El ministro, a su ministerio

No dudo de que el ministro español de Transporte está dedicado por completo a averiguar qué ha podido fallar en el terrible accidente ferroviario que nos sacudió el domingo por la noche, para evitar que se repita, y para lograr el restablecimiento del tráfico. Pero Óscar Puente sabe que su acción como persona responsable de la red es incompatible con su actividad como tuitero cañero del PSOE. Lo sabe porque ha borrado los tuits que no hacen referencia a su ministerio, así que las defensas encendidas a Puente, que se sofoquen, por favor. La doble cara de Puente (que él sostiene) tiene riesgos y ahora le está tocando recoger los peores frutos.

El PP gobernará con Trump

Ese turno doble de Óscar Puente solo es aplaudido por que son los muy fans del PSOE, muchos asistimos atónitos a un show que no entendemos, y sus detractores celebran cada faltada del ministro de Transporte. En el PP saben que la huida hacia delante de los socialistas provoca rechazo, como sabemos en Euskadi que cada sobrada de Andueza le aleja de todos salvo de los suyos. En esta situación el PP avanza (según sus parámetros): ahora acarician el gobierno de Aragón, eso, sí, con Vox, que es lo mismo que decir “con Trump”. Y eso también provoca rechazo, así que en España tendrán que elegir, otra vez, entre lo malo y lo peor.

¿Qué significa “con Trump”?

“La comunidad de X ha mostrado su total apoyo a Sarah Santaolalla”, aseguran en Público. Me parece mucho decir, tratándose de X, a menos que el firmante del “Tremending” solo siga a tuiteros que bancan al PSOE, Sumar y Podemos. En cualquier caso, es cierto que en otras redes (yo, sobre todo, miro Bluesky), y supongo que en X, muchos han mostrado solidaridad con la “analista política” (así se define ella en la red social de Elon Musk), que ha sido amenazada (su nombre aparecía junto a un “RIP” en una pintada en la tumba de las Trece Rosas). Yo me sumo al apoyo y a la advertencia: “Esto es lo que viene” si el PP sigue alimentando a Vox.

El camino

Las encuestas auguraban un resultado magnífico al equivalente portugués de Vox, pero algo ha pasado: “El socialista Antonio José Seguro, virtual nuevo presidente de Portugal”, esta es la noticia en La Vanguardia que Jesús Pozo comenta en Bluesky. “Trump pierde en Portugal”, concluye él. Y ese “algo” puede ser una de estas dos opciones: las encuestas infrarrepresentaban a Seguro (como sugería César Calderón en X), o el imperialismo de Trump sobre Groenlandia ha hecho despertar a los votantes que reconocen Europa como algo propio. Otro aviso al PP. Si no quiere verlos, se equivocará otra vez.

El Blue Monday no existe

No creo que ayer fuera un mal día en Donostia, la verdad, pero seguimos viendo cada tercer lunes de enero noticias sobre el Blue Monday, u ofertas para llevarlo mejor con precios estupendos en empresas de envíos de productos on-line. En Microsiervos explican el origen del fenómeno: “Es todo una invención de Porter Novelli” que “ofreció a varios científicos poner su nombre detrás de la idea del Blue Monday hasta que (Cliff ) Arnal aceptó”. El investigador de la Universidad de Cardiff firmó una fórmula que justificaba una invitación a la compra en un momento, eso, sí, deprimente para algunas ventas.

La izquierda caviar

Ya no hay izquierda que no sea izquierda caviar. Pueden fingir que son pobres, pueden disfrazarse de feministas, ponerse pañuelos palestinos, pueden aparentar tanto como quieran, pero para que ser aceptado en la izquierda, hoy, hay que ser privilegiado y, a poder ser, funcionario. El largo tuit de Estefanía Molina invita a que nos preguntemos: ¿quién acoge mejor a a un chico (chico, tío, hombre joven) blanco con un mal trabajo y bajo nivel educativo, la izquierda o la ultraderecha? Ahí está la clave que explica muchas cosas y que nos evitaría mucha mierda que da razones, precisamente, al chaval harto de no tener nada salvo la culpa.

