Otegi se reafirma

Arnaldo Otegi se reafirma, vía X, en lo dicho junto a Arkaitz Rodríguez en Aiete tal día como ayer hace dos años. Eso fue por la mañana. Por la tarde, en Eibar, el mismo Otegi se reunió con la afiliación de Sortu y explicó que por los 200 presos de ETA aprobarían los PGE y seguirían facilitando la vida al gobierno español. Los hechos desde aquel día de su doble intervención hasta hoy reafirman, como dice, lo que dijo: Bildu (manejado por Sortu) ha seguido siendo amable y posibilista con España, y la afiliación ha seguido tragando por el interés de “los presos” y el de los políticos para superar al PNV, con un discurso bonista como crujiente.

La puta guerra

Hamás acusa al ejército de Israel y el gobierno israelí señala a un misil de Hamás que se ha desviado. De momento, no sabemos quién dice la verdad, pero sí sabemos que más de quinientas personas han fallecido en un hospital de Gaza sobre el que ha caído una bomba. Más de quinientas personas que ya habían sido heridas por ataques indiscriminados de Israel, motivados por un ataque previo de Hamás que buscaba agitar el tablero árabe por medio del dolor. Este es el resultado de la guerra: seres humanos y la verdad son las primeras víctimas. Ante los hechos, por mí, pueden irse a la mierda quienes buscan hoy un único culpable.

A un estado debemos exigirle más

Se lo leí a Paul Ríos en X: a Israel, como estado que es, debemos exigirle que sea pulcro en el cumplimiento de la legalidad internacional y los derechos humanos. Y lo que estamos viendo, claramente, es que ese país se está pasando por el forro todo eso, en esta operación de aplastamiento militar sobre Gaza y en los últimos 70 años. ¿Cómo no vamos a pensar que el ataque sobre el hospital puede venir del ejército israelí con lo que llevamos visto y leído? Un país que “prepara una ley que permita detener a periodistas y civiles que ‘dañen la moral nacional’” (EPE). Escrito esto, me pregunto: ¿cómo actúa Hamás contra sus críticos en Gaza?

Usar la muerte para tus mierdas

Quien saca un corte de 4 segundos del lehendakari en el que menciona la legítima defensa de Israel pero obvia los otros 41 segundos en los que el mismo Urkullu habla de la necesidad de que esa defensa sea ejercida sin vulnerar los derechos humanos, está utilizando el dolor para sus mierdas. Está utilizando la muerte allí (más de 4.000 personas) para sus votos aquí. Está usando con sorna el sufrimiento. Que lo redifunda un profesor de Derecho Constitucional en la UPV/EHU tiene que abrir un debate: ¿debe actuar la institución? ¿Puede utilizar el docente el anclaje institucional para legitimar sus fobias? Hizo bien Gorka Mostajo en denunciarlo.

Legitimando discursos

Hemos hablado de cómo Sonsoles Ónega ha ganado un premio Planeta al que la propia editorial ha restado valor. Como sugería Víctor Lenore, en una época en la que los escritores no salen por le televisión, quienes salen por la televisión ganan los premios literarios. Sin embargo, el finalista no aparece en la pantalla, es historiador y ha accedido al reconocimiento con su segunda novela. Además, Alfonso Goizueta ha escrito dos ensayos y ha publicado en su blog ideas neoliberales y su apoyo a las políticas de Isabel Díaz Ayuso. Así, y por otros medios, como vemos en Euskadi, se legitiman discursos nocivos que debemos atajar.

«La complicidad»

Me parece bien, sin matices, que la izquierda abertzale siga avanzando para integrarse plenamente en la democracia: “Lo quieran o no, la foto con Sánchez abre otra fase política, la de la complicidad”, dice Arnaldo Otegi y recogen en El Independiente. Lo que no dice es por qué él mismo y quienes le rodean han despreciado hasta ahora esa “complicidad” con los gobiernos españoles. Casi nadie airea sus debilidades por iniciativa propia, pero prensa y ciudadanía debemos presionar y exigir una explicación de por qué la izquierda abertzale ha perdido tanto tiempo, nos lo ha hecho perder y cuáles son los motivos de su rectificación.

