¿Qué mensaje?

Este año solo había bebido una copa de vino a la hora a la que Felipe VI daba su discurso y ni me acordé de encender la tele para ver, por lo menos, la puesta en escena. Me importaron un poco más las reacciones al mismo, solo por trabajo. Y por puro gozo, he mirado la audiencia que obtuvo la emisión: “5,9 millones de espectadores, la tercera peor de la historia” (El Independiente). Pero es que el de 2024 fue el segundo peor, con 13.000 espectadores y espectadoras menos. Más datos: lo emitieron en 29 cadenas de televisión simultáneamente y las peores audiencias las obtuvo en Euskadi y Catalunya.

Siempre hay alguien con mejor puntería

La capacidad de reacción de Gabriel Rufián está fuera de toda duda, y sus resbalones son fruto de la cantidad de veces que consigue atraer la atención sobre sí mismo, eso lo tengo claro. Pero siempre hay alguien más certero, y esta vez ha sido Estefanía Molina en X, que critica así la referencia a la vivienda del de ERC durante el discurso de Felipe VI: “No hace falta ser monárquico para saber que no depende del Rey legislar para garantizar el acceso a la vivienda. Depende de los políticos. Y el fracaso es absoluto: entre los que no hacen nada efectivo, y los que aplican medidas contraproducentes simplemente por hacer populismo”.

Preservemos nuestra identidad europea

En mitad de la tormenta que llega desde el exterior, con EE.UU. y Rusia de la mano intentando acabar con el estilo de vida europeo, y desde el interior, con el populismo debilitándolo (no hagamos como que no pasa, por favor), tenemos que ser firmes en la defensa de lo que nos define: nuestros derechos, nuestros logros sociales, nuestra seguridad. “Menos 2 horas en un hospital de Estados Unidos: 41.297 dólares”. Este es el titular de la historia en Menéame de “un estadounidense acudió al hospital por hipertensión”. Esto no va de nacionalismo europeo romántico, esto va de asegurar un estilo de vida mejor.

Boadella, crack, jefe, cuñado

Vamos por partes. El Huffington Post hace un clickbait aburridísimo en su titular: “Un profesor sentencia con una sola frase al actor Albert Boadella, que dice que ahora hay más ‘tabús’ que con Franco”. El profesor es Abel Ros y su respuesta en X, esta: “Prefiero mil tabús democráticos que tres autocráticos”. Y lo importante en toda esta historia es la turra del Boadella, ese tío tan listo, exponente del pensamiento único que nos querían imponer a las y los vascos, y que el tiempo ha expuesto como un cantamañanas como otro cualquiera, empezando por mí.

Esto ya lo leí yo en un cómic

Quienes sean de Portugalete y tengan más de 40 años recordarán la pequeña tienda de tebeos, revistas y chucherías que había junto al cine Java, hoy un supermercado. Hasta allí peregrinábamos en cuadrilla para comprar cómics. En una de las series que leía, unos malos hacían emerger una isla en el océano para convertirla en un nuevo estado. Pues esa historia ya es realidad: “China lleva 12 años tirando toneladas de arena al océano. Y ahora estamos viendo cómo emergen islas en mitad de la nada” (Xataka), en concreto, en mitad del Pacífico, y los vecinos japoneses no están nada contentos con este expansionismo.

La estrategia

A un medio de comunicación no le pido imparcialidad, sino profesionalidad. De la misma manera, a un gobierno, a un partido político o a un club de fútbol no puedo pedirles ecuanimidad con la prensa, pero sí esa misma profesionalidad. Esto, respecto a medios de comunicación. Si hablamos de fuente de intoxicación, es lógico que exijamos que ni un euro público llegue a sus arcas: “Ayuso y Almeida han inyectado más de 400.000 euros a ‘Periodista Digital’ en cuatro años”. “El medio de Alfonso Rojo que emplea al agitador Bertrand Ndongo ha recibido más dinero que medios con mucho más alcance”, según El Salto.

