Si se los pagan…

No sé si Pablo Iglesias los ha pedido pero, según The Objective, TV3 sí se los paga: 11.500 € al año que le convierten en uno de los colaboradores mejor pagados de la cadena. Pues muy bien. Sobre todo, para Iglesias, claro. Y no lo discuto, que conste: ¿cuál es el caché de Aznar o Felipe González para dar una conferencia? Solo me hace gracia que el asalto a los cielos acabe en una voz de tertulia, que sus lecciones de periodismo terminen en una mesa camilla, como diría Pedro Vallín, que su carisma, debidamente construido, resulte hoy irresistible solo a conductores de debates generalistas y recurrentes en medios.

No es una buena noticia

Lo público es motor económico, es garantía de buenas condiciones laborales de personas que gastan con más alegría, y es incitador de mejoras en las empresas privadas. Todo esto lo sé desde que me puse por mi cuenta, allá por 2009. Pero también sé que el empleo público tiene que estar esté debidamente compensado por la iniciativa privada. Así que no podemos considerar como buena esta noticia en Vozpópuli: “Entre julio y diciembre el sector privado destruyó 76.600 empleos respecto al primer semestre. El ‘empuje’ del sector público, con 72.300 nuevos puestos, permitió mantener estable la cifra total de ocupados”.

Esta, tampoco

Por supuesto, una administración pública rebosante de funcionariado no es necesariamente eficaz. Como no lo es una empresa privada mal gestionada, llena de trabajadoras y trabajadores que no tienen claras sus funciones. La prueba la encontramos en Nius: “La falta de información y la burocracia dejan sin ayudas sociales a millones de personas en España”. Dos datos: “De los 310 millones del bono eléctrico social en 2022, sólo 200.000 euros llegaron a los consumidores vulnerables en riesgo de exclusión social”. “Sólo un 30% de los consumidores que cumplen los requisitos tienen bono social ¿Qué pasa con el resto?”.

Más claro, imposible

“El 99% de las criptomonedas es una estafa”. Leemos el titular en Activos, y se lo atribuyen a “el economista Nouriel Roubini, quien ya presagió la crisis hipotecaria del 2007”. Más: “la criptoeconomía es particularmente desigual y que la riqueza generada con esos activos está concentrada en las manos de pocos”. Todo empezó con Bitcoin. “Su misión era  esquivar una autoridad central que regulase las operaciones, como los bancos. Tras el precedente de Bitcoin apareció Ethereum, una plataforma que sirvió a terceros como arquitectura para levantar sus propias criptomonedas. Y estas proliferaron, la mayoría con el fin de la especulación”.

Esto sí que no lo entiendo

Hace años que saco fotos con cámaras de carrete. Para mí es un disfrute: aprendes cosas con cada rollo, de ti, de tu cámara, del proceso… Y sirve para poner en valor a aquellas fotógrafas y aquellos fotógrafos que hicieron trabajos magníficos sin Photoshop. Lo que no entiendo es el gusto de algunas chavalas y algunos chavales por disparar con las primeras compactas digitales. Lo he visto en Instagram y ahora lo leo en Photolari. Supongo que tendrá que ver con la necesidad de volver a un momento en el que la tecnología no nos abrumaba, pero me llama la atención que esa necesidad la tenga quien no vivió aquello.

A tope con la islamofobia

O Alberto Núñez Feijóo es poco capaz o es muy malvado. Lo siento, pero voy a ser tan duro como pueda contra las cosas de fascistas, las tuitee Santiago Abascal o las diga, casi como si no quisiera, el líder del PP. Su frase islamófoba, con la que pretendía deslizar que hay gente que mata en nombre de algunas religiones después del asesinato que perpetró posiblemente una persona desequilibrada en una iglesia católica, no es casual. Malo que el PP haya detectado que se le van votos por no ser un partido suficientemente xenófobo, y peor que intente serlo para evitar esa fuga de votantes indeseables.