La coherencia

Arnaldo Otegi sabe que no tiene que dar ni media explicación (aunque es evidente que podemos y debemos exigírselas) porque la sociedad vasca premia largamente en las urnas cada paso que la izquierda abertzale da alejándose de la violencia. Hubo un tiempo en el que la coherencia también era un valor que premiaban las y los votantes, no solo en Euskadi, también en España. Pero ese tiempo ya pasó: “El PP celebra que Donald Tusk forme gobierno en Polonia sin haber ganado las elecciones, pero critica que Sánchez lo haga en España”, titulan en Infobae. Para colmo del descalabro, Tusk va a arrebatar el gobierno al Vox polaco.

Hablemos de ello

José Andrés se lía, es evidente, en su largo tuit de respuesta a Ione Belarra. Pero está claro que lo que quiere denunciar es la falta de coherencia de la ministra. La de Podemos hace bien en pedir, como personaje público que es, que cesen los ataques israelíes sobre la población civil. Pero el chef le reclama que vaya más allá, que también condene a Hamás, y que alce la voz con la misma firmeza contra la agresión rusa sobre Ucrania. No olvidemos que el cocinero asturiano ha actuado con su ONG humanitaria en el país que ha decidido invadir el Kremlin, y ha visto sobre el terreno sus consecuencias. La templanza solo va bien frente a los fogones.

Fallos en los protocolos

El fallecimiento de Álvaro Prieto ha abierto varios debates. Empiezo por el que podía haber salvado su vida: con la excusa del ahorro de recursos y de la comodidad en la compra, los tickets en papel han desaparecido. Muy bien. Pero eso implica que la responsabilidad ante las incidencias tendrá que ser compartida por usuarias, usuarios y compañías: si el joven hubiera sabido que podía cargar su teléfono en el tren que le correspondía, tal vez nos habríamos ahorrado una tragedia. Sin embargo, la tendencia en las estaciones es quitar los enchufes e incluso cobrar por cargar el móvil cuando te empujan a mostrar el billete en una pantalla.

No, los periodistas no hicieron nada mal

Los periodistas que mostraron, según lo veían, el cuerpo que podía ser del joven Álvaro Prieto no hicieron nada mal. El tiempo de reacción es perfectamente explicable y el medio, RTVE, ha eliminado las imágenes de su web. Quienes las difunden, incluso para acusar a quienes las grabaron de malos periodistas y malas personas, mueven un archivo que no puede sacarse del programa original. Mr. Insustancial explica en X muy bien lo que yo quiero decir: “El compromiso de un periodista es con la información. Cuanto antes se entienda esto menos falsos debates, menos maniqueísmo y, por supuesto, menos fariseísmo”.

La doble, o triple, vara de medir

La deriva profesional, política y discursiva de Joseba Permach es para admirarla. El hombre que, a cara de perro, se mostraba templado ante los asesinatos de ETA en la época en la que la banda más castigaba a las sociedades vasca y española, hoy es un tuitero de esos que busca el aplauso de su público en forma de retuits. Todo le vale, hasta autoenmendarse: el maestro del doble lenguaje, de las varas de medir a discreción, se escandaliza porque en la BBC (él lee prensa internacional, como buen cuñado enterado) habla de habitantes de Gaza fallecidos y de Israel, asesinados y asesinadas. Qué sagaz, qué observador, qué carrerón el del bad boy.

Nada peor que un exfutbolista

Una de las cosas malas de hacerse mayor es que los futbolistas de tu edad, esos a los que controlas bien porque has seguido sus carreras cuando mayor es tu fervor por tu equipo, también se han hecho mayores, y descubres que aquel al que admiraste o, simplemente, viste jugar con cierta elegancia, es hoy un mamarracho que dice chorradas o hace cosas peores. La respuesta de Dudu Aouate, aquel portero israelí que jugó en la liga (“eres un hijo de puta”) al tuit en el que Benzema se solidarizaba con las víctimas de Gaza (solo de Gaza, es cierto, ¿y qué?) retrata a uno y a otro, y resulta tristemente gráfico.

