Primero, lo suyo

Si Ione Belarra mandase algo en Podemos debería de alzar la voz ante el modo en el que la entente Iglesias-Montero manejan el partido. El primero ya ha colocado su canal de televisión en Movistar. La segunda intenta amarrar su futuro político antes de que acabe la legislatura en Europa, como los reyes franceses que coronaban a sus hijos mucho antes de morir para evitar guerras de sucesión: “Irene Montero quiere pelear la segunda plaza por Madrid en una lista conjunta con Sumar. La eurodiputada de Podemos competirá por un destino seguro si su partido acuerda una coalición para las generales” (The Objective).

“En España”

Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Palma de Mallorca, Barcelona, Madrid, Valencia, Málaga y Sevilla son el top de ciudades, en España y Catalunya (seré respetuoso como me gustaría que fuesen con mi país), en las que el porcentaje de “multiarrendadores” es más alto, según Público. Ninguna ciudad vasca aparece en esa orgía de la especulación, ya que de momento en la CAV y Nafarroa, los “caseros con un único inmueble” para alquilar forman la mayoría. Este dato hay que tenerlo claro para seguir trabajándolo: ese “casero” o “casera”, además, tiene que pensar que Airbnb nunca va a ser su mejor opción.

¿Y qué hará Rusia?

Está claro que los 90.000 millones de euros de crédito que ha destaponado la UE gracias a la salida de Orbán, van a servir a Ucrania para seguir financiando la guerra y el país. Lo que yo me pregunto es qué hará Rusia, que hasta ahora estaba muy cómoda protegiendo al húngaro que, por su parte, protegía al Kremlin. La figura de Viktor Orbán no puede pasar al olvido: alfil en Europa de Putin y Trump, y amigo y financiador de partidos como Vox, es el ejemplo perfecto de que hay un plan para debilitar a la Unión y facilitar los negocios (basados en la guerra) a quienes buscan enriquecerse sin escrúpulos.

Made in Europe. O casi

No hemos resuelto el dilema de qué motorización tendrá nuestro próximo vehículo, que va directamente relacionado con el país de origen del fabricante (¿quién no se ha preguntado si me compro un eléctrico chino o un híbrido europeo?), y ya tenemos otro encima de la mesa: ¿mejor un robot humanoide para que haga mis tareas comprado en Shein o Temu, o uno alemán aunque sea más caro y casi “de kilómetro cero”? No es un chiste ni una exageración: después de que robots ganasen una maratón en China, Siemens presenta en Hannover a sus robots operarios de fábricas, con chips de Nvidia (EE.UU.), por cierto.

Otro asesinato

Una búsqueda rápida en Google (pasando de la asistencia de la IA) nos ofrece la cifra de más de dos mil personas asesinadas por Israel en Líbano desde que el gobierno de Netanyahu ordenase arrasar el sur de aquel país. Entre ellas, cuatro periodistas. La última, esta misma semana: se llamaba Amal Khalil, trabajaba para el diario Al Akhbar, libanés, y después de ser alcanzada por artillería israelí, el mismo ejército que hizo los disparos “impidió que las ambulancias la rescataran” (Huffington Post). Esta crueldad infinita debe removernos y asquearnos como si fuera la primera vez que la conocemos. Si deja de afectarnos, Netanyahu gana.

¡Por fin es lunes!

Por fin es lunes y, si eres de los privilegiados que trabaja solo de lunes a viernes y los fines de semana no tiene ni que encender el ordenador, enhorabuena. Vamos a empezar, en cualquier caso, la semana con fuerza, con energía, con alegría, porque si no nos vamos a la mierda ante noticias como esta: “Uno de cada seis autónomos se jubilará en cinco años. Lo triste, es que no hay relevo generacional para 600.000 negocios” (Pymes y Autónomos). Como todas y todos sabemos, este “drama” “amenaza especialmente a pequeñas empresas familiares, comercios de proximidad y oficios tradicionales”. Pero, ¿quién abre o continúa un negocio hoy?

