Gobernar para los ricos

Cuando “Trump promete ahora una reducción ‘casi total’ del impuesto a la renta gracias a los aranceles” (El Independiente), quienes más se alegran son los más ricos. Es decir, sus amigos, sus colaboradores, la gente que puso la millonada que su maquinaria populista necesitaba para funcionar y arrasar en las elecciones. El mismo populismo que gasta cuando afirma que “las más beneficiadas serán las personas que ganen menos de 200.000 dólares al año”. Cualquiera sabe que eso es mentira y que señalarlo es una obligación. Esas son sus cartas, nosotros tenemos las nuestras para defendernos.

Lo estamos haciendo mal

Nuestra civilización camina hacia el abismo, la principal señal es que los más ricos son los más mezquinos. No hacen falta grandes ideas, solo es necesario egoísmo a paladas para triunfar. Bernie Sanders, una de las voces más lúcidas de EE.UU. hoy, y que mantiene una interesante actividad diaria en Bluesky, ha mostrado un gráfico en el que se ve cómo avanza en su país la concentración de riqueza: hoy el propietario de una empresa gana 354 veces más que sus empleados. En los 90 el sueldo medio de un CEO multiplicaba por 155 el de la media de las personas trabajadoras. No falta dinero, sobran los idiotas.

No podemos permitirlo

Ese es el escenario: Trump gobierna para los ricos y estos cada vez acaparan más riqueza. Debemos poner freno a esta tendencia porque la supervivencia de nuestra civilización depende de ello. No estoy exagerando, estoy dejándolo claro. También en Bluesky, el periodista Javier Espinosa enlaza informaciones muy interesantes, como que la expansión de la ideología MAGA (“Make America Great Again”), o lo que es lo mismo: el populismo de ricos sin vergüenza, no es una casualidad o una consecuencia, sino parte de un plan. Farage en el Reino Unido o Simion en Rumanía son los que lo han dicho en voz alta, pero no son los únicos.

También es populismo

La ley de vivienda española fue una ley electoralista. Esto hay que decirlo alto y claro. Y la mejor muestra es la decisión de ERC: votó a favor antes de las elecciones, junto a los partidos del gobierno y Bildu, por supuesto, y después de la campaña la recurrió por invasión competencial. El populismo que acompaña a la norma hace que cada logro momentáneo sea celebrado como si la visión global no obligase a reflexionar: “Limitar el precio del alquiler ha bajado los precios en Cataluña. Pero tenía un problema que ya sabíamos y que se ha confirmado: cada vez hay menos viviendas disponibles” (El Blog Salmón).

Vergüencita

Escribía ayer que Pablo Iglesias tenía pinta de tipo insoportable, de esos que dicen que se apartan pero siempre están. De esos que, además, montan negocios con sus amigos y luego piden a sus mujeres que se impliquen porque, oye, el dinero era de los dos. Esto lo escribe Raquel Marcos en Bluesky, poco sospechosa de ser nacionalista y conservadora, sobre Irene Montero: “Siendo eurodiputada y futura candidata a la presidencia del gobierno es un poco bochornoso pedir dinero para el negocio particular de tu marido y mezclarlo además con la lucha antifascista, antirracista y feminista. Que estás pidiendo pasta para ampliar un bar”.

Alucino

Alucino con que unas y otras, unos y otros, estén intentando colocarnos su discurso en vez de averiguar cómo se puede evitar que se repita al apagón del pasado lunes. Visto lo visto, ojalá hubiese sido un ataque de Corea del Norte y Rusia. Las y los que van de progres, empezando por Sánchez y acabando por los medios del rojerío español (aquí también lo vasco es españolazo, lo hemos visto), dicen que fue todo culpa de las nucleares y las empresas privadas. A la derecha nos dicen que no, que precisamente necesitamos nucleares y la culpa fue de las renovables. Y en medio, la ciudadanía que no se cree nada.

¿Quiénes son los “operadores privados”?

