Ya tiene domadas las contradicciones

“Pablo Iglesias e Irene Montero llevan a sus tres hijos a un colegio privado de Las Rozas (a 500 euros el mes)”. He buscado esta noticia varias veces desde que la vi publicada en La Razón el martes por la noche. Necesitaba confirmar en diferentes fuentes que era cierto y parece que lo es: traigo el titular en El Economista como podía haber traído cualquier otro porque el hecho, en sí mismo, se comenta solo. El que afirmó que la política era el arte de cabalgar contradicciones parece que las tiene domadas. También parece que no le van mal la venta de libros y los negocios en comunicación y la hostelería (el bar del crowdfunding).

Ante todo, “esquerra”

ERC ha presentado en sus redes sociales su nueva imagen de marca: menos bandera catalana, fuera los colores nacionales y nada de “de Catalunya”, como me apuntó un compañero avispado. Y más izquierda, por supuesto. Es evidente, ya lo vemos en Euskadi, que en los partidos autoproclamados de izquierda ese vector puede mucho más que las reivindicaciones nacionales vasca y catalana. Aquel “mejor roja que rota” ha sido reinterpretado de una manera muy significativa por la izquierda española, en la que se acomodan sin muchos complejos (solo hay que ver las fotos) EH Bildu y ERC. A los catalanes solo les falta una bandera de Nafarroa.

Una idea interesante

Precisamente es la gestión de la marca en redes sociales lo que más me gusta de la comunicación on-line. Por eso, ideas como la que han tenido en Moncloa y, antes, en Lehendakaritza, me resultan tan interesantes: ambas instituciones (la española, esta misma semana) han lanzado identidades digitales ajenas a las marcas personales del lehendakari y el presidente, respectivamente. En el caso del primer vídeo en TikTok de “Desde la Moncloa”, que así se llama la cuenta, vemos a Pedro Sánchez u Óscar Puente haciendo solo un cameo, y a un grupo de jóvenes explicar la iniciativa. Dudo que mantengan ese reparto.

Ahora, en serio

Esto del Cuaderno de Cultura Científica ha hecho que se agrave mi ansiedad climática: “Las predicciones climáticas de los 90 sobre el nivel del mar han resultado ser sorprendentemente precisas”. Recuerdo aquellos anuncios y aquellos documentales catastrofistas, que siempre creí exagerados, pero no lo son. La comprobación de resultados va, además, con recadito: “Para cualquiera que cuestione el papel de los humanos en el cambio climático, aquí tiene una de las mejores pruebas de que llevamos décadas comprendiendo lo que realmente está sucediendo y de que podemos hacer proyecciones creíbles”.

No somos tarjetas con piernas

Soy consciente de que cuando hablamos de la hostelería hablamos de muchos puestos de trabajo en diferentes sectores, no solo de camareros y dueños de restaurantes. También soy consciente de que mi veraneo, el familiar, es el que esperan en esa misma hostelería. Pero no soy una tarjeta de crédito con patas, no me gusta sentirme así, y creo que casi nadie lo disfruta. Por eso leo este titular en El Blog Salmón y me identifico: “El turismo récord ya no llena las cajas. Baleares es el ejemplo perfecto: recibe más viajeros, pero con un gasto medio un 30 % inferior”. Debemos ajustar el flujo del turismo o, por lo menos, las expectativas.

La maldad es hoy una rutina diaria

Intento traer cada día a esta columna el horror que Netanyahu y su gobierno ultra ejecutan sobre Gaza. También me pregunto, cada día, por qué no vemos a ningún miliciano de Hamás en los planos que nos llegan. En cualquier caso, insistiré en la masacre diaria israelí, como insisto en la que perpetra Vladímir Putin sobre Ucrania, un país que ha invadido por la cara, saltándose todas las normas internacionales, y que ataca golpeando a civiles, exactamente igual que Netanyahu, que ha copiado al ruso la cruel (e ilegal) táctica del doble impacto. En Kiev, hoy cuentan “al menos catorce muertos” (Ara). La maldad es hoy una rutina diaria.