Y me sobran caracteres

Otra cosa buena de abandonar X y dedicar parte de mi tiempo a Bluesky es que he reconectado con autores como Javi Sánchez, que escribe como pocos sobre cultura e industrias culturales contemporáneas. Al respecto de la segunda temporada de una serie, explica: “Hay un momento en la nueva de ‘Puñales por la espalda’ donde un sacerdote le dice a un conspiranoico: ‘Hay que volver a las cosas básicas’, y este le contesta: ‘¿coger algo que odias y usarlo para decirle a la gente que les va a quitar algo que aman?’, y es la mejor definición de ultraderecha posible”. Y me sobran caracteres.

Da igual lo que opine tu prima Miren

Estamos en medio de jornadas de reuniones en las que habremos hablado de juguetes sexistas, veganismo, Abascal y Pedro Sánchez, y por supuesto, de la guerra que Putin y Trump han declarado a Europa. En todas habrá una prima Miren que asegurará que eso es un invento de los gobiernos para desviar dinero de sanidad a los ejércitos (como si hubiese partidos que prefieren ir a elecciones sin gasto social), pero para su pesar, “hay una escalada silenciosa que está afectando a todo el continente Europeo, acepte que está en guerra o no”. “La pregunta ya no es si Europa ‘está en guerra’: la pregunta es si está dispuesta a defenderse” (Xataka).

Dispara al autónomo

Llegamos al final de 2025 con la misma mierda de siempre: las y los trabajadores autónomos tienen que ser señalados, sospechosos, culpables, en definitiva, de que no los gobiernos no puedan poner en marcha otra OPE. “Adiós al límite de los 3.000 euros. Hacienda podrá ver todos los cobros con tarjeta y Bizum de los autónomos”. Lejos de facilitar las cosas a quienes generan riqueza y recaudan el IVA, Hacienda ha decidido echar otro manto de duda. Por si fuera poco, en Pymes y Autónomos ya adelantan que generará más carga de trabajo para el autónomo, porque ponérselo fácil parece que no se llevará tampoco en 2026.

¿Qué puede salir mal?

No tengo pruebas pero tampoco dudas de que la carrera espacial que están echando los Musk y Bezos no va de exploración ni de investigación, sino de colonias de ultrarricos en el espacio cuando este planeta haya quedado arrasado, precisamente, por su acción. Y no dejo de encontrar pruebas que confirmen mi conjetura: “Ahora la obsesión de las grandes tecnológicas es llevar los centros de datos al espacio” (El Blog Salmón). ¿Por qué? Por la demanda de energía que requiere la IA: “La Tierra podría llegar a un límite energético y logístico difícil de superar”. “El espacio se perfila como un entorno sin limitaciones”. Tampoco legales, claro.

«Trump entiende lo que entiende»

La frase no es mía, el periodista Michael Wolff se la atribuye a Steve Bannon en el libro “Fuego y furia: En las entrañas de la Casa Blanca de Trump”, sobre la primera legislatura del republicano: “Trump entiende lo que entiende”. Mucho me temo que esto no va a entenderlo: “Dinamarca pide respeto a su integridad territorial después de que Trump nombre enviado a Groenlandia” (Independent). No lo entenderá porque no querrá hacerlo (y no completaré el dicho popular) y porque para él el respeto no importa. Importa solo lo difícil que se lo pongas, por lo que creo que Europa tiene que empezar a ser un rival fuerte para Trump.

Y no le importa el conocimiento

Visto lo visto, Trump parece que es de esos que desprecian lo que no son capaces de entender. Lo digo porque su menosprecio por el conocimiento es alarmante: “Trump destituye a casi 30 diplomáticos de carrera en una reconfiguración de la política exterior” (Voz.us). “África es la región más impactada, con embajadores destituidos en 13 países, entre ellos Nigeria, Senegal, Somalia y Uganda” también han caído los de Filipinas, Vietnam, Guatemala o Surinam, entre otros. La idea de Trump es “reorientar la política exterior del país hacia funcionarios plenamente alineados con la agenda de ‘Estados Unidos Primero’”.

