (Grandes Duques), que ocupa las salas del que fue el apartamento de verano de la familia Médici, que guarda el tesoro personal de la familia Médici, como una excelente colección de figuras de marfil. Admiramos también las magníficas salas pintadas al fresco en el siglo XVII, con motivo de la boda entre Ferdinando II de los Medici y Vittoria de la Rovere, el Trampantojo de la Sala de Audiencias Públicas, la escultura de mármol “El campesino con su barril”, de Giovanni di Paolo Fancelli, un gabinete de ébano y un precioso tapiz. Un final espectacular.

Concluida la visita regresamos caminando al Eurostars Florence Boutique, distante 2 km, con escala técnica para tomar un café con hielo en una terraza de la Piazza della Signoria. Menos mal que la ruta fue sombreada. El Palacio Pitti abre de martes a domingo de 8:15 a 18:30 h. La entrada cuesta 19 € que sube a 25 € con los Jardines Boboli.

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