«Euskadi vence a España»

No lo digo yo, lo dice EFE: “Euskadi vence a España en inauguración de Mundial de Pelota Vasca en Buenos Aires”. En concreto, lo hizo Nagore Martín ante Maider Ardanaz, la navarra que defendía los colores de España. Y sí, salvo los acomplejados y quienes intentan borrar nuestros símbolos, que son los que utilizan lo de “Euskal Selekzioa”, la mayoría llamamos “Euskadi” a Euskadi. Y sí, usamos “Euskadi” para referirnos a los siete territorios, como siempre, como toda la vida. La reducción a la CAV la hacen, otra vez, los interesados, los manipuladores y los acomplejados.

No, el CIS no acertó en 2023

No entiendo el empeño de muchos en decir que la del CIS fue la única encuesta que dijo lo que iba a pasar en 2023. No es cierto, así de sencillo. Sí es verdad que el del CIS fue el único estudio que vaticinó que el PSOE estaría por encima del 30% de voto (incluso vaticinó que ganaría las elecciones, como ahora), pero dio mejor resultado a Sumar del que sacó, y peores a PP y Vox de los que finalmente obtuvieron. En Newtral han hecho una recopilación de las encuestas y recuerdan que no solo el CIS vaticinó que PP y Vox no sumarían mayoría absoluta.

¿Qué hacen siete skinheads en un coche?

Parece un chiste pero no lo es: es el vídeo que cuelga Vito Quiles en sus redes, dirigidas sin tapujos a descerebrados, como si hubiese conquistado Iruña cuando ha pasado diez minutos en la ciudad, rodeado de gorilas con la cabeza rapada y policías. Parece que es el propio Vito Quiles, desde el fondo de la furgoneta, el que graba a media docena de pelados, uno de ellos con un verduguillo y unas gafas de sol, gritando: “Navarra es española, ¡vamos! ¡Vamos!”. Ese vídeo está en su cuenta en X como muestra de su hito, de su modo de hacer las cosas, y de a quién se dirige.

¿A la policía nacional?

“Una estudiante herida en las protestas de la Complutense denunciará a la Policía por romperle el cúbito: ‘He puesto el brazo, pero iba a la cara’”, leo en El Diario y, lo primero que pienso, evidentemente, es que difícil me parece justificar que una chica de 23 años como la que sale en la foto, que no parece grande y fuerte, precisamente, merezca ese porrazo. Lo segundo que pienso es que la policía a la que se estará refiriendo es la policía nacional, que depende del ministerio español de Interior, es decir, del gobierno de Sánchez (y Grande Marlaska) superprogre y supersensible.

Imagínalo en manos de alguien como Elon Musk

Elon Musk acaba de mostrar al mundo un coche capaz de volar, al menos, unos segundos, expulsando aire comprimido, como una nave espacial cuando corrige su rumbo. ¿Es espectacular? Sí, sin duda. Pero solo puedo pensar en qué puede pasar cuando ese vehículo se comercialice y lo adquieran millonarios admiradores de Elon Musk, amigos de Elon Musk, o el propio Elon Musk. ¿En qué se puede convertir la carretera cuando los que más tienen puedan pasar, literalmente, por encima de vehículos que vayan más lentos? Y eso, sin pensar en los fallos técnicos.

Vito Quiles y el trumpismo para dummies

Vito Quiles no ha inventado nada, simplemente, ha copiado a los trumpistas que, desde las redes sociales, le hicieron el caldo gordo al actual presidente de EE.UU. con discursos provocadores y situaciones virales. Como a Quiles no le da para lo de los discursos, se queda en las situaciones. Y a Iruña, es decir, a Euskadi, Vito Quiles ha venido a provocar. El problema es que hemos llegado a un punto de pobreza política también aquí que la provocación y la respuesta son suficiente. No hay que defender ideas, ni exponerlas, vale con grabar para redes que estás en un bando o en otro.

¿Qué es una vergüenza?