El primer sector. Y los acuerdos

Apoyo al primer sector siempre porque ninguno ha sido tan maltratado, ninguno recibe peor pago por su trabajo, ninguno ha sido sometido a tantas obligaciones (la burocracia europea es una puta vergüenza, hay que decirlo más) y ninguno ha sido tan señalado por cobrar subvenciones. Y entiendo perfectamente sus recelos ante los estándares que pediremos a los productos que permite importar el acuerdo UE-Mercosur. Por otro lado, creo que Europa necesitaba ese acuerdo, que necesita demostrar que la negociación y la cesión son elementos positivos y de fuerza. Así que confieso mi dicotomía e incoherencia en este caso.

Tengo claro el modelo

La UE ya firmó, en 2017, un acuerdo con Canadá que fue saludado con manifestaciones y movilizaciones. Hoy el acuerdo sigue vigente y la relación entre nuestra Unión y aquel país es excelente (Canadá acaba de posicionarse con Europa sobre Groenlandia). De hecho, el gobierno canadiense también apuesta por la negociación y por la cesión: “Canadá da impulso a sus relaciones con China para emanciparse de Estados Unidos” (Euronews). Vuelvo a lo mío: no tengo nada claro apoyar algo que haga el primer sector alce la voz, pero sí tengo claro que el acuerdo es el modelo que debemos reconocer como nuestro y poner en valor.

¿Quién está en contra?

He dado muchas vueltas al acuerdo entre la UE y Mercosur, por eso no he escrito hasta hoy sobre el tema y he empezado por lo que tengo claro: mi apoyo al sector primario. Un sector primario al que instrumentalizan sin rubor los extremos. En Euskadi, Bildu; en España, Vox y Podemos: “La Unión Europea avanza en su autodestrucción al firmar el acuerdo con Mercosur. Se somete a los intereses de las grandes empresas y abandona las políticas contra la emergencia ambiental y la desigualdad, tras la apuesta por el rearme al servicio de EE.UU.”, afirman en Diario Red como si todos menos Pablo Iglesias fuéramos tontos.

Como si el mundo no fuese así

Me preocupa la izquierda caviar que utiliza a las y los trabajadores, que hace del populismo un modo de vida (el caviar hay que pagarlo), que impone la etiqueta “fascista” como si supiera reconocer a uno cuando lo tiene delante, y que asegura que no quiere guerras, sino escuelas, como si los demás no lo prefiriésemos. Pero el mundo es como es, y hoy es de la peor manera que yo he conocido: “La Administración Trump completó la primera venta de petróleo venezolano por 500 millones de dólares” y transfirió el dinero a varias cuentas, “la cuenta principal se encuentra en Qatar”, según el diario trumpista, Voz.us.

Muy bien, Ursula

Ursula von der Leyen es un bluf: una mujer dura cuando todo iba bien y absolutamente meliflua, cuando no desaparecida, ahora que todo va mal. Pero en esto que rescatan en la Cadena SER para su cuenta en X solo puedo darle la razón: “Serán los groenlandeses los que tengan que decidir lo que quieren ser”. De la misma manera, seremos los vascos los que lo decidamos. La amenaza estadounidense está sirviendo para que abramos los ojos y veamos que nos estamos jugando lo que somos, veamos lo que es la extrema derecha, sintamos la amenaza real a nuestra soberanía y nuestro modo de vida, y reconozcamos nuestros derechos.

Sigamos

Parece que esta semana ha sido la de poner las verdades encima de la mesa. Vamos con otra: “Si no invertimos en defensa y disuasión, la Unión Europea va a desaparecer” lo dice Margarita Robles y lo recogen en El Independiente. En la misma intervención, durante el “Spain Investors Day, celebrado en el Hotel Four Seasons de Madrid”, la ministra española de Defensa aseguraba que Putin “no tiene una voluntad real de que haya paz”, y aconsejaba “dejar de depender de EE.UU.” después de constatar “una posible invasión de EE.UU.” sobre Groenlandia. El buenismo ya es solo para quien no quiera ver la realidad.

Una más

Por supuesto, quiero que las pensiones estén garantizadas para quien las cobre ahora y para quienes las cobremos en el futuro. Por supuesto, quiero que mi ama tenga una pensión de viudedad más digna que la que percibe. Para garantizarlas y mejorarlas, por lo tanto, tenemos que exigir eficacia y transparencia, y mal vamos si este tipo de tuits son controvertidos: “Las pensiones se están comiendo el gasto público”, confirma Antonio Ortiz, que también sugiere la base del problema cuando escribe que “las reformas de pensiones son extremadamente impopulares”. Pero la realidad es que “Europa está envejeciendo y lo seguirá haciendo”.

