No puede serlo

Internet a veces es estupendo y te permite llegar a sitios muy interesantes. Por ejemplo: una carta al director en La Voz de Galicia en la que N. L. G., de O Carballiño, se pregunta: “¿Es obligatorio que una persona que no sabe encender un ordenador modifique una declaración de la renta?”. Ya doy yo la respuesta: no puede serlo. Incluso reconociendo el esfuerzo de las administraciones (de todas) por mejorar los procesos y la atención, la digitalización por obligación es una de las peores decisiones que yo he visto porque excluye a la gente mayor y no tan mayor que no sabe (no sabemos) enfrentarnos on-line a trámites complejos.

¿Y Rutte, qué?

Desde el foro de Davos hemos leído y hablado sobre los signos de una posible demencia en Donald Trump. Eso lleva a una pregunta: ¿sus máximos colaboradores en el gobierno estadounidense, como Vance o Rubio, lo saben y lo permiten o ni siquiera se han dado cuenta? Pero esa pregunta también es extensible a su máximo defensor (y dejaré ahí el calificativo) fuera de su país: ¿Mark Rutte está poniendo en manos de una persona cuyas capacidades generan dudas la defensa de Europa conociendo las circunstancias o sin darse cuenta de ellas? En Infodefensa lo tienen claro: “La UE puede y debe hacerse cargo de su seguridad”.

El odio

Alguien que genera odio y no le importa tiene un problema que debería de inhabilitarle para tomar decisiones que pueden afectar a otras personas. Pero en este mundo tan irreconocible llega a presidente de EE.UU. (es increíble) y empodera a personas capaces de agredir a otras: Anthony James Kazmierczak atacó a la a la congresista Ilhan Omar solo por ser de origen somalí. Para sorpresa de nadie, el atacante es de extrema derecha, y Donald Trump respondió así a la agresión: “Probablemente se lo buscó”. Antes del ataque había reclamado para Ilhan Omar, “en varias ocasiones, que sea destituida, encarcelada o deportada” (Independent).

Una tragedia

“Rusia ha sufrido 1,2 millones de bajas casi cuatro años después del inicio de la guerra en Ucrania, más pérdidas que cualquier gran potencia en un conflicto desde la Segunda Guerra Mundial”, publican en Euronews. “Un precio extraordinario por ganancias mínimas”, concluyen. Para mí, una tragedia. No celebro ninguna pérdida humana, ni la de un militar profesional que conoce las consecuencias de su trabajo, ni la de un pobre hombre reclutado por obligación, al que dan un cursillo básico para manejar su arma y esconderse de un dron. Un millón doscientas mil personas, sin contar las del bando ucraniano. ¿Y por qué?

¿Cuánto nos cuesta?

Está bien esto que han hecho en Microsiervos de calcular lo que nos cuestan como especie nuestras actividades on-line. A saber: minar un solo bitcoin equivale al consumo anual de luz en 400 hogares, un año de almacenamiento en la nube equivale a lo que consume un frigorífico durante varios días, ver una película en una plataforma equivale a 4 kilómetros de un coche eléctrico, generar una imagen con la IA equivale a tener una vitrocerámica encendida durante varios segundos (¿pero cuántas fotos pedimos hasta conseguir la que queremos?). “¿Por qué ese consumo sigue siendo invisible para el usuario?”, se preguntan (y me pregunto).

¿Quién es el desleal?

La decisión de Junts de romper con el PSOE genera muchas preguntas, algunas evidentes como la manera de abordar esa ruptura y qué pasará después. Pero a mí me surgió otra: ¿quién es desleal? Lo fácil es responder que las y los de Puigdemont, pero la verdad es que este PSOE que en la cúspide tiene a Sánchez, en segunda línea, a sus ministras y ministros y, a partir de ahí, a quien triunfa aplicando la ley de la selva, es un partido en el que ha arraigado la lealtad al líder y la deslealtad a cualquier otra persona. ¿Preguntamos a las y los socios de los socialistas en los gobiernos que tienen sus sedes en Gasteiz e Iruñea, por ejemplo?

¿Cuánto importa la ciudadanía?