Esta es la realidad

La realidad es que nuestra pirámide poblacional es un drama, que las nuevas generaciones ven la estabilidad emocional y la maternidad o paternidad como algo ajeno a ellas, y que las consecuencias socioeconómicas de esto, que ya sucede, van a ser trágicas. La realidad es que necesitamos la inmigración (y lo publicaban en Nius solo unas horas antes del ataque en Algeciras), que necesitamos que alguien coja los trabajos que no ocupamos, y tenga las niñas y niños que no estamos dispuestos a tener. Negar eso es una irresponsabilidad y quien lo hace, quien lo niega, superpone su xenofobia al futuro de la sociedad vasca.

“Salvajada ultra”

Sigo. Si F. Duarte en El Desmarque lo ha calificado de una manera muy ajustada no seré yo quien quite ni una coma: “Salvajada ultra: aparece un muñeco con la camiseta de Vinícius colgado de un puente junto a Valdebebas”. No podemos olvidar de dónde venimos: venimos de un Atlético de Madrid – Real Madrid previo al del jueves en el que la fiscalía archivó la denuncia de cánticos racistas de la afición “colchonera” al jugador brasileño del equipo blanco. Venimos de una grada, la del Metropolitano, en la que se sientan grupos claramente ultras sin que nadie lo impida. Y venimos de responsables políticos claramente irresponsable.

Seamos conscientes

No voy a hablar de fútbol sin mencionar que el Athletic ha alcanzado las semifinales de Copa otra vez. Un hito que acarició, casi, una Real Sociedad magnífica como es el equipo que ha trabajado Imanol Alguacil. Pero vuelvo al Athletic, al Athletic de Garitano (no justamente valorado), de Marcelino (con el que disfruté muchísimo pese a que el entrenador, de inicio, no me gustaba nada) y de Valverde (que nunca falla), que ha vuelto a regalarnos una semifinal en San Mamés. Un partido emocionante, vibrante, especial pese a ser la cuarta consecutiva. De lo que venga después, si viene, ya hablaremos.

Todas las huelgas no son iguales

Todas las huelgas son legítimas. Nadie puede poner en duda eso porque pondría en duda todo el sistema con el que nos hemos dotado trabajadoras y trabajadores para defendernos. Pero no todas las huelgas son iguales, porque no todas tienen un impacto directo sobre la ciudadanía y porque en algunas el beneficio a las y los trabajadores es la consecuencia de un objetivo político. La huelga de las y los letrados judiciales impacta directamente sobre un sistema saturado y desgasta a un gobierno español que se defiende haciendo públicas las mejores. No sé quién tiene razón, pero como en otras, hay quien muestra intención.

Un mal cristiano

Es necesario ser mala persona y mal cristiano para utilizar un asesinato en una iglesia y, con él, azuzar el odio al diferente: “Unos les abren las puertas, otros los financian y el pueblo los sufre. No podemos tolerar que el islamismo avance en nuestro suelo”. Esto es lo que tuitea Santiago Abascal y lo que aplauden los descerebrados de extrema derecha. Un discurso xenófobo que hay que señalar expresamente y contra el que hay que posicionarse. Y quien evite la confrontación por cálculo político, porque justifica ese razonamiento o por ambas cosas pasará al bando colaboracionista automáticamente.

Aguantamos demasiado

Estoy bastante seguro de que aguantamos demasiado. En concreto, aguantamos demasiado a los idiotas. Aguantamos demasiado a fascistas que con sus tuits deberían de enfrentarse a un proceso judicial por incitación al odio, y a mentecatos incapaces de distinguir entre un agresor y un agredido, entre un régimen autocrático que colabora con la extrema derecha mundial para desestabilizar a Occidente y una democracia heredera de un sistema comunista. Ignorantes peligrosos como Pompeyo, acusado de mandar cartas bomba, de herir a un trabajador de la embajada ucraniana en España, y de defender a Rusia en Internet.

Todas y todos lo vimos

Todas y todos vimos los excesos de muchos policías nacionales que cargaron contra la ciudadanía catalana aquel 1 de Octubre. Ciudadanía que solo quería votar y que, en todo momento, se manifestó pacíficamente para evitar que las fuerzas del orden impidiesen un referéndum de autodeterminación no vinculante. Aquella violencia directa vino precedida de otra, estructural, que se fue cebando al grito de “a por ellos” y con declaraciones irresponsables de políticos, periodistas y contertulios. Ahora, un juez ve indicios de delito en aquella actuación desmedida, y aunque llegue tarde solo espero que llegue hasta el final.

