¿Otro hecho aislado?

“La Universidad Complutense de Madrid ha sancionado al profesor y cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, con un año de suspensión de funciones tras considerar acreditada la comisión de una ‘falta muy grave’ por acoso sexista a varias alumnas” (El Plural). Que sepamos, no les ha metido mano, pero sí ha sido un baboso. No tanto como Íñigo Errejón, al parecer. Y para completar el triángulo machirulo, pero de izquierdas, podemos recordar ese “la azotaría hasta que sangrase” que Pablo Iglesias dedicó a Mariló Montero en un chat privado con los anteriores y que alguien filtró. No son hechos aislados: es una forma de pensar compartida.

El papelón de Ione Belarra

Irene Montero es la madre de los hijos de Pablo Iglesias, y pase lo que pase en Podemos, el mejor escaño siempre está reservado para ella. Las preguntas por lo tanto se las tenemos que hacer a la, nominalmente, secretaria general de Podemos, Ione Belarra. ¿Qué hace allí? ¿Ante quién responde? ¿Por qué continúa? ¿Le compensa poner la cara por un proyecto completamente a la deriva y menguante porque se devora a sí mismo a cambio de “un trabajo cuqui tras haber envenenado nuestra sociedad con sus hipérboles y su ira”, como escribía Antonio Agredano en The Objective? “Deja ya de salvarnos”, le pide el escritor.

Sus amigos rusos

Precisamente de Ione Belarra e Irene Montero recordamos chorradas magníficas tras la invasión rusa sobre Ucrania, como si el Kremlin de Vladímir Putin fuera el órgano de gobierno de una sistema socialista e igualitario. Pues bien, ni lo era, ni lo fue nunca, ni lo será mientras aquellos a los que defendían sigan mandando con puño de hierro y difundiendo ideas retrógradas: “Un tribunal de Rusia condena al propietario de un bar por organizar eventos del movimiento LGBTI” (Europa Press, en su web). Organizar estos eventos es delito porque “el movimiento LGBTI había sido reconocido como una organización extremista en Rusia”.

Otro amigo

Vamos con otro amigo, pero esta vez de Juan Carlos I, uno del que desconocemos su nombre pero ha dicho: “Don Juan Carlos necesita tres millones de euros para vivir por muchas invitaciones que reciba. Su día a día no es como parece”. Lo cuenta Paloma Barrientos en Vanitatis, como si tuviera que darnos pena. “La cuestión no es que tenga amigos que le van a recibir con los brazos abiertos, pero no para pagar el continuo movimiento del avión privado”. Está carísimo el queroseno. Lo que sugiere la pieza es que esos tres millones anuales se los regalan cada año los jeques, y que en España sus amigos no tienen tanto dinero (para él).

Esto me fascina

Asegura Alicia Figueroa en Linkedin que los carteles hechos con IA, aunque resulten baratos, accesibles y, aparentemente, modernos, “no están ayudando a tu marca. La están hundiendo”. Lo que me fascina es la reacción tan rápida que como seres humanos hemos tenido. Todavía no se ha acabado de extender el uso de la IA para generar esos carteles y hay muchísima gente que los descubre a diario, pero hemos generado ya un rechazo. Esa respuesta más o menos parecida pero heterogénea (no nos gustan a mucha gente que piensa diferente e incluso de diferente edad) no puede ser casual. Hay una respuesta atávica ahí escondida.

Populismo y jeta

La izquierda abertzale no puede reivindicar la figura del lehendakari Agirre sin apropiarse de ella con toda la cara dura que sean capaces de acopiar. La izquierda abertzale ni estaba en aquel gobierno vasco, ni en los batallones de gudaris (auténticos gudaris, no esos que asesinaban por la espalda al que pensaba diferente) que organizaba el PNV para defender Euzkadi siguiendo una Ikurrina y con más miedo que munición. Euzkadi, sí, escrito con zeta. E Ikurrina como única bandera, sí. La izquierda abertzale hoy es incapaz de reivindicar nada de eso. No estuvieron ni fueron. No están ni son. Lo suyo es populismo y jeta. Nada más.