Un adelanto electoral en Extremadura entraba dentro de lo posible, por lo que leíamos en las crónicas. Por lo que el hecho, en sí, no resulta sorprendente. Sí lo hace que María Guardiola, la presidenta de la comunidad que se apoyó en Vox para superar al PSOE, convocase la cita electoral solo unas horas después de que Puigdemont anunciase su ruptura con Sánchez. Es decir, cuando mejor le venía a Alberto Núñez Feijóo. ¡Qué casualidad! Una casualidad de suficiente calado para que nos preguntemos si el PP está jugando con la estabilidad política extremeña, cuya ciudadanía que tendrá que votar el 21 de diciembre, Santo Tomás.

El dolor que no cesa

Lo que está haciendo Israel en Gaza pasará a los libros de historia, espero, junto a lo que no están haciendo los gobiernos con más capacidad para parar a Netanyahu. Incluso con el alto el fuego lo que vemos cada día es atroz, inhumano, injustificable y claramente denunciable: “Israel devuelve 195 cuerpos a Gaza con signos de tortura y ejecuciones extrajudiciales” (Diario Socialista). “Manos atadas, marcas de estrangulamiento, tiros a bocajarro y mutilaciones; la entrega de cadáveres palestinos evidencia la barbarie en los campos de concentración israelíes”. Cualquier futuro que no pase por Netanyahu en un banquillo será una mierda.

Hablemos de esto

Si damos por buena la disociación entre autor y obra, por supuesto, tenemos que aceptar que Mikel Antza (el mismo pseudónimo usaba como escritor que como miembro de ETA) se haya “convertido en un referente literario respaldado por ayuntamientos e instituciones” (El Independiente). Pero esto vale, entonces, para Mikel Albisu, Mario Vargas Llosa o J. K. Rowling (de los tres, solo uno cumplió condena por ser el jefe de una banda de asesinos). Yo soy incapaz de reconocer la sensibilidad artística de un fascista, pero sé que quienes eligen a Albisu como gestor cultural deberían de pasar, por lo menos, un rato de vergüenza.

Así de claro

Sobre este titular de La Voz de Galicia: “El huracán Melissa hace historia en el Mar Caribe”, Wicho apuntaba en Bluesky: “Lo malo es que no tardará en venir otro huracán que bata los récords que está marcando Melissa. Y otro. Y otro… Y cada vez con menos tiempo entre ellos. Pero nada, tranquis que no pasa nada”. Otro usuario, Gregorio Sánchez, comentaba: “En una radio fórmula he escuchado que baja la preocupación de la población por el cambio climático”. Pero el tema sigue ahí: vemos en la televisión las imágenes de la DANA del año pasado y las de Jamaica, como si hubiésemos normalizado un calentamiento global que nos mata.

Debates recurrentes

Desde que Trump volvió a la Casa Blanca solo hablamos de él. Se me escapa el cómo, pero estoy seguro que eso le está haciendo aún más rico. Pero algunos temas no se han esfumado, al contrario: si no les prestamos atención el daño se hará mayor. “Los nativos digitales no existen”, sentencia Wicho (un histórico del Internet en castellano) en Bluesky. “Siempre he dicho que meter ordenadores en el aula sin más no sirve de nada. Y básicamente es lo que dicen estas familias”, concluye antes de enlazar una noticia de La Voz de Galicia sobre las dudas que tienen las familias de un centro sobre el impacto de la tecnología en el alumnado.

Sin personas no hay empatía

Esta noticia no solo es pésima para quienes perderán sus empleos: “La moderadora de contenidos de Meta registra un ERE histórico: 2.062 despidos en Barcelona” (Activos). Sin personas que moderen no hay moderación. Es una perogrullada, lo sé, pero me temo que hay que insistir en ella. Y ya puede anunciar Meta que tiene una inteligencia artificial alucinante que puede hacer esa moderación, que no va a ser lo mismo: si las personas tienen sesgo, la IA también lo tiene pero ni es el mismo ni se le va a parecer. Aquí la humanidad es importante, eso lo aprendimos con Philip K. Dick y el test Voight-Kampff.

