El tema

Suelo leer con atención piezas como la de Vozpópuli: “Ripoll, el laboratorio ‘xeno-indepe’ de Orriols que sacude a Junts”. Yo también me pregunto: ¿es posible que en Euskadi aparezca un partido similar a Aliança Catalana? No lo sé, pero creo que hay tres factores clave que lo dificultan: primero, que el nacionalismo catalán tradicional es mucho más conservador y menos humanista que el vasco; segundo (para mí, el más importante), que los ultras ya votan a un partido nacionalista que odia al que piensa diferente; y el tercer componente es local: ERC y Junts (ambos, sí) han generado indignados tras el fracaso del Procés.

Asesinadas y asesinados

Mientras algunos seguían buscando justificaciones a la invasión del Kremlin sobre Ucrania, otros denunciábamos sin ninguna duda cada acción militar de Israel sobre Gaza sin subterfugios, sin la necesidad de limpiar nuestro pasado, con la seguridad de que siempre hemos estado contra el fascismo, en todo momento y lugar. En Yemen, “Israel asesina a 35 periodistas”. “El bombardeo israelí del pasado 10 de septiembre sobre la capital yemení, Saná, dejó 35 muertos y 131 heridos, incluyendo a un niño que acompañaba a un periodista”. Es “el segundo ataque más letal contra la prensa jamás registrado”.

Alcemos la voz

Todas y todos sabemos que Pedro Sánchez está convirtiendo el genocidio de Israel sobre Palestina en una cuestión de política local para presionar al PP y, una vez más, enfrentarse a Vox (luego se preguntará quién alimenta al fascismo). Pero da igual, lo que estamos viendo exige que alcemos la voz, que nos manifestemos: “Así se castiga a Rusia y se calla ante Israel”, denuncian en Público. “Del deporte a Eurovisión”, los organismos internacionales han demostrado un doble rasero intolerable. Hasta aquí hemos llegado: la democracia consiste en que el poder lo tiene la mayoría por medio de representantes, y la mayoría ha hablado.

Hasta aquí

En una cosa tengo que dar la razón a Donald Trump: Europa está lastrada por su buenismo y la corrección política. Precisamente en ese espacio templado, tan blanco que al final es gris, parafraseando al guionista bizkaiano Raúl Díaz, y que ha sido el terreno en el que ha crecido el fascismo. Tenemos que girar cuanto antes y empezar a señalar lo que está mal y también lo que es ridículo. Esto de Javier Milei, curiosamente, reúne las dos características: “Probablemente me den el Nobel de Economía” (La Nación). Y Trump se postula para el de la Paz. Lo normal si nadie les demuestra lo profundamente equivocados que están.

A cerrar

Ojalá escribir con la contundencia con la que lo hace Enrique Dans, que define a Meta como “la fábrica de abusos digitales que nadie se atreve a cerrar”. Dans denuncia “el uso de fotos de niñas vestidas de colegio para anunciar a adultos que se unan a Threads”, lo que considera “el resultado inevitable de un modelo de negocio irresponsable, avaricioso, sin escrúpulos”. Cree que la empresa es responsable de “una normalización social del abuso tecnológico”, y concluye: “Meta ya ha demostrado que no se arrepiente, que no tiene planes reales de cambiar su forma de actuar, y que continuará empujando los límites de lo permisible”.

Iruñea

Bildu colocó a Joseba Asiron como alcalde de Iruñea con una moción de censura que apoyó el PSOE después de que Bildu votara a favor de Pedro Sánchez en su investidura sin pedir nada a cambio (ejem, ejem, guiño, guiño, codazo, codazo). Año y medio después, Karla Pisano se queja amargamente en el Diario Socialista de “la defensa sectaria, no de un proyecto político, sino de un partido” que hacen Bildu y su entorno. Ella misma reconoce que “cuando del PNV se trata, hasta el acto más marginal del último ertzaina de la fila tiene responsabilidades políticas. Todas ellas, sin embargo, desaparecen cuando de EH Bildu se trata”.