Ahora, sí

Bienvenida la revelación del PSOE, bienvenida la necesidad de los votos de Junts (porque los de ERC los necesitaba también en la anterior legislatura y las y los republicanos no hablaron de la amnistía), bienvenida la gira de Zapatero por los medios, de nuevo, cuando Sánchez prefiere que otros den la cara por él, bienvenidos los discursos, los argumentarios, los titulares y las noticias como esta de Público: “Zapatero defiende la amnistía para los encausados del ‘procés’: ‘Cabe en todos los ordenamientos democráticos’”. Bienvenido todo lo que ha doblegado una voluntad, la del PSOE, que nadie la olvide, que no era la de amnistiar.

¿Qué quiso decir?

“Feijóo acusa a Sánchez y al independentismo de llevar a España a ‘un horizonte similar al de los Balcanes’” (El Nacional). ¿Qué quiso decir Alberto Núñez Feijóo con su comparación? ¿Conoce lo que pasó en los Balcanes? ¿Conoce a las sociedades vasca y catalana? ¿O habla de oídas, le suena y le parece que puede quedar bien en un discurso? La irresponsabilidad que exhibe el presidente del PP es una buena señal: va a tumba abierta porque ni él cree ya que vaya a haber una repetición electoral, lo que es una gran noticia para todas y todos. Pero la hemeroteca, ¡ay, la hemeroteca!, seguirá ahí para Núñez Feijóo.

¿Qué queremos leer?

Hace tiempo que un Premio Planeta es un libro ligero que regalas con ligereza a alguien que sabes que lee cosas ligeritas, de piscina, de autobús, como mucho. Por eso hace tiempo también que paso del evento (lejos queda la época en la que conocía algunos autores, libros y años), e iba a hacerlo este año también hasta que me he topado con la pieza de Víctor Lenore, que recoge cómo en El Mundo y El País son forzadamente asépticos cuando no críticos en sus crónicas (ese noble género), explica que ya no hay escritores y escritoras en los platós, sino todo lo contrario, y sentencia: “El ganador es siempre el mismo: el grupo Planeta”.

¿Cuál tocará mañana?

¿La charcutería, la única que queda en el barrio? ¿El zapatero que se jubila este año? ¿La papelería en la que también puedes sacar fotocopias e imprimir? ¿Cuál tocará mañana? En Pymes y Autónomos citan datos de ATA para titular con esta cifra: “45 pequeños comercios desaparecieron al día” en España. Un drama económico pero también social: perdemos nuestras calles y nuestra identidad, nadie quiere poner un bar o una mercería, todas y todos aspiramos a ser contratados o acceder al funcionariado. Luego, eso sí, tuitearemos muy alto que qué pena nos da el cierre de nuestras tiendas y qué mal lo hacen los ayuntamientos.

¿Qué futuro tenemos?

¿Qué futuro nos espera si “casi el 46% de los actuales afiliados a la Seguridad Social ya tienen más de 45 años? “El porcentaje se ha elevado en cinco puntos porcentuales en poco más de cinco años”. Son datos de The Objective para el conjunto de España y dan de miedo a poco que uno sea sensible a lo que es de todas y todos, y no piense solo en lo suyo. Según el medio, además, algunas reformas no ayudan: las y los fijos discontinuos tienen bases de cotización menores. La única solución posible pasa por “un flujo neto de inmigrantes de 330.000 desde ahora hasta 2050, frente a los apenas 205.000 que llegaron de media entre 1990 y 2019”.

Si el banco no te da dinero eres pobre

Llevo años clamando en el desierto: el mayor lastre de nuestra civilización, el mayor peligro, son las personas ricas. Hay que acabar con su acumulación, limitar su enriquecimiento, impedir que sigan esquilmando los recursos de todas y todos como si no tuviera un coste. ¿Cómo identificarlas, dónde poner el corte, a quién debemos impedir que siga poniendo en riesgo nuestra subsistencia? La respuesta, como siempre, está en el rastro del dinero: “La banca ignora al Banco Central Europeo y prevé un 2024 récord en dividendos” (El Confidencial). Si el banco te da dinero estás en el bando equivocado. Piénsatelo.

Ni en Portugal va todo bien…

Llevamos ya unos diez años oyendo hablar maravillas de Portugal: su milagro económico, su milagro social, su capacidad para sobreponerse, innovar y avanzar… Y yo siempre he tenido cierto recelo: lo poco que conozco de aquel país no me parece capaz de tantas transformaciones acertadas. En las últimas semanas hemos visto campamentos de personas trabajadoras que no pueden permitirse una vivienda en las ciudades, y pegado a ello encontramos esto de Xataka: “Portugal era un destino idílico para los nómadas digitales. Ahora se ha convertido en una pesadilla para los portugueses”.

