«La Ley de Vivienda ha fracasado»

Lo he escrito muchas veces pero, tal vez, si lo dice Gabriel Rufián hasta quien no se da por aludido empieza a enterarse: “La Ley de Vivienda ha fracasado” (Demócrata). Podríamos hablar del papel de ERC, que la aprobó antes de unas elecciones municipales y, antes de unas catalanas, la recurrió, o de la petición recentralizadora de Rufián al gobierno español, pero vamos a centrarnos en lo que nos afecta: el éxito que nos colocaron en aquella campaña EH Bildu y PSE nunca lo fue. Lo sabe quien busca un piso. Y no vale con gritar “¡la vivienda!” para que parezca que haces algo: si la ley no fomenta la oferta no es útil.

Europa también lo intenta

El de la vivienda no es un problema vasco o español: es europeo (e internacional, desde que se generalizó Airbnb). Pero por primera vez Europa tiene “una hoja de ruta para el conjunto de la UE” (Euronews). En la Unión tienen claro que es una cuestión de oferta: “En Europa faltan en torno a diez millones de viviendas” y va a invertir “10.000 millones de euros” para reducir la burocracia, facilitar la construcción y rehabilitación, y modificar las normas fiscales. Ese es el modelo, no la limitación de precios y las obligaciones crecientes a los caseros (como si todos fuesen grandes tenedores) que retraen esa oferta necesaria.

Los monstruos

La Korrika encara en su txanpa final con los problemas que arrastra de regatas anteriores. La libertad de expresión no puede usarse como excusa, pero peor es lo de Pello Otxandiano que, invitando ahora a una reflexión (la enésima), solo demuestra que la izquierda abertzale llega 40 años tarde a todos los sitios. Ni la excusa ni la reflexión evitan las denuncias de COVITE (justas) porque en la carrera a favor del euskera, que debería de ser de todas y todos los vascos, se reivindique (utilizando a niños, además) a los asesinos de Ignacio Uria, Isaías Carrasco, Juan Priede o las víctimas de la T4, Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

Los superpolis

Ruidoso silencio el que guarda la cuenta en X de ErNE después de haber sido el gran derrotado en las elecciones sindicales de la Ertzaintza: pierde 931 votos y el nuevo sindicato mayoritario, Euspel, gana 926. Es imposible no hacer la correlación. Igual que cuesta mucho no pensar que hasta la aparición de este nuevo sindicato asindical, los superpolis de las supermanis se refugiaban en ErNE, ese sindicato con línea política y editorial, y que trabajó sin taparse en Aras de un tal Rodolfo, sus viseras y sus SEAT. Los que llevamos años observando la política debemos tener memoria y, por eso, felicitar también a ESAN, hoy, referencia del posibilismo.

Sigo pensando en ello

Abogados Cristianos es un colector más que una asociación, que utilizan el nombre de una religión para unos fines que nada tienen que ver con ella. Pero la eutanasia de Noelia Castillo es un tema que tiene que hacernos pensar sin caer en el maniqueísmo que algunos nos ofrecen. Sobre todo, a quienes somos aitas. Las dudas de Antonio Agredano en The Objective son muy parecidas a las mías porque “cuando pensamos en la eutanasia, en el buen morir, no imaginábamos esa juventud”. “Es difícil tener una opinión sobre el dolor ajeno y sobre voluntades tan feroces como esta”. Y el caso nos ofrece “una pregunta terrible. A qué estamos llamando libertad”.

Lo que toque

Yo también estoy en contra de las guerras, de todas las guerras, pero una pancarta no va a terminar con los ataques de Israel y EE.UU. a Irán, y la respuesta de este país, internacionalizando el conflicto, ni con las consecuencias de todo esto. Lo escribo para que quede claro que pacifistas somos todos, algunos, incluso, lo hemos sido siempre. En Euskadi el “no a la guerra” lo encabeza el PSE, sucursal dependiente del PSOE, pero se ha apuntado EH Bildu que, da igual lo que pase, siempre se pone a favor del viento. Esta vez, lo ha hecho con un vídeo que ha colgado en X contra la OTAN y un “no a la guerra” vasquizado.