No, no valen

También Bildu junto al PSOE, ERC (que luego se desdijo), Sumar y Podemos, aprobaron una ley española de vivienda para una campaña electoral y sabiendo que su reglamento podía contraer la oferta. Pero, ¿qué más da si a la izquierda le vale con mencionar “la vivienda” para que parezca que hacen algo por ella? Sin hacer una defensa sectaria, como ha escrito Karla Pisano, me ha resultado muy interesante esto en El Blog Salmón: “El problema de la vivienda en España es el mismo que en Alemania o en toda Europa del Este”, y es, oh, sorpresa, “una oferta insuficiente”. Por lo tanto, “es un error pensar solo en soluciones locales”.

Debería de ser ilegal

La ley española de vivienda que aprobaron Bildu y el PSOE, entre otros, además de cometer el error básico de contraer la oferta, es insuficiente. Se queda corta. No interviene contra plataformas como Airbnb (en el centro del problema) ni contra los grandes tenedores, como Rubén Zaballos que en la web de La Sexta se presenta como “un propietario con más de 200 pisos” que asegura, sin sonrojarse, que “la gente me dice que mejor los destine a alquiler turístico’”. Me deja pasmado que simplemente sea legal que una sola persona (o sociedad) pueda acumular 200 viviendas sin que los impuestos, por ejemplo, le resulten asfixiantes.

Correcto

Enrique Dans ha escrito en su blog un post muy interesante sobre cómo “Trump lleva años presumiendo de que ‘América necesita un CEO’”, lo que considera “una pésima idea”. Y se explica: “Gobernar no es gestionar una cuenta de pérdidas y ganancias” “porque su misión no es maximizar beneficios ni elegir clientes, sino servir a todos, incluidos los que no te votan. Los incentivos en democracia son deliberadamente más lentos y complejos, por eso existen contrapesos que un CEO jamás aceptaría”. Pero hay otra circunstancia añadida muy interesante: el “historial” de Trump como empresario “es calamitoso”.

Sí a la regulación en Internet

Soy un firme defensor, desde el principio, cuando era una idea impopular, de que Internet sea regulado. Y hoy, más: esta semana un streamer ha muerto en directo después de completar “un desafío llamado ‘10 Días y Noches de Tortura’, basado en pruebas de resistencia física, privación del sueño y consumo de sustancias supuestamente tóxicas” (El Confidencial). Raphaël Graven retransmitía esas barbaridades en la plataforma Kick, en la que también ha acabado Simón Pérez, el economista y streamer que ha caído en una espiral salvaje. Kick tiene público y da dinero a cambio de sufrimiento. ¿De verdad que nadie puede pararlo?

Que le «robamos», dice…

Explica Juan Carlos I que publica sus memorias porque “siento que me roban mi historia”. Que le robamos, dice. Te tienes que reír. El rey emérito sigue con su modelo de negocio: ganar dinero gracias a los juancarlistas. ¿Quién va a comprar ese libro? Quien se ha sentido bien, por lo que sea, colaborando con el relato de “el campechano”. Yo no voy a dedicar ni un euro ni un segundo a sus páginas, pero estaré atento a algunas crónicas y críticas cuando, a fin de año, salga el volumen, el ladrillo, la colección de anécdotas para sus fans, porque comentar las noticias que genera la corona es una de sus razones de su existencia, precisamente.

Gobierna para tontos

Cuando habla lo hace para tontos; cuando anuncia recortes sociales y rebajas de impuestos a los más ricos, lo hace para tontos; cuando asegura que es posible abrir factorías en EE.UU. con una gorra hecha en China, lo hace para tontos; y cuando lanza una compañía de telefonía móvil y, ahora, una colonia, lo hace para que la compren los tontos. Porque si Donald Trump te engaña una y otra vez, y al final te saca los dólares con sus productos dorados y brillantes, listo no eres. Dejémonos de lo políticamente correcto porque quienes de verdad hemos hecho el tonto y hemos regalado el espacio a Trump y similares, hemos sido quienes no les votamos.

