«Un patrón»

“Los fiscales suizos han encontrado un patrón entre los viajes del rey emérito a países como Arabia Saudí, Dubai, Kuwait o Baréin, y los ingresos de dinero que se realizaron durante años en las cuentas que se vinculan al rey emérito en el país”. Esto sucedería nada menos que “desde hace 20 años”, y pese a que debería de ser un escándalo en sí mismo, es la investigación “que menos interesa a los fiscales españoles, ya que al tratarse de viajes oficiales en los que Juan Carlos I era la principal autoridad del estado, sería inviolable a ojos de la Justicia española”. Todos los entrecomillados son de Nius Diario.

84 millones

“Álvaro de Orleans-Borbón, primo del rey Juan Carlos I y presunto testaferro del mismo, esconde en 21 sociedades offshore un total de 84 millones en viviendas, acciones y efectivo”. Además, “es responsables de la Fundación Zagatka, donde presuntamente el rey emérito cobraba comisiones irregulares y utilizaba para pagar vuelos privados por todo el mundo. La mayoría de las firmas se encuentran en Panamá y Liechtenstein”. Según El Nacional, este pariente real, que no puede justificar varios ingresos millonarios, reside en Mónaco desde hace 40 años, así que la creación de sociedades off-shore no le redundan ningún beneficio directo.

Entonces, ¿la familia real representa al rey?

Pese a noticias como las anteriores nos da la risa cada vez que recordamos que Felipe VI aseguró que renunciaba a la herencia de Juan Carlos I (pero ahí sigue de rey, por las gónadas de su padre) o que su familia no formaba parte de la casa real española. Pese a esas afirmaciones, en ocasiones muy categóricas, en República.com nos encontramos con que “la Infanta Elena volverá a presidir un acto en representación del Rey después de dos años”. Entonces, ¿la familia del rey representa a la institución? ¿También lo hace Juan Carlos I? Y la otra hermana, Cristina, ¿esa no representa al rey?

¿Un día colorada?

Supongo que a Rocío Monasterio le disgustará especialmente ese refrán español que dice: “Mas vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo”, por eso de que ella no quiere ser roja, pero, en resumen, es lo que le ha sucedido cuando el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha confirmado que “Monasterio no será investigada su copia del sello del Colegio de Arquitectos, ‘tan burda’ que no podía engañar”. Es decir, se ha marcado un Cristina de Borbón: antes tonta que delincuente. Lo que no dice el tribunal es si usar una fotocopia burda para colar unos planos como arquitecta puede ser una estafa, por ejemplo.

La Constitución, los chiringuitos

Entre los mencionados en el reportaje de Eldiario.es hay unos cuantos que, cuando ejercían como representantes de la ciudadanía, se quejaban de la existencia de chiringuitos y, ahora que nadie les hace caso, no dudan en montar uno: Rosa Díez, Gorka Maneiro, María San Gil, Mayor Oreja, Nicolás Redondo, Iñaki Arteta, Fernando Savater (de modo reincidente) y hasta Ainhoa Arteta, pululan por “plataformas en defensa de los valores constitucionales” como “Unión 78”,“ Foro Libertad y Alternativa”, “Movimiento Ciudadano”, “Consenso y Regeneración”, “España Juntos Sumamos” o “Libres e Iguales”.

El desafío es la justicia

El desafío no es “la concordia entre los pueblos de España” después de los indultos, como dijo Pedro Sánchez: el desafío es que España madure, abra los ojos, se dé cuenta de los problemas que tiene, y que estos sean tratados por políticos adultos capaces de gestionar un referéndum si fuera necesario. El reto también es para los medios de comunicación que tienen que explicar los hechos sin la pintura de hooligan en las caras de periodistas y contertulios. Y el verdadero desafío es, sin duda, para la justicia española, heredera de otra época y con ansia por corregir negociaciones políticas o fundamentos democráticos como la participación.

¿Quién mantiene las dos Españas?