En todos los lugares equivocados

Dicen que, en Europa, si estudias la historia de Hungría puedes hacer un recorrido por todas las decisiones geopolíticas equivocadas que se podían tomar. Pues el PP de Alberto Núñez Feijóo es igual: “Los populares cierran filas con Von der Leyen convencidos de que Sánchez orquesta una campaña en su contra” (El Independiente). La presidenta de la Comisión Europea se ha equivocado por completo, hasta ella se ha dado cuenta. No solo eso: su sionismo y cómo se arruga ante Trump la invalidan para el cargo que ostenta. Y eso lo sabemos todas y todos, salvo las y los del PP, porque esta no es una ocurrencia de Dolors Montserrat.

Lo que faltaba

Tontos y malvados empoderados (por todas y por todos, que nadie aquí intente escaparse o decir que no tiene nada que ver) están haciendo el mundo como es. Pero según Microsiervos, puede ser peor: “Un investigador del King’s College de Londres ha trabajado en simulaciones al estilo ‘juegos de guerra’ para ver qué sucedería si las inteligencias artificiales tuvieran el control de las diferentes facciones en disputas fronterizas, por los recursos naturales escasos y las ‘amenazas existenciales’ (sea lo que sea eso). El resultado es que las IA acabaron usando al menos un arma táctica nuclear en el 95 por ciento de las ocasiones”.

Decisiones humanas

Hay sensaciones que recuerdas y esperas que tus hijas o hijos puedan tener, como la primera vez que vas a Londres y flipas. ¿O no? Pero ese país que nos parecía tan moderno entonces es el mismo que hace estas cosas hoy: “Los últimos 92 pares hereditarios de la Cámara de los Lores británica abandonarán sus escaños en mayo, después de que el martes el Parlamento aprobara una ley que elimina su derecho a participar en la cámara alta” (Infobae). “La reforma cierra un proceso iniciado en 1999 bajo el Gobierno del también laborista Tony Blair, cuando se eliminaron más de 600 pares hereditarios, dejando solo 92”.

Correcto

“Dos detenidos por amenazar y acosar a Ione Belarra en Instagram”, leo en Público (y lo celebro). “Uno de los investigados habría remitido más de 300 mensajes con contenido vejatorio, así como mensajes con carácter intimidatorio y amenazante”, sigo leyendo y me resulta indignante. La secretaria general de Podemos ha sido muy valiente denunciando y hay que reconocérselo. Y la actuación de la policía debe servir de alerta: las redes no garantizan impunidad. Ahora, que la justicia sea ejemplarizante.

Vale para Euskadi

Llevo mucho tiempo observando un paralelismo preocupante entre lo que hace crecer a Vox en España y lo que hace crecer a EH Bildu en Hegoalde. Estefanía Molina ofrece otro hack en uno de sus posts en X de promoción de su libro: “Si criamos jóvenes en el malestar, no podemos esperar que sean moderados dentro de un tiempo”. Ella se refiere al motivo por el que la juventud abandona posturas moderadas y se refugia en Vox. Y el mecanismo, insisto, me recuerda mucho al de la izquierda abertzale que, en el caso del sur de nuestro país, se ha pasado de frenada: una parte de la juventud vasca se echa, cada vez más, en brazos de GKS.

Van pero no la montan

Un sindicato hace política por definición. No le hace falta convertirse en partido ni nada por el estilo. Eso lo tengo claro. Pero cuando un sindicato hace campaña (que no es lo mismo que hacer política) las y los trabajadores ya no son el fin último, sino el medio. Y eso cambia mucho la película. Los sindicatos vascos han hecho, por fin, lo que le podíamos reclamar: que pidieran la subida del SMI donde existe la competencia, esto es, en el Congreso. Pero, ¿cómo han ido? Con tono bajo y alto cortesanismo, muy alejado de los actos de campaña (más que políticos) que hemos visto en la CAV, señalando a un partido concreto para beneficio de otro.

