Leer el periódico en papel es revolucionario

En Yorokobu reflexionan sobre “por qué (ni siquiera) los modernos compran periódicos de papel” si ahora se lleva, precisamente, lo analógico. Una de las conclusiones me parece muy interesante: “No están hechos para ser acumulados. Su naturaleza es efímera”, al contrario que los negativos de un carrete o los vinilos. Sin embargo estoy seguro de que hoy, más que nunca, leer el periódico en papel es la revolución perfecta porque empieza con un ejercicio que Ignatius Farray tiene identificado: necesitamos tomarnos nuestro tiempo para estar informados. Y eso es justo lo que necesitan los malos que no hagamos para vencernos.

¿Tengo o no tengo razón?

Si leemos el periódico sin dejar rastro en el navegador (lo que permite el papel), combatimos directamente esto que ponen negro sobre blanco en Xataka: “La desinformación campa a sus anchas en redes sociales. Una explicación: casi nadie pulsa los enlaces de las noticias. Un estudio revela que el 75% de los usuarios comparten noticias en redes sociales sin leerlas. Especialmente, el contenido político extremo”. ¡Cómo no voy a defender el acto revolucionario de comprar un periódico en papel y leerlo con calma, si es lo mejor que podemos hacer pare revertir esta espiral de desinformación y odio en la que vivimos!

Fíate de X

No sé cómo evolucionará Bluesky. De momento, no me interesa mucho porque es el mundo de El Pequeño Pony: todo es de color del arcoíris, dulce y de izquierdas. Megaprogre. El sitio en el que hay que estar si no quieres ser señalado como facha. Y con todo, no veo por qué no puede acabar con los mismos niveles de toxicidad que X, Meta o Google. En lo que antes llamábamos Twitter, “Elon Musk cierra la pinza sobre los medios de comunicación con una barra libre de ataques y suplantaciones” (El Diario). Es decir: incluso quienes buscan refugio en marcas de cabeceras fiables se encuentran con fakes. Eso en el papel no pasa.

“Si hay batucadas no es mi revolución”

Soy tan viejo que hago mío este titular en la página web de la CNT: “Si hay batucadas no es mi revolución”. Sigo con mi running-gag: ¿dónde no te asalta una batucada inesperada? Pasando las hojas de un periódico. ¿Dónde sí? En la calle, en una protesta, que es lo que critica Fernando García en el blog del sindicato: “No existen las batucadas combativas, como no existe la tuna combativa o el baile de los pajaritos combativo”. Tampoco existen, digámoslo todo, las batucadas que no sean expresiones del mal gusto ni del egoísmo de quien la toca: “Su lucimiento personal es más importante que la propia movilización”.

Vamos a dejarle ganar algo, por nuestro bien

Lo peor de que Florentino Pérez no haya acertado fichando a Kylian Mbappé y de que se quede fuera de la Champions League antes de lo que él mismo creía, es que no van a salirle las cuentas: para pagar el sueldazo del francés necesita ingresos y el despiadado Pérez no va a dudar en hacer lo que sea para conseguirlos. “La Superliga de Florentino Pérez consuma el primer paso para lanzar en España su canal de ‘fútbol gratis’”, titulan en Vozpópuli. Según los promotores de este torneo el dinero entrará a chorros y podremos ver el fútbol sin pagar. Como decían Chico y Chica: “No veo dónde está el negocio”.

Pero el problema es que Ucrania pide armas

Me ha indignado leer en algunos medios progres, de esos en los que los políticos (en masculino) nos enseñan a hacer nuestro trabajo a las y los periodistas, que Ucrania es “belicista” porque pide a Europa y EE.UU. más armas para defenderse de la invasión rusa. En esos medios progres, esos políticos y periodistas progres, no son capaces de ver lo que Putin hace: invadir militarmente un país apoyándose en una dictadura, Corea del Norte, y devolver el favor con animales del zoo de Moscú y un millón de barriles de petróleo que permitirán a Kim Jong-un seguir fabricando armas y machacar a su pueblo. Pero el belicismo es el de los otros.

