Solo sobrevivirán los más fachas

Enrique Dans explica estupendamente la “nueva forma de extracción” de información que hace la IA en los buscadores: “La inteligencia artificial ya no organiza la web para que la visitemos: la consume” y nos ofrece esa información que elaboran otros (en DEIA, sin ir más lejos) sin ofrecer ni siquiera el enlace. Yo voy un poco más lejos: si esto sigue así y los medios se quedan sin tráfico y, por extensión, sin publicidad, ¿quién va a generar la información y cambio de qué? Pues la respuesta es muy evidente: solo los medios conservadores y de derechas, que ponen publicidad de empresas afines, como ha pasado siempre.

Por qué es peor sin soporte físico

En Microsiervos, explican las consecuencias (todas, negativas) de que Play Station haya anunciado que para su nueva consola los juegos serán únicamente descargables. ¿Qué supone eso? Que se pierde el coleccionismo, pero también la posibilidad de guardar esas creaciones, e incluso la idea de prestar un juego, la calidad será peor porque con la compresión se prescinde de información, las restricciones por países pueden impedir que sigas jugando, y luego hay cuestiones más sutiles pero igualmente importantes: “El botón ‘Comprar’ significa ‘Comprar’, no ‘Licenciar’”, pero lo que adquirimos son licencias que “pueden revocarse”.

Suiza no es la UE

Conozco perfectamente el proceso de buscar información, generar el contenido y subirlo, sé de primera mano que muchas veces las sutilezas requieren explicaciones que no importan a casi nadie, y entiendo que en ocasiones decidas tirar por la calle de en medio. Pero si estás hablando de “cinco alternativas europeas a Whatsapp”, y las planteas por seguridad y protección, es muy importante señalar que la que está en Suiza no está en la Unión Europea y, por lo tanto, no está regulada de una manera tan estricta. Con todo (sutileza, incluida), Karim Hallal Peche ha hecho una recopilación muy interesante, como siempre.

Otra consecuencia negativa de esos carteles que haces gratis con la IA

No solo es el calentamiento global, que se dispara por culpa de todos esos centros de datos (las mil fotos que hacemos en ráfaga, los vídeos de los fuegos artificiales que nunca vamos a ver, los memes que nos envían y se suben a la nube de manera automática) y el uso indiscriminado de la inteligencia artificial que hacemos: “Toda la electrónica de consumo va a ser más cara durante unos años por el precio de la RAM que se quedan los datacenters de IA”, advierte Antonio Ortiz en Threads. Así que, no, esos carteles que haces con la IA no son gratis: acuérdate cuando vayas a comprar un móvil o un ordenador nuevo.

Una más

Otra noticia para convencernos de que cuanto menos usemos la IA para las chorradas mejor nos irá a todas y todos: “La ciudad de Cheyenne prohíbe a Meta verter el agua de su centro de datos y la acusa de transmitir una superbacteria” (Computer Hoy). Esto se suma impacto habitual ya de estas plantas: “Subida del precio de la luz, problemas con el suministro de agua, zumbidos, contaminación”. Curiosamente, este datacenter es de los modernos: el agua para la refrigeración forma parte de un circuito cerrado para consumir menos, pero al hacer el purgado, se vertió esa bacteria. Y ese agua, después, se usa para regadío.

La conga

La EHU no puso un examen de matemáticas especialmente difícil en la selectividad, ni corrigió exámenes de euskera a cara de perro. Pero la EHU tiene la responsabilidad, aunque solo sea por elevación, y es absolutamente reprochable que, ante las quejas (y ante las consecuencias para las familias de las chavalas y los chavales afectados), el equipo rectoral se haga el muerto. Quiere la casualidad (o el protagonismo) que en mitad de la tormenta el calendario señale la fiesta (otra) en San Mamés para las y los licenciados, con conciertos (¿por qué no hablamos de las licitaciones?) y hasta con una conga. Lo que no quiere esta EHU es responder.

