El PP que viene

No soy nada optimista con el PP que nos viene: Núñez Feijóo va a ser el presidente de ese partido que meta a Vox en un gobierno autonómico (los de Abascal han sido muy hábiles retrasando la investidura de Fernández Mañueco), y los nombres que ha deslizado para su proyecto no dicen nada ni nuevo ni bueno. Cuca Gamarra es el botón de muestra de un PP centrado en la retórica parlamentaria y no en los problemas de una ciudadanía de la que siguen alejadísimos. Un PP elitista y tan escorado a la derecha que abraza ya sin esconderse a los más ultras. Un PP del que poco podemos esperar, así que nos puede sorprender.

El PSOE que está

La traición del PSOE al Sahara Occidental quedará para los libros de historia, lo que no veremos en las memorias de Pedro Sánchez, porque será un capítulo que querrá borrar, es cómo le toreó Mohamed VI sin piedad. El dictador marroquí no dudó en utilizar a menores de edad contra España, lanzándolos a su territorio con mentiras, se ha salido con la suya para oprimir aún más al pueblo saharaui y, para colmo, humilla públicamente al presidente español: Marruecos habría despreciado la visita del ministro de Exteriores y estaría forzando una reunión entre Sánchez y el propio Mohamed VI a la que el socialista no podrá negarse.

Shanghai se confina

Julen Asua ha escrito un hilo interesantísimo en Twitter sobre cómo afrontaba el confinamiento al que iba a estar sometido en un suburbio de la Shanghai, con racionamiento de verduras y hortalizas por parte del gobierno chino, y su propio acopio de vino, para pasar lo que les espera. Los suyos no son los únicos tuits que hemos visto estos días, alguno realmente llamativo, como el de Zigor Aldama, en el que muestra cómo funcionarios sueldan las puertas de acceso a un edificio para que no salga nadie. La política de “cero COVID” de la dictadura asiática parece hoy excesiva, con las vacunas y la relajación (excesiva) del resto del mundo.

No ser noticia pero sí ser inspiración

Lo peor que le puede pasar a un periodista o a un medio de comunicación es convertirse en noticia. Pero creo que la entrevista a Óscar Mijallos y Miguel de las Fuentes en el 24h, que junto a Hugo Úbeda nos contaron a diario y durante un mes cómo Rusia amenazó primero e invadió después a Ucrania, era necesaria. Porque el trabajo de Óscar, Miguel y Hugo resulta inspirador, y su testimonio puede animar a quienes están estudiando periodismo hoy a lanzarse a zonas de conflicto y contar al resto del mundo qué demonios está pasando. Su labor resulta imprescindible, que su cadena no se rompa, también.

Al final, Rusia sí ha traído a de vuelta al astronauta estadounidense

Como leemos en Microsiervos, al final, Rusia sí ha traído de vuelta a La Tierra a Mark Vande Hei, astronauta de la NASA que, junto a Pyotr Dubrov, ha estado casi un año en la Estación Espacial Internacional. Junto a ellos regresaba también Anton Shkaplerov en la Soyuz MS-19, que ha aterrizado en Kazajistán, por lo que el regreso a EE.UU. de Vande Hei será más sencillo. Solo hace unos días, el director de la agencia espacial rusa, Dmitry Rogozin, amenazaba con dejar al estadounidense en órbita. Lo que nadie sabe hoy es cómo se desarrollará en el futuro la colaboración entre Rusia y EE.UU. para el espacio.

La consecuencia lógica

“Podemos asume que la guerra en el PP pone en bandeja a Sánchez un adelanto electoral” (Vozpópuli), y yo, también. En cuanto en el PSOE tengan un sondeo electoral fiable y mínimamente favorable, Sánchez disuelve el gobierno español, convoca elecciones y, luego, busca la excusa para hacerlo. En este orden. Las leyes que decaigan, los fondos europeos, el cierre de la pandemia con cierta seguridad y la recuperación económica y anímica de la ciudadanía se mantendrán en el segundo plano en el que el presidente español pone todo cuando de ganar para mantenerse en el poder se trata.

