No es el teletrabajo, es la conciliación

Nos vamos acercando al teletrabajo: si durante el confinamiento, con nuestros hijos en casa, no podíamos hablar de teletrabajo, lo que hacemos ahora, con los horarios de la ikastola reducidos, se le va pareciendo. Pero hasta que no volvamos a la normalidad y las empresas se lo planteen independientemente de la pandemia o el modelo de familia del empleado, no podremos hablar de teletrabajar. Y cuando lo hagamos deberemos tener en cuenta la conciliación, que no es lo mismo, como recuerdan en Pymes y Autónomos: el trabajo o el teletrabajo debe permitirnos conciliar, pero no con la familia, sino con nuestra propia vida.

En efecto

Esta Semana Santa, durante nuestras excursiones por la CAV nos cruzaremos con turistas europeos. Ojo, que como recuerda Jorge Matías en Twitter: “Nosotros también podemos salir a otros países de Europa con pandemia”. Él mismo apostilla con igual tino: “Pero somos unos muertos de hambre”. Es cierto, pero también lo es cierto que nos compensa salir de Euskadi o España menos que a un europeo venir porque el cierre de la hostelería y los toques de queda son más restrictivos allá donde vayamos. Y esas certezas, la de la pobreza comparativa y la de la flexibilidad, debería darnos en qué pensar durante las vacaciones.

Le hemos sobrevalorado

Pablo Echenique seguramente sea el político más sobrevalorado de la actualidad. Pero desde que anunció en su despacho de vicepresidente que sería el candidato de Podemos en las elecciones a la Comunidad de Madrid, Pablo Iglesias empieza a disputarle el puesto. El líder morado ha demostrado que no mide bien. Y después de dejar que todos lo veamos, se lanza a por esto: “Iglesias cree que siendo ‘vice’ de Madrid tendrá más poder que en el Consejo de Ministros” (La Política Online). Ese poder lo negoció y aceptó el propio Iglesias, y ese antecedente lo firma también él ante lo que pueda llegarle.

Pretorianas

Más allá de la falta de visión y medida que ha demostrado el líder de Podemos, es evidente que los que vinieron a regenerar la política están repitiendo todos los vicios y errores de los que señalaban. Iglesias no es solo el niño en el bautizo, el novio en la boda, el líder en el partido, el candidato en las europeas, el candidato en las generales, el vicepresidente en el gobierno y el candidato en las autonómicas: quienes forman su guardia pretoriana, de la que forma parte Ione Belarra, parece que son las únicas personas capaces de cubrir las funciones que abandona. Una cosa es la confianza… Y otra la exclusividad.

Los debates pendientes

La burocracia y el funcionariado europeo ha quedado en evidencia durante la pésima negociación que ha hecho con las empresas farmacéuticas. Pero incluso pese a la torpeza, Europa seguirá siendo un territorio privilegiado y recibirán muchas más vacunas y mucho antes que otros países en vías de desarrollo, como recuerdan en Público. ¿Y qué hacemos? ¿Seguimos obviando el tema o nos enfrentamos a la realidad de que la escasez y el dinero pone por delante a unos? ¿Empezamos a admitirlo todos o tendremos que seguir aguantando a quienes van de solidarios sabiendo que no tendrán que tomar la decisión?

Realidad y ficción

No vamos a poder mirar hacia delante en Euskadi, ni hacia ningún lado, hasta que aprendamos a distinguir realidad de ficción. La ficción es asegurar que no hay nada reivindicativo o político en los “ongi etorri”. Realidad es el daño y la indignación que generan esas manifestaciones de apoyo a quien ha generado dolor usando al pueblo vasco como excusa. Realidad es ese dolor, ficción es que lo hicieran en nombre de quienes pedíamos que parasen. Realidad es el hilo de Joseba Eceolaza, redactor de esas mociones contra las bienvenidas que responde a Julen Arzuaga. Ficción es la película que se monta el parlamentario de Bildu.

