Memorias de los Balcanes (y 4): De Bosnia a Eslovenia

Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana en Dubrovnik. El 18 de junio abandonamos Croacia contemplando un hermoso paisaje con la muralla de Ston como telón de fondo. Entramos en el cuarto país de este viaje, Bosnia y Herzegovina, siendo nuestro destino la ciudad de Mostar, que tenía muchas ganas de conocer. Nos alojamos en la Villa Anri, en el que la dueña hablaba castellano que aprendió con las telenovelas, que se emiten en la televisión sin doblar. El emblema de Mostar es el Puente Viejo, construido sobre el río Neretva y símbolo de unión entre musulmanes y católicos, cuyo entorno forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2005. Notables son varias mezquitas, entre las que destaca la de Koski Mehmed Pasha, que data de 1617.

Todavía no he comentado que la moneda de Bosnia es el bam, asociada al marco alemán, por lo que en la práctica es el euro. La dueña de la Villa Anri nos recomendó visitar un lugar del que nunca habíamos oído hablar, las Cascadas de Kravice, distantes tan solo 42 km de Mostar y que nos pillaban en nuestra ruta, así que el 19 de junio nos dirigimos allí. Las cascadas las forma el río Trebižat, superando en algunos puntos los 25 metros de altura y formando a sus pies un lago de más de 100 metros de radio. Menos mal que solo había que caminar un cuarto de hora para llegar al mirador de las cascadas, pues el calor y la humedad eran horrorosos. Para acceder a las cascadas hay que pagar 10 €.

Todavía nos quedaban por delante 354 km para llegar a uno de los destinos más esperados de este viaje, el Parque Nacional Plitvicka Jezera, para nosotros los lagos de Plitvice, que desde 1979 forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Situado en Croacia, cuenta con 16 pequeños lagos, además de múltiples cascadas y arroyos. En verano abre de 7 a 20 h, siendo el precio de la entrada 34 €, incluyendo barco eléctrico y tren panorámico. Para disfrutarlo con tranquilidad decidimos pasar dos noches en el Hotel Bellevue, situado a solo 100 metros de la Entrada 2 del Parque Nacional.

Debido a nuestra situación junto a la Entrada 2, hicimos la Ruta H, de unas 5 horas de duración, cogiendo el tren panorámico para ver los Lagos Superiores, comenzando el descenso hasta el lago Kozjak, que cruzamos en el barco, para luego seguir caminando por el cañón de los Lagos Inferiores hasta el Veliki slap. Un paseo por encima de la zona este del cañón, nos llevó a un un nuevo tren panorámico que nos devolvió al punto de partida. Caminando por un bosque de hayas y varias pasarelas, con un desnivel en descenso de 134 metros, pudimos contemplar 92 cascadas. Un lugar que siempre recordaremos.

El 21 de junio el viaje estaba tocando a su final, así que nos dispusimos a cubrir los 281 km que nos separaban de Ljubljana, la capital de Eslovenia, deteniéndonos en primer lugar en uno de sus emblemas, el puente de los Dragones. Luego fotografié varias estatuas como la del poeta y sacerdote esloveno Valentin Vodnik, “Adán y Eva” y Prometeo, para enseguida entrar en el monumental Mercado Central, situado a orillas del río Ljubljanica. Nos fotografiamos luego ante el monumento a Preseren y visitamos la hermosa Catedral de San Nicolás, de origen románico.

Continuó nuestro recorrido por Ljubljana pasando por el Palacio Mayer y el grupo escultórico Manifestantes I, del artista esloveno Drago Trsar. Llegamos al centro neurálgico de la ciudad, la plaza Preseren, a la que se asoma la iglesia franciscana de la Anunciación, de fachada barroca, que data del siglo XVII. Pasamos luego ante notables edificios, como la National Gallery, la Embajada de los Estados Unidos, el Parlamento de Eslovenia decorado con esculturas de bronce, el castillo del siglo IX y la Universidad de Ljubljana. Antes de llegar al Ayuntamiento fotografío otras esculturas como el monumento a los Ilegales, Odmev, el Mascarón de Fuente, Neptuno e Ivan Hribar, alcalde de Ljubljana entre 1896 y 1910.