“Lo va a hacer Rita”

Rita Maestre será la candidata de Más Madrid al ayuntamiento de la capital de España. Y como no tiene que gobernar ha decidido lanzar su campaña cuatro meses antes de las elecciones. Una campaña directa: “Lo va a hacer Rita”. Directa y acertada: pone directamente a la persona en acción, llama la atención, apela al humor (eso siempre es positivo) y al movimiento. Más Madrid acierta aunque arriesga dejando fuera de su alcance a un segmento más maduro que demográficamente es muy importante y culturalmente tal vez no se vea interpelado por ese argot. O sí. En cualquier caso, la campaña mola. Y eso también importa.

Dadme más como Al Gore

Al Gore prefirió dejar gobernar antes de poner en tela de juicio el sistema democrático estadounidense. Después de aquella derrota electoral que siempre quedará en el alero, se ha dedicado en cuerpo y alma a denunciar las atrocidades que estamos haciendo contra nuestro planeta. Y ahora que el cambio climático le da la razón con empeño, el exvicepresidente se muestra más impetuoso que nunca cuando denuncia, como esta misma semana, que ningún líder mundial está actuando a la altura de lo que demanda la crisis ambiental, que se acerca a un “cataclismo global”. Yo también creo que no es alarmismo, que es la realidad.

En su «debe»

En los últimos años, cuando hemos hablado de quienes rompen consensos básicos en España hemos hablado de Vox: los derechos de la ciudadanía, conseguidos después de años de lucha y concienciación, han sido puestos en duda cuando no cercenados. Ahora, en Euskadi, cuando hablamos de consensos básicos e importantes rotos, tenemos que hablar de UGT, que no tuvo en cuenta el derecho de cualquier ciudadana o ciudadano vasco a dirigirse a un policía en el idioma en el que más cómodo se sienta, y por eso denunció el requerimiento del euskera para el acceso a una plaza. Celebrar la sentencia favorable retrata al sindicato y no para bien.

A mí sí me vale

Alberto Pérez en Vozpópuli, como muchas y muchos otros comentaristas on-line, sin más argumentos que sus fobias, ha criticado duramente el discurso de Elisa María Lozano, la alumna que recogió su reconocimiento por el mejor expediente en la Complutense y aprovechó su minuto en el atril para explicar en qué bando estaba y por qué. No usó un solo insulto (el único calificativo a Isabel Díaz Ayuso fue “pepera”). Dado el nivel de los discursos de la política y el periodismo actuales, solo puedo defender a Lozano que, con todos los errores propios de la juventud y solo un par de minutos, ha picado a toda la derecha española.

¡Pero si estuvisteis en Cibeles!

Hay que tener la cara muy dura para ser del PP. Carlos Iturgaiz lo demuestra cada día que sale a hablar de supuestos casos de corrupción de otros partidos siendo, como es y era, del PP de Bárcenas y el resto de tesoreros imputados. Y también lo demuestra Alberto Núñez Feijóo cuando tuitea esto: “Condeno los insultos y las amenazas de todos los que no respetan la libertad y la convivencia”. No se refiere a quienes insultaban y amenazaban en Cibeles el sábado, unos cuantos, “nostálgicos” del franquismo de aquella libertad y aquella convivencia, sino de los ataques a Ayuso en la Complutense. Qué jetas, joder, qué jetas.

Los panas

No hay que irse a la extrema derecha para darse cuenta de que los insultos y la falta de respeto salen de la bancada diestra: Toni Cantó, que hizo campaña por el PP y fue premiado con la oficina del Español de la Comunidad de Madrid, ahora se ha pasado a presentador en una cadena que pretende ser la referente de esa España rancia de derechas. Uno de sus últimos chistacos ha sido este: “Arrestada en EE.UU. una intérprete de signos que se inventaba el lenguaje. ¡Qué estrictos! Aquí se inventan el bable y no entran en prisión: reciben millones de euros”. No hay más tonto que quien no quiere entender. Comprobado.

