Pero, ¿sabe lo que es un autónomo?

El ministro José Luis Escrivá está empeñado en ver a las y los autónomos como la vaca a la que hay que ordeñar. El señalamiento a este sector productivo, el que genera IVA y empleo, es una constante de su ministerio, pero tampoco es extraña en el PSOE: Patxi López, El Breve, ya avisó como lehendakari del agujero que, a su criterio, generaban las y los trabajadores por cuenta propia. Ahora, Escrivá va un paso más allá en su desprecio a quienes guisamos para que lo coma él: “Los autónomos deberán facilitar una previsión de rendimientos en el momento de solicitar su alta en este régimen”. Pero, ¿ya sabe lo que es una o un autónomo?

Y qué más da, si son cosas de la edad

La canción de Modestia Aparte puede servir de excusa recurrente a Juan Carlos I ahora que entra en otra fase, en la de que ya le da igual lo que piense la gente de él, del apellido Borbón y de la monarquía española. En su regreso a España ha encadenado excesos pese a sus 84 años y su movilidad reducida, lo que no le impide, sin embargo, resultar ingobernable. Pero su marcha no ha dejado paz: “El emérito se blinda de pagar impuestos por regalos como el viaje en jet privado al fijar su residencia fiscal en Abu Dabi” (Eldiraio.es). A España regresará por las regatas y las fiestas. La tributación se queda en Emiratos Árabes.

Sabemos que no es verdad

Alberto Núñez Feijóo ha buscado la manera de llegar al Senado para enfrentarse a Pedro Sánchez, para coger un poco de foco español, para mostrarse como líder más allá de que lo haya sido en Galiza. Así que su tuit cuando fue designado solo por el PP como senador autonómico, no es cierto, y todas y todos lo sabemos: “Desde mañana seguiré representando a mi tierra en la Cámara Alta con la misma entrega y dedicación con la que he trabajado durante todos estos años como diputado autonómico”. ¿Por qué lo dice? ¿Por qué se empeña en tratar a la ciudadanía como si fuera infantil o tonta, directamente?

¿No debería de actuar el Congreso?

El “hija de puta” que Javier Negre lanzó a Mertxe Aizpurua por negarse a responderle (este es otro debate que también hay que abordar, y más cuando la ahora diputada ha sido, precisamente, periodista) lo oímos todas y todos, y todas y todos sabemos, también, que es absolutamente intolerable. Era esperable un intento de victimización del propio Negre en Twitter (nadie va a encontrar en mí un colaborador para victimizar a quien nunca fue una víctima, del bando que sea), pero yo lo que espero es que el Congreso tome medidas contra el intoxicador: el insulto a una representante de la ciudadanía es inadmisible.

¿Qué más podemos decir?

Más allá del relato de los hechos, que también puede ser sucinto, ¿qué más podemos decir sobre el último asesinato múltiple en EE.UU. perpetrado con un arma de fuego que puede comprarse en cualquier supermercado? Aquel es un estado fallido, sin apenas asistencia a la ciudadanía más allá de la policía (violenta) y el ejército (con millones de veteranos), consumido por sus propios problemas (desde la ultraderecha en política al consumo de drogas en las calles), y secuestrado por los lobbies, como el de los fabricantes de armas que solo proponen más balas sobre niñas y niños, y sus profesores, masacrados a tiros.

¿Cómo?

Vox es solo el síntoma de una enfermedad persistente en la sociedad española: ¿cómo han llegado a 2022 tan fuertes y bien alimentados los herederos de los franquistas en España? Y si Vox es la fiebre, el millón de euros trincado, supuestamente, por Luis Medina, es el estornudo: “La familia Medina: de terratenientes que recaudaron y ‘limpiaron rojos’ para Franco a comisionistas con Almeida. El abuelo de Luis Medina tomó las armas, acompañó a la sublevación militar y formó parte de una de las más funestas organizaciones, la Guardia Cívica, una unidad experta en la represión” (Eldiario.es).