De nuevo nos acercamos al Ljubljanica, el río que atraviesa Ljubljana. Junto al famoso puente de los Zapateros tiene lugar un popular mercadillo de diferentes artistas. Vuelven a llamar nuestra atención las esculturas de hierro forjado que representan dragones, símbolo de la ciudad, así como una curiosa obra consistente en una amplia variedad de calzados atados por los cordones y suspendidos sobre la calle. Antes de abandonar la ciudad nos acercamos a la Fuente Robba o Fuente de los tres ríos, el monumento barroco más famoso de Ljubljana, concluyendo nuestro recorrido accediendo de nuevo al mercado.

Me ha gustado Ljubljana, una ciudad tranquila y coqueta, que abandonamos avanzada la tarde, pues teníamos por delante 22,5 km para llegar a nuestro último alojamiento, la Penzion Jagodic, situado en la bella localidad de Vopovlje, perteneciente al municipio de Cerklje na Gorenjskem. Escogimos este lugar por tener el traslado gratuito al aeropuerto Ljubljana-Brnik, situado a poco más de 3 km, donde devolvimos el coche, ya que al día siguiente, 22 de junio, tocó madrugar, pues a las 06,50 h salía el vuelo a Múnich operado por Adria Airways. Poco más de una hora de escala en el aeropuerto alemán, de donde a las 9 h salió el vuelo de Lufthansa con destino a Bilbao y llegada a las 11:15 h.

Me gustó este viaje por los Balcanes, que hicimos con nuestros amigos y dedicado principalmente a recorrer Eslovenia y Croacia, con un “picoteo” por Montenegro y Bosnia y Herzegovina, para conocer dos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las ciudades de Kotor y Mostar.

Memorias de los Balcanes (3): Croacia y Montenegro

Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana desplazándonos de Trogir a Split, ciudad en la que pernoctamos dos noches en el Hotel Bellevue, ubicado en la animada Plaza de la República. Ahora es posible volar desde Bilbao a Split con Vueling (2 h 30 min de vuelo), los martes y domingos hasta mediados de septiembre. El 14 de junio pasamos toda la jornada en Split, la mayor ciudad de Dalmacia, para poder recorrer con tranquilidad su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. En nuestro recorrido contemplamos la Torre Veneciana, la escultura del poeta croata Marko Marulić, los Palacios Milesi y Cipriani-Benedetti, el pie izquierdo de la estatua de bronce de Gregorio de Nin, al que los visitantes frotan el dedo gordo porque dicen que da buena suerte, el campanario de la iglesia de Gospa od Zvonika, el antiguo Ayuntamiento, el Teatro, el mercado de pescado, la iglesia y convento de San Francisco ubicada en el Paseo Marítimo y un puesto de “fritule”, pequeños buñuelos dulces tradicionales croatas.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el emperador Diocleciano mandó construir su palacio entre los siglos III y IV. Hoy es el monumento más importante de Split, por lo que le dedicamos buena parte de nuestra estancia, comenzando la visita en las torres y puertas de la muralla, contemplando también el Museo de la Ciudad y el Peristilo romano, donde se encuentra el mausoleo y la esfinge egipcia de basalto negro. Tras saludar a los soldados romanos, pasamos por la Puerta de Plata y el Templo de Júpiter, para concluir la visita ante la Catedral de San Domnius y su elegante campanario medieval.

El 15 de junio tocó día de viaje, realizando la primera parada para contemplar, cerca de su desembocadura, la fértil vega del río Neretva, de 225 km de longitud, que nace en la vecina Bosnia, por cuyo territorio discurre durante 203 km. Cuando llevábamos recorridos 218 km, aparcamos el coche en el puerto de Orebic, población situada en la península de Pelješac y separada de nuestro siguiente destino, Korcula, por un estrecho que cruzamos en un ferry en tan solo 15 minutos.