Pese a todo

Una Europa envejecida, que creía haber garantizado su seguridad convirtiéndose en el principal mercado de EE.UU., Rusia, China y los regímenes petrolíferos de Oriente Medio, pese a todo, será el último bastión de los derechos sociales y humanos, de los consensos básicos y, si lo hacemos bien, de la autodefensa: “Había un chiste en Futurama que era un yanqui riéndose de un británico (o un europeo) diciendo ‘os salvamos el culo en la Segunda Guerra Mundial’ y el otro le contestaba ‘y nosotros el vuestro en la tercera’. Y aquí estamos, a ver si podemos” (Lordo, en Bluesky). Podremos, básicamente, porque no tenemos otra opción.

Acabemos con las malas personas

Es impostergable que tracemos un plan para acabar con las malas personas, empezando por los ultrarricos que planean repartirse el mundo, arrasarlo y (no tengo pruebas, pero tampoco dudas) trasladarse a colonias espaciales exclusivas. Cuando hayamos eliminado a los ultrarricos, por medio de fiscalidad y legalidad, tendremos que ir a por el resto de seres inhumanos: “Muere un streamer tras aceptar un reto de consumo de cocaína y alcohol” (Infobae). El de Sergio Jiménez no es un hecho aislado ni un accidente, sino el resultado de una deriva alimentada por quien le animaba a llegar hasta el último (literalmente) extremo.

La foto que retrata al mundo

El mundo es un lugar tan extraño hoy que la foto que mejor lo explica es la de María Corina Machado regalando a Donald Trump la medalla que recibió cuando le concedieron el premio Nobel de la paz. Un premio inmerecido entregado a quien creía merecerlo más (y lo merecía aún menos), por lograr la paz por la fuerza (eso dice la placa), a cambio de que le conceda el gobierno de un país en el que EE.UU. ha entrado por la fuerza y despreciando el derecho internacional. Y todo para contentar a una persona impredecible que basa todas sus decisiones en su moral, en la fuerza de su ejército y en la posibilidad de enriquecerse. El mundo, amiguis.

Un mensaje para el PP

Del crecimiento de la extrema derecha en España tiene más culpa el PP que quienes votan a Vox. Y en Europa sucede exactamente lo mismo: la fuerza que tienen hoy los ultras la sacan de la idiotez de los partidos de derechas, que han comprado los marcos y se han dejado comer la tostada. De aquellos polvos, estos lodazales: “La ultraderecha europea se desmarca de una declaración de apoyo a Groenlandia del Parlamento Europeo ante el ‘flagrante desafío’ de EE.UU.”. El titular en LaSexta es un mensaje directo al PP. ¿De verdad va a pactar con Vox en Extremadura? ¿Y en Aragón? ¿Y en España? Así engorda el monstruo fascista.

Euskadi quiere ahora que se cumpla la ley

¡Qué sorpresa, Euskadi quiere que se cumpla la ley, en concreto, la que regula el Estatuto de Autonomía del País Vasco! Claro que la realidad no vende tanto como esto que hemos encontrado en El Independiente: “Euskadi quiere ahora las pensiones tras conseguir la gestión de las prestaciones del paro”. Ese “quiere ahora”, ese “tras conseguir”, este momento, con el acuerdo fiscal en Catalunya como telón de fondo de toda la política interna española… Demasiado tentador como para no aprovecharlo. Luego nos quejaremos del populismo, los bulos y cómo las mierdas fascistas tienen tanta penetración en la población.

La misma Euskadi que…

Intento pasar muy poco tiempo en X e intento traer solo los tuits imprescindibles a esta columna. Y me temo que este lo es. Stefan Schubert ha compartido recientemente un mapa sobre sentimiento Europeo. Destaca que solo en la región de Budapest la ciudadanía se considera más europea que de su país. Hungría, en este caso y en contra de cualquier intuición. En el mapa llama la atención también un apunte sobre la CAV, la región donde la gente muestra menos vinculación con el país (España, en este caso), pero también con su propia región. Ojo a eso. Y ojo a quien ataca desde dentro nuestra identidad tradicional.