Más buenas noticias. O no

Y si para abrir un negocio hay que ser un valiente, para ser autónomo y contratar hay que ser Indiana Jones: “El número de autónomos con trabajadores en nómina sigue en caída libre. En los últimos tres ejercicios se ha reducido en más de 15.000 personas, mientras sigue el aumento de los que no tienen trabajadores a su cargo” (Vozpópuli). Una vez más, son dados del estado, pero no me extrañaría que en Euskadi la situación fuese igual o peor: hoy, “el 86,1% de los autónomos no tienen empleados” ni incentivos reales para tenerlos. ¿Quién va a crear empleo? ¿Las grandes corporaciones y lo público? ¿Qué tipo de país deja eso?

Siempre podremos seguir los pasos de Amancio Ortega

Nunca seré rico porque no lo entiendo: no entiendo que triunfes con tus tiendas de ropa, como ha hecho Amancio Ortega, y después te metas en el fregado de comprar y vender edificios. Que el gallego es un lince para los negocios, como se decía antes (cada día soy más de los de antes), está fuera de toda duda: ahora el tío se ha convertido en “el mayor magnate inmobiliario del mundo” (Euronews). Con mi mentalidad de pobre, si hubiese ganado tanto dinero como él y pudiese dejar una empresa rentable (a nivel mundial) a la siguiente generación, me dedicaría a disfrutar y a hacer disfrutar. Por eso no moriré rico, lo sé.

La reconversión

Con ese modo de vida de pobre que llevo, cuando pienso en cambiar de coche me debato entre invertir en uno europeo por todo lo que nos va en ello, o dejarme llevar por las marcas chinas y sus eléctricos. Como mi pensamiento es, además de pobre, poco original, algunos han empezado a virar: “De coches a drones militares: la reconversión silenciosa de la industria europea del automóvil”. “SEAT ha mantenido contactos con Indra para explorar la fabricación de vehículos militares ligeros”, como Volkswagen, y Renault ya desarrolla drones, buscando “una ampliación de su mercado” (The Objective).

El PP, a lo que importa. O casi

En el PP no se enteran. Bastante tienen todos con que Isabel Díaz Ayuso no se los coma, lo sé, pero mientras Sánchez pilota la imputación de su mujer desde China, la crisis energética enfrentándose a Trump y el “caso mascarillas” compareciendo con Lula da Silva, “un plato ‘fake’ de pulpo gallego en la cantina de la Eurocámara moviliza al PP: ‘Hay cosas por las que merece la pena luchar’. El eurodiputado que protestó por un plato ‘Galician-style pulpo’ que en realidad eran anillas de pota organiza una degustación de ‘polbo á feira’” (Público). Por mucho que Adrián Vázquez Lara quiera dar “relevancia” al sector pesquero, no van bien.

Un mensaje para el PP

Dice el PP que en Hungría ha ganado el PP húngaro. Pero no dice la verdad. Ha barrido la alternativa a Orbán con más opciones, que ha logrado concentrar el voto con la promesa de que echará a la extrema derecha. En España, como en Euskadi, el PP depende de Vox y no consigue captar el voto refugio por muy mal que lo haga Sánchez (que lo está haciendo fatal). La victoria de Péter Magyar es un mensaje claro para Feijóo: la ciudadanía empieza a rechazar activamente a la extrema derecha a la que él ha decidido aferrarse. De lo suyo gastará el gallego, pero vamos a tener Sánchez para rato, por muy mal que lo haga.

Todos son el mismo malvado

No me ha parecido justo lo que ha dicho Ernesto Valverde sobre que todos los públicos de los campos de fútbol somos el mismo público cuando todo va mal. Si quiere hablar de la grada de animación, una de las peores de Europa a casi todos los niveles, de acuerdo. Pero San Mamés si es algo, es excepcionalmente paciente. Con todo, cojo su frase para aseverar que todos los malvados son el mismo malvado: “La derrota del eje Trump-Putin-Orbán”, titula Antonio Caño su interesante columna en The Objective, en la que apunta que “ni una sola de las decisiones de Trump en este tiempo ha perjudicado a Putin”.

El que falta

Orbán era solo el peón de Trump y Putin en Europa, y el del Fidesz mantenía la larga tradición húngara de elegir siempre al peor socio. Pero no forma parte del eje de maldad absoluta, como sugería Antonio Caño. Trump, Putin y Netanyahu son el triángulo del odio, del dolor, de la rabia y del asco. Quien justifica a uno justifica a todos y, por supuesto, justifica sus efectos: “Un ataque israelí en Marub, en el sur del Líbano, causa cuatro muertos y tres heridos y se suma a una ofensiva con más de 2.000 fallecidos” (Demócrata). Mientras todos miramos al estrecho de Ormuz por la gasolina, Israel arrasa Líbano sin molestarse con excusas.