“Al menos dos estudiantes heridos y cinco detenidos en las cargas de la Policía en la Complutense en la primera jornada de huelga: ‘Es una vergüenza’”, leo en El Diario. Y me pregunto: ¿qué es una vergüenza? Las manifestaciones por la Educación en Madrid iban a acabar, y lo sabíamos, como las manifestaciones por la Educación en Francia porque allí y aquí hay ganas de prender fuego a cosas, pero no por injusticias manifiestas, sino por oportunismo político y vandalismo. Y allí, como aquí, que nadie se confunda, solo la extrema derecha va a rentabilizar la violencia policial y la otra.

Otra

No nací ayer, claro que esperaba esas manifestaciones en Madrid paralelas a las de París (como espero un efecto “contagio” y que acabemos con manifestaciones en la CAV también por la educación), y esperaba esas denuncias de violencia policial, y claro que sé que la huelga general que LAB dice que es por “la vivienda y el aumento de los salarios, así como unos servicios públicos universales y de calidad”, es una huelga electoral. Va a ser muy fácil el chantaje: si no paras, no eres suficientemente progresista, no eres suficientemente solidario, no eres de los buenos. ¿Cómo que no?

España me representa menos que nunca

Con su particular humor, el guionista portugalujo Raúl Díaz lanzaba este mensaje en Bluesky: “¿No estáis nerviosos por saber quién saldrá elegido en las primarias donde solo se presenta una persona? Yo, mucho”. Entre los bloques españoles (que no me representan) y el sainete de la izquierda, la política española es un drama. Un drama al que se han sumado EH Bildu y ERC, digámoslo claro. Va a ser difícil, pero separarme de la polarización PSOE-PP y de tanta tontería (como las primarias con una sola candidata), es la única opción válida, política y emocionalmente, para mí.

El antifascismo es muy raro hoy

El antifascismo es algo muy extraño. O todo lo contrario: Trump se ha rendido ante Putin (como siempre, es fuerte con los débiles y débil con los fuertes, es decir, es infame), y culpa al invadido, en este caso, Zelenski, al que para colmo llama dictador (como si la convocatoria electoral no estuviese condicionada por la ley marcial). ¿Qué piensan ahora quienes aseguraban que el ucraniano era el nazi y que el ruso era el antifascista? “El brutal giro de Washington ya está causando muertes en Ucrania. EE.UU. es una clara amenaza para Europa”, concluía Javier Espinosa en Bluesky.

La vivienda, lo primero. Así, hasta treinta

“Montse Mínguez califica de ‘ataque personal’ las informaciones sobre el negocio inmobiliario de su marido y defiende que cumple con la legalidad” (Diari de Tarragona). Tiene razón la portavoz del PSOE: es un tema personal y, seguramente, la empresa de su marido cumpla con la ley. Pero es evidentemente noticioso que ella, que habla del derecho a la vivienda, conviva con un “gran tenedor” con “30 pisos y apartamentos en Catalunya”. La empresa de Sergi Vélez está “especializada en servicios inmobiliarios y de inversión”. De inversión, sí. Y ha tenido que proceder a varios desahucios.

Ya lo dijo Ignatius Farray

Ya lo dijo Ignatius Farray, con su humor irreverente: los referentes de la derecha española son “ir a misa, puticlub, toros, votar, cocaína, robar”. Y alguien tiene que proveerlo, claro: “Dimite la concejala Ana Ferrer (del PP) tras la detención de su marido en el marco de una operación de blanqueo de dinero de droga” (Periódico de Ibiza). ¡Cómo no voy a acordarme del canario al leer esta noticia! Pero es que hay más: ¿cómo blanqueaban ese dinero, supuestamente? “Utilizando inmobiliarias de lujo”. Inmobiliarias, sí. “El marido de la concejala es uno de los cuatro detenidos en Ibiza”.