El gran desestabilizador

Desde Trump hasta el tonto del pueblo que lleva en la txapela el pin de la estrella roja de cinco puntas o el de la hoz y el martillo, muchas y muchos justifican y alaban al mayor desestabilizador de Europa: “Putin agita la desestabilización de los Balcanes. Numerosos indicios apuntan a una creciente cooperación entre los servicios de inteligencia de Rusia y las fuerzas de seguridad de Serbia en la represión de las protestas ciudadanas. El líder de los serbios de Bosnia, próximo a Putin, lleva a cabo actuaciones provocativas que ponen en cuestión los delicados acuerdos de paz de Dayton para la república balcánica” (El Periódico).

Haciendo lo suyo

Cuando leí en la web que dirige Pablo Iglesias que “Román Cuesta, investigador de Diario Red que desenmascaró a varios acosadores digitales de ultraderecha, fue atacado por tres individuos. La agresión ocurrió frente al domicilio de Cuesta”, pensé que los fascistas solo estaban haciendo sus cosas de fascistas. Como las hacen en Israel, en Rusia y, por desgracia, en Euskadi mientras intentan parecer que no lo son (fachas). En cualquier caso, me solidarizo con Román Cuesta. Dicho todo, me resulta curioso que en Canal Red, más que de la agresión, informen del tuit de denuncia de Pablo Iglesias. A tope con el culto al líder.

Otro

César Calderón escribe y describe muy bien lo que pasa en Argentina. “El escándalo de las coimas”, según el autor en The Objective, “desde la semana pasada tiene en shock a la Argentina, un agujero negro de presuntos sobornos y adjudicaciones fraudulentas que afectan a algo tan sensible como son los medicamentos de los discapacitados y tendría como protagonista a todo el círculo íntimo de Milei, incluida su propia hermana Karina”. La corrupción se une a una situación económica que no mejora y a la extravagancia del presidente argentino, cada vez peor tolerada incluso por su propio electorado.

Y más culto al líder

“Queríamos estar cerca de todos los afectados”, dicen que dijo Felipe VI “en su visita a Sanabria por los incendios”. “Entre vítores y aplausos”, dicen que llegó. “Obviamente, los testimonios son sobrecogedores aquí y en tantos lugares”, dicen que añadió. Yo solo sé lo que dicen (en El Confidencial, en este caso) porque no estuve allí, pero confieso que no he dejado de llevar mal la crónica monárquica, la justificación del mantenimiento de una familia que está ahí por sus gónadas, sin probar ni una sola vez si son válidas y válidos para ostentar la jefatura del Estado, sin que nadie se cuestione sobre el terreno qué aporta su visita.

Ni una brizna de responsabilidad

No hablo del pataleo en el Congreso. No hablo (lo hago más adelante) del ataque al euskera en el Senado. No hablo de Isabel Díaz Ayuso despreciando todo lo que no conoce (y es mucho). Todo eso es grave, sin duda. Pero esto, también: el vídeo de “La banda del Peugeot”, hecho con inteligencia artificial, con el que intentan denunciar las supuestas connivencias de altos cargos del PSOE (los más altos, ahí está lo grave) con lo que toda la vida han llamado “conseguidores” en el propio partido socialista, es una muestra clarísima de irresponsabilidad. El uso de esta tecnología, altamente contaminante, deja claro lo que le importa al PP todo.

Lo grave

Lo que está pasando en el PSOE (no esquivo el charco) es grave. Lo es porque estamos hablando, otra vez, del secretario de organización: de Ábalos a Cerdán. Malo. Igual que cuando hablábamos de los tesoreros del PP, que todos acabaron imputados, uno detrás de otro. Malo, también. Malo porque hablamos de altísimos cargos, de puestos de confianza máxima, de personas que no actúan sin que los principales líderes de sus partidos lo sepan, lo toleren y den la bendición a los supuestos delitos. Malo, sobre todo, porque extiende la mancha de la corrupción a toda la política, al sistema democrático de modo global.