Rechaza la IA para chorradas

Creo que Internet es una herramienta magnífica (que nos permite guiar barcos u operar a distancia) y también creo que ese Internet comercial (empezando por las redes sociales) es lo peor que nos ha pasado a la humanidad. De la misma manera, sé que la IA es un avance extraordinario que estamos usando fatal y sin medir las consecuencias. De hecho, la inmensa mayoría (incluidas la mayoría de instituciones) deberíamos usar menos Internet y la IA, y dejarlas a quien sabe qué hacer con ellas: “Las productoras audiovisuales de Cantabria se suman a las críticas por el uso de IA en la campaña del comercio local de Santander” (El Diario).

Sobre la salida a bolsa de SpaceX

Noto que me estoy haciendo viejo porque me refugio en viejos blogs como los de Antonio Ortiz, Enrique Dans o Microsiervos. En este último, el popular Wicho da unas claves interesantísimas sobre la salida a bolsa de la compañía aeroespacial de Elon Musk: “Hasta la fecha SpaceX no ha hecho más que perder dinero”, una empresa que pretende “sacar más con las aplicaciones empresariales de la IA que todo el PIB de China o la Unión Europea”, y en la documentación aparecen “idas de olla variadas como lo de ‘llevar la luz de la conciencia hasta las estrellas’”. Todo el esperpento “da entre miedo e indignación”, concluye.

¿Tonto o malo?

La infanta Elena lo tuvo claro: entre ladrona y tonta enamorada de Urdangarín, eligió lo segundo. Ahora le toca el turno a José Luis Rodríguez Zapatero: “Puede ser negligente o descuidado, pero no delincuente», titulan en El Independiente. Tendrá que elegir, como hizo la hija y hermana de reyes de España. En el digital advierten sobre el socialista: “Aflora también la decepción”. ¡Ay, benditos! En Euskadi algunos ya teníamos bien calado al Zapatero del pacto con el PP, el fin de ETA programado para favorecer a Patxi López y la amnesia selectiva para no reconocer al lehendakari Urkullu su aportación cuando el rescate planeaba sobre España.

Siempre nos quedarán las columnas de Rajoy

Juro que esto es un copy-paste del primer párrafo de la última columna de Mariano Rajoy en El Debate: “En el fútbol, lo que de verdad importa es meter más goles que el rival. Si no lo haces, pierdes. O, en el mejor de los casos, empatas. España fue incapaz de hacer un gol, tampoco recibió ninguno y, por eso, el resultado fue de 0-0”. Y sigue: “Ahora nos espera Arabia Saudí. No hay que perderle el respeto a ningún rival”. Yo me quedo con su filosofía para el fútbol y para la vida: “No nos enfademos si algo no nos gusta. No sirve absolutamente para nada”. Él lo tiene claro: “Yo creo que hay que pensar en positivo, así que disfrutemos del Mundial”.

Ni gusta ni es necesario

En Threads, una usuaria llamada Celia escribió: “Llevo toda la semana viendo decenas de carteles de eventos y ferias hechos con IA, todos iguales y bastantes feos. Por favor, contratar a diseñadores y artistas”. Y en Bluesky, Andrés Trasado iba por el mismo camino: “Lo de intentar vender que hasta hace dos años no se hacían carteles, ni fotos, ni reseñas de libros, ni posters, ni nada, porque no existía la IA, me está volviendo loco”. “Es como si de pronto la humanidad hubiera nacido ayer”, concluye. Y no son excepciones: la cartelería hecha con IA ni gusta ni es necesaria. Llevamos décadas demostrándolo.

Sí, se nota y no nos gusta

Llevo varias jornadas guardando la reflexión en Substack (una plataforma de blogs) de Natalia Papiol sobre “los 5 patrones que más delatan a la IA”. Habla Natalia de esa frase “redonda. Bien construida. Perfecta para LinkedIn”, “tres frases cortas en paralelo”, y se repite el número con “las listas de tres. La IA las adora. Limpias, memorizables. El problema es que la realidad raramente viene en grupos de tres”, “la estructura ‘no es X. Es Y’”, el inicio “en un mundo donde…”, que puedes encontrar “solo en los posts que nadie termina de leer”, o el abuso de “el adjetivo ‘transformador’” o el recurrente “¿tú cómo lo ves?” como cierre para casi todo.

¿Qué dice Antonio Ortiz?