El foco

En Euskadi, algunos ondearon banderas y boicotearon pruebas ciclistas porque estuvo de moda. ¿Quién se acuerda ahora de Gaza? ¿Dónde están esos trabajadores dispuestos a votar si dejaban de hacer trenes para Cisjordania aunque su empresa tuviera que pagar una compensación millonaria que podía afectar a puestos de trabajo? Yo ni me pongo el primero en una manifestación ni me escondo cuando el tema pasa de moda: en Gaza siguen asesinando a personas y, en Líbano, Israel no quiere testigos: “Un carro de combate israelí embiste hasta en dos ocasiones a vehículos de los ‘cascos azules’ en Líbano” (Europa Press).

Jesucristo Supertump

Donald Trump ha publicado en su red social una imagen en la que se ve a sí mismo como un Jesucristo sanador al que admiran y rezan enfermeras y soldados, junto a una gran bandera estadounidense, aviones de guerra y algo parecido a transformes en el cielo. Este resumen es muy elocuente y habla de un presidente endiosado (la derrota de Orbán le hará reflexionar sobre la conveniencia de elecciones libres) al que no le importa ofender al ala más conservadora y tradicional de su partido (pero los ultraderechistas tienen que seguir contentos con él), y que cree que no hay nada que no pueda hacer. Veremos.

«La Ley de Vivienda ha fracasado»

Lo he escrito muchas veces pero, tal vez, si lo dice Gabriel Rufián hasta quien no se da por aludido empieza a enterarse: “La Ley de Vivienda ha fracasado” (Demócrata). Podríamos hablar del papel de ERC, que la aprobó antes de unas elecciones municipales y, antes de unas catalanas, la recurrió, o de la petición recentralizadora de Rufián al gobierno español, pero vamos a centrarnos en lo que nos afecta: el éxito que nos colocaron en aquella campaña EH Bildu y PSE nunca lo fue. Lo sabe quien busca un piso. Y no vale con gritar “¡la vivienda!” para que parezca que haces algo: si la ley no fomenta la oferta no es útil.

Europa también lo intenta

El de la vivienda no es un problema vasco o español: es europeo (e internacional, desde que se generalizó Airbnb). Pero por primera vez Europa tiene “una hoja de ruta para el conjunto de la UE” (Euronews). En la Unión tienen claro que es una cuestión de oferta: “En Europa faltan en torno a diez millones de viviendas” y va a invertir “10.000 millones de euros” para reducir la burocracia, facilitar la construcción y rehabilitación, y modificar las normas fiscales. Ese es el modelo, no la limitación de precios y las obligaciones crecientes a los caseros (como si todos fuesen grandes tenedores) que retraen esa oferta necesaria.

Los monstruos

La Korrika encara en su txanpa final con los problemas que arrastra de regatas anteriores. La libertad de expresión no puede usarse como excusa, pero peor es lo de Pello Otxandiano que, invitando ahora a una reflexión (la enésima), solo demuestra que la izquierda abertzale llega 40 años tarde a todos los sitios. Ni la excusa ni la reflexión evitan las denuncias de COVITE (justas) porque en la carrera a favor del euskera, que debería de ser de todas y todos los vascos, se reivindique (utilizando a niños, además) a los asesinos de Ignacio Uria, Isaías Carrasco, Juan Priede o las víctimas de la T4, Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

Los superpolis

Ruidoso silencio el que guarda la cuenta en X de ErNE después de haber sido el gran derrotado en las elecciones sindicales de la Ertzaintza: pierde 931 votos y el nuevo sindicato mayoritario, Euspel, gana 926. Es imposible no hacer la correlación. Igual que cuesta mucho no pensar que hasta la aparición de este nuevo sindicato asindical, los superpolis de las supermanis se refugiaban en ErNE, ese sindicato con línea política y editorial, y que trabajó sin taparse en Aras de un tal Rodolfo, sus viseras y sus SEAT. Los que llevamos años observando la política debemos tener memoria y, por eso, felicitar también a ESAN, hoy, referencia del posibilismo.

