La novena escapada del año, en este caso miniescapada, tuvo lugar del 7 al 9 de septiembre y como destino una población cercana, Santo Domingo de la Calzada, que se encuentra tan solo 120 km de Leioa, realizando el viaje en hora y cuarto casi todo el tiempo por autopista. Desde allí aprovechamos para visitar también lo Monasterios de Cañas, Nerja y Yuso. Sin embargo ese no era el principal objetivo, sino poder contemplar el eclipse total de luna del 7 de septiembre y tratar de sacar unas fotos parecidas a las del Observatorio del Teide que adjunto, cosa que no pudo ser pues, aunque la tarde despejó, las nubes se adueñaron del horizonte, teniéndonos que conformar con ver desde Ciriñuela un hermoso atardecer y un arco iris. Al llegar de nuevo a Santo Domingo de la Calzada, la luna apareció radiante sobre nosotros.

Para pasar las dos noches de esta escapada elegimos el Parador de Santo Domingo Bernardo de Fresneda ***, que pagamos con los puntos de Amigos de Paradores. Ocupa para del antiguo convento de San Francisco, un hermoso monasterio del siglo XVI y lo que fuera la hospedería de peregrinos. Cuenta con magníficas instalaciones y hermosos y amplios salones, pero solo sirven desayunos ya que la cafetería y el restaurante están cerrados por falta de personal. Menos mal que justo enfrente se encuentra el paseo del Espolón, cenando las dos noches, muy bien por cierto, en el restaurante italiano La Strada, atendiéndonos la mujer del dueño que es de Areeta-Getxo. La comida del domingo, de picoteo, la efectuamos en la Cafetería Espolón.

Santo Domingo de la Calzada cuenta con una población que ronda los 6.400 habitantes y con un casco antiguo que fue declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico en 1973, así que las últimas horas de la tarde de los dos días que allí pasamos, nos dedicamos a recorrerlo sin rumbo fijo. Junto al Parador se encuentra el Monumento al Peregrino y, a unos pasos, importantes restos de la muralla. También nos acercamos a la plaza Alameda, donde desde 1799 se encuentra la fuente de la ciudad. También pasamos junto a notables edificios como la Casa de la Cofradía de Santo Domingo, del siglo XVI, las Casas del alcalde Martínez de Pisón y de los Ocio, del siglo XVII y la antigua carnicería municipal, del siglo XVIII. Mucho más moderno es el mural que decora la fachada de un bar.

El 8 de septiembre iniciamos la jornada desplazándonos 12,6 km hasta Cañas, un pequeño pueblo de 96 habitantes, que cuenta con una joya bastante desconocida, el Monasterio de Santa María de San Salvador, una abadía de monjas cistercienses cuya construcción comenzó en el siglo XIII financiada por Urraca Díaz de Haro, quedando paralizada a su muerte hasta el siglo XVI. Destaca en su interior el renacentista retablo mayor, curiosamente trasladado en 1975 al pie de la iglesia. El ábside mayor se encuentra vacío, contando solo con una imagen de Jesús crucificado del siglo XIV. Otras imágenes notables son una Virgen gótica de madera policromada del siglo XIV y otra de Santo Domingo de Silos, natural de Cañas. La otra joya del monasterio se encuentra en la antigua sala capitular. Se trata del sepulcro gótico de Urraca Díaz de Haro, que data de finales del siglo XIII o principios del XIV.

De abril a octubre la abadía de Cañas fue escenario de la exposición “La Beata Mª Urraca: Fe y Aventuras en el Mundo Playmobil”, que recrea la vida en la abadía con figuras de Playmobil. También visitamos el interesante museo, al que se accede con la misma entrada, que cuesta 5 €. El Monasterio de Cañas abre a diario de 10:30 a 14:30 y de 16 a 20 horas. Más información en https://www.monasteriodecanas.org/.

A continuación nos desplazamos 13 km hasta Nájera, población que ronda los 8.200 habitantes y que cuenta con otra joya, el Monasterio de Santa María La Real, mandado construir por el rey García Sánchez III de Pamplona como sede episcopal y futuro panteón real para su familia, aunque la iglesia no se concluyó hasta 1516. El barroco retablo mayor data de finales del siglo XVII. Lo que más llamó mi atención es el coro, trasladado a un piso superior, con sillería realizada en estilo gótico entre los años 1493 y 1495. A los pies de la nave central se hallan los sepulcros de los reyes del reino de Nájera-Pamplona, precursor del reino de Navarra. A la derecha está el Panteón de los Infantes, en el que destaca el sepulcro de Blanca de Navarra, A la izquierda está el Panteón de los Duques de Nájera. Mención especial merece el claustro de los Caballeros, al que se accede desde la entrada por la Puerta de Carlos I. En él se encuentran los sepulcros de Don Diego Lope de Haro, señor de Vizcaya, y de su segunda esposa, Doña Toda.