Situada en una isla, Korcula es un lugar lleno de encanto. Se trata una típica villa medieval dálmata con torres de defensa, dándonos la bienvenida la Torre Revelin. Caminando por el centro histórico llegamos a la iglesia de Sveti Mihovil (San Miguel) y enseguida al principal monumento, la Catedral de San Marcos, construida por maestros locales desde el siglo XV hasta mediados del siglo XVI. Pasamos luego ante los palacios del Obispo y Gabrieli, edificio del siglo XVI que alberga el Museo de la Ciudad. Las siguientes citas fueron en la iglesia de Sveti Petar (San Pedro) y la Casa de Marco Polo, del que dicen que nació aquí. Las últimas visitas fueron a la Gran Torre del Gobernador y a la Pequeña. Luego cogimos el ferry a Orebic, donde teníamos el coche, teniendo 106 km por delante para llegar a nuestro destino, Dubrovnik.

Las tres siguientes noches las pasamos en Dubrovnik en el Hotel Adria ***, ubicado sobre la bahía de Lapad, dedicando las tardes y el 16 de junio para recorrer esta hermosa ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y que resulta agobiante por las mañanas por la presencia de cruceristas. Dubrovnik está rodeada por una gran muralla que alberga 16 torres, dándonos la bienvenida la Torre Minceta. Pronto llegamos a la Gran Fuente de Onofrio, de estructura poligonal de 16 caras, construida en 1438. En la misma plaza se encuentran la Columna de Orlando y la pequeña iglesia de San Salvador, teniendo a unos pasos la iglesia y monasterio Franciscano.

Seguimos recorriendo el centro histórico de Dubrovnik, la ciudad más monumental e interesante del viaje. deteniéndonos en la iglesia barroca de San Blas, construida a principios del siglo XVIII, visitando luego dos palacios, el Sponza (siglo XVI) y el del Rector, una de las joyas de la ciudad, reconstruido en el siglo XV y posteriormente, tras el terremoto de 1667, en estilo barroco. Nuestro recorrido llegó su final en un hermoso lugar, el Puerto Viejo, iniciando el regreso con escalas en la Catedral de Velika Gospa. Vimos la estatua del poeta barroco croata Ivan Gundulić y concluimos las visitas en la iglesia de San Ignacio, el mejor ejemplo de arquitectura barroca de Dubrovnik.

Una tarde aprovechamos para conocer la fachada costera de Dubrovnik, disfrutando de sus acantilados y de los fuertes y fortalezas construidos sobre ellos: San Lorenzo, Bokar y San Juan. También subimos en el Cable Car (Teleférico) en poco más de 3 minutos al monte Srđ. El precio actual es bastante caro, 30 € ida y vuelta, pero la vista casi aérea sobre la ciudad amurallada merece realmente la pena. Vimos la exposición sobre la Guerra de Independencia de Croacia y, de regreso al hotel, nos detuvimos en la Torre del Reloj, saliendo del recinto amurallado con los últimos rayos de sol por la Puerta de Pila. En la Torre Minceta nos despedimos del centro histórico, para luego disfrutar de una preciosa puesta de sol.

El 17 de junio, como lo teníamos muy cerca, decidimos pasar el día en el vecino Montenegro y, más en concreto, en la ciudad de Kotor, distante tan solo 79 km de nuestro hotel en Dubrovnik, comenzando un recorrido costero a bastante altura, pudiendo parar un momento para contemplar el monumental centro histórico de Dubrovnik. Accedimos a Montenegro por el fiordo de Kotor, deteniéndonos para fotografiar la isla artificial sobre la que se levanta la iglesia de Nuestra Señora de las Rocas (Gospa od Škrpjela), situada frente a la costa del pueblo de Perast. En Montenegro, pese a no pertenecer a la Unión Europea, la moneda oficial es el euro.

Con una población de poco más de 13.000 habitantes, Kotor es una preciosa ciudad amurallada que desde 1979 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La ciudad vieja tiene tres puertas, accediendo a su interior por la Puerta Oeste, llegando a la Plaza de Armas, centro neurálgico del centro histórico, en la que se encuentra la barroca Torre del Reloj, que data del siglo XVII. Visitamos luego cuatro iglesias, la de San Miguel, del siglo XIII, convertida en Lapidarium, la de Santa Ana, joya arquitectónica del siglo XII, la de Santa María, románica del siglo XIII, pero con campanario del XVIII y la de San Lucas, de 1195. Por un momento abandonamos el centro histórico por la Puerta del Río o Puerta Norte para contemplar las murallas, con el Bastión Bembo en primer plano.

