Gobernar o hacer campaña

La gestión del gobierno español en la crisis humanitaria, pero también política, de Ceuta, está en la línea normal de la gestión del gobierno español. Si la alternativa para Moncloa no fuese Núñez Feijóo apoyado por la extrema derecha, veríamos a Pedro Sánchez de una manera muy distinta. Estefanía Molina también lo tiene claro: “El Gobierno se ha equivocado planteando lo de Ceuta como un combate entre administraciones. Es lo que están acostumbrados a hacer”, “su presidente no cuenta con un margen de maniobra equiparable al de una Comunidad Autónoma”, por ejemplo, “la Sanidad depende directamente del Ministerio de Mónica García”.

“Chao, pescao”

Escuché en directo, en televisión, el primer “chao” con el que Isabel Díaz Ayuso quería zanjar las preguntas sobre el ático que compró la comunidad de Madrid. Ante la insistencia de los periodistas, la presidenta quiso ser más contundente: “Chao, pescao”. Ese es el nivel, vergonzante para cualquier afiliado al PP. Pero que el árbol no nos impida ver el bosque: “El Gobierno de la Comunidad de Madrid dio instrucciones claras a la hora de buscar un nuevo inmueble”: debía tener “entre 250 y 400 metros cuadrados y una gran terraza” (Público). “Esas características encajan con el ático que el Gobierno madrileño compró” por 6,3 millones.

“Dólar por dólar”

Siempre hemos dicho que Donald Trump es un pésimo político porque tiene el rasgo más despreciable en alguien de ese gremio: es débil con los fuertes y fuerte con los débiles. También se han dado cuenta de ello en el gobierno canadiense, que “responderá a los nuevos aranceles estadounidenses de manera ‘»‘proporcionada, selectiva y estratégica'»‘, igualando las medidas de Washington ‘dólar por dólar y arancel por arancel’” (Euronews). También explican por qué rompieron las negociaciones comerciales con los representantes de EE.UU., que hicieron propuestas “antieconómicas, injustas y, en última instancia, inaceptables”.

Lo que nos viene

Es cierto: solo Pedro Sánchez puede obrar el milagro de frenar un gobierno de la derecha con la extrema derecha en España, como ya ha logrado. Y es innegable: a Sánchez se le puede reconocer capacidad para resistir, pero no para gobernar. Eso, sí, resistiendo consiste que leamos noticias como esta en El Plural: “Finlandia prometió 100.000 empleos y se hunde en el paro con la ultraderecha”. Finlandia “ha apostado por una agenda de recortes y reformas laborales destinada a reducir el gasto público y flexibilizar el mercado de trabajo. Y eso es lo que PP y Vox han defendido en España en numerosas ocasiones”.

El Atlético resiste… por todos

Del mismo modo (y salvando todas las distancias, que son vidas humanas) que Ucrania resiste los ataques de Rusia por todos los europeos, el Atlético de Madrid está resistiendo frente al FC Barcelona por todos los clubes que no son el Barça. El modo en el los de Laporta pretende conseguir el fichaje de Julián Álvarez es la más rastrera que existe: le convence (cuando no puede hacer una oferta a un jugador con contrato en vigor que no vaya a terminar en seis meses), y le insta a que ponga todos los medios para que el Atlético se vea obligado a malvenderlo. Esta prepotencia debe ser frenada. Esta vez, los del Metropolitano hacen bien.

Las contradicciones que nos ofrece Ceuta

Soy el primero que defiende la acogida y la integración de personas que arriesgan su vida y las de sus hijas e hijos por un futuro mejor. Pero es evidente para cualquiera que lo que está pasando en Ceuta nos ofrece, cuando menos, alguna contradicción que debemos revisar: ¿por qué la ciudad no es el sitio para 500 niñas que pueden ser víctimas de la violencia sexual (algunas, de hecho, ya lo han sido)? Ante esta noticia, ¿de verdad periodistas como Alejandra Martínez (de Canal Red) han viajado a Ceuta para mostrar que pueden andar solas por la noche y después hacerlo en cualquier ciudad de España o Euskadi les parece peligroso?