El ataque

Por supuesto, si Alfonso Serrano no se sonroja con su propio discurso, no voy a tener yo reparos para señalar sus barbaridades. El senador del PP se aferró a la literalidad: ¡claro que los presidentes autonómicos podían comunicarse en castellano en su reunión igual que en el consejo de gobierno en Gasteiz pueden hacerlo! Entender que también es posible hablar en euskera, catalán y gallego (que Alfonso Rueda lo haga no incomoda a nadie en el PP) es una cuestión de voluntad, de reconocimiento al otro, de generosidad, incluso. Serrano, como Díaz Ayuso, como Núñez Feijóo (quiera o no), han optado por no entenderlo. Por la barbaridad.

No son ellos, somos todos

No son ellas y ellos, las políticas y los políticos, somos nosotras y nosotros: las ciudadanas y los ciudadanos los que creamos sociedades cada vez peores. Hemos empoderado a ambiciosos, dejamos pasar a populistas de base fascista, algunos defienden a sus corruptos porque los otros son peores, tomamos como modelo a Musk, Milei o Trump. Pero también a otros que son, incluso, más peligrosos: “El 64% de los israelíes consultados en este sondeo abogan por el exterminio de toda la población de Gaza. ‘No hay inocentes’. El problema no es Netanyahu”, denuncia Javier Espinosa en Bluesky citando una información de Haaretz.

Te matan y, además, lo haces mal

Hace muchos años, tuve la enorme suerte de vivir una temporada en el norte de México. Allí estuve con periodistas de Chihuahua. Compañeras y compañeros amenazados pero valientes que informaban sobre el narcotráfico y la corrupción. Cuando regresé a Euskadi, mantuve el contacto y pude recibir noticias: les asesinaban, el narco les baleaba. Ahora llega a México Pablo Iglesias para explicarles cómo tienen que hacer su trabajo: “La Base América Latina despega desde México con una radiografía crítica de los medios hegemónicos” (Diario Red). Ojalá tuviese yo una décima parte de la autoestima de Pablo Iglesias.

Lo que ha pasado

El fallecimiento repentino de Pilar Zubiarrain, alcaldesa de EAJ-PNV en Tolosaldea, ha servido, a su pesar, seguro, para que recordemos el horror que hemos vivido recientemente y que algunos necesitan esconder debajo de la alfombra de su nuevo buenismo: “Quemaron su caserío estando sus padres en él, quemaron su coche y lo intentaron con su despacho de abogada del que tuvo que salir en muchas ocasiones escoltada por la Ertzaintza. Ha sido un ejemplo de entereza y encarnó valientemente los valores que el PNV defiende”, relata Aitor Esteban en el tuit en el que recuerda a esta “jelkide valiente y entregada”. Goian bego.

Lo que pasa

No voy a dejar que pierdan nuestra memoria quienes están deseando tirarla al Cantábrico atada a un lastre, igual que no quiero que desviemos nuestra atención de lo que importa hoy: “Al menos 92 personas murieron este miércoles 7 de mayo por ataques israelíes en toda la Franja de Gaza, unos días después de que se aprobaran planes para apoderarse del territorio y desplazar por la fuerza a los residentes al sur del enclave palestino”. Esto lo cuenta France 24, no un blog o una web de esas que intentan legitimar a Hamás pisando los charcos de sangre de las y los palestinos. Trasladar el horror de cada día es una obligación.

Fíate de él

Ayer traje a la columna los 20.000 palos con los que Alvise Pérez tiene que indemnizar a José Luis Ábalos por un tuit. Hoy vamos con el segundo capítulo: “Alvise vuelve a pedir dinero tras los reveses judiciales y el fiasco con las criptomonedas. El líder de SALF perdió en septiembre el control de cuatro billeteras ‘cripto’ con miles de euros en donaciones” (The Objective). Ahora tira de Patreon y Revoult, porque Álvaro Romillo, propietario de Madeira Invest Club, “se quedó en último término con el dinero”. ¿No era Romillo el que aseguraba que entregó dinero a Alvise para su campaña después de que este promocionara su empresa de inversión?

Otro

Yo no he encontrado el post de Pablo Iglesias, pero por lo que parece, Lordo y otros clásicos comentaristas en X (ahora, en Bluesky) de la izquierda española, pillaron a Pablo Iglesias haciendo esto: “El ex vicepresidente usando una IA de audio para que Roro promocione donaciones a la taberna”. En el pantallazo al post del líder morado, que yo no he visto, Pablo Iglesias tira de humor para presentar ese vídeo y su petición de financiación para ampliar su bar. Ya son 3.000 las personas donantes, según Iglesias. Las dudas que genera su modelo de negocio y de promoción no son pocas. Él sabrá porque sabe mucho de todo.