Los indultos hay que explicarlos bien: son necesidades humanitarias de unas personas (y sus familias) que intentaron avanzar un mandato ciudadano y lo hicieron con precaución (ni siquiera bajaron la bandera española) pero con intención de llamar la atención sobre un territorio de Europa. Personas que fueron apoyadas, entre otros, en aquel referéndum en el que mucha gente se implicó para tener urnas y censos. Señal de que algo sucede en el seno de una sociedad. Con esta base, provocar una España partida (“más del 50% de los españoles rechazan la concesión de los indultos”, según La Información) es una irresponsabilidad.

El papelón de Felipe VI

El papel de Felipe VI en la aprobación de los indultos no puede pasar desapercibido: el verdadero escándalo que provocó Díaz Ayuso no fue intentar implicar al rey de España, sino poner de manifiesto la inutilidad de este cargo, que solo sirve para ratificar lo que deciden otros. Para estampar una firma la maquinaria monárquica resulta bastante cara, la verdad. Por supuesto, no hubiera sido mejor el enfrentamiento ni que Felipe VI se hubiera opuesto, no soy uno de esos “cuantopeormejoristas”, de los que hablaba Javier Vizcaíno. Pero tampoco estoy ciego ni soy rico: que la jefatura del Estado nos cueste lo justo para lo que sirve.

O que escuche a “su pueblo”

Entre lo que ha podido trincar su padre si se confirma la montaña de indicios de la investigación sobre las distintas millonadas que tiene aquí y allí Juan Carlos I, y la inutilidad de la institución que ha heredado Felipe VI (y eso que renunció a su herencia), yo creo que la monarquía española ya ha salido suficientemente cara. Algún recorte ya ha hecho, es cierto, pero justo el que más le conviene: “6 años desde que el CIS ya no pregunta por la monarquía en sus encuestas. La última vez que preguntaron Felipe suspendió con un 4’34. Y dejaron de preguntar, evidentemente”, según Alán Barroso en Twitter.

Gañanismo, el virus de siempre

La misma España en la que políticos y periodistas se han negado a explicar los indultos, la misma en la que el jefe de Estado puede haber trincado y su sucesor, su hijo, ha quedado como un pelele, algunos se han autoelegido como superhéroes necesarios. Y no hablo de los jueces y llaneros solitarios. Hablo de escritores como Pérez Reverte, capaces de menospreciar a sus compañeros y reivindicar nuevas lecturas (escritas por él y sus amigos, claro) para niños cuyos padres quieran futuros machos alfa en casa. “Es acojonante cómo Pérez-Reverte es cada vez más indistinguible de su parodia de Joaquín Reyes”, tuiteaba Pablo Batalla Cueto.

Los indultos

Es el gran tema de la semana, del inicio del verano y hasta del curso político, vacunación, aparte: los indultos. Un tema que va a eclipsar a todo lo demás, vacunación, incluida, durante unos días. Pero que nadie se equivoque: en la España que ha indultado a miembros del GAL en el gobierno de González y a políticos corruptos en el de Aznar, indultar a los presos políticos catalanes (nada que ver con los políticos presos antes mencionados) es una cuestión de justicia, pero también de humanidad: son personas que solo intentaron llevar a cabo un mandato ciudadanos y contra las que arreció la ira de la “justicia” española.

Pero, ¿qué dices, José Luis?

Todos los argumentos contrarios a los indultos pasan, necesariamente, por una deshumanización de quien va a recibirlos. Solo con esa lógica de partida puede quien desee hacerlo oponerse a una medida que simplemente alivia la situación de unas familias que son víctimas del exceso de celo de los jueces. Pero algunos argumentos que justifican esa oposición rozan el ridículo: “Madrid seguirá siendo el escudo de la dignidad frente a los indultos de Sánchez”, tuitea José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid y portavoz del PP. Una frase que carece de sentido, de sensibilidad y de coherencia política.

“Estad atentos”

Sobre cómo deshumanizar a quien piensa diferente pueden dar clases en la extrema derecha y la fascistada, en general (que en Euskadi no eran de extrema derecha pero sí fascistas, y mataban). Ante los indultos, Macarena Olona avisaba de que “los tambores ya resuenan en la planta de Vox en el Congreso. Que se publiquen en el BOE los indultos. Estamos preparados para dar la batalla”. Discursos que encajan con otros como, por ejemplo, el de Bastión Frontal (un grupo que es lo que parece por su nombre): “Estad atentos a las próximas horas”. Para esto nació Vox, para usar lenguaje bélico y generar afrentas en vez de hacer política.