Tengo más preguntas

Ante esas contradicciones, me surgen preguntas: ¿esos violadores (ha habido agresiones probadas) siguen deambulando por Ceuta y pueden saltar al continente? ¿Cómo convive esa evidencia con los discursos bonistas que niegan realidades delictivas que destacan en todas las estadísticas policiales y judiciales? Según El Independiente, “El Gobierno contabiliza 2.500 menores en Ceuta pero sigue sin saber cuántos migrantes permanecen en la ciudad”. ¿Qué plan realista hay? ¿Por qué no nos cuentan cómo van a hacer esas devoluciones? ¿Saben cuántos migrantes han saltado ya al continente después de pagar a las mafias?

Sí, se puede

Sí, se puede estar a favor de la acogida y la integración y tener dudas razonables sobre los discursos bonistas que chocan de frente con la realidad. Sí, se pueden tener dudas razonables sobre los discursos bonistas y condenar, con absoluta seguridad, esto: “Israel bombardea zonas del sur del Líbano con proyectiles de fósforo” (Tercera Información). El que lidera Netanyahu es un gobierno genocida formado por un grupo humano despreciable, desde cualquier punto de vista humano: “según cifras oficiales libanesas, la escalada iniciada el 2 de marzo ha dejado más de cuatro mil muertos y alrededor de 12 mil heridos”.

El temazo que nos viene

Se lo leí a César Calderón y estoy completamente de acuerdo con él: podemos ponernos estupendos con nuestras banderas pacifistas, y podemos ser de discursos bonistas, de bulos de extrema derecha o, simplemente, personas que ven la realidad y se hacen preguntas, pero las próximas elecciones el tema clave va a ser cómo llenamos el carro de la compra sin gastarnos cien eurazos (no exagero, esto me ha sucedido la semana pasada, como a cualquiera). “La OCU calcula una subida de los alimentos del 35% en tres años”, “no podemos ni llenar una cesta con productos que antes eran básicos, como la carne o el pescado fresco”, denuncian en LaSexta.

Justifícame esto

No, el bloqueo de EE.UU. sobre Cuba no sirve para justificar la situación económica de la isla: esta excusa queda invalidada por la fortuna y el buen vivir que se atribuye a las y los herederos de Fidel Castro. Es la gestión del régimen la que ha llevado a esta situación límite que creadores de contenido como Emanuel González documentan en Instagram para recibir alguna limosna extranjera que para ellos puede ser una fortuna. Un dato que da este chico: 3.000 pesos (poco más de cien dólares) es la pensión mensual de su abuela, y eso es lo que vale una barra de jamón cocido. Emanuel también muestra los cortes de luz diarios y la escasez.

La dictadura que une a derecha e izquierda

Del mismo modo que el animal-print (la ropa que tiene estampados que imitan la piel del leopardo, por ejemplo) une a pijas, chonis y punks, China une a políticos de derechas e izquierdas, que admiran su desarrollo. Joseba Permach es uno de ellos: alucina en X porque condenen a un promotor inmobiliario. Josean Beloqui le responde en la misma red: “Te sugiero dos acciones a realizar en el país oriental: (1) protestar contra la construcción de la presa de las Tres Gargantas como se hizo con Itoiz. (2) Protestar contra la construcción de centrales nucleares, como se hizo en Lemoiz. Y luego nos lo cuentas, si puedes”.

Todos los buenos y alguno de los malos

Todas las buenas personas están de acuerdo en que lo que está haciendo Israel es una atrocidad, un genocidio. Todas las buenas personas y alguna de las malas que no dudan en usar el sufrimiento del pueblo palestino para enjabonarse y blanquearse. Es tan evidente que hasta el digital alemán DW, pese a su culpa histórica, informa de que “desde el comienzo de la tregua, las operaciones israelíes en Gaza provocaron la muerte de 1.286 personas”. En el último ataque, “al menos tres personas murieron este domingo en bombardeos de Israel en Gaza, incluido un niño de cuatro años”. Y nada, absolutamente nada, lo justifica.

¿Qué guerra?

