Tenemos que hacer algo

Hay que acabar (deslegitimándoles socialmente e imponiendo una fiscalidad del 100% a partir de los diez millones de dólares, por ejemplo) con las y los ultrarricos. Es inaplazable si queremos que nuestra civilización no colapse. No exagero, describo y, lo siento, las noticias me dan la razón: “El 10% más rico del planeta concentra la mayor parte del impacto climático. Lo que revela un estudio sobre quién empuja realmente el calentamiento global” (Gizmodo). Más claro: “La investigación conecta directamente la actividad económica del 10% más rico con eventos extremos como las olas de calor y las sequías en la Amazonía”.

Mira: un tonto

Sé que con lo que escribo casi a diario es mejor que no intente entrar en EE.UU., y no me importa. ¿Quién quiere visitar un país gobernado por Donald Trump? Yo, no, desde luego. Y a los hechos me remito: “Trump envía un barco hospital a Groenlandia para los ‘enfermos sin atención’ y Dinamarca responde que allí tienen sanidad ‘gratuita’” (20 Minutos). El presidente estadounidense había hecho el anuncio en su red social, por supuesto, y la inutilidad de la medida en Europa la conocemos de sobra, pero, ¿y en su país? ¿Y sus votantes? ¿Y ese mundo MAGA que vive (muy bien) de la desinformación y de los bulos?

Débil con los fuertes

“Trump ha sido sorprendido al ver que Irán no se intimida ni se repliega ante el despliegue estadounidense”, Leo en Hispan TV. Lo ha dicho Steve Witkoff a Fox News. Vamos, que todo queda en casa y, ni así, deja de sonar a lo que ya sabemos: que Donald Trump personaliza lo peor no ya de la política, sino del ser humano, porque es de esos que es fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Por eso Putin se pitorrea y Xi Jinping le desprecia. A ver si Ursula von der Leyen toma nota, de una vez, de cómo hay que tratar al risketo. “Irán ha enfatizado que no tolerará amenazas, ni presiones”, concluyen en el digital.

“Atlantista convencida y sionista militante”

Así define Josep Borrell a Ursula von der Leyen, precisamente: “Una atlantista convencida y una sionista militante” que ha sido capaz de enviar a “una comisaria europea en la primera reunión de la Junta de la Paz para Gaza del presidente de EE.UU.”, en declaraciones a EFE. El mismo Borrell califica a esta organización como “un invento decimonónico” y denuncia que los únicos que tendrían que estar en esa junta y no están son las y los palestinos, y que la ONU ha dado “carta verde” a la mandanga. Esto último no lo dice Borrell, pero si alguien tiene una definición mejor de lo que hace Trump con quienes le dan palmas, que la defienda.

Los bobos útiles

No me voy a cortar: von der Leyen, Milei, Orban y todos los que han colaborado en esa junta de paz son los tontos útiles que necesita Donald Trump para hacer negocios como si los países y la gente que vive en ellos fueran empresas y hormigas. Para que no falte nadie, a la mandanga se ha unido Gianni Infantino, siguiendo la larga y conocida tradición de los saqueadores que, desde la sede de la FIFA en Suiza, amasan millones sin mirar con qué nazi (empezando, literalmente, por la familia Dasler) lo hacen. Todo es una puta vergüenza, que seamos conscientes de ello es lo que posibilitará que lo cambiemos.

El presente

“Abres el móvil y, en pocos segundos, te ves a ti mismo dentro de una escena que no existía hace un minuto: eres el protagonista de un clip que parece rodado de verdad, con movimientos y rebotes que se sienten coherentes. La mecánica no tiene misterio, grabas una breve toma para capturar tu voz y tu cara, y la app te ‘coloca’ en el escenario. Lo llamativo es la sensación de control, puedes encadenar planos y mantener el estado del mundo sin que nada se desmorone. Ahí empieza el juego de Sora 2”. Así lo describe Javier Márquez en Xataka. “Con ello se perfila una nueva oleada de vídeos virales”. ¿Somos apocalípticos o integrados?

¿Y el futuro?

La inteligencia artificial puede ser asombrosa, sobre todo, como negocio: “Nvidia, fabricante de chips, ahora carga con el peso del crecimiento económico de EE.UU.” (Gizmodo). De hecho, sin la inversión en IA, “EE.UU. estaría este año en recesión, o casi cayendo en ella”. Pese al enorme esfuerzo inversor, “se hace difícil ver que pueda haber rentabilidad a la vuelta de la esquina”, ya que el retorno a las empresas aún es incipiente (lo que convierte en caro el producto) y el desarrollo para alcanzar las expectativas requiere, en dólares, “500 mil millones de inversión para que todo ande bien”.