En la media

Twitter está despidiendo al 80% de la plantilla y en Twitter España el propietario del juguete se ha limitado a mantener el ritmo: “El ERE ha alcanzado a 24 de los 29 trabajadores y se hará efectivo el 8 de febrero. Eso sí, se han ido con una indemnización de 33 días por año trabajado” (El Confidencial). 29 trabajadores ya eran pocos y a las y los cinco que queden va a resultarles imposible sostener la oficina que, no nos olvidemos, no garantizaba la libertad de expresión: su trabajo es captar anunciantes y mantener un mínimo de reputación por medio de relaciones públicas. Musk ha decidido prescindir de eso.

No lo entiendo

Si enfrento el discurso de Elisa María Lozano, la alumna de la Complutense con el expediente más alto, con los que he oído a Isabel Díaz Ayuso, solo puedo estar más cerca de la primera que de la segunda, aunque creo que se equivoca en sus formas, como casi todas y casi todos los que acudieron ayer a la Complutense de Madrid a apoyar o boicotear a la presidenta de la Comunidad. Pero las y los más equivocados fueron quienes quisieron hacer una distinción desde la universidad a la política: ni puedes regalar el mérito (¿cuántas exalumnas serían merecedoras?) ni la oportunidad para la batalla. No es equidistancia lo mío: es cansancio.

Una inspección, a Trabajo

Confieso que esto se me había escapado: “La Inspección de Trabajo convoca este miércoles una manifestación frente al ministerio: ‘No pueden seguir desoyendo el conflicto’. Tras las concentraciones de este lunes, los sindicatos han convocado una manifestación para el miércoles” (El Plural). Yo pensaba que la gran contradicción de Yolanda Díaz estaba en el grupo parlamentario de Podemos o en Sumar, donde seguro que hay más de una y uno que hace horas extra sin compensación, en este período preelectoral permanente en el que viven. Pero que sean las y los inspectores quienes se quejen a Trabajo agrava la incoherencia.

¿De qué trabajará?

Habrá miles de compañeras y compañeros más apropiados que yo para dar lecciones de Periodismo, pero no puede evitar preguntarme “vale, ¿pero de qué va a trabajar?” cuando leí este titular en Vozpópuli: “Froilán de Marichalar se va a Abu Dabi, donde trabajará y vivirá (pero no con el rey Juan Carlos)”. Si anuncias eso en letras grandes lo normal es que satisfagas la curiosidad en el cuerpo de la noticia. Pero no lo hacen en el digital: se limitan a que terminará “sus estudios de ‘Business’ de manera online”. Y para lograrlo, la infanta Elena pone de profesor particular de sus “negocios” a Juan Carlos I. ¿Qué puede salir mal?

Google, también

En Google han despedido a 12.000 trabajadoras y trabajadores. Y lo han hecho, según sus propios testimonios que recogen en Genbeta, de una manera un poco abrupta: cortando el acceso al software con el que se ganaban la vida. Así de fácil: te revocan un acceso y te das cuenta de que eres uno de los miles de empleados y empleadas que abandonan una empresa con miles de millones en beneficios acumulados. Y lo peor es que no vas a poder buscar empleo en otra “grande” porque todas están despidiendo. Hasta Microsoft que, al final, ha sido la empresa con la responsabilidad corporativa más notable.

Rusia sigue perdiendo

Rusia perdió la guerra de la reputación en el momento en el que lanzó su primer misil sobre suelo ucraniano. ¿Qué vamos a pensar las generaciones que ahora convivimos cuando veamos un soldado ruso durante las próximas décadas? Y eso, sin esclarecer todavía cuántos ni qué crímenes contra la población civil ha cometido el ejército del Kremlin. Pero los sentimientos de un vasquito a Putin le importan poco. Le importan menos, seguro, que los de la ciudadanía de Estonia, Letonia y Lituania, muy ligadas históricamente a Rusia pero cuyos gobiernos han decidido ahora “romper” con Moscú “retirando” a sus embajadores, según Euronews.