Así somos

Señalar a los ultrarricos, al sistema y a los poderes ocultos puede generar cierto alivio, pero retrasa una obligación: mirarnos el ombligo y reflexionar sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo. “Basura, colchones fuera de su sitio e incluso heces: así se encuentran las ‘kellys’ las habitaciones de hotel que limpian en verano: ‘Es un turismo de borrachera’” (Infobae). Hablan de nuestro turismo, del de esas personas que queremos vuelos, trenes y hoteles baratos y apartamentos en Airbnb, ¡y justicia social!, pero que luego nos quejamos de lo que provocamos: saturación, suciedad e insolidaridad.

¿Cueste lo que cueste?

Enrique Dans está escribiendo recurrentemente en su blog sobre la necesidad que tiene Europa de ser autosuficiente tecnológicamente, y estoy básicamente de acuerdo con él (una muestra evidente de que me hago viejo). Detecta muy bien las áreas en las que urge dejar de depender de EE.UU., principalmente. En uno de sus últimos posts explica lo que podría suponer para Europa poner en marcha un sistema alternativo a Starlink, de Elon Musk. Eutelsat sería posible pero carísimo: “Al menos 2,200 millones de euros adicionales”. Pero hay más problemas: la burocracia europea y el camino que ya ha hecho SpaceX.

Esto también va en la factura

Dans explica que Starlink cuenta con 7.000 satélites, China está lanzando 2.800 y Europa solo tiene 650, de momento. Cada lanzamiento contamina un montón y calienta el planeta. ¿Necesitamos realmente la tecnología? ¿Estamos dispuestos a pagar la factura completa? Me refiero a esto también: “El calor extremo, un ‘asesino silencioso’ que gana terreno” (El Nacional). El calor no solo es peligroso porque cambia la naturaleza, los cultivos y complica el acceso al agua. El calor mata. El sol y las altas temperaturas también son mal tiempo, aunque no nos mojemos. Debemos repensar globalmente nuestras necesidades y prioridades.

Sí es rentable

Dicen que la desinformación es rentable, pero me cuesta ver el modelo de negocio, así de pobre soy, no como Alvise Pérez, que “se retracta de su primera declaración de intereses y admite ingresos de más de 800.000 euros desde 2021” (Newtral). En concreto, 821.000 eurazos: “639.200 corresponderían a dinero recibido en donaciones por su actividad como influencer, 129.000 euros corresponden a pagos de las plataformas Meta y Patreon, y 15.000 euros corresponden a su actividad como dueño y administrador de la empresa Resistencia Popular SL en 2021”. “Al incorporarse a la cámara, Pérez no declaró ningún ingreso”.

Una emergencia

Es urgente que la oferta de vivienda sea mayor, es urgente que quien tiene casas vacías tenga las certidumbres que necesita para sacarlas al mercado de alquiler (el de toda la vida) o compra-venta, es urgente que quien ha comprado pisos para ponerlos en Airbnb sienta el repudio y la vergüenza social, y la presión administrativa para que abandone su especulación. Es necesario porque “Alquilar una habitación ya cuesta la mitad del salario mínimo interprofesional y casi lo mismo que la cuota de una hipoteca” (Infobae), en España y en Euskadi, con la ley de Vivienda del PSOE, Bildu y Sumar, a todo trapo (electoral).

La mitad de las y los niños, sin pediatra

“Casi la mitad de los menores en Andalucía no tienen pediatra asignado”, leo en El Salto Diario y me quedo con cara de pasmo. La verdad es que la segunda parte del titular (“mientras la Junta presume de inversión”) me parece lo de menos. En este tema también hay apreturas evidentes: urge que las facultades amplíen el número de estudiantes (la EHU ha reducido el número de nuevas plazas que el anterior equipo rectoral había comprometido) y urge que los sindicatos médicos admitan que cuando hablan de “inflaccionar el número de facultativos” se equivocan. Si ese titular se da en Euskadi, ¿qué diría el PP?

Hay alternativa

New York es una isla, no solo en sentido geográfico: su población es mucho más progresista que el resto de EE.UU., por eso es posible el ascenso de personajes como Zohran Mamdani, que será el candidato demócrata a la alcaldía con propuestas como estas que resumen en El Diario: “Autobuses gratis, más vivienda y apoyo a Palestina”. Hay más: quiere “construir 200.000 nuevas viviendas en los próximos 10 años” (de nuevo, aumentar la oferta) y gravar a quien gane más de un millón al año. Por supuesto, “el ascenso de Mamdani se ha visto impulsado por unos seguidores en las redes sociales que eclipsan a los de sus rivales”.