RTVE está colaborando activamente en la españolización de Euskadi y Catalunya despreciando cualquier precaución hacia las sensibilidades nacionales diferenciadas. Compruebo en su web que el uso de las palabras en otros casos también intenta presentar una realidad a martillazos: “Los ataques masivos con drones y misiles disparan el número de víctimas civiles en la guerra de Ucrania”. ¿Qué guerra? Se trata de una invasión de Rusia (que todas y todos vimos en directo) sobre otro país, y de la defensa legítima de este país. Poner al mismo nivel al agredido y al agresor beneficia al Kremlin y justifica los próximos ataques ordenados por Putin.

Pero tú separa la basura

Una guerra (ideológica y comercial) es lo que deberíamos mantener con los ultrarricos, que son responsables directos del calentamiento global, las desigualdades y la crueldad de personajes como Putin, Netanyahu o Trump. También son los responsables de que nos cuestionemos cosas que están fundamentalmente bien: lo está, por ejemplo, que separemos la basura para reciclarla, pero cualquiera se pregunta si no está haciendo el canelo mientras, “en 9 meses, el yate de Mark Zuckerberg quemó 2 millones de litros de combustible y emitió 5,300 toneladas de CO2” (Motorpasión). Es decir, contamina 2.800 veces más que un coche.

Otro gran éxito del FC Barcelona

El FC Barcelona merece una sanción ejemplar, no solo por lo de Negreira, que si se confirma lo que cuentan las crónicas ya sería suficientemente grave; no solo por su pésima gestión económica y las trampas de las “palancas”, que le han permitido mantener el nivel competitivo y generar grandes ingresos; también por su manera de fichar. Ellos hacen una oferta al jugador (Nico Williams el verano pasado, Julián Álvarez, este) y esperan a que el futbolista se revele contra el club que le paga para abaratar al máximo la operación. Si no consiguen el fichaje, al menos, desestabilizan a otro rival. Y si nadie lo para seguirán haciéndolo.

Más dinero (el nuestro, por supuesto)

Leo en Euronews que “el precio de la cesa de la compra, en aumento: las guerras y las olas de calor encarecen el pan y la pasta”. Cuando hablamos de guerras y de calentamiento, por cierto, hablamos de lo mismo: los misilazos de Trump y Netanyahu aumentan la temperatura del planeta. Da igual, ellos no van a notar el ascenso del precio de los alimentos. Muchas y muchos podremos pagarlos. Pero cada vez a más gente no le alcanza. Y yo sigo alucinando con que hayamos construido, entre todas y todos, y no se libra nadie, un mundo en el que la preservación de la vida y el acceso a la comida más básica, no sea el primer objetivo.

Muy mal

Me parece bien el ahorro en papel y sellos, pero siempre que las comunicaciones on-line sean acordadas por quien envía el correo y por quien lo recibe. Especialmente, si hablamos de cosas tan importantes como las comunicaciones con la Seguridad Social. Así que solo puede parecer muy mal esta noticia en el Huffington Post: “La Seguridad Social cambia las normas y a partir de septiembre dejará de enviar notificaciones por carta a miles de personas”. La excusa (vaga) es que los destinatarios “suelen estar trabajando, de modo que están familiarizados completamente con el uso de dispositivos electrónicos”.

Por cierto…

A la extrema derecha se le combate con inteligencia, con información, con honestidad y, por supuesto, siendo buenas personas. Ahí va mi aportación en forma de noticia: “El número de autónomos extranjeros crece 20 veces más rápido que el de los españoles” (Vozpópuli). En términos generales, en junio, mientras la mayoría pensábamos en las vacaciones, se dio “un nuevo récord de afiliados extranjeros” a la Seguridad Social. Así que, sí, vienen a trabajar, a formar parte de la sociedad. Miremos nuestros barrios: ¿quién está abriendo negocios (y no hablo solo de tiendas “de conveniencia”)? ¿Quién está cogiendo los que se traspasan?

Más me preocupan los ultrarricos

No me preocupan las y los migrantes que vienen a trabajan y abren los negocios a los que nacimos aquí renunciamos: ferreterías, tiendas de electricidad, fruterías… Me preocupan los ultrarricos: Argemino Barro muestra en X un gráfico muy elocuente sobre la “riqueza acumulada por Donald Trump en el último año y medio vs. riqueza acumulada por sus antecesores”. George Bush ganó en sus dos primeros años más de tres millones de dólares; Barack Obama, más de uno y medio; Jose Biden, cien mil dólares; y Donald Trump en el mismo período ha ganado 4.200 millones de dólares (“billion”, en inglés).