El espíritu de Ernai

Hablaba Otegi de confluencias, de liderazgos compartidos y de reivindicar los valores de quienes se unieron para hacer frente al fascismo, después de que las juventudes de Sortu, Ernai, vandalizasen centros comerciales en Euskadi para robar (por lo que podemos ver en su vídeo reivindicativo) camisetas de la selección española de fútbol. ¿Con qué encaja esta acción? ¿De verdad quieren liderar o coliderar algo quienes vienen de un fascismo expreso y van hacia un vandalismo que nadie está frenando? ¿Cuándo es la izquierda abertzale más izquierda abertzale, cuando habla Otegi o cuando actúa Ernai?

La caída del guindo

Hablando de fascismo y caras duras, pienso también en Álvaro Solier y Nora Junco, los eurodiputados que sacaron escaño junto a Alvise Pérez por Se Acabó La Fiesta, y que hoy reniegan: “Lleva la mentira en el ADN” y “va a resultar que es el más corrupto que los corruptos”, dicen ahora de él. ¿De verdad no le vieron venir estando a su lado? En el Instagram de Europa Press también recuerdan la “financiación supuestamente ilegal de su partido con 100.000 euros en efectivo entregados por un empresario del sector de las criptomonedas”. La cara de sorpresa de Solier y Junco estará debidamente ensayada.

Pues muy bien

El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, “augura un Gobierno de Sánchez ‘hasta 2027 y más allá’ pese al ‘bombardeo» del PP’” (The Objective). Pero en el PSOE tienen que ser pragmáticos: si entra la derechona tendrá que estar el menor tiempo posible en el gobierno, y para eso es necesario medir debidamente los tiempos. Pedro Sánchez tiene toda la legitimidad para maniobrar pensando en que seguirá gobernando, pero tiene la obligación política y democrática de preparar un escenario alternativo en el que lidere un cambio rápido, en el caso de que al bloque de la investidura le toque pasar a la oposición.

Quieren hablar de lo que les toca

Si Pedro Sánchez convoca un superdomingo electoral, convocará un plebiscito en España: o la fascistada o el caos (él), en todos los niveles (ayuntamientos, las autonomías que toquen y el Congreso). Con más opciones de perder que de ganar, si sale mal puede suponer casi la desaparición del PSOE. Y eso es precisamente lo que quieren evitar todos menos Sánchez y su núcleo duro en el propio PSOE. Las y los alcaldes socialistas quieren una campaña de las municipales para hablar sobre “basura, miedo, alquiler y autobús” que, según César Calderón, serán “los cuatro temas que decidirán las municipales de 2027”, si Sánchez lo permite, claro.

Que no pase de hoy

Vox es un partido político legal y hay gente que le vota. Tengo que resignarme ante ello aunque no lo entienda, como tampoco entiendo la desmemoria de las vascas y los vascos que perdonan a la izquierda abertzale su fascismo. Será que tengo pocas entendederas, como se decía en el siglo XX (memoria sí tengo, al parecer). Y sigo con lo que no entiendo: no entiendo que nadie en el Athletic de Bilbao se diese cuenta de que Amaia Martínez y un par de afiliados de Vox usaron una visita al museo (según se dice) para grabar un vídeo a favor de que la selección española juegue en San Mamés. No lo entiendo. No paso de hoy sin decirlo.

¡Vaya!

Hablando de Vox, “el grupo de extrema derecha Patriots for Europe, en el que está inscrito la formación ultra española Vox, tiene que devolver 276.967 euros de fondos de la UE que utilizó de forma indebida en 2024” (El Diario). “Este grupo ultra tiene otra investigación pendiente por la utilización de ayudas por 4,3 millones de euros cuando tenía como denominación Identidad y Democracia entre 2019 y 2024”. Seamos sinceros: ¿nos sorprende? Esos 276.967 euros se fueron en “donaciones impropias”, “infringir las normas de contratación pública” y “conceder contratos mediante procedimientos irregulares”.