Ella estuvo allí

Esta semana ha fallecido Letizia Battaglia, conocida, sobre todo, por ser “la fotógrafa de la mafia”. Una cronista en blanco y negro no solo de los atentados de la organización violenta italiana, también de quienes tenían que convivir con ella: sus capturas costumbristas se enfrentan a su arte para captar el drama del asesinato a sangre fría. Battaglia empezó a principios de los 70 como fotógrafa de un periódico local en Palermo, lo que le obligó a convivir con la muerte. Pero su sensibilidad convirtió aquel trabajo desesperanzador en una crónica negra excepcional, de esas que tenemos que ver aunque nos duela para no repetirla.

Así están

La democracia es cara, muy cara. Mucho más barato es un emirato, dónde va a parar, o una dictadura bananera. Pero si queremos ser nosotras y nosotros quienes tomemos las decisiones tendremos que contar con este como un gasto necesario. Y sacudirnos los complejos para evitar situaciones poco recomendables: “El agujero económico del PP obliga a Feijóo a rodearse de cargos con sueldos públicos” (Vozpópuli). ¿Qué significa eso? Que alguien va a robar tiempo de donde cobra para dedicárselo al PP. Con honestidad, ¿no sería mejor garantizar que los partidos contasen con personal con dedicación completa?

La OTAN da las gracias a Rusia

No creo que en Francia vaya a ser tan escasa la diferencia entre Macron y Le Pen, y menos si la ultraderechista sigue haciendo declaraciones en las que muestra su proximidad a Putin y su rechazo a la OTAN. Porque nadie ha hecho más por la alianza militar en los últimos cincuenta años que el dictador ruso: “La OTAN siempre fue un asunto tabú en Suecia y Finlandia. Hasta que llegó Vladimir Putin” (Magnet). La ha revivido, la ha justificado y hasta puede ampliarla. No solo eso: ¿qué van a decir los “anti OTAN” de las amenazas gratuitas del Kremlin a los países que hacen frontera con Rusia? ¿Van a seguir justificando a Rusia?

“Yo acepto”

Suelo decir en mis presentaciones que la gran mentira de Internet es “yo acepto”. Todas y todos damos a ese botón sin leer condiciones que no aceptaríamos si repasásemos la literalidad del texto. Lucía Velasco ha compartido en Twitter un gráfico sobre el tiempo necesario para leer esos contratos con las plataformas que resolvemos sin pensar, en uno o dos segundos: tardaríamos más de una hora en leer el de Microsoft, media hora los de TikTok, Zoom, Apple o Spotify, en torno a 20 minutos, el de Twitter, y más de 15 los de Facebook o Linkedin. Algo menos, los de YouTube, Amazon, Netflix e Instagram.

Fachas de aquí

Son los tontos que nos tocan, no hay que darle más vueltas. Hace unos años había una organización cuya mayor habilidad era encontrar a los psicópatas y sociópatas que, por porcentaje, nos correspondían en Euskadi, y convencerles de que el nacionalismo vasco se defendía con tiros en la nuca. Hoy, quienes no distinguen un fascista de su cara en el espejo, spray en mano, acosan a las personas refugiadas que han huido de Ucrania por culpa de Putin. Lo más gracioso (porque es de chiste) es que nos intentarán convencer de que lo progre, lo justo, es solidarizarse con una potencia invasora y criminal como Rusia.

Fachas del norte

El resultado de las elecciones en Francia, que no había que ser muy avispado para adivinar, me deja sin embargo un par de dudas que no tiene nada que ver con la política del país al norte de Euskadi ni con la elección de sus votantes. La primera: ¿por qué una parte de la prensa y de las tuiteras y tuiteros nos intentan hacer creer siempre que hay una gran esperanza progresista, como Melenchon o Sanders que, al final, no llega a nada? Y la segunda, que tiene que ver con la primera: ¿por qué después casi los mismos “clarividentes” nos sugieren que quien vota a Melenchon o Sanders puede hacerlo también por Le Pen o Trump?

Fachas del sur

Mientras en Francia llaman a las cosas por su nombre y eso facilita tanto que Le Pen no tenga ninguna opción en la segunda vuelta como que la ultraderechista llegue sin problemas a la ronda definitiva y en Euskadi, como ya hemos visto, tenemos a los tontos con spray que todos sabemos quiénes son (y qué votan), en España, por su parte, siguen presentando a la fascistada como una opción legítima de gobierno: “el ‘efecto Feijóo’ acerca al PP al Gobierno con Vox”, titulan en El Periódico de España, como si pactar con la ultraderecha estuviese normalizado. ¿O para que lo esté? ¿Eso no sería colaboracionismo?