Antonio Ortiz es uno de los autores más interesantes sobre la IA que podemos encontrar. En X, nos contaba cómo en Amazon insisten en arrasar con el planeta obligando a sus trabajadores a hacer un uso intensivo de la IA, hasta alcanzar “todo lo obviamente estúpido: premiar a alguien por coger el modelo más caro del mundo y preguntarle por el tiempo”. Y en Threads hablaba de “una de las teorías sociológicas más persuasivas del momento: la nobitización de la sociedad por la IA”. Es decir: que, como Nobita necesita a Doraemon, nosotros acabaremos dependiendo de la IA para las acciones más simples. ¿A dónde nos lleva eso?

¿Y qué dice Enrique Dans?

Gracias a la IA me he reconciliado completamente con Enrique Dans que, junto a Antonio Ortiz, es uno de esos a los que hay que leer: “La inteligencia artificial es la mayor recentralización del poder tecnológico en décadas”, avisa. “No está generando un nuevo ecosistema más abierto y competitivo, sino reforzando el anterior, llevándolo a un nivel de concentración aún mayor” porque “las grandes compañías están asegurando acceso directo a energía, construyendo centros de datos a una escala sin precedentes e incluso impulsando proyectos energéticos específicos para alimentar esa demanda”.

Pregúntalo a una persona

Gracias a Iván Ezquerro he conocido la web: Your AI Slop Bores Me (“tu basura de IA me aburre”), una página que funciona como una IA pero detrás hay un grupo de voluntarios que responde. Seres humanos, sí, ¿por qué nos parece increíble? Por supuesto, las respuestas tendrán un sesgo, pueden tener errores y la información la buscarán en Internet, pero, ¿la IA no tiene sesgo, no comete errores y no fagocita todo lo que encuentra en Internet? Entre las normas de uso está la de pedir las cosas con educación porque lo que escribamos lo leerán otras personas. Y por supuesto tiene publicidad visible.

El mayor daño posible

Rusia inició la invasión militar de Ucrania para quedarse con el mayor territorio posible, y con las ganancias que pueda obtener de él. Ha ejecutado masacres, ha secuestrado a niñas y niños, ha forzado a la población a rusificarse, y hoy día continúa intentando hacer el mayor daño posible. Por eso ha comenzado a lanzar sus drones a plena luz del día contra la población civil: tres personas muertas y 12 heridas es el balance de su último ataque. Hace tiempo que no oímos ese coro de voces que justificaban al Kremlin por una nostalgia mal entendida o por pura intoxicación, pero no debemos olvidar quién cantaba las canciones que ordenaba Putin.

La inteligencia artificial nos cae mal

Escribe Enrique Dans que “la impopularidad de la inteligencia artificial ya no se puede maquillar”, y tiene razón. ¿Qué pasa cuando vemos una imagen en la calle o en WhastApp, o un reel en Instagram, hechos con inteligencia artificial? Pues que pasamos de ellos rápidamente. Sugiere Dans que las empresas que nos la proporcionan han perdido rápidamente la legitimidad, y enumera diferentes acciones que están llevando a cabo, con sus inmensos recursos económicos, para retenerla. Por supuesto (y por suerte), el consumo de recursos también nos importa y “a todo ello se suma el comportamiento político del sector”.

Que se la cobren

Leo a Manel Márquez en X esto: “Jennifer Baldini, creadora de contenidos, ha vuelto a España (mayo de 2026) para ser atendida tras sufrir complicaciones de salud derivadas de una operación de aumento de glúteos realizada en Andorra. Se van para no pagar y vuelven para ser curados gratis”, y evidentemente, además de ver el vídeo que adjunta, busco más información para confirmarlo. Como la jetada de vivir en Andorra para tributar menos y volver a casa para que la sanidad pública arregle una operación estética me parece máxima, sigo usando el condicional y sé que no es legal pero, si así fuese, ojalá se lo cobren.

¡Claro que importa!

Es bastante lógico lo que exponen en la CNN: como Donald Trump ya ha protagonizado excentricidades y ha difundido sus propias exageraciones “mucho antes de ser considerado anciano”, no han extrañado a la población ciertos comportamientos que ha mostrado en su primera legislatura, en la que ha estado fuera y durante la última campaña. Pero a sus 79 años “eso está empezando a cambiar”. Incluso, “una encuesta realizada el mes pasado por The Washington Post, ABC News e Ipsos reveló que el 59 % de los estadounidenses opinaba que Trump no tenía la agudeza mental necesaria para ejercer como presidente”.