La diferencia

La mano derecha de Pedro Sánchez ha sido condenada a 24 años; la mano derecha de su mano derecha, a 19; y la mano derecha que sustituyó a la primera mano derecha sigue pendiente de juicio (y huele igual de mal, cuando menos). Mientras todo esto pasa sin consecuencias ni responsabilidad políticas en España, uno asiste atónito a noticias, condenas y consecuencias: “Peter Murrell, exdirector ejecutivo del Partido Nacional Escocés y exmarido de Nicola Sturgeon, ha sido condenado a cinco años y tres meses de prisión por apropiarse indebidamente de 400.000 libras esterlinas de fondos del partido” (Euronews).

Euskadi, como siempre

Ya sé que la noticia es de la semana pasada, pero me resistía a dejarla pasar como si nada y la he guardado en mi lista de temas para la columna hasta que he encontrado un hueco. Un hueco para expresar que en Euskadi algunos no han cambiado nada: “Insultan a policías y ertzainas en el registro de un detenido por su relación con Hezbolá. Los concentrados insultaron a los agentes llegando a pedir que les fusilasen: ‘Policías al paredón’” (The Objective). Junto a estas amenazas, los de siempre gritaban “Palestina, resistencia”, dejando claro que algunos usan el dolor de Gaza para sus mierdas. Sus putas mierdas de siempre.

Hablemos de fútbol

Esta noche, entre el viernes y el sábado, Bielsa se la juega ante La Roja. Pero no vengo yo a hablar del Mundial, sino de un personaje que ya pasado por la columna: Anas Laghrari, que lo mismo ayuda a Laporta con sus palancas que susurra al oído de Florentino Pérez (algo que casi nadie puede hacer). Pues bien, el “financiero”, como le llaman en Vozpópuli, es el encargado de cambiar la naturaleza del Real Madrid (de Club a Sociedad) sin que se note: busca “captar inversión y cristalizar una valoración récord que además permita a los socios convertirse en ‘propietarios económicos’ sin transformar formalmente la entidad”.

El problema no es Aldama

El problema no es Aldama. O sí. Pero si tu problema es que alguien le emule, joder, qué problemón tienes. Explico el trabalenguas: hablar de Víctor de Aldama (como hacen en El Plural y, en general, hicieron ayer todos los contertulios sospechosos de ser del entorno del PSOE) cuando a José Luis Ábalos le han caído 24 años y a Koldo García, 19, es señalar para otro lado. Y si pones el acento en que otros, en otras causas, pueden imitarle y “cantar” para librarse, es que sabes que puede salir mucha ponzoña de esa herida. En el PSOE ya no pueden perderse en disquisiciones: es inaplazable que asuman responsabilidades.

WokeUp News

“El medio de comunicación conformado por cargos orgánicos y afiliados de Más Madrid”, llamado WokeUp News me parece aburrido desde el nombre, lo confieso. También me aburre infinitamente Bluesky, la red social que el progresismo español ha hecho suya para leer el mismo argumentario que reciben, ya que estamos. Pero lo que llama mi atención en la pieza de Vozpópuli es que ese canal alternativo, como tienen Podemos (Canal Red) o Vox (Bipartidismo Stream), es la nueva “cantera de donde captar perfiles políticos” de Más Madrid. Un espacio en el que ver cómo se desenvuelven futuros parlamentarios.

Trump no es EE.UU.

Cuando Donald Trump dice en la Fox que “quiere el 20% del petróleo por ejercer de ‘ángel de la guarda’ del estrecho de Ormuz” (The Objective), estoy bastante seguro de que no está usando su posición de presidente de EE.UU. para que sea el país el que se quede con el crudo, sino su persona, sus empresas. ¿Qué pinta el yerno de Trump, Jarod Kushner, en las negociaciones de paz, si no es asegurar la parte del negocio para la empresa familiar? El beneficio es suyo pero la fuerza coercitiva la pagan todas y todos los estadounidenses: “Podría tomar perfectamente por la fuerza el estrecho de Ormuz”. ¿El clan Trump o el ejército?

A Musk ya le da igual

“SpaceX de Elon Musk se desinfla en bolsa y borra casi toda la euforia de su debut histórico”, leo en El Constitucional. “El giro llega después de que varios analistas advirtieran de una valoración difícil de justificar con las cuentas actuales de la empresa”. No solo eso: Morgan Stanley “ha otorgado a SpaceX la calificación más baja posible, una triple C, por los riesgos ligados a su estructura de poder”. Musk es capaz de vender al alza (y enriquecerse con ello), pero su hype “no basta por sí solo para sostener una capitalización de billones si el mercado empieza a mirar las cuentas con más cálculo”.