Con detenimiento

Los tuits que han sacado en Abc de la entrevista al propio Núñez Feijóo el fin de semana antes de que el PP meta a Vox en un gobierno (en este caso, en Castilla y León), son para leerlos con detenimiento: “Hay que bajar impuestos para dar oxígeno a las familias”. Bueno, pues los impuestos son los que han enriquecido a familias como Medina y Luceño. “El bilingüismo cordial es el ‘no’ a la inmersión lingüística en Cataluña”. Es decir: negarte a la imposición del español es de mala educación. El gallego también cree que “deberíamos normalizar” que Juan Carlos I vuelva a España impune, como salió pero riéndose más de nosotros, básicamente.

Lo normal es trincar

Hablando del que vive de los impuestos de la ciudadanía de la Comunidad de Madrid: dice Luis Medina que su comisión de un milloncejo para comprarse un yataco con el dinero de la venta de material sanitario defectuoso en lo peor de la pandemia, es normal. “No hay irregularidad alguna”. Y concluye: “La fiscalía, y sabes, que son todos de izquierdas y así actúan”. Luz Sánchez-Mellado le traduce: “Rojos de mierda, dejadme vivir, o sea”. Y yo, le interpreto: si en la fiscalía hubiese gente decente, es decir, españoles de derechas, no pasaría nada porque unos millones de comisión, entre gente de bien, se protegen.

Buen camino, Alberto. O no

Realmente, podía haber elegido cualquier momento porque a Alberto Núñez Feijóo el inicio de su mandato en el PP iba a coincidirle, seguro, con una sentencia o un juicio al PP. Así es el partido que, sin empacho, ayer Carlos Iturgaiz e Iñaki Oyarzabal pusieron de ejemplo al empresariado vasco de la mano de Isabel Díaz Ayuso: “El partido deberá pagar 204.198,64 euros por beneficiarse de las actuaciones de la trama corrupta en Boadilla del Monte (Madrid). Con esta son tres las condenas para el PP por sufragar eventos de las campañas electorales con dinero de mordidas de la red de Francisco Correa” (Público).

Va a pillar yate hasta Carromero

Realmente, Iturgaiz y Oyarzabal tampoco habrían “acertado” esperando a otra semana para traer a Díaz Ayuso a Euskadi: la actualidad del PP de Madrid es tan convulsa, vergonzante y constante que siempre va a salpicarles. Y la ciudadanía ya se ha acostumbrado a pensar mal: en el PP de Madrid les pareció buena idea volver a sacar la candidatura de la ciudad a unos Juegos Olímpicos para intentar tapar el atraco a la Comunidad de un empresario avispado y un noble de España con las mascarillas. Lo que a más de uno seguro le vino a la cabeza es que con las obras necesarias para organizar unos Juegos Olímpicos puede pillar yate hasta Carromero.

Hasta al banco le pareció escandaloso

¿Cuánto y cómo tienes que trincar para que hasta al banco en el que ingresas la comisión le parezca escandalosa? Pues ya lo sabemos: “Los bancos que canalizaron las comisiones por la venta de mascarillas y otro material sanitario para el Ayuntamiento de Madrid fueron los que dieron la voz de alarma. Las entidades que gestionaron los seis millones de dólares que se repartieron Alberto Luceño y Luis Medina con el suministro de estas partidas desde China en plena pandemia, avisaron al Sepblac de que esta fuente de ingresos era sospechosa tanto por la elevada cuantía como por la falta de justificación de la misma” (Vozpópuli).

La respuesta de Ángeles

“Solo el 21 de marzo de 2020 murieron por covid 1326 personas. Una de ellas era mi madre. Si me abrazo al humor negro y al sarcasmo al hablar del caso Luis Medina es porque es el salvavidas al que me aferro siempre y también porque lanzallamas no tengo”. Este tuit de Ángeles Caballero tiene que resonar en las cabezas de Alberto Luceño, Luis Medina, José Luis Martínez-Almeida, Alberto Núñez Feijóo, Carlos Iturgaiz, Iñaki Oyarzabal, Isabel Díaz Ayuso… Y cualquiera que tenga que ver mínimamente con el saqueo vía mascarillas, vía miedo y vía falta de escrúpulos. Porque, sí, este atraco tiene padres: quienes abrieron la puerta a la impunidad.