Isabel: “Me han robado”

Tengo muy claro que si para algo no puede servir esta crisis en el PP es para criminalizar a las personas que trabajan con la administración pública, sean o no familiares o amigos de políticos y políticas. Lo que hay que señalar siempre es la cara dura, por ejemplo, para estar en medio, lo que logra constantemente Tomás Díaz Ayuso. O para victimizarse, lo que intenta en todo momento Isabel, la hermana del anterior y presidenta de la Comunidad de Madrid: “Me han robado la presunción de inocencia, a mi familia el anonimato y a mi equipo tantas horas de trabajo honrado y serio”, tuiteaba ayer sin que sepamos si se reía mientras lo hacía.

¡Por supuesto!

Menos mal que Felipe VI ha vuelto ya al trabajo presencial porque se ha notado su ausencia: en el tiempo que se ha visto obligado a teletrabajar por el covid, ha ardido el PP y Rusia y EE.UU. han montado una guerra en Ucrania que va a afectar a Europa. Así que, bienvenido sea el regreso del rey de España a su trabajo sin cortapisas víricas. Evidentemente, he tirado de sarcasmo, como muchas y muchos usuarios en Twitter y otras redes sociales: “Cachondeo con la ‘vuelta al trabajo’ de Felipe VI”, titulaban en Público antes de poner varios ejemplos de chanzas y bromas que, con más o menos acierto, han pululado por las redes estos días.

Lleva años batallando

Si Felipe VI no lo impide con su regreso a la actividad presencial, vamos a ver en directo otra guerra, como la que masacre de Israel sobre Palestina de hace unos meses. Una guerra que me preocupa, no lo oculto porque la frontera entre Ucrania y Rusia está muy cerca, y a Putin y a Biden les importa un pimiento Europa. Temores autoinfundados aparte, que tengo claro que esta guerra va a ser diferente: va a ser, en parte, digital. Y Rusia lleva años preparándose para ella, por ejemplo, convirtiéndose en refugio de casi todo el dinero estafado con el secuestro de información en el resto del mundo, como hemos sabido, casualmente, esta semana.

Qué cara más dura

Podemos contabilizar como respuestas a este tuit de la Federación española de fútbol: “Por la tolerancia, el respeto y la inclusión. La RFEF muestra su rechazo a la LGTBIfobia, en el deporte y en cualquier ámbito de la vida. Stop LGTBIfobia”, las que hemos visto (insultos, imágenes de gente vomitando, etc.), por ejemplo, en la cuenta de Instagram del FC Barcelona durante la misma campaña. Tanto Federación como clubes muy ricos hacen el agosto cogiendo el dinero del petróleo y el recorte de Derechos Humanos sin problemas, luego, ponen un tuit con la banderita arcoíris, y a correr. Pues no, no vale. Y tampoco vale a los que pagan.

En resumen

Xabier Lapitz tuiteó sobre la marcha un estupendo resumen de las elecciones del pasado domingo: “En porcentaje de voto, el tiro en el pie del PP es aún más evidente. Engorda a Vox, sube ‘solo’ punto y medio, 31,7% a esta hora, florece el voto protesta en León o Soria. Y llega la hora de la verdad: si pacta con la extrema derecha, Casado es un cadáver. Si no, también”. Es así de sencillo: ha sido Vox el partido que se ha comido a Ciudadanos, y no el PP, que ha ligado su presente en Castilla y León y su futuro en España a la extrema derecha, alentando un frente antifascista permanente que tendrá que superar si quiere gobernar.

Han venido para quedarse

Ni Ciudadanos, ni Podemos: el nuevo partido que va a cambiar la política en España, que articula mayorías diferentes y que ha venido para quedarse es Vox. Y evidentemente, esta no es una buena noticia. Todo empezó con UPYD, que fue fagocitado por los naranjas cuando se resistió a ser absorbido en pleno declive, Rivera mostró a los que estaban más a la derecha en el PP que podían votar a otro partido y Vox les satisfizo ideológicamente. El problema en Castilla y León y en España es que alguien patrocinó a tres formaciones y mantuvo a dos generaciones de fachas bien alimentadas hasta llegar a su mejor momento.