Hablando del Congreso

No creo que haya bajado el suflé del enfrentamiento entre Pedro Sánchez y las grandes empresas tecnológicas. Al contrario, estoy seguro de que el socialista ha metido el tema en el mueble bar esperando el mejor momento: él sabe que ha acertado. No me cuesta reconocerlo: hay que cortar el acceso a las redes sociales digitales. Enfu en X lo explica muy bien: “Solo hay 3 tipos de personas que les jode que los menores de 16 se les prohíba el acceso a RRSS: pedófilos, influencers o cryptobros que les timan, expertos en bulos de ultraderecha porque pierden gente a la que lavar en cerebro en la etapa vital más influenciable”.

Un experimento fallido

Cada día que pasa lo tengo más claro: la internet comercial es una de las peores cosas que ha inventado el ser humano, y la inteligencia artificial comercial va por el mismo camino. Dentro de esa internet comercial perniciosa, las redes sociales se llevan la parte del león. Creo que puedo decirlo así de categórico si llevo casi toda mi vida profesional viviendo de observarlas, ¿no? Pero si además veo que Enrique Dans lo piensa, me vengo arriba: cree que son “un experimento fallido que deberíamos haber clausurado hace años” y “sistemas que han causado daños sociales, psicológicos y políticos perfectamente medibles”.

La inteligencia artificial sigue el mismo camino

Igual que hay una internet profesional maravillosa que permite operar a distancia o estar bien informado (por medios de verdad, no por influencers tramposos), hay una inteligencia artificial que aporta valor, y no es esa que sirve para hacer imágenes de mierda mientras calentamos el planeta. Además, tiene otros efectos, como el aumento de precios: “La escasez de RAM empieza a presionar a Apple. Incluso siendo la mayor empresa de electrónica de consumo del mundo, sufre la presión de las empresas de IA que le compiten por memoria. La solución parece dejar el modelo más barato del iPhone 18 para 2027”, escribe Antonio Ortiz.

«Y de todas sus consecuencias»

Este tuit te lo firma Sortu (de hecho, lo retuitó) y está lleno de falsedades: EH Bildu expresaba en la red social de Elon Musk su “firme rechazo” por el ingreso en prisión de Arantza Zulueta y Jon Enparantza. Vale. Hasta ahí, bien. Pero, ojo, porque de rondón nos colocan que la ciudadanía vasca “apuesta de manera abrumadora por la superación del conflicto político y de todas sus consecuencias”. No. Las consecuencias, como el dolor de las víctimas (aniversarios de los asesinatos o mutilaciones), no las superamos. La coalición también asevera que tenemos que recorrer “un camino que pasa” por “vaciar las cárceles”. ¿Y las condenas?

Los malvados

En uno de sus extensos tuits y, claramente, a colación del acuerdo entre PNV y PSOE esta semana, Estefanía Molina critica el relato sobre los “malvados propietarios”. “Si alguien cree que el casero medio es un millonario, un superrico, entonces el problema no es económico, sino de demagogia y de normalización del hundimiento de la clase media”. Sobre el decreto antidesahucios, tiene claro que “expulsa a muchos vulnerables del alquiler porque muchos caseros evitan tener problemas eventuales”. “El llamado ‘escudo social’ en vivienda no ha sido realmente el Estado, como a menudo se dice, sino otras familias de a pie”, resume.

¿Qué quieren?

Pablo Padilla, diputado de Más Madrid en la Asamblea de la capital, también tiene clara su postura y la manifiesta en Bluesky: “Aquí se odia el rentismo”. Vale. ¿Cuál es la solución? Porque España está muy por debajo de la media europea en inversión en VPO (y por detrás de Hegoalde). Entonces, ¿qué hacemos? Los propietarios de una vivienda, mal. Los grandes tenedores, por supuesto, muy mal. ¿Todas y todos tenemos que comprar viviendas? ¿Por qué cree Padilla que se disparan los precios actualmente? ¿Y dónde quedo toda esa milonga progre de que no hay que atarse, de que comprar un piso es de burgueses y de acomodados?

Otro millón de votos para Sánchez

Primero lo intentó con Donald Trump y no le salió bien. Pero ahora ha acertado plenamente: las respuestas de Elon Musk y Pavel Durov al acierto (esto no lo discuto) de Pedro Sánchez de limitar el acceso a las redes sociales de las y los menores de dieciséis años, son gasolina para el presidente español, que siempre viaja en reserva. Los propietarios de dos de las redes más sospechosas de todos los delitos han reaccionado airadamente a la idea del socialista, y los pretorianos del sanchismo (y él mismo, dónde y en X, claro) han salido en tromba a su defensa. Lógico: han encontrado un temazo y unos rivales casi inmejorables.