Y el trending topic fue… Fernando VII

Lo confieso: sé muy poco de historia de España, y menos de la de sus reyes. De hecho, creo que lo poco que sé de Fernando VII lo aprendí del genial capítulo de El Ministerio del Tiempo que dirigió Koldo Serra. Y estoy seguro de que no saben mucho más que yo la mayoría de los que tuitearon sobre él hasta convertirlo en trending topic el lunes, el día que Sánchez anunció los indultos. Resulta que este monarca, además de tener el miembro real especialmente grueso, traicionó a España. Y para los que tuitean de oídas, desde entonces, ni siquiera un dictador que robó todo lo que pudo ha sido peor que él… Hasta Sánchez.

La mirada larga de Yolanda Díaz

Dejando atrás a los fascistas y sin entrar en la cortina de humo del independentismo con la amnistía, el tuit puramente político que más llamó mi atención fue el de Yolanda Díaz, sobre todo, porque era el que más cosas contaba: “Este Gobierno tomará mañana una decisión trascendental y valiente para afrontar con diálogo el conflicto que arrastramos entre Catalunya y España. Los indultos son un punto de partida para construir un nuevo proyecto de país compartido”. Díaz tiene un plan y pasa por ser la candidata a la presidencia del gobierno de Podemos y sus confluencias, estabilizando las alianzas que hoy parecen coyunturales.

La incómoda realidad

No puedo quitar ni una coma a este tuit de Juan Carlos Etxeberria: “Para valorar cómo de mejores personas nos ha hecho la pandemia conviene recordar que mientras 1.500 millones aun no tienen acceso a las vacunas uno de nuestros putos problemas es tener que elegir cual nos ponemos. Es como debatir si ‘agua con o sin gas’ en mitad de una sequía”. Ya sé que estamos cansados porque yo también lo estoy. Pero la energía que me queda la voy a emplear en mantener una visión optimista: el desarrollo de las vacunas y su administración, pese a todo, es un hito global. Yo, simplemente, valoro abrir el grifo y que salga agua.

La vieja realidad

Reconozco que no me lo esperaba a estas alturas: la semana pasada, desde una popular cuenta en Twitter entre los usuarios próximos a la izquierda abertzale sacaban en primer plano la imagen de Xabier García-Ramsden (que hace poco que se ha incorporado a las mañanas de Radio Euskadi) porque había cuestionado a Arnaldo Otegi sobre las pintadas en los batzokis. El audio con la imagen ha sido redifundido durante días por prescriptores como Joseba Permach con unas formas mucho más delicadas que en anteriores ocasiones, pero igual que hemos denunciado el señalamiento de Podemos o Vox a periodistas, es justo hacerlo también ahora.

La nueva realidad

Algo va muy mal en la política española si un personaje como Cuca Gamarra se convierte en el portavoz de las necesidades del pueblo llano. César Calderón explicaba en Twitter que en el PP han sabido leer el momento: “Están preocupando más por los problemas de los ciudadanos que por los problemas de los políticos”. Yo añadiría que el gobierno español ha demostrado estar, sobre todo, demasiado preocupado por los problemas de los partidos políticos en un momento que todo el mundo lee de la misma manera, como una emergencia global y local. PSOE y Podemos son vapuleados en las encuestas por culpa de lo evidente.

La realidad tozuda

Asociaciones y sindicatos han anunciado una nueva marcha de pensionistas en la CAV. Como ya he manifestado en esta misma columna desde el inicio de la crisis sanitaria y la crisis económica, me parece un error: son los cotizantes los que tienen hoy el problema acuciante y, de hecho, como hemos traído también a la columna, los pensionistas han sido un colectivo especialmente beneficiado durante el pasado año. En Nada Es Gratis recuerdan que deberían preocuparnos y ocuparnos más las cotizaciones que las propias pensiones, por eso de no poner el carro delante de los bueyes. Y pocas veces esta es una metáfora tan apropiada.