¿En serio o demasiado en serio?

A mí no me gusta, pero yo soy un tipo serio y soso. Me refiero al fichaje de Belén Esteban, María Patiño y el resto de ese equipo chusquete para TVE. Al respecto, Ángeles Caso escribe un texto muy interesante en Artículo 14, en el que se queja de la presencia de “todos esos ‘personajes’ que durante años han estado presumiendo en una televisión privada de ser ignorantes”, y califica el programa como “absurdo”. Yo tiendo a pensar como Caso, A mí también me enseñaron, en casa, “a creer en la televisión y la radio públicas” vascas. Pero a veces no puedo evitar un pensamiento: ¿no me lo estaré tomando demasiado en serio?

Después de La Gran Renuncia

La Gran Renuncia fue ese sentimiento que se intensificó después de la pandemia y que llevó a muchos a cambiar de trabajo o, por lo menos, a intentarlo. Para algunos fue un proceso de frustración, un aprendizaje: nunca fuimos tan buenos para que se nos rifaran pero donde estábamos no querían perdernos. La realidad hoy es esta que leemos en Pymes y Autónomos: “El 78 % de las empresas tienen dificultades para encontrar perfiles adecuados. El motivo no siempre es falta de titulaciones, sino una brecha en habilidades técnicas, digitales, idiomas o experiencia práctica, especialmente entre los perfiles junior y senior”.

¿Quién va a pagar la fiesta?

Llevo años advirtiéndolo: con las cotizaciones del funcionariado no da para pagar la fiesta. Necesitamos empresas, necesitamos a esas personas que van a contratar a otras personas, pagar las cotizaciones y todos los impuestos que conllevan sus actividades económicas. Pero el mensaje es otro y, además, es irresponsable. La idealización de tener un sueldo público ha llegado hasta tal punto que estamos viendo hasta un “‘boom’ de opositores famosos, de tronistas a músicos: ‘Te facilita tener tiempo libre’” (El Confidencial). Por cierto, para crear hay ya becas y subvenciones.

Héroes en sus casas

La Taberna Garibaldi, esa que montó Pablo Iglesias con unos amigos y para cuya ampliación pide aportaciones Irene Montero, ha recibido una sanción: 4.051 euros por superar el aforo en 10 personas (de las 45 permitidas a las 55 que estaban en el local en el momento de la inspección). Pues muy bien: la ley es igual para todos por mucho que uno crea que mole. Pero tampoco mola nada (aunque él crea que sí) Borja Carabante, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del ayuntamiento de Madrid, que lo dio a conocer “durante el debate de una proposición del PSOE relativa al control de las viviendas turísticas ilegales” (EPE).

Qué risas, eh

Alvise Pérez está en horas bajas pero el populismo se alimenta y engorda con facilidad: solo necesita cosas de las que abundan como mentiras, Internet e idiotas. Ahora mismo está en guerra abierta con los otros dos eurodiputados de su agrupación que fueron elegidos: Diego Solier y Nora Junco que, que nadie se equivoque, son cuñas de la misma manera. El número uno “les acusa de votar el rearme en la UE por la influencia del PP y de ‘lobbies’”. El número dos y la número tres “le acusan de lanzar una mentira tras otra” (El Independiente). Mientras tanto, los tres se lo llevan calentito por las risas de votar a unos ultras frikis.

Una semana después

¿Siguen agotados los transistores, las linternas, las pilas y el papel higiénico o todo ha vuelto a la normalidad una semana después del gran apagón? A mí, lo confieso, la movida me pilló con la lista hecha pero casi todo por comprar. A ver, unas latas de conserva, una linterna y una navaja multiusos ya tenía en casa. Pero me faltaban otros básicos como el agua mineral y las propias mochilas. No escribo como si estuviese bromeando ni me siento un “prepper”, de esos que se reivindicaron durante las horas sin luz, pero sé que tengo que aprender mucho de ellos. Para mí, viendo las señales, la catástrofe es solo una posibilidad más.