Cueste lo que cueste

Llevo alertando años de que la estrategia del PSOE de engordar a Vox para debilitar al PP no era una buena idea porque cebar a la extrema derecha siempre sale mal. Esta semana hemos leído en El Mundo que ha surgido cierta preocupación en el socialismo, que sospecha que Vox puede superar al PSOE en plazas importantes de Aragón el próximo domingo. César Calderón en The Objective también reflexiona sobre esto: “Hay un nicho de votantes que ya no busca gestión, sino impugnación”, “la estrategia de ‘que viene el lobo’ ya no asusta a un electorado”, “la política española se ha convertido en un ecosistema de trincheras”.

La juventud vasca

Las miles de personas que GKS reunió el sábado en Bilbao e Iruñea (hasta 10.000, según Diario Socialista) no pueden pasar como si nada. El monstruo cebado por la izquierda abertzale da tanto miedo, por sus formas fascistas, como el que se sitúa en el otro extremo del arco, entre la derecha y la pared. Las banderas rojas y la apropiación del antifascismo, además, preocupan porque ese movimiento ha convencido a muchísimas y muchísimos jóvenes vascos que han decidido despreciar la memoria para enfrentarse a un presente que no les agrada (misma gasolina que suministra Vox, por cierto). Y ahora, ¿qué va hacer la izquierda abertzale?

La memoria

En la misma izquierda abertzale no se dan cuenta pero la gente en Euskadi cada día está más cansada de ver sus carteles (y luego van de ecologistas), sus murales y sus reivindicaciones. La imagen de la plaza Consistorial el pasado 6 de julio o la de la plaza de la Constitución durante el inicio de la tamborrada fueron bastante asqueantes (sí, esa es la palabra). Pero aún hay más: Balbino Sáenz Olarra, condenado a 108 años de prisión, fue homenajeado durante las fiestas de Donostia “en torno a la una y media de la madrugada, aprovechando el bullicio y la aglomeración” (El Confidencial Digital). Justo así es como ceban a GKS. Y lo saben.

La hipocresía

El discurso de toda la vida de la izquierda abertzale, el de las pancartas, el de los ongi-etorris de tapadillo, choca frontalmente con su afición a la moqueta y a ciertas decisiones que EH Bildu está tomando: “El Ayuntamiento de Tolosa vuelve a desalojar a varias personas sin hogar. Es la segunda vez en las últimas dos semanas que el consistorio gobernado por EH Bildu expulsa a personas sin techo de edificios públicos” (Diario Socialista, otra vez). ¿Dónde están SOS Racismo y similares? Esta hipocresía, como los carteles agotadores, las vemos todas y todos, y también espolean a algunos de la línea dura (esa que ceba a GKS, precisamente).

El victimismo

Aunque salta a la vista, aunque a muchos nos mueve por dentro ver a los que siempre han estado vigilando desde las Herriko Tabernas dar lecciones ahora de política social, nadie como la izquierda abertzale maneja el victimismo. Así que la de ayer fue una buena jornada para EH Bildu, donde estaban encantadas y encantados de que les venga igual de bien que al PP jugar la carta de ETA: “Más de 20 minutos sin conclusiones y acusaciones cruzadas que el PP aprovecho conscientemente para cambiar el foco hacia otros asuntos”, entre Núñez Feijóo y Oskar Matute. Para ambos no hay nada mejor que no hablar de la realidad.

El asco

He mencionado varias veces el asco en esta columna, eso que sentimos cuando nos enteramos de lo que hacían (y documentaba pasmosamente) Jeffrey Epstein y los invitados a sus fiestas. Pero también da asco conocer las conexiones posteriores entre los citados en la documentación: “Brett Ratnet, director del documental de Melania. Protagonista en las nuevas revelaciones del caso Epstein”. Este tuit de Sandro Pozzi es muy significativo porque convierte a la propia Melania Trump y a Jeff Bezos (que ha pagado a una y otro, y emite el documental en Amazon Prime) en participantes del pozo de mierda que estamos descubriendo.