Va de bulos

La columna de hoy va de bulos y, sobre todo, de quien los hace. Erramun, que en cualquier otro lugar no pasaría del tonto del pueblo, tiene casi 15.000 seguidoras y seguidores en X. Eso da la medida, también, de a quien leemos las vascas y los vascos. Pues bien, este usuario, también conocido como Donostia Bai en la red social de Elon Musk, lleva 48 horas intoxicando sobre el papel de los líderes europeos que han arropado a Volodímir Zelenski en Washington. Quiere hacernos creer Erramun que todos son marionetas de Trump y la OTAN. ¿Y Putin? Bien, por supuesto. Su relato sobre la invasión rusa es tan creíble como el que hace de Euskadi.

La memoria importa

Para que gente como Erramun-Donostia Bai no te la cuele es importante tener memoria. O por lo menos, tener dudas y el ánimo suficiente para hacer un par de búsquedas en Google: Ander Gurrutxaga, que ha puesto sobre la mesa esta semana al falso dilema del médico que sabe euskera contra un buen médico, fue viceconsejero del Gobierno Vasco con Inaxio Oliveri, de EA, uno de esos partidos que Sortu ha comprado con puestitos en nombre de Bildu. Por supuesto, los de los bulos (que es igual que decir “los de la izquierda abertzale” en Euskadi) aseguran que era consejero del PNV. Otro bulo de los mismos para los mismos.

Igual que Trump

No hay ninguna diferencia, ninguna, entre quienes propagan bulos para tontos en Euskadi y quien lo hace en EE.UU., siempre con un interés político detrás: “Trump busca eliminar el voto por correo por ser ‘fraudulento’: ‘Somos el único país del mundo que los utiliza’” (El Plural). El bulo del fraude y de la excepción calará, igual que el de la rendición a la OTAN, igual que el de que Gurrutxaga no era de EA, porque hay gente sin memoria, que solo busca gilipolleces en Internet y, sobre todo, porque hay personas con intenciones preocupantes que trata a sus seguidores y votantes como si fueran idiotas. Allá quien se deje.

Lo mismo todo el rato

Erramun, quienes quieren desvincular la euskarafobia de Bildu, los que hacen el caldo gordo a Trump (todos, astillas de la misma madera, aunque les joda) son perfectamente capaces de hacer lo que han hecho quienes han atacado a Antonio Muñoz Molina con la ayuda de Grok, la inteligencia artificial, cómo no, de Elon Musk: el robot del multimillonario asegura que el escritor usa un Rolex de 10.000 a 15.000 euros solo a partir de una foto. En otras de la misma sesión se ve perfectamente que se trata de un Festina que, según Newtral, cuesta 120 lereles. En cualquier caso, el bulo del Rolex se ha viralizado y el dato del Festina, no. Así funciona esto.

Tenemos lo nuestro

No pretendo cargar las tintas contra los tontos del pueblo y los malvados del país, mis enemigos son los bulos y quienes los difunden, sean quienes sean, por eso traigo esta chanza de Humor en la Red (la web del famosísimo Karma): “Varios periódicos digitales han acusado a Txarriboda News de inventarse las noticias que publican. Medios como The Objective, OKdiario o Periodista Digital consideran que forma parte de una campaña de desinformación y de difusión de fake news que sólo persigue la crispación y polarización de la ciudadanía”. Sí, los medios tenemos la responsabilidad de difundir la verdad. Hagámoslo. Juntos.

No, no tiene gracia

El blanqueamiento que los gobiernos de Pedro Sánchez han regalado a EH Bildu (por eso Aizpurua dejó claro el miércoles que ella no hará nada para perjudicarle) va más allá de lo político: sorprende que Amanda Ramos en El Plural, el digital más próximo al PSOE, recuerde que “se cumplen 40 años de la fuga de prisión de los protagonistas de ‘Sarri Sarri’” sin mencionar a ETA ni una vez. Pues bien, “Joseba Sarrionandia fue responsable del secuestro del empresario José Garavilla e Iñaki Pikabea fue responsable del asesinato del concejal de Irun, Julio Martínez”, recordaba COVITE en X. No, la canción no tiene ninguna gracia.

¿No se enteraba de nada? ¿En serio?