Regresamos al centro histórico para visitar otras dos iglesias, la de San Nicolás y la de Santa Clara y dos palacios, Pima y Beskuća. Un poco empachados de tanta cultura, nos acercamos a la Catedral de San Tripun, construida en 1166 pero varias veces reformada. Se echó entonces la hora de comer, cosa que hicimos, muy bien por cierto, en La Pasteria. Salimos del casco viejo por donde entramos, la Puerta Oeste, para, de regreso al coche, contemplar la muralla y el León alado de San Marcos, símbolo de la República de Venecia, situado en ella. Mucha gente va a Croacia por sus maravillosas playas, cuestión que omitimos en nuestro viaje, así que de regreso a Dubrovnik nos detuvimos en la playa de Kupari, 17 km antes de regresar a nuestro hotel, desde donde contemplamos los últimos rayos de sol.

Todavía nos quedaban varios lugares más por visitar, pero de ello espero hablar en una próxima entrega. El viaje continúa.

Memorias de los Balcanes (2): Croacia

Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana abandonando Eslovenia con rumbo a Opatija, población situada en la parte nororiental de la Península de Istria, alojándonos las dos siguientes noches Hotel Imperial Opatija ***, establecimiento histórico en el que residieron los emperadores Francisco José I y Guillermo II. Estamos en Croacia (Republika Hrvatska), así que lo primero que hicimos fue cambiar euros (moneda oficial desde el 1 de enero de 2023) a kunas, la moneda de entonces. La tarde del 10 de junio la aprovechamos para recorrer la zona del puerto y el paseo marítimo de la Riviera del Adriático, contemplando la Ópera y diferentes esculturas: Miroslav Krleža, el Barquero de Opatija, la conocida joven de la gaviota, la bailarina Isadora Duncan y el violinista Jan Kubelik, además de fotografiarnos entre Isadora Duncan y Albert Einstein.

El 11 de junio lo dedicamos a conocer la península de Istria, la más grande del Adriático, que abarca tres países: Croacia, Italia y Eslovenia, recorriendo unos 326 km y deteniéndonos en cuatro poblaciones. Tras 114 km lo hicimos en Buje, una ciudad medieval coronada por una colina, conociendo interesantes lugares, como las iglesias de Santa María de la Misericordia y Sveta Servula. También nos detuvimos ante la Torre de San Martín, del siglo XV y la escultura Cold-Buie.

36 km más tarde realizamos la segunda parada en Poreč, el mayor centro turístico de la península de Istria, lleno de vestigios de su rico pasado, que vamos conociendo comenzando nuestra ruta en la zona portuaria, para luego continuar pasando por el Ayuntamiento, la Torre redonda de la Serenísima, el Teatro, una abstracta figura sedante, la Torre pentagonal y un palacio gótico, visitando finalmente el monumento más importante, la Basílica de Santa Eufrasia, del siglo VI, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, por ser uno de los edificios más hermosos del arte bizantino, destacando sus mosaicos de oro en el crucero central.

Continuamos otros 36 km por la península de Istria hasta la tranquila y pintoresca ciudad de Rovinj, que recorremos pausadamente tras disfrutar de la zona portuaria y su colorista mercado. Desde el puerto contemplamos el campanario de su edificio más notable, que domina la ciudad desde sus 57 metros de altura. Se trata de la Catedral de Santa Eufemia, considerado el edificio barroco más grande de Istria. Finalmente pasamos por el Arco de Balbi, concluyendo nuestra ruta en la plaza principal, donde se encuentran la fuente del niño con el pez y la Torre del Reloj.