Sigo pensando en ello

Abogados Cristianos es un colector más que una asociación, que utilizan el nombre de una religión para unos fines que nada tienen que ver con ella. Pero la eutanasia de Noelia Castillo es un tema que tiene que hacernos pensar sin caer en el maniqueísmo que algunos nos ofrecen. Sobre todo, a quienes somos aitas. Las dudas de Antonio Agredano en The Objective son muy parecidas a las mías porque “cuando pensamos en la eutanasia, en el buen morir, no imaginábamos esa juventud”. “Es difícil tener una opinión sobre el dolor ajeno y sobre voluntades tan feroces como esta”. Y el caso nos ofrece “una pregunta terrible. A qué estamos llamando libertad”.

¿Es una pregunta?

Lo que me sorprende del texto de Antonio Legaz en Agenda Pública es que parta de una pregunta: a estas alturas todos sabemos que “Donald Trump se ha equivocado atacando Irán”. O no le explicaron bien las posibles consecuencias o no quiso escucharlas porque Netanyahu le estaba presionando (y Trump tiene pinta de llevar muy mal la presión). Legaz explica cómo EE.UU. está dejando desprotegida la zona de Taiwán y que eso puede ser aprovechado por China, y que aunque la operación militar acabe siendo un éxito, no logrará que Oriente Medio sea un territorio pacificado y colaboracionista con EE.UU., más bien, al contrario.

De trampas y torpezas

En The Objective, Jorge Mestre explicita que “nadie está a favor de la guerra del mismo modo que nadie está a favor de los incendios. La cuestión no es si uno desea el fuego, sino qué hace cuando alguien prende la cerilla”. Y pone un ejemplo muy claro: “En el Reino Unido, por ejemplo, los conservadores no se pasan el día justificando si están ‘a favor’ o ‘en contra’ de la guerra como concepto abstracto. Entre otras cosas, porque la pregunta es absurda”. Sin embargo, en España, “lo sorprendente es que el PP siga aceptando ese marco de juego”. Y así estamos, entre las trampas de unos y la torpeza de otros, debatiendo de lo innecesario.

Conserva tu inteligencia

Sam Altman, el creador de ChatGPT, lo tiene claro: nos dirigimos hacia un mundo en el que la inteligencia será “un servicio”, “como la electricidad o el agua”, y la gente la comprará “por metros” (Leah McElrath lleva el tema a Bluesky). Dame veinte centímetros de inteligencia, Sam, que tengo que hacer una lista de la compra básica. O dame veinte metros, que necesito un resumen sencillo de un informe complejo. A mí lo mejor que se me ocurre, lo más revolucionario, lo único que hace que ese plan de Altman corra riesgo, es empeñarme en conservar mi propia inteligencia. No seré tan rápido, pero seré.

Por eso me cuestiono

Como muchos vascos, no tengo nada claro que mi próximo coche vaya a ser un eléctrico enchufable, ni siquiera ahora que sé que va a tocarme pagar más por la gasolina. Me aplico lo que he escrito en el párrafo anterior, y antes de preguntar a ChatGPT, voy a hacer algo loco: tomarme mi tiempo, que es revolucionario, como recuerda Ignatius Farray. Y si busco información encuentro argumentos que me hacen recelar todavía: las baterías eléctricas, sobre todo las más viejas, “pueden perder hasta un 44% de su autonomía cuando se enfrentan a temperaturas de entre 32 y 44ºC, cada vez más habituales” (Euronews).

“Momento botellón”

Antonio Ortiz también me invita a reflexionar siempre. En el caso del post que hoy traigo a la columna me apela así: “¿Ensaladas a 15 dólares?”. Es lo que yo pago en Bilbao por una, y no parece sostenible ni para el cliente ni para el empresario, ojo. Por eso habla Ortiz (citando a Julen Bergantiños, que está en todas porque se lo curra) del “momento botellón” de la restauración. Pero hay un factor que lo determina todo: la carestía de la vida es la que está desplazando el gasto en los restaurantes al gasto en los supermercados, también en los que ofrecen comida para llevar, que es el nuevo filón, por lo que explica (bien documentado) Ortiz.