La línea estaba clara

Es una cuestión subjetiva, por supuesto, pero la misma confianza como votante me generan Iglesias y Díaz Ayuso: ninguna. Ambos sabían que “incumplieron la ley al hacer anuncios desde sus cargos institucionales” (Eldiario.es), como concluye la Junta Electoral. Insisto, lo sabían pero de igual manera usaron él su despacho de vicepresidente y ella la sala de prensa del gobierno autonómico. Y no es una casualidad ni una anécdota, es una forma de hacer: las líneas a veces no están claras pero en las dos ocasiones referidas sí lo estaban y, pese a ello, lo hicieron. Es su política y su comunicación, no la mía.

Si no lo sabes, lo aprendes

Entiendo perfectamente la reacción en cadena en Twitter de Marc Sala, Carlos Franganillo y Xabier Fortes, entre otros, que esta semana se mostraban sorprendidos y molestos por el asalto de una redactora de Las Cosas Claras (La1) a Mariano Rajoy mientras caminaba. La pregunta y la insistencia de la periodista eran solo el primer error: la actitud y la sonrisa de Jesús Cintora cuando recuperó la conexión fue el segundo y más grave. Un ente público no puede caer en el acoso ni en la tentación de emitir la huida y regodearse. Y quien no lo sepa, como la redactora o Cintora, lo puede aprender. Si quiere, claro.

Vivir de Twitter es muy duro

Vivir de lo que dices o haces en las redes sociales sin tener nada fuera de ellas tiene que ser muy duro, y lo digo completamente en serio. Estás expuesto y las críticas de quienes te envidian son incómodas, recurrentes y, generalmente, anónimas. Pero lo peor que te puede pasar es que venga alguien que sin Twitter ya tiene una carrera profesional y te corrija en público una barbaridad. Le ha pasado esta semana a Gerardo Tecé, oportunista de la palabra (y en ocasiones, oportuno con ella), al que Borja Cobeaga recordaba que “La vida de Bryan” generó también polémica en el Reino Unido cuando se estrenó.

Una nueva comunicación

En esta columna hemos recordado que siempre hay alguien que nos quiere contar un cuento. A veces, para que le compremos su ficción o su estilo comunicativo, y en otras ocasiones para satisfacer nuestro interés: “Ingenuity, el helicóptero que está en Marte preparándose para volar, estrena blog” (Microsiervos). La NASA lleva años innovando también en comunicación: encontraron rápidamente el modo de utilizar las redes sociales para informar como institución y generar conocimiento y, después, empezaron a abrir canales de sus diferentes misiones para poder seguirlas como a cualquier otro protagonista de actualidad.

Pero, ¿qué tiene ese asiento?

¿Qué tiene el puesto de delegado del gobierno español en la CAV que ha agriado hasta al que parecía más abierto de los que hemos conocido? ¿El del virreinato es un virus que vive en un sillón, que está esperando en un despacho a su siguiente morador? Cuando se rebaja un político se rebaja la política: sugerir que es el PNV el que tiene que aportar algo al esclarecimiento de la muerte de Mikel Zabalza cuando es el gobierno y el partido de Denis Itxaso los que mantienen los secretos oficiales bajo llave resulta insultante. Como sus ataques esta semana a la consejera Tapia y, antes, al lehendakari Urkullu.

Que se preocupe de lo suyo

Denis Itxaso es el delegado de un gobierno que abraza a los turistas extranjeros (pese a las restricciones) mientras la ciudadanía vasca y la ciudadanía española tienen que aumentar su aislamiento por culpa de la pandemia (y quienes incumplen las normas, claro). Si Itxaso atendiese esta realidad o, simplemente, intentase explicarla, tendría menos tiempo para columpiarse verbalmente. Una vez más, en la web satírica El Mundo Today han estado acertados: “Los españoles empiezan a salir al balcón a las ocho de la tarde a aplaudir a los turistas” que vienen a salvar la economía del sector turístico.