Nuestro entorno

Hasta que la IA haga nuestro trabajo (empezando por juntar letras) seguimos necesitando personas al pie del cañón. Personas sanas que puedan dar lo mejor de sí. Pero nos encontramos con lo contrario: “En 2024 se registraron más de 9 millones de bajas anuales adicionales respecto a 2016, un aumento del 88 %” (El Blog Salmón). Se trata de “un problema global que afecta a buena parte de las economías avanzadas”. Los motivos: “el envejecimiento de la población activa”, “el aumento de la ocupación”, “condiciones laborales más precarias” y, por supuesto, la importancia creciente que damos a “la salud mental”.

Y el de otros

Tengo claro que todo empezó a ir mal no con la crisis de la iglesia, sino con la apropiación que hizo de la religión (porque estaba famélica) la extrema derecha en el mundo. David Brooks en el New York Times hace un análisis más lacerante: “Desde el asesinato de Charlie Kirk, se ha producido una gran interacción entre el cristianismo y la política”. Critica “la suposición no examinada de que ser cristiano y ser republicano es básicamente lo mismo”, y comparto con el autor que hoy “el orden moral compartido está destrozado”. “La fe desenfrenada y el partidismo desenfrenado son una mezcla increíblemente combustible”, concluye.

Gracias, Roberto

A Roberto Donetta nada “le quitó el humor que reflejaba en muchas de sus fotografías” (Photolari): “Un vendedor ambulante de semillas que se movía por el Valle de Blenio (Suiza) intentando ganarse la vida a finales del siglo XIX. Con un aire estrafalario y espíritu libre cargaba siempre con una cámara de placas”. “Recibía algún encargo ‘serio’ como bodas, fotos familiares y otras celebraciones pero solía demorarse demasiado en las entregas porque no tenía suficiente dinero para conseguir productos químicos para el revelado”. Dejó unas 5.000 placas fotográficas que en los años 80 fueron rescatadas.

Bien por él

Sultan Gustaf Al Ghozali, un estudiante de informática en Java, se ha hecho millonario con solo 21 años, su constancia y una novedad tecnológica. Desde que cumplió 18 años, según leemos en Gizmodo, este chico se ha sacado un selfie diario con su ordenador. Ahora se ha lanzado a vender su colección de autorretratos con la tecnología NFT, esa que permite poseer una imagen que nadie puede copiar. Pues para su sorpresa, sus fotos empezaron a ser adquiridas por influencers y a incrementar su valor hasta los 1,2 millones de dólares. En su propio Twitter, Ghozali ha confesado que no sabe explicar a sus padres cómo se ha hecho millonario.

Pero este sí es un jeta

Lo de Ghozali no tiene nada que ver lo que ha hecho el hijo de John Lenon, que “va a subastar NFT de algunos objetos de colección de su padre. Pero los NFT sólo. Los objetos físicos se los queda él” (Ángel Jiménez en Twitter). Es decir: Julian Lennon va a sacar a la venta fotos de las cosas que pertenecieron a su padre. Líneas de código exclusivas, eso, sí, como la tecnología permite, pero él seguirá siendo el poseedor de la colección de objetos personales. Una jetada de esas que últimamente salen asociadas a cada nueva innovación. Solo falta un influencer hinchando el valor como si de una burbuja, por ejemplo, se tratase.

¿No quieres “neobancos”? Atiende personalmente

La banca tradicional (en menor medida las cajas de ahorro, y eso hay que ponerlo en valor) está disparándose en el pie: su proceso de digitalización, que no responde a ninguna demanda de la clientela y solo lo hace a la maximización de los beneficios, les ha generado una nueva competencia, la de los bancos únicamente on-line. ¿Para qué voy a quedarme con una entidad que cierra sus oficinas si me ofrece más ventajas y exactamente el mismo servicio telemático otra que ni siquiera tiene locales? Si la banca quiere generar confianza, especialmente entre sus clientes de toda la vida, ya conoce el camino que tiene que desandar.

Andorra, sin servicio de Internet

La famosa “ética del hacker” solo ha servido para que parezcan menos graves algunas barrabasadas sin fundamento hasta llegar a Anonymous. Pero la mayoría de ataques siguen sin tener sentido y, en todos los casos, los ejecutan justicieros por su cuenta. Incluso aunque me parezca mal que algunos youtubers españoles se hayan mudado a Andorra para no pagar impuestos, peor me parece que la ciudadanía andorrana se vea perjudicada por ataques de denegación de servicio. Lo divertido del asunto es que la empresa que provee de Internet al principado es pública. ¿Subirán los impuestos para mejorar la seguridad?

Twitch para un reallity

Las llegadas de Twitch y de OnlyFans fueron importantes en la evolución de los usos y costumbres de las y los usuarios de Internet: plataformas principalmente móviles de consumo de contenido audiovisual de pago a las que se suscribían las y los más jóvenes. El segundo, además, con abundante contenido pornográfico (pagar por sexo on-line puede suponer el verdadero cambio generacional). Lo que no esperábamos es que en Twitch acabaríamos viendo una versión casera de la tele más ramplona: Ibai Llanos ha organizado un concurso de cocina en sus cocinas entre famosos de la red social. La bajona.