Regresamos a comer a Santo Domingo de la Calzada para visitar por la tarde la Catedral, cuya construcción se inició en 1158. En su interior destaca el sepulcro de Santo Domingo de la Calzada. Frente a él se encuentra el Gallinero, de estilo gótico del siglo XV, donde se cobijan el gallo y la gallina en recuerdo del famoso milagro. Destacan también el retablo plateresco, con tablas de Andrés de Melgar y Alonso Gallego y las capillas funerarias de Santa Teresa y de la Magdalena. También visitamos la cripta y el claustro gótico-mudéjar convertido en un museo. La Catedral abre todos los días de 9 a 20 h, aunque los sábados cierra una hora antes. La entrada cuesta 7 €. Más información en www.catedralsantodomingo.org.

La visitas continuaron en al plaza del Santo, situada frente a la Catedral, accediendo en primer lugar a su torre exenta, levantada entre 1767 y 1769. Se puede subir hasta el campanario, pero como son muchas escaleras, nos conformamos con visitar el Museo de relojes y campanas. En otro lateral de la plaza tenemos la sencilla ermita de Virgen de la Plaza y, enfrente de la torre, el antiguo Hospital de Peregrinos, convertido en 1965 en Parador de Turismo. Existe una entrada conjunta, de nombre pulsera turística, al precio de 10 €, que permite la entrada a la Catedral, la torre exenta y San Francisco.

Concluimos las visitas en el convento de San Francisco, parte del cual acoge hoy al Parador de Santo Domingo Bernardo de Fresneda, así llamado porque fue mandado construir por Fray Bernardo de Fresneda, obispo de Zaragoza, aunque reconstruido por Juan de Herrera en 1595. En el interior de la iglesia destaca el artístico monumento funerario de su fundador Fray Bernardo de Fresneda, situado frente al retablo mayor. El piso primero del antiguo convento ha sido convertido en un espacio museístico, destacando la colección de marfiles.

Tuvimos que dejar para el 9 de septiembre, antes de emprender el regreso a casa, la visita al lugar más conocido de esta parte de La Rioja, el Monasterio de Yuso (el de Suso está cerrado por obras), que desde 1997 forman parte del Patrimonio de la Humanidad. El motivo es que cierra los lunes. Dista unos 20 km de Santo Domingo de la Calzada y cuenta con un buen aparcamiento. La verdad es el que menos me gustó de los lugares visitados. Se accede al interior por una puerta barroca del siglo XVII que da acceso al claustro. En la iglesia lo que más me atrajo fue el coro, desde el que se contempla el retablo mayor presidido por el cuadro de San Millán de la Cogolla. Mención especial merece la sacristía, del siglo XVI, que fue la antigua sala capitular. Cuenta también con una magnífica biblioteca que guarda los primeros textos escritos en castellano y euskera. Otras joyas son los cofres con las reliquias de de San Millán y San Felices. El monasterio abre de martes a jueves de 9:30 a 14:30 h, los viernes y sábados de 9:30 a 13 y de 15:30 a 17:30 h y los domingos de 10 a 13:30 horas. La entrada cuesta 8 € (6 € los mayores de 65 años). Más información en http://monasteriodesanmillan.com/.

De esta forma concluyó esta miniescapada riojana. Por delante tuvimos 142 km (hora y media) para regresar a Leioa.
Qué gusto leer esta miniescapada tan bien contada. La zona de Santo Domingo de la Calzada y los monasterios cercanos tiene ese equilibrio entre historia, recogimiento y rutas cómodas que permiten disfrutar sin prisas. Me ha llamado especialmente la atención la descripción del monasterio de Cañas, al que muchas veces se pasa por alto pese a su valor artístico. También agradezco las referencias prácticas: horarios, precios y detalles que siempre facilitan la visita. Una lectura muy agradable para quienes disfrutamos de recorrer lugares cercanos con mirada curiosa. Gracias por compartir el viaje.
Muchas gracias por comentar.