Y que no nos tomen el pelo

No existe el milagro madrileño, pero sí es real este titular de La Vanguardia: “Madrid acumula el 40% de los contagios en España”. La “libertad” que cacarean Díaz Ayuso o Martínez Almeida se convierte, pasados 15 días, en enfermedad. Esa es la realidad. Y en ese escenario se van a mover las y los turistas y, lo que es peor, la ciudadanía madrileña que, sin embargo, tiene la oportunidad de mandar a su casa, o al bar que esté abierto, a la presidenta madrileña el próximo 4 de mayo. Pese al puente aéreo y la alta velocidad ferroviaria low-cost que acaba de inaugurarse, para llegar a algunas noticias Barcelona queda muy lejos.

¿Cuántas carpetas deja abiertas?

El discurso político de Pablo Iglesias es, por lo general, bastante adolescente: básico y agresivo, como si pudiera decir y hacer lo que le venga en gana sin consecuencias. Y yo ya estoy un poco mayor para aguantar otra adolescencia que no sea la que tendrán mis hijos. También lo estoy para conocer el medio en el que me muevo, así que cuando el de Podemos anunció su candidatura a la Comunidad de Madrid me pregunté: ¿cuántas carpetas deja abiertas encima de la mesa? La vicepresidenta Calviño las resuelve sus dudas con más contundencia: “Me sorprende que se vaya con tanto por hacer” (El Imparcial).

No es su dinero

Porque conozco el medio en el que me muevo sé que los presupuestos siempre son políticos. Como las huelgas. Y también sé que la acumulación de titulares no siempre conlleva que haya un hecho noticioso. Sin embargo, suele ser así: aunque me haya resistido a acercarme al caso de los 53 millones que el gobierno español ha inyectado en la aerolínea Plus Ultra porque me parecía otra oportunidad para que algunos sigan asustando con la palabra “Venezuela”, la realidad se impone y ayer hasta los digitales más próximos a los partidos del gobierno español intentaban iluminar los puntos negros de este extraño y caro rescate.

Las vacunas son seguras

El texto de Ángel Hernández, Nuria García, Ángel Carrasco y Pedro Gorrotxategi en Sinc, un digital sobre ciencia, es el que debería de correr por WhatsApp, Facebook y Twitter, y no todas esas mierdas (muchas veces publicadas por medios de toda la vida) que ponen en duda la seguridad de las vacunas. “Solo los productos que han demostrado un alto nivel de seguridad y eficacia superan la fase 3 y optan a ser autorizados. Es ahora el turno de la evaluación por las agencias públicas que regulan el uso de medicamentos”, en nuestro caso, la europea y la española, antes de entrar en “la llamada fase 4”, la de constante vigilancia.

La Donación

Hace unos meses adelanté en esta columna el trabajo que estaba realizando Jaime Gómez-Obregón sobre el dinero que se movía alrededor de Juan Carlos I. Este ingeniero ha hecho pública esta semana su web: La Donación. En la que detalla el quién, el cuándo, el dónde, el cómo y el qué por medio de una herramienta de acumulación y exhibición de documentos. Gómez-Obregón logra con su metodología poner un poco de orden en la maraña que el Borbón y su entorno fueron tejiendo para mover un montón creciente de millones de orígenes diversos pero difícilmente justificables y nunca declarados.

Bien atado

Después de leer que en Podemos estarían dispuestos a modificar su reglamento interno para que una no inscrita, Yolanda Díaz, sea la principal candidata (porque los principios están para cambiarlos), llegamos a la noticia de que una cosa es la cabeza del cartel y otra la del liderazgo del partido: según El Independiente, Irene Montero sigue siendo la favorita después del vaticinio que hizo ya hace un tiempo Iglesias (que tras él iría una mujer) y de que no haya emergido otra figura más allá de Díaz, que no es de Podemos, es del PCE. Así que el plan avanza sin más sobresaltos que los que planifica el propio Iglesias.

Tesla, desplazado

No creo que sea una anécdota que un pequeño utilitario chino que no llega a los 5.000 € se haya convertido en el coche eléctrico más vendido del mundo, por encima de los Tesla, y comercializándose solo en un país, China (y en año de pandemia, ojo). Los exclusivos modelos de la marca de Elon Musk van a verse superados por nuevas marcas o por las propuestas eléctricas de las de siempre. Solo es cuestión de tiempo. Pero Musk (que para mí representa lo peor de le economía virtualizada) seguirá siendo millonario con el dinero de otros obtenido en rondas de financiación, el Bitcoin y las ventas de cuotas de contaminación.