La última visita en la península de Istria la realizamos tras recorrer otros 40 km en su ciudad más poblada, Pula, situada en la punta sur de la península, en la que destaca un impresionante monumento, el Anfiteatro, construido entre los años 27 y 81 de nuestra era con capacidad para 20.000 espectadores. Tiene una forma elíptica con 130 metros de longitud y cuenta con 72 arcos. También contemplamos el Arco de Triunfo de los Sergios, erigido entre los años 29 y 27 aC, la estatua de James Joyce, el Templo de Augusto, construido entre los años 2 aC y 14 dC, las iglesias de San Francisco, construida en el siglo XIV en estilo románico tardío, la ortodoxa de San Nicolás y la Catedral de la Asunción de la Virgen María (1640), concluyendo nuestro recorrido en el Palacio Comunal. Por delante tuvimos 100 km para regresar al hotel en Opatija.

El 12 de junio fue un día de viaje, pues por delante tuvimos 305 km para llegar a nuestro siguiente destino, Zadar, pero antes de abandonar Opatija nos acercamos a su parte norte, donde se encuentra Volosko, un pequeño puerto pesquero más conocido por sus playas y por su hermoso paseo marítimo Lungomare, de 10 km de longitud, que recorre la cota de Opatija.

Una vez en Zadar nos instalamos en el Hotel Marinko ***, dedicando la tarde a recorrer el istmo, donde se encuentra el casco antiguo rodeado por una gruesa muralla, accediendo a su interior por la puerta del Puerto, del siglo XVI. Contemplamos el Bastión Grimani y sucesivamente pasamos por la plaza Petar Zoranić y la plaza del Pueblo, a la que se asoman la Logia de la Ciudad, la casa de la Guardia y la Torre del Reloj. Contemplamos la Torre del Capitán y nos acercamos a varias iglesias: San Simeón, San Donato, de estilo prerrománico de principios del siglo IX considerado como el más importante de su época que se conserva en Dalmacia, Santa María, la Catedral de Santa Anastasia, la más grande de Dalmacia, construida entre los siglos XII y XIV en estilo románico tardío y gótico, la de Ntra Sra de la Salud, San Crisogonus y San Francisco, concluyendo nuestra ruta en el llamado Órgano del Mar.

El 13 de junio tocó cambio de hotel. Poco antes de llegar a nuestro primer destino, distante 81 km, hicimos un alto en el camino en el área de servicio de Krka para que nos sacaran una foto a los conductores. teniendo como telón de fondo el lago Prokljan. Allí se encuentra la estatua de Nuestra Señora del Camino. Al fin de llegamos a Skradin, donde fotografío el campanario de la iglesia de la Natividad de María poco antes de embarcarnos rumbo a Skradinski buk, navegando rodeados de cisnes por el río Krka, dentro del Parque Nacional del mismo nombre, por el que efectuamos un recorrido de casi dos horas disfrutando de hermosas cascadas cársticas. Una gozada. La entrada al parque y el barco cuestan 20 €.

Tras este paréntesis natural, continuó nuestro viaje cultural desplazándonos 24 km hasta Sibenik, comenzando el recorrido urbano contemplando el Ayuntamiento y la Plaza de la República de Croacia, para centrar principalmente nuestra visita en el principal monumento de esta ciudad, la Catedral de Santiago (Katedrala sv. Jakova), rematada con una gran cúpula de 32 m de altura. Destacan en su exterior un friso adornado con 74 cabezas, las estatuas de Adán y Eva y la Puerta del León. Del interior me quedo con el altar de la Santa Cruz. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2001. Concluimos la visita fotografiándonos ante la estatua de Juraj Dalmatinac, famoso escultor y arquitecto dálmata del siglo XV y contemplando el vistoso reloj de la iglesia de Santa Bárbara.

Tras recorrer otros 46 km, realizamos la última parada en una de las ciudades más encantadoras de la región Dálmata, Trogir, en el que su centro histórico, situado en una pequeña isla, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1997. En nuestra rápida visita sucesivamente fuimos contemplando laTorre de San Marcos, las puertas de la ciudad vieja de Trogir, la Catedral de San Lorenzo (siglo XIII), la estatua de San Lorenzo y la Torre del Reloj, una casa románica, el Ayuntamiento, conocido como el Palacio Ducal (siglo XIII), el techo pintado de madera de la Logia (siglo XV), la Torre Vitturi, la iglesia de Santo Domingo y, finalmente, la Fortaleza del Kamerlengo, una estructura defensiva del siglo XV con origen veneciano. Una ciudad cuya visita merece realmente la pena.