Todo mal

Esta semana el Albacete Balompié ha vuelto a llamar nuestra atención: la épica del David que vence al Goliat es, precisamente, una de las que más nos gustan a quienes disfrutamos con el fútbol. El último gol, de Jefté Betancor, un golazo en el momento más doloroso para quien lo recibe, lo habrán imitado en los patios de los colegios esta semana un montón de chavales y chavalas. De eso, justo de eso, va el fútbol. Pero este deporte también sirve para explicarnos y explicar qué está bien y qué está mal. Por ejemplo: “Lluvia de críticas al Real Madrid por viajar a Albacete en avión” (20 Minutos). Sí, ese derroche innecesario está mal, y señalarlo está bien.

Wonderful

“El Pentágono adopta Grok, a pesar de las críticas que suscita la IA de Elon Musk en todo el mundo”. En el cuerpo de la noticia, en Euronews, concretan que esas “críticas” son “por generar imágenes ‘deepfake’ altamente sexualizadas de personas sin su consentimiento”. Ante las denuncias y reacciones, “Grok ha limitado la generación y edición de imágenes para los usuarios de pago”. Es decir: en el ejército estadounidense van a poder seguir desnudando a ex novias e incluso niñas (esta es la acusación más grave) con Grok. Por supuesto, el hombre más rico del mundo seguirá siéndolo gracias a supercontratos públicos como este.

Magnifique

La mejor respuesta a Elon Musk en X se la ha dado “French Response”, que es la cuenta oficial que usa el Ministerio francés de Asuntos Exteriores para responder a lo que le da la gana como le da la gana. Yo no la conocía, la verdad, pero me parece estupenda: esta semana ha tuiteado una foto de Elon Musk haciendo el saludo nazi (lo hizo dos veces tras la proclamación de Trump como presidente de EE.UU., siempre hay que recordarlo), como respuesta al tuit en el que se preguntaba “¿cómo el gobierno británico puede ser tan fascista?”, por sus buenos datos de arrestos por agresiones (ellos los llaman “comentarios”) en redes sociales digitales.

Sobran

Los ultrarricos sobran, solo hacen un mundo peor: Musk, Trump o Putin son solo los ejemplos más conocidos. Nos sobran todos. Este titular en RTVE es solo una prueba más de ello: “El 1% más rico del planeta ya ha agotado, en solo 10 días, su ‘presupuesto anual’ de emisiones de carbono”, según datos de Oxfam Intermón. Los ultrarricos, en general (perfiles como el de Bill Gates son la excepción), son avariciosos, egoístas, calcinan nuestro planeta y, lo más importante, nos desprecian profundamente. Así que la mayoría, por nuestra propia supervivencia, tenemos que organizarnos para acabar (fiscal y legalmente) con ellos.

Gilipollas

Hemos tolerado a Trump, Musk, Putin, Xi Jinping, Netanyahu porque somos gilipollas. ¡Pero si hay gente a nuestro alrededor que les justifican! ¡Y hasta les votan! ¿Cómo? ¿Por qué? Pues porque hemos aceptado como moneda de cambio migajas que, no nos despistemos, además les enriquecen: “Las compras on-line baten un nuevo récord: cada español gastó de media más de 3.700 euros el año pasado” (Cadena SER). Luego nos quejaremos de que cierran tiendas, de que nadie pone un negocio en nuestras calles, de que se calienta el planeta con el transporte de un objeto desde China a la puerta de nuestra casa… Como gilipollas.

Autónomos

Por suerte, el gobierno español ha encontrado a los causantes de todos sus males económicos. ¿Los pensionistas? ¿Las reclamaciones inagotables del funcionariado? ¿El ejército de asesores en el gobierno español? ¿La interminable lista de empresas públicas en España? ¡Qué va! “Los autónomos pagarán hasta 590 euros al mes en 2026: así quedan las cuotas según los ingresos” (La Información). Menos mal que hay alguien a quien seguir desangrando: la y el trabajador autónomo. Vuelvo a lo mismo: luego nos quejaremos de que no hay fontaneros o una papelería en la que comprar un cuaderno como a ti te gusta.