Una opinión impopular

Tengo ojos en la cara y sé que es una faena ser joven, estar en edad de salir, socializar y ligar, y que se te haya cruzado esta pandemia. Pero me temo que estamos regalando un relato a una generación a la que ya hemos facilitado demasiadas cosas: la juventud está sobreprotegida. Eso es tan cierto como que España encabeza los rankings de desempleo juvenil y retraso en la emancipación. Todo esto es innegable. También lo es el empoderamiento inmerecido de la juventud y que el discurso de los partidos que quieren rejuvenecerse suena ridículo y oportunista. Démosles lo que piden: oportunidades y no excusas para seguir lamentándose.

Es el modelo de negocio, amigo

En Telecinco se toman muy en serio su modelo de negocio, que Paloma Rando describe muy bien en Vanity Fair, en la mejor pieza que he leído sobre la denuncia de maltrato que Rocío Carrasco ha hecho pública en prime time: “Solo importa lo que piense el espectador. Y el espectador mira a donde se le dice que mire. Vamos, que se sigue jugando con la opinión pública, eso sí, ahora se hace con el sello de garantía de las mejores intenciones”. Telecinco ya ha puesto en marcha otro serial que “analizará un futuro Sálvame, que siempre encontrará un momento para bajar la luz y contar su verdad”.

España cubanizada

Al final, la izquierda (española y vasca) se ha salido con la suya y España ha adaptado medidas cubanas durante la pandemia. Pero no ha sido la vacuna, sino la apertura de fronteras y hostelería para los extranjeros mientras los locales nos vemos obligados a quedarnos en casa. Todo sea por la economía, por el sector turístico sobreprotegido por el gobierno y para que entren los euros. ¿A cambio de qué? Pues no será a cambio de ron, pero sí será a cambio de cerveza y arroz. Allí, con frijoles, aquí, en paella. Y tanto aquí, como allí, la cultura será la excusa y un gobierno revolucionario el que invente las explicaciones.

¿Y qué hago yo ahora?

Todos nos vemos obligados a pugnar con nosotros mismos y nuestros entornos para mantener las medidas durante la pandemia. Nadie tiene fácil cerrar el círculo y no ayudan a hacerlo noticias como la de los franceses y alemanes que vendrán a emborracharse a los hoteles y restaurantes que no podremos catar. Julen Bergantiños lo escribía así de claro en Twitter: “Dejando que los extranjeros lleguen a España y anden a sus anchas no se potencia la transmisión de virus, se potencia que cada ciudadano haga lo que le salga del mismísimo”. No es menos cierto que algunos no necesitan excusas…

Podemos cambia sus principios

No me parece mal que Podemos modifique “sus normas internas para que Yolanda Díaz pueda ser candidata sin estar inscrita” (La Política Online). Es más: me daría bastante igual ese cambio como el del reglamento interno de cualquier partido… Si Podemos no hubiera sido el guardián de las esencias de los principios. Los suyos y los de todos. Ahí están los de la nueva política, haciéndose viejos más rápido que nadie y modificando lo que sea necesario para encajar a la candidata a la que consideran idónea. ¿Quién? ¿Los círculos? ¿O estos no son hoy más que ratificadores de lo que manda la cúpula en sus canales y medios?

Trump descubre los blogs

Donald Trump quiere volver a la arena política y me parece bien: cuanto más claro dejemos lo muerto que está y lo poco que vale para mejorar la vida de la ciudadanía, mejor. Y para regresar necesita las redes sociales: no entiende la política de otro modo que cebando constantemente el monstruo del populismo para que los incautos y los perdidos, que son muchos, lo adoren. Y con las puertas de Twitter, Facebook e Instagram cerradas anuncia una plataforma propia. Básicamente, Trump abrirá un blog. Con plug-ins muy modernos, pero un blog. Y tendrá éxito, pero como friki de la política. Uno más.