Aunque desde la izquierda y la derecha nos traten como si hubiésemos nacido ayer, no lo hemos hecho y sabemos quiénes son esos “operadores privados” a los que Sánchez, como líder de la izquierda española y vasca (sí, se pongan como se pongan) echa la culpa. En Xataka han hecho una buena recopilación de hechos, fuentes y empresas: Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP y Acciona Energía. A alguno lo conocemos por aquí porque es uno de los grandes aportadores a la hacienda de Bizkaia. Esto también habrá que contarlo, ¿no? Quien crea que son empresas de santos o demonios tiene una tarea pendiente: madurar.

El Josep Maria de cada casa

Cuenta Montserrat Dameson en El Nacional que “en Catalunya tenemos a una especie de cuñado propio, nuestro Josep Maria. Es alguien que siempre aprovecha la mala gestión política e institucional para girarlas contra la política y la institucionalidad”. En su columna, Dameson da con la diestra y la zurda a quienes intentan “infantilizarnos”, “populistas y mediocres, pero con las propuestas de su marco ideológico”. Si queremos evitarlo necesitaremos hacer un “esfuerzo para distanciarse del populismo y la mediocridad de la política sentimental que no da nunca respuestas”. Qué envidia me da no haber escrito yo esto.

Sí, Pablo

Pablo Iglesias tiene que ser un peñazo de tío. El típico que dice que se va pero siempre está ahí, que asegura que confía en ti pero te observa detenidamente, que te jura que no se inmiscuirá pero luego publica en su medio un editorial diciendo qué es lo que tiene que hacer Podemos. Resumo lo obvio: superar a Sumar, que ha sido un bluf, con la palanca del rearme. Podemos, según ese mismo editorial, estaría pensando en volver al gobierno para a PP y Vox, aunque no dice cómo. Lo que sí expresa es su desprecio por a algunos socios, como el PNV, que le hicieron vicepresidente. Seguro que Iglesias se tiene a sí mismo por un tipo humilde.

¿De dónde salió todo el dinero todo el tiempo?

Leo en Vozpópuli que “el Tribunal de Cuentas multa a Vox con 862.000 euros por recibir donaciones irregulares”. Se trata de una infracción “muy grave” y los hechos van de 2018 a 2020. “Más de 330.000 euros” los recibió Vox “en cajeros automáticos como ‘actividades promocionales’”. En total casi un millón de euros que, vaya, es muchísimo dinero. Yo lo que sigo esperando es a saber quién financió el chiringuito durante los años anteriores, en los que Abascal vivía muy bien aunque parecía un friki, y su banda de apandadores iba formándose en sigilo. Ese vivir, esos acercamientos, costaban dinero, ¿de dónde salió, visto lo visto?

Qué feliz hace Eneko a Pello

Lo que está pasando con el TAV en Euskadi es grave: me refiero a los retrasos injustificables por parte del Gobierno español; me refiero a cómo PSOE y PP, alternativamente, lo ofrecen como moneda de cambio al PNV para ir sacando leyes y presupuestos generales; me refiero a la hipocresía de la izquierda abertzale; me refiero al oportunismo ecologista, que tanto daño hace al ecologismo, como todos los oportunismos; y me refiero, por supuesto, al empeño de Eneko Andueza (al que ahora se suma Ekain Rico, siempre antes antinacionalista que cualquier otra cosa) de hacer feliz a Pello Otxandiano con polémicas inoportunas y poco edificantes.

Si a él no le da vergüenza, a mí, sí

Estamos en Semana Santa, tiempo de recogimiento, de fe, de piedad, si tomamos con literalidad las fechas. Es tiempo de cultura (la tradición católica es nuestra cultura, aunque no nos guste) y de sentimientos, por qué no. Yo no voy a negar eso que nos hace humanos: que algo me mueva. Es lamentable que Trump culpe a Zelenski de los últimos ataques de Putin sobre Ucrania, y por eso nos agita (o debería) por dentro a poco que tengas cierta empatía. Si a él no le da vergüenza ser así, a mí sí que me da vergüenza oír lo que dice y cómo lo dice. No pienso renunciar a mi humanidad porque él haya renunciado a la suya.

¿Pero las y los consumidores sí tenemos que fiarnos?