No mejoramos

“Starlink lleva seis años creciendo sin competencia. Ahora un competidor ambicioso ha empezado a lanzar satélites: Amazon”. Leo este titular en Xataka y pienso que no mejoramos: de un millonario con rasgos evidentes de sociopatía (Elon Musk) a otro millonario que ha construido su fortuna sobre un impacto medioambiental irrecuperable (Jeff Bezos). La conquista del espacio ya no es algo entre estados y agencias públicas, sino entre empresas privadas de ricos egoístas que solo piensan en beneficios y su propia fama. ¿Qué puede salir mal? O los seres humanos tomamos las riendas de nuevo o esta civilización colapsa.

Pero, ¿lo necesitamos?

La empresa china Temu muestra el incremento del precio de sus productos por los aranceles que impone Trump a China y, sobre todo, muestra al cliente final en EE.UU. que los va a pagar él. Vale, muy bien, muy hábil, muy listos, muy clarividentes y aleccionadores, pero yo iría más allá: ¿realmente necesitamos esa cantidad de productos baratos que importamos desde China y que cuyo transporte hasta la puerta de nuestra casa (el modelo de negocio que ha hecho muchimillonario a Jeff Bezos, de Amazon) está siendo extraordinariamente negativo para nuestro planeta? Esa es la cuestión, no cómo presentan la factura.

La consecuencia

La suma de la tecnología que no necesitamos (mi hija y mi hijo cargan cada día sus iPads, con los que no hacen nada que no harían con libros de texto y cuadernos), las inteligencias artificiales, la carrera espacial privatizada y los envíos hasta casa de fruslerías, genera este resultado: “Las observaciones confirman que los mares del planeta se calientan más rápido de lo esperado” (Cazatormentas). Esto va de supervivencia y no de ideología. O cambiamos nuestro modelo de consumo o nos abrasamos. Y por cierto, solo se salvarán Musk, Bezos y quien ellos elijan, en sus bases espaciales privadas.

Asesinados por la espalda

José Luis González Villanueva e Iñaki Mendiluze Etxeberria son los dos ertzainas a los que Mikel Otegi disparó por la espalda. Su asesino no pertenecía a ETA, pero después de quedar absuelto por un jurado popular, fue detenido en Francia como miembro de la banda. Las familias de los agentes fueron revictimizadas por quienes les gritaban a las puertas del juzgado y por quienes no condenaron a quien reconoció “matarlos para ayudar a ETA en sus fines” (según el hilo de Consuelo Ordoñez en X). La madre de uno de ellos acabó suicidándose. Este es el horror que recuerdan en Bizkaia Gaur y que algunos blanquean hoy en Euskadi.

44.800

“Las autoridades de la Franja de Gaza han cifrado este martes en cerca de 44.800 los palestinos asesinados a causa de la ofensiva desatada por Israel” (Diario Red). Por muchos recelos que nos genere quien ofrece la cifra y quien la pública (el digital de Pablo Iglesias, tendencioso como pocos), cualquier número aproximado de muertos por el fuego israelí resulta absolutamente indecente, injustificable y condenable. Pero no con una condena verbal o un gesto (que también): Netanyahu y su gobierno ultra deben ser juzgados con frialdad pero sin miramientos. Lo que estamos viendo, ya lo dice Amnistía Internacional, es un genocidio.

Otro año trágico

Empiezan las recopilaciones habituales de todos los finales de año: lo más escuchado en Spotify, lo más buscado en Google… Y el número de periodistas asesinados: 104. Y más de 500 han sido encarcelados. No estoy banalizando sus muertes ni el sufrimiento de sus familias. Al contrario: busco llamar la atención ante una tragedia humana pero también social. Cada periodista muerto o preso es una voz acallada, es una realidad que no se cuenta, es silencio garantizado ante la desmemoria vasca, la masacre de Gaza o la cárcel conocida como “matadero de personas” en Siria. Por eso es importante prestigiar socialmente la profesión.

Más agilidad

“Una madre convoca una manifestación para acabar con una pandilla de Vigo que pega a menores y exhibe las palizas en TikTok”. El titular en La Voz de Galicia es mucho más alarmista que el cuerpo de la noticia, en el que se mezclan sucesos de hace años, víctimas y agresores, un caso de bullying que no tiene que ver con la actualidad, y la policía nacional, que asegura que no le constan las agresiones. Como dato positivo: nadie menciona la inmigración, para variar. Pero si algo pone de manifiesto la pieza y la llamada de atención que busca es que las instituciones necesitan más agilidad para detener la violencia y los bulos.