Los planes de la derecha

Por todo lo escrito (hoy y todos los días), parece lógico que si opinas lo contrario a lo que piensa Trump haces lo correcto. Por extensión, opinar lo contrario a lo que piensan sus tentáculos más cercanos también lo será: “Vox recupera su plan de reducir el número de diputados en la Asamblea de Madrid de 136 a 91” (Vozpópuli). Puede parecerme exagerado que una comunidad como la de Madrid tenga 136 parlamentarias y parlamentarios, cuando la CAV solo tiene 75, pero si Vox quiere reducir el número será por algún interés perverso, empezando por el de reducir la democracia, que es el más evidente, claro.

¿Alguien se acuerda de Alvise?

El partido de Alvise Pérez consiguió tres europarlamentarios en las últimas elecciones. Pues bien, los dos que no son él, “Diego Adrián y Nora Junco, se integraron en el grupo parlamentario Conservadores y Reformistas Europeos y poco después se querellaron contra Alvise al denunciar no solo una campaña de hostigamiento en redes como consecuencia de los mensajes que Alvise había publicado sobre ellos sino que, incluso, habían llegado a temer por su integridad física al revelar también el lugar en el que se encontraban o al que se dirigían” (InfoLibre). La pregunta es: ¿qué tipo de seguidores y votantes tenían?

¿Cómo convivirán?

Una pregunta parecida podríamos hacernos con el partido de Yolanda Díaz: ¿alguien se acuerda de Sumar? Yo hablo de “partido” porque estoy chapado a la antigua. También podemos referirnos a Sumar como “movimiento” o “marca” porque da igual: ¿quién lo tiene en cuenta? ¿Cuándo ha sido el último acto político que han organizado con simpatizantes y líderes orgánicos? ¿Qué es Sumar hoy? Lo que tengo claro es que es una gran paradoja, porque quienes saltaron de Podemos a ese espacio, ¿qué van a hacer? No hay ejemplo más claro que el de Alba García en Euskadi, así que podremos seguir el proceso de cerca.

La retórica

¿Qué es el “escudo social”? ¿A quién cubre realmente? Y la pregunta más importante: ¿a quién quieren vendérselo? Porque después de ver cómo y por qué Bildu y PSOE aprobaban la ley española de vivienda, que es evidente que no ha arreglado nada pero les salió rentable electoralmente, ya sabemos que las iniciativas “sociales” de este combo son más bien “comerciales”. Pero vuelvo al escudo social: ¿quiénes son esas familias que se declaran vulnerables y no pueden ser expulsadas de las viviendas que ocupan? ¿Y de quiénes son las viviendas si en Euskadi no hay fondos buitre ni grandes tenedores?

La realidad

La realidad, alejada de la retórica socialista que suena más hueca que nunca, es que en Badalona no se están manifestando en contra de los migrantes ni cayetanos ni skinheads. Es la ciudadanía precisamente con necesidades (vivienda cara, sueldos bajos, carro de la compra vacío) la que se harta de que los escudos sociales no le protejan. Y eso es terrible desde cualquier prisma: por eso crece Vox, porque los partidos que dicen proteger a los desamparados (del tremendo tufo de superioridad que gastan también tendremos que hablar), no les protegen, y todo se queda en la retórica y el anuncio para los retuits.

Y las chorradas

En mi familia estamos comprometidos con la igualdad entre personas, y en el caso de los juguetes, hemos dejado claro siempre que estos no tienen género. Pero las cruzadas en las que se enreda la izquierda, intentando culpabilizar a quien elige una muñeca con ropa en tonos pastel para una niña, y un coche teledirigido con colores llamativos para un niño, están siendo su condena. Esa izquierda que no consigue hacer que las personas vulnerables se sientan protegidas no se corta en señalar a quienes no son suficientemente horizontales. Y es precisamente esa intransigencia desde la ineficacia su gran lastre.

Así acaban

La intransigencia y la incapacidad están borrando a la izquierda del mapa político (¿de verdad es un éxito que Podemos en Extremadura haya logrado uno de cada diez votos?). En Catalunya, por ejemplo, la CUP (socio histórico de la izquierda abertzale hasta que ERC le abrió los brazos por cálculo político) exhibe “en su feudo de Gerona” (Vozpópuli) contradicciones en migración (también ha hecho suyo el argumento de Alianza Catalana sobre que es inviable la Catalunya de los diez millones, “el modelo que vincula crecimiento económico e inmigración”) u ocupación, y hasta ha tenido “polémicas con ecologistas”.

