Mi superhéroe favorito

Conocí a Alain Arteagabeitia cuando era un tiarrón y un “echado para delante”. Hoy, con un historial médico que asustaría a Elijah Price (el antagonista de El Elegido) y una silla de ruedas, sin duda, sigue siendo ese chaval que puede con todo. Su historia, su Instagram, son para no pasarlos por alto. Su mirada del mundo y su optimismo, tampoco. Ha convertido sus graves problemas de salud en la motivación para sacar su mejor versión y, ahora, participa en combates de boxeo adaptado… Aunque el mundo no siempre se adapta a los valientes como él, según relata en su última crónica en sus redes sociales.

La villana

“El Lehendakari le ha dicho a Ayuso ‘Ayuso entzun, Euskadi euskaldun!’ y ella dice que le ha dicho ‘pim pam pum’, y que le ataca usando el euskera con violencia”. Lo tuitea David Segovia, que afea a la presidenta de la comunidad de Madrid tanto la manipulación como el victimismo. Después de que en el mismo Alderdi Eguna, Aitor Esteban alertase del tufillo que llegaba a Euskadi con el viento sur, pillamos al PP con las bombas fétidas en la mano. De lo suyo gastan, pero hoy Isabel Díaz Ayuso es la villana más perfecta de la política española con su rostro de adamantium como principal arma. ¿Les renta?, como dice la chavalada.

Un riesgo menos. O casi

La injerencia de Musk en el Reino Unido y la de Putin en Moldavia (cuñas de la misma madera, que nadie se despiste) han acabado en desastre: “Moldavia ha dado un paso crucial hacia Europa justo cuando Rusia incrementa su presión contra Occidente. El gobernante Partido Acción y Solidaridad (PAS), partidario del rumbo europeo de Moldavia, ha ganado este domingo las elecciones legislativas” (El Independiente). Pero no podemos ocuparnos todavía del siguiente problema: tenemos que esperar con atención a la reacción posterior del Kremlin porque a Putin, bien lo saben las y los ucranianos, no le gusta perder.

Ni un día

Mientras algunas y algunos buscaban (o esperaban) argumentos para justificar la invasión rusa sobre Ucrania, otros señalábamos y denunciábamos desde el primer minuto el aplastamiento que Israel ejecutaba en la franja de Gaza, y lo seguimos haciendo: “El 90% de la Franja de Gaza ha sido destruido. Más de 2,2 millones de personas enfrentan hambre extrema, bombardeos, desplazamientos masivos y destrucción sistemática de vidas y bienes” (Diario Socialista). No puede pasar ni un día sin que recordemos lo que (casi) todo el mundo llama ya genocidio: si 65.000 asesinatos televisados no te mueven no eres un ser humano.

Tontos muy tontos

Vivimos tiempos muy llamativos: personajes como Putin o Netanyahu son defendidos en público (en redes sociales, en medios o en mítines) pese a sus acciones injustificables, y otros como Donald Trump, más tonto que malvado, es incluso admirado. Por suerte, hay quien usa esos mismos altavoces para señalar esa idiotez y esa maldad, como el farmacéutico Guillermo Martín, que respondía al presidente estadounidense, que relacionaba el autismo con el uso de paracetamol durante el embarazo: “El autismo se identificó por primera vez en 1911. El paracetamol se comercializó en 1955. Fin del debate” (Huffington Post).

Solidarity-washing

Tenemos que hablar también del “solidarity-washing”. Es necesario porque ayer Josean Izarra describía en El Mundo que Ibon Meñika, cabeza visible de Gernika-Palestina y generoso dador de lecciones, fue condenado, entre otras cosas, por servir de recaudador a ETA. A ver, si te dedicas a financiar a una banda fascista, antifascista no puedes ser. Eso es de primero de ética. Y solidario me temo que tampoco eres si utilizas el dolor que generan 65.000 personas asesinadas por el gobierno y ejército israelíes para pegarte una jabonada por ti y por todos tus amigos. Como dice Javi Vizcaíno: allá a quien se la cuelen.