Tenemos que formatearnos

Mientras la izquierda que puedo leer obvia la realidad, la derecha del mundo obvia la humanidad: “Estados Unidos veta por cuarta vez una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que pide un alto el fuego en Gaza” (Público). Esto es sencillamente intolerable. Y no lo hace Trump, sino Biden. Porque con Trump todo va a ser peor (por desgracia veremos cómo podrá ser peor en Gaza o Líbano, porque yo no puedo imaginármelo). De hecho, estoy seguro de que si la administración Biden hubiera sido más valiente igual Harris estaría en la Casa Blanca. Pero qué sabré yo. Solo sé lo que siento.

El pensamiento crítico

He encontrado en Yorokobu un texto muy interesante sobre el pensamiento crítico: “Pensamiento crítico no es protestar. No es llevar la contraria. Ni es hablar más alto que el de enfrente”, escribe Enrique Tellechea, que sugiere cosas muy interesantes: “Creer es fácil”, “saber es más trabajoso. Requiere interés verdadero y no dejarse llevar por los sesgos”. Como buena reflexión, hace una buena pregunta: “¿Cuantas veces has dicho: ‘No tengo una opinión formada sobre esto’?”, pero me quedo con esta frase: “El espíritu crítico empieza por cuestionarse a uno mismo, no al prójimo”. Mejor dicho, imposible.

Somos gilipollas

No lo he hecho, no lo haría nunca, pero me incluyo, sí, porque soy de los que va al campo cada quince días, porque hincho la burbuja futbolística y porque formo parte de esta sociedad enferma: “Obligan a un niño de cinco años a quitarse la camiseta de su equipo para entrar a Montilivi” (20 Minutos). Solo espero que quien ha forzado a ese niño a quitarse su camiseta ahora mismo lo esté pasando mal, con una vergüenza y una culpa que tarde en superar. Aunque me temo que no va a ser así, que quien no tiene corazón, ni moral, ni ética, ni nada, no va a verse afectado por un señalamiento que debería ser más expreso.

Triangulando

“Aldama se sintió traicionado por Rubiales en plena negociación de la Supercopa: ascendió al Andorra de Piqué y no al Zamora”. Esto es precioso, joder. Da para chiste: ¿cuál es el colmo de la España de los favores pagados? Que el Andorra de Piqué subiese inmerecidamente antes que el Zamora de Aldama. Porque hablamos, de base, de una decisión que se ha revelado como arbitraria por parte del presidente de la RFEF, y que viendo cómo funcionan todos los mencionados en el elocuente titular en El Periódico de España, esa arbitrariedad seguro que se apellidaba Subasta. Por supuesto, el que consiguió la reunión fue un tal Koldo.

«El modelo de Bildu»

Bildu ha copiado todas las formas a ERC. Por eso me extrañaba que Xavier Godàs, uno de los candidatos a presidir el partido republicano, dijese en Público que el modelo a seguir, para él, es el que preside Arnaldo Otegi. Pero hay más en la entrevista: “Sortu realiza un gran acto de generosidad”. ¿Cuándo hemos dejado que este discurso esté normalizado? ¿Qué acto de generosidad hace Sortu, dejar que otros partidos le blanqueen a cambio de sueldos y estatus? ¿Qué acto de generosidad hace Sortu cuando mantiene en su dirección a exjefes de ETA? Yo creo que podemos dar por terminado el plazo de gracia para su integración en la sociedad.

Su libro

La actualidad nos ha obligado a retrasar la conversación sobre el del último libro de Irene Montero, “Algo habremos hecho”. Luis Miguel Fuentes en El Independiente hizo una crónica afilada de su presentación: “Allí estaba lo que queda de Podemos, tras las purgas y los desplantes”, “las primeras filas, las de los cargos e invitados, parecían la sala de espera de un sanatorio, entre descalabrados y desahuciados”, “ya sólo están los de toda la vida, en eso han quedado la nueva política”. Y del libro, ¿qué? Pues esto: “Unas memorias de adolescente, de quien ya lo ha hecho todo en la vida antes de entender nada”.

¿Cómo hablaremos a la juventud?