La desagradable realidad

Salir al estrado en el Congreso o el Parlament y llevarte la atención de las cámaras, o recomendar en Twitter los vídeos de tus propias intervenciones y condicionar desde este púlpito hasta la acción de los gobiernos tiene que ser una sensación tremenda que yo no quiero para mí. Ponerte al frente del ejecutivo es otra cosa y no vale lo bueno que sea tu kung-fu en el móvil o el interés que tengan los periodistas en ti: a las primeras de cambio, “Arran ocupa la sede de ERC en protesta por el desahucio en el Poble-sec” (El Nacional) mientras Pere Aragonès hablaba de independencia irreversible. ¡Ay, la realidad!

El nudo catalán

Marçal Sintes no se corta en su columna en El Nacional cuando califica, ya en el titular, de “relación tóxica” la que mantienen ERC y el JxCat, y hace responsable del enfrentamiento sangrante que observamos al “factor humano, la incapacidad de unos y de otros de controlar sus emociones”. Sintes reclama un nacionalismo pragmático: “Lo más lógico: la formación de un ejecutivo independentista que gobierne con eficacia y al mismo tiempo evidencie la necesidad de un estado propio”, y recuerda que “los catalanes concedieron a los dirigentes independentistas, con más voluntad que entusiasmo, la última oportunidad”.

Un temazo

Ni el fin del estado de alarma, ni los muertos diarios por el coronvirus, ni mucho menos el nudo catalán o las elecciones madrileñas tienen que tapar el temazo que protagonizan Esperanza Aguirre y su marido, Fernando Ramírez de Haro. Después de que el hermano de este último, Íñigo, diplomático de profesión, para más lustre, les denunciara por apropiarse de un cuadro de Goya y defraudar a Hacienda, ahora les acusa de “apropiarse de subvenciones millonarias de la PAC”. En concreto, de desviar a una empresa del marido de Aguirre “subvenciones de centenares de hectáreas que la familia comparte” (Eldiario.es).

Antinatural

Incluso sin Esperanza Aguirre, José María Aznar, Luis Bárcenas o Rodrigo Rato, el PP lograría parecer apetecible, a mi juicio, por una decisión política básica y recurrente en ese partido: sus habituales ministras y ministros millonarios. Una élite económica absolutamente alejada de la sociedad y de la realidad de la mayoría de las personas que pagan su sueldo y sus decisiones. Si, además, sumamos a las y los mencionados al principio, el ascómetro se dispara. Y hay que mencionarlos, por desgracia y por sus propios deméritos: “Anticorrupción sostiene que Rato ocultó 77 millones en una sociedad ‘offshore’ de Luxemburgo” (Vozpópuli).

¿Por qué?

No es la primera vez que Yolanda Díaz dice que “la legislatura empieza ahora” después de haber sido designada vicepresidenta segunda por Pablo Iglesias (los círculos, si eso ya eso). Me sorprende esa insistencia, esas ganas por que quede claro que hay una nueva etapa en el gobierno español, ya sin el líder de Podemos y con la ministra de Trabajo eclipsando a Montero y Belarra. No solo eso, según República.com, la propia Díaz ha aclarado que ella y Pedro Sánchez “están más unidos que nunca”. Visto todo lo visto, Iglesias ha sido especialmente malo eligiendo, nombrando y tratando a sus lugartenientes.

No

En ninguna hagiografía y en ninguna crítica de las que se han publicado desde que Iglesias anunció que lo dejaba, en la noche electoral del 4-M, he leído algo sobre su “especialidad” en elegir mal a su entorno político pese a que, a mi juicio y por diferentes motivos, salta a la vista. Lo que sí he observado es mucha victimización: no niego ni una sola de las denuncias del matrimonio Iglesias-Montero y las rechazo todas, pero en una España que ha sufrido a ETA, poner a Iglesias en la cúspide de los amenazados me parece mucho poner. Y en Euskadi, donde anónimos han sufrido ataques por enfrentarse a recaudadores y mafiosos, también.