El negocio somos nosotras y nosotros

Vuelve a confirmarse eso de que cuando en Internet hay algo gratis es porque el producto somos nosotras y nosotros. Enrique Dans lo explica con claridad meridiana en el caso de WhatsApp: “El verdadero negocio no está en esos anuncios (que, tarde o temprano, terminarán llegando al resto de la aplicación), sino en la gigantesca colección de metadatos que la compañía extraerá de cada uno de tus movimientos”. “Meta no es precisamente tímida a la hora de explotarla: cuando una multa millonaria cae sobre sus arcas, la tratan como un simple ‘coste de hacer negocios’ y siguen adelante”.

No podemos ceder

“Menos del 30% de la población mundial vive en sistemas democráticos. Hace dos décadas era más del 50%”. Esto que dice el historiador Steven Forti en Ctxt debe preocuparnos y ocuparnos. No podemos dar un paso atrás, no cederemos, no pasarán, literalmente. Llevo años bastante seguro de que si mi hija o mi hijo participan en política tendrán a los fascistas enfrente, como los tuvieron mis abuelas y mis abuelos. Lo que no esperaba es que yo fuera a verlo de modo tan claro y evidente. Los Trump, Putin, Netanyahu, y los populistas de base fascista de mucho más cerca tienen que saber que no les dejaremos avanzar.

Cuidado con algunos demócratas

Fascistas, aparte, no por ser demócrata voy a estar de acuerdo con alguien. Estaré de acuerdo en lo básico, pero no en el resto, necesariamente. Esto de Antonio Agredano en The Objective, sin ir más lejos, define perfectamente el rechazo que algunos demócratas pueden generarnos: “El tonito del todo mal. El tonito del aquí los listos y allí los demás. El tonito. El tonito sanchista. El tonito de sus alrededores. La caída de párpados de Yolanda Díaz. El paso acelerado del ministro Bustinduy que es el paso acelerado de esos compañeros de trabajo que van con prisa a todas partes porque en realidad no hacen nada”.

Para esto sirve Europa

Del mismo modo que no esperaba que el fascismo avanzase tan rápidamente, no esperaba que en 2025 tuviéramos que esforzarnos en explicar que la Unión Europea es beneficiosa para nuestras vidas, y menos en este contexto en el que Europa es, precisamente, una reserva mundial de la democracia. De la democracia y de los derechos de las personas consumidoras: “Los pasajeros de la UE podrán llevar equipaje de mano gratis en los aviones sin recargos” (Euronews). “Hasta siete kilogramos” podremos subir a la cabina. Por supuesto, las compañías han reaccionado anunciando subidas de precios. Europa tendrá que intervenir otra vez.

Y tendrá que hacer más

“La infraestructura digital europea está en manos de quien menos respeta nuestras instituciones y nuestros valores”, avisa Enrique Dans en su blog. Es cierto: tecnológicamente, Europa está en manos de empresas estadounidenses que, especialmente ahora, responden ante autoridades que ni siquiera entienden nuestros estándares. Por lo que urge “romper” nuestra “dependencia”. Dans considera que Europa tiene una oportunidad: su mercado interno. Y sugiere algo muy interesante: nuestros gobiernos deben ser intervencionistas si es necesario para impulsar desde lo público el desarrollo tecnológico, como hace China.

A la mierda los y las ultrarricas

Sí, me molestan porque aportan poco y porque su única habilidad consiste en convencernos de que necesitamos las mierdas con las que ellos amasan dinero que gastan sin responsabilidad. La boda de Jeff Bezos en Venecia demuestra que gravar el 100% de los ingresos a partir de los 100 millones me parece hoy una urgencia global. Amy Odell en The New York Times lo dice tiene muy claro: “Tras la segunda elección del presidente Donald Trump, la vida lujosa está a todo volumen”. “La suntuosidad y la ostentación han sustituido a la riqueza discreta. Alardear está de moda”. Y acuña el término “VIC” para referirse a las clientas (mujeres, sí) importantes.