Sánchez, la hostia es tuya

Pedro Sánchez ha tirado por lo institucional para no tirarse por las escaleras de la entrada principal en Moncloa: su candidato en Castilla y León se la ha pegado, y eso que el CIS le daba como ganador (de eso también habrá que hablar). Los partidos del gobierno español de coalición han sufrido y perdido representación pese a la subida del salario mínimo y de que el presidente español ha sublimado su capacidad de ponerse de perfil mientras el coronavirus sigue sumando muertos. Si después de la evidencia no apreciamos una autocrítica pública será porque el PSOE ya fía todo al frente contra PP y Vox. ¿Será suficiente?

Ni Belarra, ni Díaz

La victoria tiene muchos progenitores, pero la derrota suele ser huérfana: ni Ione Belarra (que despacha los pobrísimos resultados de Podemos en Castilla y León con un tuit en el que se centra en el PP y se refugia en su perfil institucional), ni Yolanda Díaz y su tirón han servido para que los morados resistan. Tampoco han arropado a su candidatura en la derrota porque ambas saben que les basta con mover desde Madrid los focos al pacto obligado del PP con Vox. Así desviarán la atención de su acción y el barrunto de que, después de tanto ruido, Podemos se quedará en poco más que lo que fue IU.

¿“Resiste”?

Inés Arrimadas nunca se ha fijado en Euskadi, pero haría bien en repasar la actualidad política vasca para evitar que su partido acabe como EA. Ambas formaciones enfilan su final (después de recorridos diferentes, es cierto) y en ambos casos la degradación de lo que fueron ronda la humillación. En el caso de Ciudadanos, lo sucedido en Castilla y León es solo un capítulo más en su lenta agonía. La caída de careta de Rivera, por supuesto, no ayuda, pero aferrarse al último tablón es, simplemente, innecesario. ¿Cómo salvarse en ese naufragio? No tengo ni idea, pero sí que estamos viendo a otros hundirse sin remedio.

Hay partido

El ministerio australiano de Inmigración ha retirado el permiso para permanecer en el país a Novak Djokovic por una cuestión de salud pública y, como era de esperar, el tenista serbio ha vuelto a acudir a los tribunales para ver si la arbitrariedad judicial, esa otra pandemia de nuestros días, vuelve a darle la razón. Hay partido. Y no es poco importante porque lo que pase en las antípodas de Euskadi va a generar una ola que llegará a todas las partes del planeta trayendo por correo certificado que hay ciudadanos de primera y de segunda, y que los antivacunas son un peligro que debemos dejar circular. Pues no.

Qué bonita es la política

Este subtítulo de Eldiaio.es es maravilloso: “De los 18 candidatos de la España Vaciada en Valladolid, 14 han formado parte de listas de Ciudadanos, entre ellos una alcaldesa investigada por prevaricación y malversación”. Ahí los tienen, algunos lo mismo forman parte de una candidatura liberal que engorda a la extrema derecha que se presentan por una candidatura que reclama visibilidad para zonas de baja densidad de población. Valen para todo. Es lo que pasa cuando los partidos carecen de principios y buscan finales: finalmente, colocarse, mamar de la tela pública. Las siglas, los colores y la ideología solo nos importan a los románticos.

¿No era por el gobierno y sí era por la campaña?

No puedo negar que Podemos e IU están sabiendo dar la vuelta al error del ministro Garzón de sugerir un ataque a un sector productivo de su país en un medio extranjero. De hecho, hay que reconocerles que han logrado algo dificilísimo: cambiar el foco. Pero siguen pasados de frenada: “Sánchez ordena zanjar el debate de las macrogranjas y Unidas Podemos hará de ellas campaña”, adelantan en InfoLibre. Entonces, ¿todo este esfuerzo es para competir con el propio PSOE en la campaña castellana? ¿Y el freno que quiere pisar el PSOE es por el bien del gobierno o por el del partido? ¿Alguien del ejecutivo piensa en el ejecutivo?

No seas facha

Se queja Javier Negre en Twitter de que “nosotros pedimos entrevista a la CEOE y se niegan a atendernos. A nosotros que defendemos a los empresarios. El mundo al revés”. El periodista colaboracionista puede probar a dejar de ser facha para ver si le va mejor. También estaría bien que dejara de tuitear cosas como esta: “Cada día la CEOE de Garamendi me da más asco. Primero coquetea con la comunista Yolanda Díaz y ahora esto. ¿Cómo se puede llevar a Pablo Iglesias, uno de los máximos enemigos del empresariado español, a dar una charla de liderazgo?”. Esta forma mafiosa de defender a la patronal es tan fascista que hasta da risa.