Hoy en ERC, en Bildu, en Podemos, tienen claro cómo hablar a la juventud: como si fueran los tres reyes magos capaces de resolver sus problemas solo con que se lo pidan en la carta (es decir, que metan su papeleta en la urna). Pero en el futuro la juventud va a ser muy diferente: “El cambio demográfico concentrará la riqueza entre los más jóvenes” (Xataka). Es impopular decirlo ahora (ahora que es un filón para los partidos de izquierda y la juventud es muy sensible), pero el problema de la vivienda caducará porque tenemos menos hijas e hijos y seguimos priorizando la propiedad de la vivienda.

Somos razonables

Cuando leí este titular en Bizkaia Gaur me alegré: “9 de cada 10 vascos opina que ‘el sector turístico es motor de desarrollo económico y empleo’”. Es un buen ejemplo de que somos una sociedad razonable que conoce la importancia de las cosas, lo que supone que vengan turistas y que es capaz de empatizar con quien se acerca a nuestro país porque también nosotras y nosotros salimos. Vistos los datos que aportan en el digital, estoy seguro, además, de que también conocemos como sociedad los riesgos de la saturación y de que seremos exigentes ante ella. Pero todo ese rollo del “go home” es pura estridencia. Está claro.

No las uses

“Pese las campañas que impulsan la creación de claves más seguras, la mayoría de los usuarios opta por ‘123456’ o ‘Password’”. Parece una broma pero no lo es: en Hipertextual han recogido un estudio con datos de 44 países durante seis años, y las cinco contraseñas más usadas en todo el mundo son: “123456”, “123456789”, “12345678”, “password” y “qwerty123”. En el top ten también aparecen: “111111” y “secret”, que es para mondarse. En el caso de España sumamos esa palabra: “España”. La conclusión es clara: “Si usas una de estas contraseñas, cámbiala” porque el tiempo para descifrarla es de “menos de un segundo”.

Gobernar bien es difícil

Emilio Olabarria me lo explicó con sencillez cuando yo empezaba: “Gobernar es fácil, gobernar bien es muy difícil”. Y en este tiempo he podido darle la razón muchas veces. La última, ahora mismo: es muy fácil decretar un gravamen a las grandes empresas y agitar la bandera de “que pague más quien más tiene”. Pero la realidad es otra: ¿nos gusta? No. ¿Es justa? Tampoco. Pero es esta: quien gobierna tiene que asegurar ingresos e inversión, y para eso hay que ajustar los impuestos a las empresas y dar certidumbres políticas y legales (porque si no, se van). Claro, eso es mucho más difícil que poner un tuit y proponer una votación para que otros se retraten.

Las personas más vulnerables

También he expresado repetidamente en esta columna que la actual ley española de vivienda se aprobó con un objetivo electoralista, no social, y que por eso no esta no está cumpliendo sus objetivos: contrae la oferta y, como consecuencia, hace que suba el precio. Y todo esto a quien más perjudica es a las personas más vulnerables: “El 45% de los hogares está en riesgo de pobreza” (El Economista). ¿Dónde van estas familias si tienen que cambiar de vivienda? ¿A quién va a priorizar la o el propietario de la vivienda cuando van pasando por delante de él las y los posibles inquilinos? De esto también es necesario hablar.

Allá a quien se la cuelen

Allá a quien le cuelen que Giorgia Meloni es el faro hoy de la derecha (“de paria populista a superstar de la derecha europea”, titulan en El Independiente). El único mérito político de la primera ministra italiana, si es que lo es, es haberse convertido en la vía posibilista de la extrema derecha. Pero quienes somos antifascistas en todo lugar y todo momento (no como quienes se ponen el pin del triángulo rojo pero luego justifican a quien mató por pensar diferente) debemos tenerlo claro: Meloni sigue siendo la enemiga. Lo que ella representa sigue siendo lo que debemos vencer. Quien se acerque a ella que cargue con haberlo hecho.

¿Qué puede salir mal?

En Xataka no tiran del hilo lo suficiente y no llegan hasta China, donde empieza esta historia: la implantación del coche eléctrico avanza mucho más rápido allí de lo que creían y, como consecuencia, la necesidad de crudo decrece. En este escenario es en el que entran los árabes y empieza la historia en el blog: “Si Arabia decide abandonar el precio del crudo que tenía hasta ahora, las implicaciones geopolíticas serían inmensas”, y afectarían, en primera instancia, a Rusia, que podría dejar de ser el principal proveedor de Europa (cambiamos a un sátrapa por dictadores, ¿qué puede salir mal?). ¿Quién se beneficiaría de esto? Ucrania.