El saqueo

Me gusta imaginar que Luis Medina pensaba que estaban yendo a medias con la comisión y que se ha enterado esta semana de que su socio, Alberto Luceño, le ha tangado dos millones. Seguramente no sea así pero, puesto a dibujar a dos personajes siniestros, voy a por todas y en mi mente son ladrones, supuestamente, hasta entre ellos. Pero no negaré que Medina tiene mejor gusto que Luceño, que ha demostrado ser un pobre de espíritu: como quien se baja toda la discografía de Metallica porque es gratis aunque no vaya a escucharla nunca, Luceño compró relojes y coches de alta gama a puñados simplemente porque podía.

Un liderazgo sólido. O casi

Ya está, ya es oficial, ya no puede decir eso de “no he sido proclamado todavía”: Alberto Núñez Feijóo ya es el nuevo presidente del PP. Por delante tiene sus dos primeros retos: asistir a la investidura de Fernández Mañueco de la mano de Vox, y los juicios de turno por corrupción en el PP. Por detrás, cómo llegó al despacho más grande de Génova 13, según Vozpópuli: “Feijóo y Rajoy llamaron a dirigentes del PP para pedir la cabeza de Casado y precipitar su caída. Núñez Feijóo estuvo en contacto permanente con los demás presidentes autonómicos del partido (…) para que todo el mundo saliera en tromba pidiendo ese congreso”.

La tragedia en TikTok

Ya hemos hablado en esta columna de Valeria Shashenok, la joven ucraniana que está mostrando al mundo en TikTok cómo la invasión rusa ha truncado millones de vidas. Primero, fueron sus vídeos sobre cómo se entretenía durante los bombardeos, o qué comía, después la destrucción de Kiev, luego, su viaje a Polonia y su vida allí como refugiada. Pero el último de sus vídeos es desolador: su hermano de 18 años ha sido asesinado por Putin. No directamente, claro, pero sí por medio de la guerra injustificable que ha montado y que está machacando a una población que hasta hace un mes vivía exactamente igual que nosotras y nosotros.

O en los medios

Si alguien se atreve a banalizar el sufrimiento de Valeria porque ella misma lo exhibe en TikTok, que se pase por la cuenta en Twitter de la agencia France-Presse, por ejemplo, y observe el sufrimiento de las niñas y niños que sobreviven a los bombardeos pero acaban heridos en los hospitales, luchando muchas veces por su vida y con secuelas que serán para siempre. Esto es la guerra. Y quienes justifican al bando agresor o buscan para señalarlos los excesos del bando atacado son unos mierdas, así, directa y bruscamente. Porque no me sale escribir algo más suave después de ver esas fotos y aquel TikTok.

Y la nuestra, claro

La noticia sobre cómo María Soledad Iparragirre ha aceptado 70 años más de cárcel por el asesinato de dos personas, agentes de la Policía Nacional, en Araba, me ha sonado a autobiografía: el relato lo conocemos y habla de nosotros, de nuestro sufrimiento pasado y también presente, y de sus consecuencias. La larga lista de vidas arrancadas o desgarradas, empezando por la que fuera jefa en ETA, solo invita a preguntarnos por qué. Algunos de los que entonces justificaban esos delitos hoy no pasan de tuiteros populistas aferrados a cualquier carguito. ¿En eso acaba todo? ¿De verdad?

Que lo expliquen

Es hora de que los sindicatos den la cara, que dejen de hablar en nombre de todos cuando están defendiendo los intereses de unos pocos, y no, no me refiero precisamente a las personas trabajadoras. Por ejemplo, los sindicatos del sector del transporte en Euskadi, a los que hemos visto incluso agredir a periodistas, tienen que explicarnos muy despacito y con total claridad por qué se han sumado a una huelga alentada por la extrema derecha española y en condiciones como esta que encontramos en Ruta Del Transporte: “Empresas de transporte obligaron a sus conductores a consumir vacaciones durante el paro”.