El PSOE después de Sánchez

No parece que las elecciones en Aragón, Castilla León o Andalucía vayan a tener un resultado diferente que las de Extremadura: el PP será la lista más votada, Vox ganará los pulsos y el PSOE se deshará. Ante esta perspectiva fácilmente adivinable, lo que no entiendo es que Pedro Sánchez mande a sus ministros a pegarse la leche contra la pared. Pilar Alegría ya ha abandonado el ejecutivo, y María Jesús Montero ha quemado toda su buena reputación. Pero el lanzallamas, que nadie se despiste, lo maneja Pedro Sánchez. ¿Quién va a quedar en el PSOE sin quemaduras visibles cuando el actual presidente abandone Moncloa?

Olentzero maitea…

Esta noche viene Olentzero, a estas alturas de la película lo primero que pido es salud para la gente a la que quiero (yo, incluido, claro). Y si le queda un pequeño hueco en el saco, le pido también que copiemos los buenos ejemplos. Por ejemplo, y partiendo de que el gobierno italiano no es precisamente modélico, creo que tenemos que fijarnos en esto: “Italia sube al 26% el IVA de la vivienda vacacional” (Preferente). ¿Sólo el 26%? Creo que tendríamos que hacer un cálculo del impacto que suponen los Airbnb en las ciudades e incrementar el IVA y los impuestos hasta que se repartan los beneficios. Y al que no le salga rentable, que haga de su piso una vivienda.

Cordura

También me gustaría que Olentzero nos ayudase a distinguir lo que está bien y lo que está mal, como hace Enrique Dans: “Trump ha convertido a los Estados Unidos en un enemigo de Europa: ha llegado la hora de responder”. El divulgador recuerda que “Europa no solo es un mercado fundamental para Estados Unidos, el mayor del mundo en volumen de comercio e inversión bilateral, sino también un polo de estabilidad democrática y cooperación internacional”, y avisa de que “Si Trump ha convertido abiertamente a Europa en un adversario estratégico, la respuesta europea debe ser proporcional y, sobre todo, eficaz”.

Si no lo trae Olentzero…

2026 es el año en el que prepararé mi kit de emergencia. El mío y el de mi familia, por supuesto. Después de la amenaza de Trump a nuestro modo de vida, después de comprobar que el ansia expansionista de Putin no se va a satisfacer con el Donbás, después de ver el avance de la extrema derecha en Europa y en América, después del apagón, de observar cómo suben sin control los activos, y después de que gobiernos democráticos lo impulsen, como la generalitat catalana, que “hace un llamamiento a prepararlo” (Ara), creo que ha llegado el momento. Si Olentzero no me trae mi kit “prepper”, empezaré a elaborarlo yo.

Un buen regalo para quien genera trabajo

Estaría bien, muy bien, que Olentzerto trajese su saco lleno de reconocimiento. Reconocimiento a quien ni practica ni fomenta el absentismo laboral, reconocimiento a quien afea a los sindicatos su recurso a la huelga por electoralismo, reconocimiento a quien tiene paga nóminas, su cotización y la de los demás, a quien dinamiza la economía, a quien crea empleos, genera carga de trabajo, adelanta dinero y recauda el IVA. En resumen: reconocimiento a las personas trabajadoras por cuenta propia, esas que “trabajan más de medio año solo para pagar impuestos”, como denuncian en Pymes y Autónomos.

Políticos de los que sentirse orgullosos

Voy a pedir a Olentzaro una cosa más: políticas y políticos de los que nos sintamos orgullosos. Empiezo por el principio: la prensa y la sociedad tienen que empezar a prestigiar su desempeño. Pero ellas y ellos tienen que ser verdaderamente ejemplares para que cuando salgan noticias como esta pensemos todas y todos que un jeta puede aparecer en cualquier parte: “Mazón gasta 17.700 euros en comidas en locales de su ‘guía gourmet’ en el año de la postdana” (El Diario). Entiendo que un presidente como el del PP no comerá todos los días un plato del día en un bar, pero también me pregunto: ¿por qué no lo hace cuando puede?