Me cuesta creérmelo, evidentemente: Pedro Sánchez hizo del PSOE un partido a su manera por completo, de arriba abajo, sin concesiones ni cesiones a viejas guardias o pequeñas disidencias (salvo Patxi López, que siempre flota, como el corcho). Sin embargo, no se ha enterado de lo de Cerdán, de lo de Ábalos, de lo que hacía el famoso Koldo… Ni de “las acusaciones a Paco Salazar” (Artículo 14). Al parecer, “comportamientos inadecuados” denunciados por varias mujeres en Moncloa y su partido. No me lo creo, lo siento, Pedro Sánchez, el omnisciente en el PSOE, no puede no haberse enterado de nada una y otra vez.

Que no se nos escape

No me gustaría que el debate del miércoles tape esto que también pasó en el Congreso y es muy relevante: “PP y Vox defienden en el Congreso a los agitadores ultras con la excusa de la libertad de prensa” (Público). Que haya webs que esparcen odio con forma de medios de comunicación es culpa, principalmente, de la prensa, que no hemos sabido diferenciarnos. Que sus intoxicadores puedan acreditarse como periodistas en el Congreso es culpa de quien lo permite. Y quienes se aprovechan de esos distribuidores de bulos, quienes les engordan, los financian y los defienden, son una banda de hijos de puta. Y no entro ni a discutirlo.

Pues votan al PP

Esto que ha entresacado InfoLibre del CIS es interesantísimo: “Casi la mitad de los votantes nacidos fuera de España que se decantaron por votar al PP en las elecciones generales de 2023 procede de tres países: Colombia, Venezuela y Marruecos” que “son, precisamente, los países que más inmigrantes están aportando” al voto. “En el caso de Vox, la mayor aportación de votos de ciudadanos españoles con origen en el extranjero procede de franceses, seguida muy de cerca por los venezolanos”. “En el caso del PSOE, el apoyo más numeroso procede de los nacidos en Ecuador, seguido por los originarios de Colombia y Alemania”.

Alto y claro

Raquel Marcos lo escribe sobre Trump a cuenta de las vueltas que el presidente de EE.UU. está dando sobre los aranceles, pero la verdad es que vale para cualquier noticia que emane de la Casa Blanca: “Es insoportable que todo el mundo se pliegue a la incertidumbre y la falta de seriedad de este gilipollas”. Más claro, imposible. Más alto, puede, porque Bluesky, realmente, es una herramienta con muy poco alcance pese a su mucho “flow”, como bien explicó Xavier Tomàs en esa misma red social. Pero volvamos a Trump: Europa también puede plantarle cara, como Rusia, Israel, China o Canadá. A mí me parecería bien.

Antifascistas de postal y escaparate

Un antifascista lo es en todo momento y en todo lugar o no lo es. Y no es un antifascista quien ha pegado una pegatina para denunciar a supuestos financiadores del sionismo en la placa que recuerda a Alfredo Aguirre, asesinado por ETA en Iruñea en 1985 cuando tenía 13 años. Así lo recuerda COVITE en sus redes sociales. ¿A quién ayuda esta acción? ¿Al pueblo palestino que está siendo masacrado a diario? ¿Ayuda al máquina, al antifa, al guay, al progre, al valiente, al antisistema que ha pegado esa pegatina sobre la placa que recuerda a una víctima de ETA de trece años? ¿O ayuda a quien quiere que en Euskadi perdamos la memoria?

Le trata así porque cree que es tonto

Precisamente el responsable de esa masacre al pueblo palestino, quien la ordena y la coordina, Benjamín Netanyahu, ha vuelto a ser noticia estos días por dejar claro que cree que Donald Trump es tonto. No puede ser de otra manera: no puedes plantarte delante de él y decirle que debería de recibir el premio Nobel de la Paz si no piensas que es idiota. Yo no sé si lo es, pero de lo que estoy seguro es que Trump pertenece a un tipo indeseable de político y persona: el que es fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Cómo se arruga ante Netanyahu o Putin, y cómo se deja tratar por ellos salta a la vista.

¿Por qué?