Vuelven los “dumbphones”

Alberto Soler explica muy bien una tendencia que ya ha aparecido en varios blogs y digitales: vuelven los “dumbphones” o “teléfonos tontos”, como contraposición a los “smartphones”. Para que nos entendamos: los Nokia que usamos a principios de siglo, desconectados de Internet y sin aplicaciones, ahora vuelven a venderse, sobre todo, en los países nórdicos (no me queda claro si de segunda mano o se han vuelto a fabricar). Soler los recomienda como “primeros teléfonos” para las y los adolescentes, en vez de esos relojes con tarjeta SIM. Como aita que se asoma a ese balcón, no me parece mala idea. Pero sigo sin estar seguro.

No puede serlo

Internet a veces es estupendo y te permite llegar a sitios muy interesantes. Por ejemplo: una carta al director en La Voz de Galicia en la que N. L. G., de O Carballiño, se pregunta: “¿Es obligatorio que una persona que no sabe encender un ordenador modifique una declaración de la renta?”. Ya doy yo la respuesta: no puede serlo. Incluso reconociendo el esfuerzo de las administraciones (de todas) por mejorar los procesos y la atención, la digitalización por obligación es una de las peores decisiones que yo he visto porque excluye a la gente mayor y no tan mayor que no sabe (no sabemos) enfrentarnos on-line a trámites complejos.

¿Y Rutte, qué?

Desde el foro de Davos hemos leído y hablado sobre los signos de una posible demencia en Donald Trump. Eso lleva a una pregunta: ¿sus máximos colaboradores en el gobierno estadounidense, como Vance o Rubio, lo saben y lo permiten o ni siquiera se han dado cuenta? Pero esa pregunta también es extensible a su máximo defensor (y dejaré ahí el calificativo) fuera de su país: ¿Mark Rutte está poniendo en manos de una persona cuyas capacidades generan dudas la defensa de Europa conociendo las circunstancias o sin darse cuenta de ellas? En Infodefensa lo tienen claro: “La UE puede y debe hacerse cargo de su seguridad”.

El odio

Alguien que genera odio y no le importa tiene un problema que debería de inhabilitarle para tomar decisiones que pueden afectar a otras personas. Pero en este mundo tan irreconocible llega a presidente de EE.UU. (es increíble) y empodera a personas capaces de agredir a otras: Anthony James Kazmierczak atacó a la a la congresista Ilhan Omar solo por ser de origen somalí. Para sorpresa de nadie, el atacante es de extrema derecha, y Donald Trump respondió así a la agresión: “Probablemente se lo buscó”. Antes del ataque había reclamado para Ilhan Omar, “en varias ocasiones, que sea destituida, encarcelada o deportada” (Independent).

Una tragedia

“Rusia ha sufrido 1,2 millones de bajas casi cuatro años después del inicio de la guerra en Ucrania, más pérdidas que cualquier gran potencia en un conflicto desde la Segunda Guerra Mundial”, publican en Euronews. “Un precio extraordinario por ganancias mínimas”, concluyen. Para mí, una tragedia. No celebro ninguna pérdida humana, ni la de un militar profesional que conoce las consecuencias de su trabajo, ni la de un pobre hombre reclutado por obligación, al que dan un cursillo básico para manejar su arma y esconderse de un dron. Un millón doscientas mil personas, sin contar las del bando ucraniano. ¿Y por qué?

¿Cuánto nos cuesta?

Está bien esto que han hecho en Microsiervos de calcular lo que nos cuestan como especie nuestras actividades on-line. A saber: minar un solo bitcoin equivale al consumo anual de luz en 400 hogares, un año de almacenamiento en la nube equivale a lo que consume un frigorífico durante varios días, ver una película en una plataforma equivale a 4 kilómetros de un coche eléctrico, generar una imagen con la IA equivale a tener una vitrocerámica encendida durante varios segundos (¿pero cuántas fotos pedimos hasta conseguir la que queremos?). “¿Por qué ese consumo sigue siendo invisible para el usuario?”, se preguntan (y me pregunto).