Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana en Dubrovnik. El 18 de junio abandonamos Croacia contemplando un hermoso paisaje con la muralla de Ston como telón de fondo. Entramos en el cuarto país de este viaje, Bosnia y Herzegovina, siendo nuestro destino la ciudad de Mostar, que tenía muchas ganas de conocer. Nos alojamos en la Villa Anri, en el que la dueña hablaba castellano que aprendió con las telenovelas, que se emiten en la televisión sin doblar. El emblema de Mostar es el Puente Viejo, construido sobre el río Neretva y símbolo de unión entre musulmanes y católicos, cuyo entorno forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2005. Notables son varias mezquitas, entre las que destaca la de Koski Mehmed Pasha, que data de 1617.

Todavía no he comentado que la moneda de Bosnia es el bam, asociada al marco alemán, por lo que en la práctica es el euro. La dueña de la Villa Anri nos recomendó visitar un lugar del que nunca habíamos oído hablar, las Cascadas de Kravice, distantes tan solo 42 km de Mostar y que nos pillaban en nuestra ruta, así que el 19 de junio nos dirigimos allí. Las cascadas las forma el río Trebižat, superando en algunos puntos los 25 metros de altura y formando a sus pies un lago de más de 100 metros de radio. Menos mal que solo había que caminar un cuarto de hora para llegar al mirador de las cascadas, pues el calor y la humedad eran horrorosos. Para acceder a las cascadas hay que pagar 10 €.

Todavía nos quedaban por delante 354 km para llegar a uno de los destinos más esperados de este viaje, el Parque Nacional Plitvicka Jezera, para nosotros los lagos de Plitvice, que desde 1979 forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Situado en Croacia, cuenta con 16 pequeños lagos, además de múltiples cascadas y arroyos. En verano abre de 7 a 20 h, siendo el precio de la entrada 34 €, incluyendo barco eléctrico y tren panorámico. Para disfrutarlo con tranquilidad decidimos pasar dos noches en el Hotel Bellevue, situado a solo 100 metros de la Entrada 2 del Parque Nacional.

Debido a nuestra situación junto a la Entrada 2, hicimos la Ruta H, de unas 5 horas de duración, cogiendo el tren panorámico para ver los Lagos Superiores, comenzando el descenso hasta el lago Kozjak, que cruzamos en el barco, para luego seguir caminando por el cañón de los Lagos Inferiores hasta el Veliki slap. Un paseo por encima de la zona este del cañón, nos llevó a un un nuevo tren panorámico que nos devolvió al punto de partida. Caminando por un bosque de hayas y varias pasarelas, con un desnivel en descenso de 134 metros, pudimos contemplar 92 cascadas. Un lugar que siempre recordaremos.

El 21 de junio el viaje estaba tocando a su final, así que nos dispusimos a cubrir los 281 km que nos separaban de Ljubljana, la capital de Eslovenia, deteniéndonos en primer lugar en uno de sus emblemas, el puente de los Dragones. Luego fotografié varias estatuas como la del poeta y sacerdote esloveno Valentin Vodnik, “Adán y Eva” y Prometeo, para enseguida entrar en el monumental Mercado Central, situado a orillas del río Ljubljanica. Nos fotografiamos luego ante el monumento a Preseren y visitamos la hermosa Catedral de San Nicolás, de origen románico.

Continuó nuestro recorrido por Ljubljana pasando por el Palacio Mayer y el grupo escultórico Manifestantes I, del artista esloveno Drago Trsar. Llegamos al centro neurálgico de la ciudad, la plaza Preseren, a la que se asoma la iglesia franciscana de la Anunciación, de fachada barroca, que data del siglo XVII. Pasamos luego ante notables edificios, como la National Gallery, la Embajada de los Estados Unidos, el Parlamento de Eslovenia decorado con esculturas de bronce, el castillo del siglo IX y la Universidad de Ljubljana. Antes de llegar al Ayuntamiento fotografío otras esculturas como el monumento a los Ilegales, Odmev, el Mascarón de Fuente, Neptuno e Ivan Hribar, alcalde de Ljubljana entre 1896 y 1910.

De nuevo nos acercamos al Ljubljanica, el río que atraviesa Ljubljana. Junto al famoso puente de los Zapateros tiene lugar un popular mercadillo de diferentes artistas. Vuelven a llamar nuestra atención las esculturas de hierro forjado que representan dragones, símbolo de la ciudad, así como una curiosa obra consistente en una amplia variedad de calzados atados por los cordones y suspendidos sobre la calle. Antes de abandonar la ciudad nos acercamos a la Fuente Robba o Fuente de los tres ríos, el monumento barroco más famoso de Ljubljana, concluyendo nuestro recorrido accediendo de nuevo al mercado.

Me ha gustado Ljubljana, una ciudad tranquila y coqueta, que abandonamos avanzada la tarde, pues teníamos por delante 22,5 km para llegar a nuestro último alojamiento, la Penzion Jagodic, situado en la bella localidad de Vopovlje, perteneciente al municipio de Cerklje na Gorenjskem. Escogimos este lugar por tener el traslado gratuito al aeropuerto Ljubljana-Brnik, situado a poco más de 3 km, donde devolvimos el coche, ya que al día siguiente, 22 de junio, tocó madrugar, pues a las 06,50 h salía el vuelo a Múnich operado por Adria Airways. Poco más de una hora de escala en el aeropuerto alemán, de donde a las 9 h salió el vuelo de Lufthansa con destino a Bilbao y llegada a las 11:15 h.

Me gustó este viaje por los Balcanes, que hicimos con nuestros amigos y dedicado principalmente a recorrer Eslovenia y Croacia, con un “picoteo” por Montenegro y Bosnia y Herzegovina, para conocer dos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las ciudades de Kotor y Mostar.



