La referente de la izquierda

Estoy atento, enchufado, leo con atención el digital de Pablo Iglesias, Público, El Diario y The Objective (para compensar), y aún así, me pierdo en la marejada de la izquierda. Solo sé que Irene Montero y Ada Colau, por muy peleadas que parezcan, son hoy dos ejemplos perfectos de lo que es “la casta” política. Sin ir más lejos, en una de las pocas alocuciones de la catalana que no son sobre su puesto en las listas ha advertido: “Carles Puigdemont tendrá problemas para pasear por Catalunya” por el rechazo de Junts a los decretos sobre la vivienda. La irresponsabilidad de esta casta es apabullante.

¿Prescindimos de ella?

En Euronews podemos leer que “Europa ha pagado 197.000 millones por energía rusa desde 2022, según la Comisión”, y puede parecernos mal, claro. Pero, ¿estamos dispuestos a prescindir de ella a cambio de no alimentar al monstruo? El mismo monstruo (Rusia, sí) que asegura que ha exportado energía por valor de 286.000 millones de euros, y que se muestra encantado con la dependencia energética del viejo continente. Sin embargo, la Unión responde: “Para 2023, solo el 6% del gasto total de la UE en combustibles fósiles se destinó a Rusia”, gracias al programa REPowerEU.

Querámonos

Pepe Colubi tiene Parkinson. Se lo ha contado a Julia Otero en Onda Cero y, por lo que leo en la noticia en la web de la emisora, lo lleva razonablemente bien. Dice que el tratamiento funciona, cuenta cómo se dio cuenta, explica que no tiene miedo porque la enfermedad también la sufrió su padre y concluye, con su habitual precisión: “En cierta manera, es salir del armario”. Yo deseo a Colubi, del que soy lector y seguidor, larga convivencia con el Parkinson. Y a todas y todos, entre tanta guerra, batalla política y tanto insulto, simplemente, que queramos y nos queramos más. Lo necesitamos.

Da lo mismo votar al PSOE que a EH Bildu

Elijo el de Blanca Ibarra pero son varios los reels y tuits que intentan explicar, después del movimiento final de Gabriel Rufián, cuáles son las mejores opciones de la izquierda en cada circunscripción. En las de Hegoalde, está claro: votar a EH Bildu o al PSOE es votar lo mismo. Y hoy el voto a la izquierda abertzale es hoy un voto más maduro, como el que recibe el PNV, capaz de cambiar de opción en cada proceso. Una izquierda abertzale que, además, está renunciando a sus caras visibles mientras Pedro Sánchez está ya en modo omnipresente y omnímodo, arañando votos a sus más fieles.

La elasticidad de la izquierda

Hace tiempo que me he perdido en el laberinto de la izquierda, como la mayoría. No sé cuál es la diferencia entre EH Bildu y el PSOE (como no distinguen Blanca Ibarra y otros expertos en y de la izquierda), entre el PSOE y Sumar, ni entre Sumar y Podemos. Sé que Belarra y Montero buscan llamar más la atención pidiendo expropiaciones como si no hubiese que pagarlas. Pero me flipa la elasticidad de la izquierda: ni una mención a una consulta a las bases o las famosas primarias (que no deja de reclamar Montero) sobre el “tándem” ERC-Podemos, en la pieza de Diario Red, el digital de Pablo Iglesias.

Pero, ¿de dónde salen?

No me gustan las acampadas en la plaza del Sol o la del Arriaga, en Bilbao, pero menos me gustan las y los chavales que acudieron a la de Madrid, banderas de la Falange en la mano, a echar a los campistas urbanos después de los actos militares por el 12 de Octubre. ¿De dónde salen? ¿Qué buena familia les ha alimentado y les ha permitido pensar como los golpistas? ¿Qué abuelo o abuela, madre o padre les ha contado la historia de tal manera que los fascistas les parecen los buenos? No me cabe en la cabeza tanto odio y desmemoria, allí y aquí, pero es evidente que a mucha gente, sí.