Que quede claro

Que no deje que la izquierda abertzale me cuele un boicot a las instituciones vascas en nombre de Palestina, no significa, evidentemente (es evidente, sí, pero a los tontos hay que aclarárselo), que me parezca bien la presencia de un equipo ciclista patrocinado con dinero israelí y con el nombre del estado cuyo gobierno ejecuta hasta a 65.000 personas en Gaza y ampara terrorismo en Cisjordania. “Sionista, defensor de la masacre en Gaza y respaldado por Netanyahu: así es Sylvan Adams, el dueño del equipo israelí boicoteado en La Vuelta”. Así lo definen en LaSexta y así lo señalamos.

“Tourist, go home!”

De esta noticia: “El exjefe de ETA, ‘Mikel Antza’, pide posponer su declaración judicial por el asesinato de Gregorio Ordóñez porque está de vacaciones en Mallorca” (Infobae), lo que me has me llamado la atención es la colaboración de Mikel Albisu Iriarte en la gentrificación de la isla. Por lo menos, irá a un hotel, ¿no? ¿O se ha pillado un Airbnb? Acabáramos. ¿Se sentirá aludido por las pintadas de “tourists, go home!”? ¿Tendrá sensibilidad para eso? ¿Tiene sensibilidad para temas sociales quien es llamado ante el juez “por su presunta participación en la planificación del atentado que costó la vida a Gregorio Ordóñez”?

No somos idiotas

Nos toman por idiotas quienes intentan blanquear su fascismo señalando el de otros, nos toman por idiotas quienes denuncian a los turistas cuando no están de vacaciones y nos toma por idiotas Miguel Tellado cada vez que habla (y lo hace todos los días). Hace bien Raquel Marcos en dejar claro en Bluesky lo que vemos todas y todos: “El PP se arroga la representación de los pueblos y la España vacía y los territorios, pero en realidad se hace lo que dice Madrid y los presidentes son directores de sucursal”. Algo muy mal estamos haciendo muchos cuando con un portavoz como Tellado el PP aspira a ganar las elecciones y gobernar.

OK, rey

En el Instagram de la Casa Real han recogido el momento en el que Felipe VI “ha recibido a una representación del periódico digital OK Diario, que este año celebra su décimo aniversario”. Un planazo, como se puede apreciar en la cara del rey. Eduardo Inda, a su lado, estaba más entregado, como leyendo una oda que había escrito con esmero para compartir con un jefe de estado al que nadie elige pero que sí elige junto a quién se sienta. Y no, mira, no vale eso de que la Casa Real está abierta a todo el mundo porque no lo está, y legitimar a un medio conocido por difundir desinformación es una elección. Se es o no se es.

Lo del resort en Gaza va en serio

Aquel reel en Instagram, hecho con Inteligencia Artificial (porque preocuparse de calentar el planeta es de memos), en el que Gaza se convertía en un resort turístico presidido por una estatua dorada de Donald Trump, era solo un aviso: The Washington Post ha tenido acceso a “un documento confidencial de 38 páginas” (El Debate) en el que EE.UU. controlará Gaza “durante al menos diez años mientras se transforma en un reluciente centro turístico y un centro de fabricación de alta tecnología” con “el confinamiento en zonas restringidas y seguras” de las y los gazatíes que no accedan a irse.

La verdad

No me gusta usar la sinécdoque de “Israel” o “Rusia” porque los países no son agresores: en ambos casos hay manifestaciones contra las ocupaciones militares de Gaza y Ucrania, y voces críticas y perseguidas en medios de comunicación o política. En el caso de Israel, es el gobierno ultra que preside Netanyahu el que “no solo comete un genocidio, se burla del mundo con su impunidad”. Esto lo dice “Paul Laverty, el guionista detenido por una camiseta pro Palestina”, lo recoge El Diario y es la dolorosa verdad. Él mismo señala que “las vidas palestinas se consideran insignificantes y eso es de un racismo profundo”.

Van por nosotros

Ante esta realidad, solo puedo aplaudir a quienes se han subido sin buscar la foto a la Global Sumud Flotilla, “una veintena de embarcaciones salen dirección Palestina cargados con ayuda humanitaria y unas 500 personas”. Según El Nacional, “unas 5.000 personas, según datos ofrecidos por la Guàrdia Urbana, han asistido al Moll de la Fusta para ver la flotilla poner rumbo hacia su destino”. Entre los barcos, por cierto, destaca uno: “El ‘Bribón’ del rey Juan Carlos I, que ya no pertenece al rey emérito, pero es una de las naves alquiladas para la ocasión”. Llegarán a la franja acompañados de otras naves que se les irán sumando según avanzan por el Mediterráneo “en unos siete u ocho días”.