En su justa medida

No soy un negacionista de las enfermedades mentales. No puedo serlo si conozco la ansiedad tan de cerca que me generó ansiedad. Pero también creo (o precisamente lo creo porque lo conozco) que hablamos de ellas con demasiada ligereza y que vivimos con una precaución excesiva que, lo siento, en algunos casos no puedo tener. Por ejemplo, no compadezco en absoluto, ni me da lástima de ninguna manera, que un tipo tan ambicioso como Mbappé ahora tenga un bloqueo, pase por un bache o incluso padezca ansiedad (la de verdad es la de los pobres), cuando vive de putísima madre, donde quiere y haciendo lo que quiere.

Lo que diga Yolanda

La pieza en Diario Red, el digital de Pablo Iglesias, ¡dónde si no!, no tiene desperdicio: “Yolanda Díaz, un día después de anunciar su dimisión como líder de Sumar: ‘No me voy, me quedo’. ‘Yolanda Díaz sigue formando parte de la dirección de Sumar. Yolanda Díaz no se va. Lo que ha hecho es política de la buena’, afirmó —hablando de ella misma en tercera persona— ante los medios de comunicación”. Cuando las piezas están escritas con gracia hay que señalarlo y aplaudirlo. Esta debería de ser una ley fundamental del periodismo. Pero para chistosa, la propia Díaz: “Hacemos esto para ganar en las siguientes elecciones generales”.

Pues la medida funciona

Me flipa que quienes aprobaron una ley de vivienda fallida por puro cálculo electoral sean los mismos que hacen bandera de la vivienda: PSOE, Sumar y Bildu. Más de un año después de las elecciones municipales y forales de 2023 los resultados son desastrosos, y solo algunas medidas que se toman aparte parecen funcionar: “Los propietarios de viviendas de uso turístico en Santiago, dispuestos a agotar los recursos frente a la normativa que obligará a cerrar a los que carecen de licencia municipal ‘Si no puedo alquilar la vivienda a turistas, la venderé. Con estudiantes no pago la hipoteca’” (La Voz de Galicia).

Ultras y liberales

La política ha alejado a las personas más válidas y se ha llenado de ultras. Ya no son solo los populistas de base fascista, también sufrimos a ultraizquierdistas que quieren meter en la agenda tantos temas y enfoques que se disuelven, y ultraliberales como Rishi Sunak que ha tuiteado: “Siempre gastarás tú mejor tu dinero que el Gobierno”. Lo ha traducido muy acertadamente Idafe Martín, que añade con igual tino: “Construye un hospital, una autopista, compra un avión de combate, una máquina de resonancias magnéticas, un satélite de comunicaciones. Suerte”. La hostia política torie parece hoy holísticamente inevitable.

¿Quién lo permite?

El Núcleo Nacional, una organización con estética y discurso fascista, puede difundir en X un vídeo con este mensaje: “En España, quienes nos han arruinado y regalado nuestra Soberanía seguirán teniendo mayoría en la UE y pactarán entre ellos. Gana la Unión Europea, pierden las Naciones Europeas, no pararán hasta desintegrar las actuales Naciones. No hay solución democrática”. La libertad de expresión me parece muy bien aplicada en este caso: tenemos que saber qué dice el enemigo. Pero también debemos ser responsables: ¿quién da alas a la extrema derecha y valida sus medios de difusión? ¿Quién se apoya en ella políticamente?

Siempre con Indiana Jones

Pocos tuits tan sencillos y certeros hoy como este de Txema Valenzuela: “Antes todos teníamos claro que íbamos con Indiana Jones”. Y acompaña la sentencia con la imagen de Harrison Ford dando un puñetazo sobre un tanque a un soldado nazi. Curiosamente, con la misma imagen en El Mundo Today se inventaban esta noticia: “La película ‘Indiana Jones y la última cruzada’ incluirá una advertencia aclarando que los nazis son los malos”. El titular tiene su gracia, la realidad, por lo descrito en el párrafo anterior y por lo visto la noche del domingo en la fiesta de ‘Se acabó la fiesta’ (esta es su coherencia), no es tan divertida.