Oh, sorpresa

Pensé que con estas dos noticias en Menéame sería suficiente: “El número de publicaciones e interacciones sobre Reform UK en redes sociales disminuye tras los ataques ucranianos contra los centros de datos rusos”, y “‘¡se han ido todos!’. Los partidarios del ‘bot’ de la Casa Blanca se ausentaron sin permiso después del ataque al centro de datos ruso”. Solo unos minutos después, sume el tuit: “Ucrania bombardea centros de datos rusos y, de inmediato y de manera misteriosa, las conversaciones en redes sociales sobre la AfD prácticamente se desvanecen”. Queda claro, ¿no?

“Gure HERRIA” tiene nombre

Somos un país y tenemos un nombre: Euskadi. No somos el país de los que hablamos euskera porque hay gente que no lo habla y forma parte del país. Y formará. No somos Kosovo para España. Y cuando nuestra selección viaja a Argentina (como acaba de hacer, para nuestra alegría y la suya) lo hará con nombre propio. ¿De verdad alguien cree que allá, lejos, van a ser respetuosos con el adefesio de la “euskal selekzioa” que quieren imponer quienes no votaron el nombre de Euskadi porque estaban a otras cosas (básicamente, destruir el país)? Pues eso.

Si no le importaron los enfermos de ELA, menos los saharauis

La anterior convocatoria electoral de Pedro Sánchez, inmediatamente después de las elecciones municipales y autonómicas (en España) en las que el PP le pegó un revolcón, hizo decaer todos los avances de la ley ELA, generando una frustración y muchísimo sufrimiento a las personas enfermas. Y no le importó. Así que menos va a importarle la situación de los saharauis con este nuevo adelanto electoral (y en general): “Con la disolución de las cámaras, la ley que pretendía otorgarles la ciudadanía española ha quedado anulada” (El Independiente).

Consecuencias humanitarias… y políticas

Un adelanto electoral es sinónimo de fracaso. Ya sé que los sanchistas nos lo están vendiendo como otra genialidad de su prestidigitador favorito, pero no cuela. De la misma manera, ser un buen superviviente no es sinónimo de ser un buen político. Me centro: el fracaso, el adelanto, la caída de leyes como la que afecta directamente a los saharauis, ya machacados por Marruecos, se suman a los incumplimientos. “El adelanto electoral deja al PNV sin las transferencias a Euskadi o a ERC sin la financiación autonómica” (EPE).

La clase media

Leo en la cuenta en X de Onda Cero este tuit y, claro, me quedo picueto: “Raquel Ruz, la candidata del PSOE en Granada con 18 inmuebles: ‘No soy una rica heredera, soy clase media’”. Para empezar, sé perfectamente que “18 inmuebles” no significa “18 viviendas que estoy alquilando avaramente”. Pero el posicionamiento de Ruz como “clase media” me resulta especialmente interesante: el PSOE sabe que entre sus votantes hay rentistas, hay “esa” clase media, ¿qué propuestas tiene para ellos y ellas?

El triple de libros

Lucía de la Riva ha dedicado uno de sus típicos reels a la producción de novelas, en el que aporta un dato muy interesante: desde que salió ChatGPT, la oferta de libros en Amazon se ha multiplicado por tres. Incluso hay volúmenes a la venta con nombres de autores famosos que no han escrito ellos. Para una IA, emular es más fácil que crear. Tanto que lo normal es encontrarnos con imitaciones de  títulos, temas y hasta portadas, todas hechas por máquinas. Así, “crear” una novela es hoy una oportunidad de negocio, no una inquietud que expresar.

Correcto

Leo en Euronews que “la UE quiere proteger a los menores en internet, pero ¿y los demás?”. Y pienso: qué gran pregunta. Todas y todos estamos expuestos a un nivel de manipulación, desinformación y pérdida de tiempo en Internet, muy preocupantes. Y no hablo de niñas y niños, y de las personas más mayores: hablo de la juventud llena de energía y de adultos funcionales que sabemos lo valioso que es el tiempo. Todas y todos estamos atrapados por la porquería en que se ha convertido la Internet comercial de la que debemos defendernos activamente.