No me parece mal que, dadas las circunstancias, la Comisión Europea tome precauciones tecnológicas (que implican otro tipo de precauciones) ante los posibles viajes a EE.UU., como el uso de teléfonos desechables (que no sabía existían pero he confirmado que sí). Lo que me llama la atención de la pieza de Xataka es que habla de estos dispositivos como “una medida reservada a China”. La misma China a la que viajó Sánchez para decirnos que es buena, la misma China a la que Europa mira con ojos del Gato con Botas de Dreamworks para recibir algo de casito. Somos expertos en echarnos en los brazos equivocados, cual adolescentes. 

No, no es un logro feminista

Quien vende que el viaje al espacio de una tripulación exclusivamente femenina (empezando por Katy Perry) en una nave de la flota privada de Jeff Bezos, como un logro feminista o vinculándolo a la importancia de la mujer en la ciencia, intenta vendernos un mojón. Nada más lejos de la realidad: que sean mujeres es circunstancial, una llamada de atención, un truco de marketing burdo. En Público lo enfocan muy bien: “Las megarricas también eligen el espacio como nuevo destino turístico”. De hecho, ante la noticia, hay que preguntarse por el flaco favor que esto hace a la igualdad y por el enorme gasto energético que requiere la excursión.

“Un material valioso”

Pablo Iglesias es el puto amo: controla un partido sin figurar en ningún organigrama, sigue con sus clases en la Complutense, vende aceite de Marinaleda, se queja en tertulias de grandes medios (también públicos) de lo mala que es la prensa, monta una taberna de éxito y un crowdfunding para ampliarlo (porque los préstamos los pedimos los pobres), y charla con una periodista para que le escriba un libro que se convierte en “un material valioso para entender cómo funciona la ideología”, según leemos en su propio medio digital (¿de verdad nadie se sonroja allí ante el modo en el que hacen la rosca al jefe?). Parece el Leonardo del siglo XXI.

Cómo consumimos Internet

Hace años que participo en la encuesta de la AIMC sobre el uso de Internet y que, por lo tanto, recibo el resultado. Son los resultados de España en 2024, pero los datos de Euskadi serán muy similares. Estos son los que han destacado en Microsiervos, donde han hecho un resumen muy sucinto: “Un 92,8 % accede a Internet desde el móvil”, el 88,9 % lo hace a diario, los ciberdelitos crecen (casi el 40% de las personas que han respondido reconocen que los han sufrido) y el 20%, ya en 2024, usaba alguna herramienta de la IA diariamente, con ChatGPT a la cabeza (que recibe además una valoración de 4 sobre 5).

Sí, la desconexión es obligatoria

Algo horroroso que ha traído Internet es la sensación de estar constantemente conectados, bien para perder el tiempo con los reels, bien para trabajar. No hay horarios: cualquier cosa puede suceder a cualquier hora, sin embargo, la desconexión digital, por lo menos la laboral, es un derecho desde 2018, como recuerdan en Pymes y Autónomos: “Todas las personas trabajadoras tienen derecho a no responder correos electrónicos, mensajes o llamadas fuera de su horario laboral. El punto anterior, aplica para contextos de teletrabajo y presenciales”. La desconexión digital por ocio, añado, es una necesidad, y debemos garantizárnosla también.

Los recortes son “preocupantes”

Leo esto en Voz.us, el medio que explica el trumpismo en castellano de España, y me sorprendo, claro: “La cabeza del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), Elon Musk, calificó el viernes de ‘preocupantes’ los planes reportados por la Administración Trump para recortar drásticamente la financiación”. Pero luego sigo leyendo y empiezo a entender la contradicción: “De la NASA”. Musk no quiere que Trump cierre el grifo de su mejor cliente: SpaceX es hoy su empresa más rentable gracias a los contratos de la NASA. Pensará Musk que con los recortes que él pega a la ciudadanía bien podría mantener su flujo de dinero público.

Bajó de una nube

¿Elon Musk bajó de una nube para cumplir su misión: hacer más eficiente la administración estadounidense? No, llegó en Tesla y quiere cercenar servicios públicos para mantener sus suculentos contratos con el dinero de todas y todos. Otra que quiere hacernos creer que descendió de los cielos es Manuela Carmena: “A Pablo (Iglesias) le conozco superficialmente, a Yolanda (Díaz) de cinco minutos y con Íñigo (Errejón) no tuve mucho trato” (El Independiente). Vaya, la que fue alcaldesa gracias a los partidos a la izquierda del PSOE no colaboró con ninguna de sus caras más visibles (y líderes más férreos). Y yo me lo creo, claro que sí.