Netanyahu, que es una mala persona (¿alguien tiene alguna duda de eso a estas alturas?), propone a Trump como premio Nobel de la Paz al mismo tiempo que le sugiere “un campo de concentración para 600.000 gazatíes en Rafah” (Diario Socialista). También “busca acuerdos con terceros países para la expulsión de palestinos de Gaza”. Si alguien todavía tiene reparos en utilizar la palabra “genocidio” a estas alturas, como lo calificó Amnistía Internacional hace meses ya, yo creo que podría ir abandonándolos. Lo que estamos viendo es una salvajada injustificable y quien la apoye será un colaboracionista de libro.

Otro demócrata

“Aparece muerto el ministro de Transportes de Putin, Roman Starovoit, tras ser destituido” (El Independiente), pero, ojo, que Rusia es una democracia ejemplar y Europa una dictadura otanista. Claro que sí. Estamos rodeados de tontos que apoyan a malos: tontos que ríen las gracias a antifascistas de boquilla que atentan contra la memoria en Euskadi, tontos que ponen pegatinas, tontos que aplauden a Trump, tontos que justifican a Netanyahu y tontos que señalan a Europa (desde Europa) mientras justifican a Putin. Por cierto, Roman Starovoit se habría suicidado, “según los investigadores”. ¿Qué tipo de país es Rusia?

Los imitadores

Vaya repasito a fascistillas que llevo: el de Iruñea que va de antifa, Trump, Netanyahu, Putin… Por supuesto, no podían faltar quienes imitan a todos los citados: “Vox propone deportar millones de inmigrantes y sus hijos por el derecho del ‘pueblo español’ a sobrevivir” (El Nacional). Trumpismo para gilipollas. Lo gracioso es que esto lo haya comunicado una descendiente de emigrantes: Rocío de Meer. ¿Coherencia? ¿Vergüenza? No podemos pedir esas cosas a la extrema derecha. Tampoco la más básica de las humanidades o que digan la verdad. E incluso así alguien votará a Vox y Núñez Feijóo negociará su investidura con ellos.

Que le «robamos», dice…

Explica Juan Carlos I que publica sus memorias porque “siento que me roban mi historia”. Que le robamos, dice. Te tienes que reír. El rey emérito sigue con su modelo de negocio: ganar dinero gracias a los juancarlistas. ¿Quién va a comprar ese libro? Quien se ha sentido bien, por lo que sea, colaborando con el relato de “el campechano”. Yo no voy a dedicar ni un euro ni un segundo a sus páginas, pero estaré atento a algunas crónicas y críticas cuando, a fin de año, salga el volumen, el ladrillo, la colección de anécdotas para sus fans, porque comentar las noticias que genera la corona es una de sus razones de su existencia, precisamente.

Gobierna para tontos

Cuando habla lo hace para tontos; cuando anuncia recortes sociales y rebajas de impuestos a los más ricos, lo hace para tontos; cuando asegura que es posible abrir factorías en EE.UU. con una gorra hecha en China, lo hace para tontos; y cuando lanza una compañía de telefonía móvil y, ahora, una colonia, lo hace para que la compren los tontos. Porque si Donald Trump te engaña una y otra vez, y al final te saca los dólares con sus productos dorados y brillantes, listo no eres. Dejémonos de lo políticamente correcto porque quienes de verdad hemos hecho el tonto y hemos regalado el espacio a Trump y similares, hemos sido quienes no les votamos.

Así somos

Señalar a los ultrarricos, al sistema y a los poderes ocultos puede generar cierto alivio, pero retrasa una obligación: mirarnos el ombligo y reflexionar sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo. “Basura, colchones fuera de su sitio e incluso heces: así se encuentran las ‘kellys’ las habitaciones de hotel que limpian en verano: ‘Es un turismo de borrachera’” (Infobae). Hablan de nuestro turismo, del de esas personas que queremos vuelos, trenes y hoteles baratos y apartamentos en Airbnb, ¡y justicia social!, pero que luego nos quejamos de lo que provocamos: saturación, suciedad e insolidaridad.

¿Cueste lo que cueste?

Enrique Dans está escribiendo recurrentemente en su blog sobre la necesidad que tiene Europa de ser autosuficiente tecnológicamente, y estoy básicamente de acuerdo con él (una muestra evidente de que me hago viejo). Detecta muy bien las áreas en las que urge dejar de depender de EE.UU., principalmente. En uno de sus últimos posts explica lo que podría suponer para Europa poner en marcha un sistema alternativo a Starlink, de Elon Musk. Eutelsat sería posible pero carísimo: “Al menos 2,200 millones de euros adicionales”. Pero hay más problemas: la burocracia europea y el camino que ya ha hecho SpaceX.