Una empresa con valores

Gerard Piqué es de esos que no entiende la labor de la prensa y por eso ha anunciado en X que es posible que la temporada que viene el Andorra juegue en España y con otro nombre. El anuncio muestra el nivel del empresario y de sus valores: solo se queda en Andorra si el gobierno le pone lo que pide. No le importa desnaturalizar el club ni dejar al principado sin su principal equipo, y echa la culpa a los demás de sus decisiones. Por supuesto. Aprovechamos para recordar que Piqué consiguió que el Andorra saltase dos categorías gracias a su influencia sobre Luis Rubiales, que le permitió comprar la plaza que dejó vacante el Reus.

La desinformación sin moderación

Si cuando Twitter era Twitter, antes de la compra de Elon Musk, la moderación de contenidos ya era un problema para la red, ahora que somos usuarias y usuarios de X sin enterarnos, la moderación es un chiste: obsesionado por rebajar los costes y hacer rentable su juguete, Musk despidió a una parte importante de la plantilla, también a las y los moderadores. Y por supuesto, la plataforma se ha ido resintiendo. Los errores técnicos parecen subsanados pero hay funciones que siguen deshabilitadas y, por supuesto, no hay moderación de contenidos. “El imperio de la desinformación”, sentencian en Xataka. Eso es Twitter, o X, hoy.

Ese último párrafo

En El Independiente titulan así: “El Barça eleva su deuda con los bancos a 800 millones y su auditor avisa de riesgo de quiebra”, pero la cifra más interesante, a mi juicio, está en el último párrafo, casi escondida: “En la actualidad, la deuda que arrastra el Barcelona ronda los 4.000 millones de euros”. Eso es lo que debe a los bancos un club que ha troceado sus fuentes de ingresos para venderlas a cachos, que sigue fichando jugadores y que, como remate, está construyendo un campo nuevo. Y no pasa nada. Porque es el Barça, por supuesto, y podrá seguir compitiendo sin dinero, con deudas y con pagos a quien decidía sobre los árbitros.

¿Por qué compramos esto?

Si esas son las cifras: 4.000 millones de deuda con los bancos después de un incremento de 800. Si el auditor avisa de un riesgo de quiebra. Y si observamos que más que vender fuentes de ingresos está haciendo cambalaches. ¿Por qué seguimos comprando al Barça su argumentario? “Declara 300 millones de beneficio gracias a ventas por 800”, titulan en La Vanguardia. Después explican bien algunas argucias contables sobre las que la auditoria va llamando la atención, pero sigue siendo significativo el extremo cuidado con el que se trata a una entidad que se ríe del deporte, la competición y los rivales.

¿De dónde cree que sale su sueldo?

Hablando de la prensa, me hace mucha gracia el comportamiento hacia ella de Luis Enrique Martínez. El entrenador del PSG no soporta a las y los periodistas, y ahora lo descubren en Francia. Me hace gracia, sí, me resulta irrisorio, de chiste, humorístico, de monólogo bueno, es como volver a ver a Alvaro Vitali en su personaje de Pierino (o “Jaimito”) poniendo esa cara de no entender de dónde vienen los niños. Luis Enrique no se entera de nada, no sabe que su sueldo depende directamente de la atención que la prensa presta al fútbol. Sin ella cobraría lo mismo que el entrenador del principal equipo de París… De balonmano, por ejemplo.

Un poco más pobres

En estos cuatro años he citado a Nius varias veces en la columna. El digital, impulsado por Mediaset y que dirigía Juan Pedro Valentín, ha anunciado su cierre esta semana. La que viene seremos un poco más pobres. Nius no ha destacado por dar ninguna exclusiva, ni por realizar grandes investigaciones, pero para mí era un diario que contaba lo que estaba al pil-pil con una claridad que agradecía. No parece mucho pero, con todo lo que veo y leo a diario, puedo asegurar que lo es. Un medio menos implica una visión menos de la actualidad y, por supuesto, menos periodistas ejerciendo, y esa es una mala noticia para la sociedad.