Yo quiero sus reuniones de trabajo

Antes de hablar del escándalo de la serie de fiestas en Downing Street durante el confinamiento en el Reino Unido debemos recordar que Boris Johnson llegó a ser Prime Minister tirando de morro, de mucho morro, tras el Brexit, una de las campañas más falaces que se recuerdan en Europa. Así que todo lo que leemos ahora no me extraña demasiado aunque sí me hace gracia que el propio Johnson haya dicho en el Parlamento que pensaba que las “parties” eran reuniones de trabajo. Yo también quiero de esas, qué demonios, que la vida son dos días y el alquiler en Downing Street siempre se termina.

Fue un error, Alberto

No he puesto ni durante un segundo en duda las palabras de Alberto Garzón que han desatado la crisis de gobierno más importante de la actual legislatura en España. Lo que siempre he puesto en cuestión, y vuelvo a hacerlo ahora, es que un ministro pueda decir lo que quiera de un sector productivo de su país, aunque esté deseando cambiarlo. Aquello fue un error, no pasa nada, todos nos equivocamos, pero su cruzada por demostrar que lo que dijo es cierto (aunque lo sea) es un error aún más grande porque no deja de azuzar un tema que explican otros, empezando por la parte socialista de su propio gobierno.

¿Y si el que lo aprovecha es Sánchez?

Unas horas antes de que las palabras de Alberto Garzón se convirtieran en la mecha de un gran incendio, César Calderón opinaba en The Objective que Sánchez puede adelantar las Generales para hacerlas coincidir con las andaluzas y alejarlas en el tiempo de las elecciones en la CAV, donde el PSOE podría formar gobierno con Bildu y Podemos. Esta hipótesis sale reforzada después de ver los ataques de Sánchez y varios ministros socialistas a Alberto Garzón. ¿Y si la crisis de gobierno es aprovechada sobre todo por Sánchez para romper la coalición? Tendría la excusa para convocar elecciones o gobernar en solitario unos meses antes de hacerlo.

Lo son porque lo dicen ellos

A estas alturas a nadie le extraña ya que nos refiramos a Vox como un partido de extrema derecha. Lo que me parece escandaloso es que hayamos normalizado semejante barbaridad. Y ante estas evidencias (que todo el mundo lo sabe y que parece que a casi nadie importa), los de Abascal ya no se esconden. ¿Para qué? “Vox ultima una gran cumbre en Madrid con Orbán y Le Pen en plena campaña electoral”, leemos en El Independiente, donde van dando forma al encuentro de partidos de extrema derecha que quieren organizar los de su división en España. Después de esto quien vote a Vox ya sabe lo que hace. Los demás, también.

Libertad para morir más

Yo sigo con mis batallas diarias: contra los fachas, la más importante. Los fachas de allí y los fachas de aquí. Y contra los “listos” de la pandemia, la más irritante. Porque hay que ver lo que hemos aguantado, lo que hemos leído y lo que hemos escuchado. Y ahora todas esas ratas están agazapadas. ¿Cuántas defensas a la gestión de Ayuso durante la pandemia hemos soportado con argumentos que abrazaban el gilipollismo? Pues para quien las hacía ahí va este tuit: “¿Cómo se llama cuando la mortalidad de un país aumenta un 18% y la de una comunidad, como ha pasado en Madrid, un 44%? ¿Libertad?”.

Hacemos hueco

Mucho antes de la pandemia, incluso mucho antes de que se popularizara el uso de Twitter, un amigo me avisó: “Iker, cuando crees que no cabe un tonto más hacemos hueco”. Un montón de años después sigo dándole la razón. “¿Cuánto falta para el Gran Apagón? Se me están caducando las conservas”, se preguntaba Matías S. Zavia en Twitter con bastante retranca. Son tantas las idioteces y ha menguado tanto nuestro aguante que las olvidamos, pero hace solo unas semanas había personas preparándose para un gran apagón mundial, acumulando agua potable, latas, harina y papel higiénico, porque lo habían leído en Internet.