Esto también va en la factura

Dans explica que Starlink cuenta con 7.000 satélites, China está lanzando 2.800 y Europa solo tiene 650, de momento. Cada lanzamiento contamina un montón y calienta el planeta. ¿Necesitamos realmente la tecnología? ¿Estamos dispuestos a pagar la factura completa? Me refiero a esto también: “El calor extremo, un ‘asesino silencioso’ que gana terreno” (El Nacional). El calor no solo es peligroso porque cambia la naturaleza, los cultivos y complica el acceso al agua. El calor mata. El sol y las altas temperaturas también son mal tiempo, aunque no nos mojemos. Debemos repensar globalmente nuestras necesidades y prioridades.

No son los contratos, son los empleos

“La reforma laboral de 2021 ha sido un fracaso: a pesar de que ya no existen ciertos tipos de contratos temporales, las empresas usan los indefinidos como si lo fueran”. Más claro que este titular en El Blog Salmón, difícil. Hacer modificaciones legislativas para eliminar una palabra (“temporal”) pero, al mismo tiempo, flexibilizar el fin del contrato indefinido, es pulir la forma pero no entrar en el fondo. Así, Yolanda Díaz sonreía ayer y aplaudía en Bluesky su éxito: más contratos y todos indefinidos. “En 2023, el 52 % de los contratos indefinidos tenía una duración inferior a 180 días” y “los fijos discontinuos han crecido”. Esto un éxito no es.

Una reunión, ¿para qué?

En Sumar tienen un problema: cuando este gobierno se acabe la carrera política de la mayoría de sus integrantes también lo hará. Quien no salte al PSOE (el regreso a Podemos es impensable) tendrá que buscar su acceso a la vida civil, algo que parece que no les gusta porque dan pasos como pollos sin cabeza: la rueda de prensa coral de la mañana del miércoles, sin la líder, y la reunión larguísima con el PSOE por la tarde, sin soluciones ni conclusiones, son la nada. ¿Para qué? Nadie se cree sus amenazas porque nadie se cree su fuerza. El invento (Sumar no es un partido, es una marca) ha salido mal y acabará peor.

Se benefician

De la intrascendencia de Sumar y el cainismo inapetecible de Podemos se beneficia directamente la izquierda abertzale. La de siempre transmutada ahora en Bildu. La misma izquierda abertzale que no logra desligarse de esto: “Euskadi y Navarra registraron 168 actos de apoyo a ETA y sus presos entre enero y junio de este año” (El Independiente). “Actos registrados en la vía pública y que se han materializado en forma de manifestaciones de apoyo a los presos de la banda terrorista, en pintadas y pancartas exhibidas en el espacio público”. Actos, pintadas y pancartas que cada día más agotan a la ciudadanía.

Los republicanos son los otros

Retomo una idea, la de que Yolanda Díaz renunció a formar un partido para lanzar una marca que ahora se le escurre entre los dedos. Los partidos son importantes porque compactan, aglutinan, reúnen. Y despreciarlos es un error siempre. Ahora lo hace Trump, en su red social, Truth, en la que habla de “los republicanos” (en referencia a sus representantes) como si fueran los otros, les llama “ridículos” y les exhorta a votar “sí” a su plan para cercenar el gasto público. Trump comete un error también con esto, un error político. Y ese matiz es importante porque solo con la política (que no comprende) le podremos vencer.

¿Cuántas fotografías se hacen cada día en el mundo?

5.300 millones, según un estudio de Phototutorial que cogen al vuelo en Photolari. “Un total de, atención, 2,1 billones de fotos a lo largo de todo 2025”. Según el mismo estudio, “más del 94% de ellas se toman con smartphones”. ¿Para qué? ¿Revisamos esas fotos? ¿Las editamos para dejarlas bonitas? ¿Las conservamos en discos duros bien guardados? ¿Las imprimimos para revisitarlas de vez en cuando? ¿Para qué ocupamos tanta memoria en nuestros teléfonos, nuestras tarjetas y “la nube”? Una foto cumple una función: retener momentos que nos evocan recuerdos, nombres, sensaciones… Solo sacarlas no sirve de nada.