Elon Musk se rio de ellos

Sigo con los ultrarricos que disparan sus fortunas aprovechándose de los idiotas. Sandro Pozzi tuiteaba: “El desplome continúa. Las acciones de SpaceX están ya por debajo del precio de la oferta y hay un esfuerzo por mantenerlas por encima de los 110 dólares el título. De momento va como se esperaba, no debería ser una sorpresa”. Es decir: cuando Musk animaba a su legión se seguidores a comprar esas acciones porque se harían ricos (como él), sabía que estaba riéndose de ellos. Al final, él consiguió que su empresa recibiese la inyección de dinero que necesitaba, disparó su fortuna y los incautos se quedan igual (de pobres).

¿Cuál es el fondo?

Esta noticia: “El Gobierno quiere trasladar a 500 niñas a la península y Feijóo exige que regresen todos a Marruecos” (El Cronista), me ha empujado a la misma duda que generó en mí las imágenes al principio de la invasión rusa sobre Ucrania, cuando veíamos a las mujeres abandonar el país y a los hombres coger un rifle e ir al frente. No dudo de la situación de emergencia de esas 500 niñas ni de la solidaridad que debemos ofrecer, pero el fondo me preocupa: ¿no hay menores varones igualmente desprotegidos? ¿Por qué cambia cómo acogemos la noticia en función del género? ¿Qué pensamos de esos chicos y por qué?

¿A quién quiere proteger?

En El Independiente intentan explicar “por qué Trump quiere acabar con el Tribunal Penal Internacional”. Según Marco Rubio, que escribió un artículo en The Wall Street Journal al respecto, “sus jueces están excediendo sus competencias”. En el digital recuerdan que “EE.UU. nunca ha sido miembro del Tribunal Penal Internacional desde su creación en 1998 por el Estatuto de Roma. Lo firmaron 120 Estados para juzgar a los autores de genocidio, crímenes de agresión, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Entró en vigor en julio de 2002”. ¿A quién intenta proteger Trump y, una vez más, por qué?

Una pista

Quiere la casualidad que después de mi última pregunta hable de Benjamin Netanyahu, que en su cartel electoral “señala al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, junto al ayatolá de Irán” (Huffington Post) junto al lema: “No dejéis que ganen”. Junto a Mamdani y Mojtaba Jamenei, en el cartel también aparecen el presidente turco, Recep Erdoğan, y el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem. Igual creíamos que un tipo que ejecuta un genocidio iba a ser cuidadoso en la campaña para las elecciones de octubre. En otoño la ciudadanía israelí podrá demostrar qué le ha parecido el cartel y, ya de paso, el genocidio.

Mientras tanto, en Bildu…

Según Diario Socialista, “el pasado 20 de abril, en medio de las masacres perpetradas por el Estado de Israel en Palestina”, “Jon Iñarritu recomendó un libro propagandístico sionista en el Centro Sefarad-Israel. El diputado de EH Bildu asistió a una presentación que derivó en loas a Israel y ensalzamiento de ‘la lucha contra el antisemitismo’, calificando el manual como ‘beneficioso ante el desconocimiento’”. “El parlamentario vasco no solo acudió al acto celebrado en el centro neurálgico del sionismo en la capital española, sino que recomendó públicamente la obra en un vídeo difundido por el medio sionista Radio Sefarad”.

Que no te creas nada

El gobierno israelí, precisamente, conoce muy bien la actual guerra “híbrida”. “El objetivo no es que te creas una mentira. Es que no te creas nada”, anuncia Eduardo Bayón en Infopolítica, que recomienda, para entenderlo, “tres series (The Undeclared War, 8 Meses y The Capture)” que “describen las tres capas del conflicto híbrido: las redes, las élites y la mirada. Las tres tratan de confianza”. Se pregunta, acertadamente: “¿Cómo se defiende una democracia de un ataque que no puede reconocer que está sufriendo?”. Y sentencia: “El punto de entrada al Estado no es el sistema de seguridad, es el aparato comunicativo”.