El mercado del lujo, ese desconocido

No tengo ni idea de cómo funciona el mercado del lujo, no sé lo que está de moda, no sé cómo se compra ni quién lo vende, solo sé que deberíamos abolirlo porque tiene toda la pinta de generar una huella energética insoportable. De hecho, es lo que sugieren en Business Insider: en China ha caído este tipo de consumo no porque haya menos ultrarricos, sino porque las nuevas generaciones prefieren gastarse la pasta de otra manera (también entre las y los muchimillonarios), y valoran acumular experiencias en vez de objetos y la sostenibilidad de lo que consumen. Otro mercado del lujo, en cualquier caso, a abolir.

Ponle un tuit

Yo mismo desde esta columna señalo con ligereza las atrocidades de Netanyahu y el modo en el que Hamás incide en la vida de las y los palestinos, y en la política exterior (lo de confundir intencionadamente a la resistencia con la ciudadanía, en manifestaciones e informativos, habrá que observarlo con detenimiento, ¿no?). Pero a quien tuitea defendiendo al gobierno ultra de Israel o clama venganza violenta en Palestina, desde su casa o su trabajo, le obligaría a leer esto en la web de las Naciones Unidas: “Un palestino de Gaza que ha perdido 45 familiares desde el 7 de octubre habla sobre su dolor indescriptible”.

“La oferta de viviendas en mínimos”

No es la única medida útil, pero sí la más importante: fomentar la oferta bajará los precios del alquiler y de la compra (porque no todo el mundo quiere alquilar y porque fomentar el alquiler conlleva fomentar la concentración de la propiedad). Esto lo sabe cualquiera y que la ley de vivienda de PSOE, Sumar, ERC y Bildu retrae la oferta, también. Esas son las evidencias y este, el escenario del crimen: “La escalada en los precios del alquiler cumple cuatro años con la oferta de viviendas en mínimos” (Activos). Mientras esto siga sucediendo: “115 personas se interesan por cada vivienda que sale al mercado del alquiler”, los precios no bajarán.

Nuestro gran fracaso

Conseguir que más viviendas salgan al mercado de alquiler o al de compra, en esencia, es muy fácil: prohibimos Airbnb y lo comprobamos. Ojo, eso conllevará también que no podemos viajar nosotros y alojarnos en un apartamentito, eh. Pero esa pérdida, para mí, es mucho más beneficiosa que todos los efectos negativos que implica este dato: “Los pisos turísticos tienen ya casi las mismas plazas que los hoteles en España” (Vozpópuli). Porque los hoteles, a ver si nos hablamos como a personas adultas de una vez, no son los que turistifican, lo hacen las viviendas de alquiler por días y las cadenas de tiendas que extienden gente con dinero.

El problema es quién paga la fiesta

Insisto: si quitamos Airbnb de la ecuación (y se lo exijo a mis representantes) y ponemos coto al gasto energético, por ejemplo, de los aviones, será cada vez más caro viajar y, al final solo podrán hacerlo las y los funcionarios. No exagero: “La diferencia salarial media entre el sector público y el privado en España es del 24,97%” (Xataka). Aquí el problema no es si en el sector público se gana demasiado (nunca es demasiado) o si en el privado se gana poco (me inclino a pensar que sí), el verdadero problema es que no parece sostenible que lo segundo soporte lo primero en estas condiciones. Y es esto lo que debemos resolver.

“Y se muda a Madrid”

Que en Madrid hay una fiscalidad ventajosa es innegable. Que se la pueden permitir porque, entre otros factores, el de la capitalidad atrae las inversiones es innegable. Que entre los otros factores está cómo Madrid roba capital atrayendo total o parcialmente sedes sociales de empresas (con todos sus impuestos) es innegable. Que hay cierta colaboración, cuando no indolencia, entre el PP de diferentes sitios para que esas empresas se trasladen, total o parcialmente, como ya hemos dicho, para beneficiar a Madrid es innegable. Que todo lo descrito ha pesado en la decisión de Renault de abandonar Castilla y León es innegable.