La puñetera foto

Ojo. No van por nosotras y nosotros quienes van por la foto, como Ada Colau (que sí, que ya era activista antes que política, que sí, que es la más solidaria, que sí, que pone su vida en juego, que sí, que me suelte el brazo, caballero), igual que algunos no se boicotean la presencia del equipo Israel en La Vuelta por solidaridad, sino para lavar su imagen. Simplemente, no cuela. Y sí, soy muy crítico, muy restrictivo con a quién doy mi aplauso, mi apoyo y mi dinero (¿cómo se gestionan los ingresos por los pañuelos solidarios vendidos en fiestas?) porque Palestina no es un blanqueador, es un pueblo que sufre.

Si lo quiere, lo tiene

Ya sé que lo que busca es que lo mencionemos. Pues lo haré: sobre la conciencia de Santiago Abascal, en su biografía y su rastro digital quedará su petición de “hundir el Open Arms”, al que llama “barco de negreros”. Podremos discutir si la acción de este tipo de embarcaciones provoca un efecto reclamo, pero no debemos dejar ni un espacio para el fascismo que señala al que rescata en vez de al que embarca a los inmigrantes en pateras en las que se juegan la vida. Dicho esto, si Alberto Núñez Feijóo mantiene su disposición a apoyarse en un fascista, bocazas e insensible del calibre de Abascal, que se atenga a las consecuencias políticas.

Lo que molesta a Trump

Lo que molesta a Donald Trump beneficia al resto de la humanidad. Le molestan la universidad y los museos, que ha atacado. Le molesta la sostenibilidad del planeta, que le impide hacer los negocios que quiere hacer. Y le molestan las televisiones que no le aplauden acríticamente como NBC y ABC, a las que “presiona para que se retiren las licencias” por “sesgadas y mentirosas” (Público). No le resultan ni sesgados ni mentirosos los comunicadores de extrema derecha que montan plataformas (muy rentables económicamente, por cierto) para difundir sus mierdas fascistas, esas en las que se muestra tan cómodo Trump.

¡Claro!

Pedro Sánchez, por ejemplo, ha intentado molestar a Trump pero no lo ha logrado. No forma parte del catálogo de enemigos cuidadosamente elegidos del republicano. Más bien, al contrario: “Las refinerías españolas han incrementado progresivamente la compra de crudo y gas natural norteamericano, en gran parte debido al bloqueo internacional impuesto a Rusia tras su invasión de Ucrania” (Vozpópuli). Y ahora, con el discutible acuerdo que ha hecho la UE, las importaciones irán a más desde EE.UU., que ya es el mayor proveedor de crudo en España pese al postureo de Sánchez (apaciguado rápidamente) y la izquierda en general.

Dos noticias que se entienden mejor juntas

Quienes vamos a los campos a ver fútbol y animar a nuestros equipos tenemos que sufrir horarios asquerosos por culpa de la televisión que, según nos dicen, pagan la fiesta. ¿A qué precio? Según El Independiente, esta temporada será más cara. No solo eso: “Hasta el año pasado, el fútbol había duplicado prácticamente su precio en la última década”. La fiesta, en realidad, la pagan los de casa, los de cerca, los de siempre. Aún así, seguimos asistiendo a abusos: “La UEFA adelanta el horario de la final de Champions League para ganar audiencia en Asia y EE.UU.” (2 Playbook). Si abusan en algo tan poco vital es porque nos dejamos.

No nos dejemos

Propongo empezar por el fútbol: no nos dejemos, modifiquemos lo que no nos gusta, aprendamos a plantar cara en lo relevante, eso que Antonio Agredano ha detectado bien en The Objective. “Empieza el curso político con la amenaza de la desafección. Aquello que sucede a la indignación. Aquello que abona el populismo”. Y alerta de “esa tentación de pasar de todo. De cerrar definitivamente las redes sociales. De no ver noticias, de no escuchar los monólogos radiofónicos de la mañana, de ignorar. La tentación de romper, de estirar, de probar, de agarrarse a voces subterráneas, de gritar más que hablar”.