Llarena contra Montoro

La semana pasada leí un tuit muy divertido: “Llarena, vuelve a unir a todos los españoles metiendo a Montoro en la cárcel”, venía a decir. Visto de lo que es capaz Llarena yo no apostaría porque Montoro no tenga que acercase a un calabozo si sigue negando la versión que prefiere el juez, la de la UCO. Hasta el punto de que ha sugerido un careo entre el ministro de Hacienda y la Guardia Civil para ver quién tiene razón sobre el desvío de fondos para el 1 de octubre catalán.

Vaya Semanita no sería hoy posible

Estoy de acuerdo con Lander Otaola en Twitter en todos los puntos: “Viendo capítulos repetidos de Vaya Semanita me doy cuenta de que hoy el 50% de los sketches estarían censurados o hubiéramos sido denunciados o boicoteados. Y los sketches son de 2010… Qué pena. Vamos para atrás”. Tanto en que Vaya Semanita y ETB hubieran tenido problemas con la justicia como en que vamos para atrás si seguimos sometidos a los dictados de esos jueces. Efectivamente: qué pena.

Que la suspendan

El usuario “Bribón” pedía que compartiésemos en Twitter una imagen negra terminada con una bandera española (como la que luce en su perfil) en la que se pide la suspensión inmediata de la final de la Copa del Rey si los aficionados de algún club pitan al himno español. Oigan, pues este año no me parece mal, que el que se queda sin minuto de gloria es Felipe VI y los equipos que se la juegan no me importan mucho, sinceramente. También sugiere la entrada de la legión al campo.

Cuando roban al experto

No solo han robado dos millones de dólares en “criptomonedas” (Bitcoin y similares) a un experto, es que lo han hecho en pleno streaming del asesor e inversionista. En el vídeo de Gizmodo incluso puede verse cómo un usuario del canal le avisa y a él se le queda una preocupante cara de sorpresa. Dice que ha aprendido una lección de seguridad, pero no explica qué dirá a los clientes ni qué hará para recuperar esos archivos, o lo que sea, que le han sustraído.

Bloggers y chantajistas

Decía el escritor Hernán Casciari que uno no es solamente “blogger”: es escritor y blogger, cocinero y blogger, o fotógrafo y blogger. Algunas incluso son jetas y bloggers: un restaurante de Galicia ha hecho público que una influencer había solicitado cenar gratis a cambio de publicidad y, ante la negativa, había escrito una crítica negativa en Tripadvisor sin entrar en el local. Es decir, falsa. En su denuncia, el restaurante pide respeto al trabajo ajeno. Esa es la base también en mi opinión.

Algo más que una empresa

Según leía el relato de Analía Plaza en El Confidencial sobre cómo los fundadores de Idealista han acabado montando empresas para comprar viviendas, tenía la sensación de que esto iba más allá de una decisión empresarial, de que, realmente, se trata del relato del gran teatro de nuestro tiempo. Fernando y Jesús Encinar, después de montar el portal inmobiliario (que vendieron por 25 millones) y fomentar el alquiler, acaban reinvirtiendo en la compra especializada de inmuebles para que otros alquilen.

Un ministro que miente

En España, un ministro miente a unos representantes de la ciudadanía en el Congreso y no pasa absolutamente nada. Aznar decía que la vasca era una sociedad enferma, pero la que necesita tratamiento es la política española: después de que el propio jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Catalunya, Daniel Baena, reconociera a periodistas de Público que él estaba detrás de la cuenta en Twitter que acosaba a políticos y avanzaba decisiones judiciales, Zoido lo niega a Mikel Legarda, del PNV, que le había pedido medidas.

No fue una persecución

Hace unos días les comentaba que el fallecimiento de un mantero senegalés, según parecía entonces, durante una persecución delante de la policía local de Madrid, generaba un problema en Podemos. Pues éste se ha agravado: ahora sabemos que Mame Mbaye murió de un infarto mientras la policía intentaba reanimarle, y en Podemos, que ya habían buscado culpables y echado balones fuera, tienen que retratarse de nuevo por los disturbios que el primer bulo causó y ellos amplificaron.

Putin manda más

Tengo la misma idea de política rusa que de política venezolana, y ambas me generan las mismas preguntas: ¿aunque sea por medios aparentemente democráticos, tenemos que dar legitimidad a un dictador de facto? ¿Tenemos que atender a las denuncias de trampas durante la jornada electoral o pensar que son cosa de un malvado enemigo? ¿Damos por bueno que los discursos populistas y triunfalistas generan apoyos tan masivos? ¿Tutelamos a los votantes a distancia o les permitimos el exceso electoral?

Una influencer de verdad

Parto de la base de que nunca me gustó Snpachat (una red social en la que se compartía contenido efímero y que fue profusamente usada para el “sexting” entre adolescentes), y de que cualquier tipo de publicidad que banalice las agresiones a mujeres me parece despreciable. Así que me alegro de que Rihanna, a la que proponían “azotar” en un anuncio de esta red social, haya criticado a Snapchat en Twitter y la empresa haya perdido un 8% de su valor en bolsa, según Gizmodo.