Malo

La universidad tiene que ser un sitio maravilloso: la mayoría de las y los estudiantes acceden alrededor de los 18 años, conocen a personas diferentes y tienen a su acceso conocimiento vinculado a sus intereses (las materias de las carreras que han elegido) y a otros (charlas, bibliotecas, asambleas…). Si no lo es (y no lo está siendo: la valoración que la chavalada da a la universidad no es muy buena en Euskadi) algo estamos haciendo mal. Y noticias como esta en El Blog Salmón tampoco ayudan: “El gap de salarios entre universitarios y no universitarios lleva reduciéndose tiempo. El premium por estudiar cada vez es menos atractivo”.

Nadie lo quiso nunca

Las y los compañeros de Diario Vasco destacaron un buen titular para la entrevista que les concedió Pello Otxandiano: “Nadie quiere un proceso independentista conflictivo que reduzca el bienestar social”. Estoy totalmente de acuerdo con el candidato a lehendakari de Bildu. Nadie lo quiere y nadie lo quiso nunca, pero en Euskadi lo sufrimos, insisto, sin que nadie lo desease, sin que nadie lo pidiese salvo quienes disparaban, ponían bombas y mandaban a chavales a quemar cajeros y tirar cócteles molotov. Esos que, en una palabra, ejercían el terrorismo y, como consecuencia, socializaban el conflicto y reducían el bienestar social.

Un trillón

Donald Trump ha arruinado los ahorros de un montón de gente que invertía en bolsa directa o indirectamente, por medio de fondos. Después, se fue a jugar al golf. Y cuando se ha reincorporado al trabajo, desde el avión presidencial, con las bolsas orientales cayendo a plomo (y arrastrando al resto del mundo, otra vez), ha dicho algo que, para él, seguro que ha sido una genialidad: asegurar que los aranceles van a generar “un trillón” de dólares. Si no estuviese en el despacho oval, Trump no pasaría del tonto de su pueblo. El problema nos lo han generado quienes le han ayudado a ascender. Tomemos nota.

¿Qué ha roto Musk?

La relación Musk-Trump consistía en que ambos tuvieran la sensación de que estaban majeando al otro como una marioneta. De pronto, todo se ha roto: la derrota de Brad Schimel en la que Musk se había implicado personalmente, los aranceles con los que no está de acuerdo, la filtración de que va a abandonar la administración y, lo más reciente, el asesor de Comercio de Trump, Pete Navarro, se refiere a él así: “Lo que creo que es importante entender sobre Elon es que vende vehículos. A eso se dedica” (El Imparcial). ¿Qué ha roto Musk? Lo sabremos como sabemos que el mundo está gobernado por monos con pistolas.

Un partido de tres personas

Ione Belarra “lanza a Irene Montero como candidata para las próximas elecciones generales” con el plácet de Pablo Iglesias. Tanto que el entrecomillado es del titular en el editorial de su digital, Diario Red. Un partido de tres personas en el que dos son pareja: Montero abandonará el Parlamento Europeo para volver a la arena española cuando tenga asegurado su escaño en el Congreso, claro. Mientras tanto, ¿defenderá los derechos de la ciudadanía en Bruselas y Estrasburgo al mismo tiempo que hace campaña? ¿De verdad tenemos que creernos que son dos supermujeres y un superhombre? ¿Si ellos están bien colocados lo demás es secundario?

Lo es

Después de quince años de autónomo solo puedo empatizar con esto que dice Lorenzo Amor: “Es lamentable que el Gobierno nos considere ciudadanos de segunda” (Vozpópuli). El presidente de ATA, la Asociación de Trabajadores Autónomos, y vicepresidente de la CEOE, muestra su molestia pública ante el posible acuerdo para que el SMI no cotice. Las y los autónomos no tienen SMI y su cotización, en diferentes conceptos, es llamativa. La “mili” de salir a vender, no saber lo que vas a cobrar este mes, facturar, hacer la declaración trimestral, debería de ser obligatoria para quienes toman decisiones ejecutivas.