Lo han logrado

No les conozco de nada, no sé qué han hecho hasta ahora, no sé de dónde vienen (de Donostia, sí), pero su aventura me ha resultado una de las más frescas de este verano: Gorka Lasa e Ibai Martín han viajado desde la capital de Gipuzkoa hasta París en patinete (cada uno, en el suyo, claro), y han documentado su periplo mostrando la solidaridad de mucha gente con la cultura urbana como elemento común e Instagram como el cable que les conecta. Para mí, “el poder de las redes” (esa horterada) es justo lo que nos han mostrado entre rimas más o menos acertadas y acampadas imposibles (para mí, que soy un viejo).

El trágico accidente

Benjamin Netanyahu y su gobierno de ultras en Israel es un trágico accidente, igual que lo fue el ascenso de otros líderes responsables de otros genocidios, como llama Amnistía Internacional a lo que están ejecutando en Gaza. Lo que no es un “trágico accidente” (así lo recogen en el Huffington Post), es el asesinato de veinte personas con un doble ataque sobre un hospital en Gaza (mecánica que conocimos en Ucrania por orden de Putin). Lo que vimos (porque les vimos morir) es un ataque perverso e injustificable, que muestra lo oscura y podrida que tiene el alma toda la cadena de mandos, desde Netanyahu hasta quien dispara.

Piensa que somos idiotas

“Trump cree que la guerra de Gaza terminará ‘en dos o tres semanas’”, titulan en The Objective, entre otros medios. El presidente de EE.UU., no tengo ninguna duda, piensa que todas y todos menos él somos tontos. No puedo tenérselo en cuenta porque yo pienso sobre él que no es una mala persona, sino un idiota perfecto. Esas “dos o tres semanas” es el límite temporal recurrente de Trump cuando no tiene ni repajolera idea y, observando la cantidad de veces que hemos oído algo similar, es bastante evidente que desconoce muchas cosas sobre las que habla y, por desgracia, toma decisiones.

Pues estoy de acuerdo

Es imposible encubrir a los manteros sin colaborar con las mafias que les mueven y les obligan a delinquir, dificultando su posterior acceso al mercado laboral. Parto de esta base, sencilla y lógica, para llegar a la conclusión de que la respuesta desde el sindicato policial ESAN a Bilboko Konpartsak es absolutamente proporcional: “Os animamos a que dejéis de encubrir a los delincuentes”. Además, “ESAN lanza una invitación de solidaridad a las comparsas: que de una vez, asuman el ‘Ticket Bai’ y paguen los impuestos que corresponden, contribuyendo a la justicia social”, según recogen en X después de hablar en Radio Nervión.

Acomplejadas

Veranean en Menorca pero siguen siendo antifascistas y antirracistas, como si fueran únicas. La foto de Irene Montero e Ione Belarra en un baño de un local de la isla, junto a esa pintada, es solo la portada: después van las típicas fotos de un viaje de amigas que disfrutan de playas a las que se llega por el popular camino de caballos, pueblos y, en su caso, claro, una foto con Fermín Muguruza, porque ser de izquierdas, al parecer, se lleva dentro también en una isla pija. Turistean pero reivindican y van al concierto del que ha sublimado la reivindicación como modelo de negocio. La banda de punk de las de Podemos se llamaría “Acomplejadas”.

Sin complejos pero mal

Ojo: me parece muy bien que Irene Montero veranee en Menorca junto a otras compañeras de su partido y amigas. Me parece perfecto, es más. Lo que critico es el postureo progresista, el complejo de personas acomodadas que hacen como si no lo fueran y, sobre todo, hacen el ridículo. Pero, por supuesto, me parece mejor ese viaje que el de Isabel Díaz Ayuso a Ibiza para el cumpleaños de Rocío Martín Berrocal, la hermana de Vicky, conocida por casarse con un torero. Personalmente, esa imagen de “jet-set” de los noventa en Marbella, pero en Ibiza y en 2025, me resulta casposa y me sobra, incluso en políticos de derechas.