Solo saben jugar sucio

Llevábamos semanas leyéndolo: el FC Barcelona esperaba un gesto de Julián Álvarez para poder abordar su fichaje. El futbolista tenía que presionar al Atlético de Madrid, sociedad con la que tiene contrato hasta 2030 con una cláusula de rescisión de 500 millones, para que a ésta no le quedase más remedio que negociar. Y ha pasado. Lo que demuestra que el FC Barcelona solo sabe jugar sucio, valerse de trampas para esquivar su deuda impagable y seguir fichando incluso a jugadores con contrato haciendo imposible la convivencia de estos con el club que le paga. Un juego sucio que necesita a jugadores e intermediarios despreciables.

No es por lo hecho, sino por lo que queda por hacer

Mikel Segovia dedica una pieza en El Independiente a cómo “en la tormenta de procesos judiciales y casos de presunta corrupción que abruman al Gobierno y al PSOE, EH Bildu ha decidido bajar la voz. Es el socio que menos reproches ha vertido, el que más silencio ha guardado y quien se ha mantenido más próximo al Ejecutivo”. Pero no es como agradecimiento por el blanqueo de la izquierda abertzale, sino por lo que le queda a Sánchez por hacer: sigue habiendo presos de ETA en las cárceles (ya lo dijo Otegi) y en Bildu siguen pendientes de un volantazo del PSN y del PSE para sacar de la carretera al PNV.

¿Partido o país?

Como bien recordaba Mikel Segovia en su pieza, no conocemos el pacto de investidura que suscribieron Bildu y el PSOE pero podemos ver lo que ha sucedido: la entrega de Iruñea a Asiron y los subterfugios para la salida de los presos de ETA de las cárceles vascas. Para EH Bildu, sus cuitas son lo primero. Justo al mismo tiempo, en El Periódico publicaban esto otro: “Seguridad social, puertos y gestión migratoria: las exigencias del PNV antes de verano para dar vida a Sánchez hasta los Presupuestos”. Y después, “presupuestos o elecciones anticipadas”, será porque al PNV no le quedan presos en las cárceles a los que liberar.

24 años

España no va bien, aunque nos quieran hacer creer que los datos macroeconómicos y la imagen de Pedro Sánchez en el mundo son, prácticamente, inmejorables. Pero ya no solo es la política más descarnada, la de la gestión: “El Supremo condena a Ábalos a 24 años en la primera sentencia por corrupción al sanchismo” (The Objective). De momento, solo estamos hablando de enriquecimiento propio, pero tiene razón Núñez Feijóo (porque ha dicho lo evidente), en que no hay José Luis Ábalos ni Koldo García sin Pedro Sánchez. Y el presidente español tiene que actuar de acuerdo a su responsabilidad.

Trumpismo

“Donald Trump ha gastado 14 millones de dólares de fondos públicos en renovar la piscina reflectante del Monumento a Lincoln. Ahora su aspecto es peor que antes”. Este subtítulo del Huffington Post resume, junto con la intención de Trump de quedarse con el 20% de todo el crudo que pase por Ormuz a cambio de dejar de pegar misilazos, lo que es el trumpismo. Derroche, opulencia, ganancias y política efectiva nula. Por si quedaba alguna duda, el contrato de los catorce millonazos “se adjudicó a una empresa elegida a dedo”. Más trumpismo. Y como corolario: “La administración Trump no ha asumido la culpabilidad”.

Tenemos que tenerlo claro

No es el mundo que queremos pero es el mundo que tenemos: “Las redes sociales se han convertido en la principal fuente de información del mundo para todos los grupos de población y por primera vez superan a los medios tradicionales, según un amplio informe de la Universidad de Oxford” (Euronews). El porcentaje de población que tiene las redes como principal fuente de noticia no deja de crecer, y la juventud es el segmento más relevante. Al mismo tiempo, “las fuentes tradicionales, como los informativos de televisión y las aplicaciones, han caído 13 y 12 puntos, respectivamente, desde 2020”.