Tras recorrer en total 177 km, finalmente llegamos a Split, donde pasamos las dos siguientes noches, aunque todavía nos quedaban muchos lugares que visitar. El viaje continúa, pero de ello espero hablar en una próxima entrega.

Memorias de los Balcanes (1): Eslovenia

El 25 y 28 de junio de 2019 publiqué el relato del segundo gran viaje e los Balcanes, realizado del 8 al 19 de junio de ese año, que podéis ver en estos enlaces: https://blogs.deia.eus/de-leioa-al-mundo/2019/06/25/de-viaje-por-los-balcanes-1-de-rila-a-macedonia-del-norte/ y https://blogs.deia.eus/de-leioa-al-mundo/2019/06/28/de-viaje-por-los-balcanes-y-2-albania-montenegro-serbia-y-bulgaria/. Rememoro ahora el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, volando desde Bilbao a Ljubljana, la capital de Eslovenia, vía Munich, sucesivamente con Lufthansa (2 h 15 min) y Adria Airways (50 minutos). En el aeropuerto recogimos el coche que habíamos alquilado y nos trasladamos al Hotel Jelovica Bled, donde nos alojamos las dos primeras noches. La viñeta electrónica (e-viñeta) es obligatoria para circular por las autopistas de Eslovenia, con precios de 16 € (semanal) o 32 € (mensual) para turismos estándar. En este viaje recorrimos Eslovenia (Slovenija), Croacia (Hrvatska, Bosnia y Herzegovina (Bosna i Herzegovina) y Montenegro (Crna Gora).

La tarde de nuestra llegada y parte de la mañana del día siguiente los dedicamos a deambular por una población que me encanta y que visitaba por tercera vez, aunque de las dos anteriores hacía muchos años, cuando pertenecía a la antigua Yugoslavia. Bled está situada a orillas del lago del mismo nombre y ubicada en los Alpes Julianos, en el noroeste de Eslovenia. Destacan dos imágenes, la iglesia de la Asunción situada en la isla del centro del lago y el castillo construido en la cima de un acantilado.

Tras recorrer el lago de Bled nos dedicamos a cortejar a otro lago, el de Bohinj (Bohinjsko Jezero), el mayor de Eslovenia, ubicado a los pies del Triglav, el techo de los Alpes Julianos. A pocos kilómetros de Bohinj se encuentra la estación de invierno de Vogel, a la que se accede mediante un teleférico desde Žicnice, desde donde se pueden contemplar impresionantes vistas de los principales picos de los Alpes Julianos, todavía nevados. Contemplamos también un rebaño de cabras con enormes cuernos. El precio actual del teleférico es de 29,50 € ida y vuelta.

Nuestro viaje continuó hasta la cascada Savica, pagando 2,40€ para acceder a ella y teniendo que caminar unos 30 minutos para llegar a sus pies por un sendero bien señalizado, subiendo más de 500 escaleras por un frondoso bosque. Esta cascada, de 60 metros de altura, es el nacimiento del río Sava, que nutre al lago de Bohinj y desemboca en el Danubio en la capital de Serbia, Belgrado. Se llega a la cascada en coche desde Ukanc (4 km), aparcando en Koča pri Savici, junto a un restaurante.

Por la tarde volvimos a cortejar al lago de Bohinj, visitando varias curiosas iglesias situadas en su entorno, como la del Espíritu Santo, barroca del siglo XVII, en la que destacan el fresco exterior y su curioso campanario. Foto ante Zlatorog, estatua de bronce de un rebeco alpino con cuernos dorados, convertida en emblema del Parque Nacional del Triglav y nueva parada en las afueras de Ribcev Laz en otra de las iglesias más fotografiadas de la zona, la de San Juan Bautista, reconstruida en estilo gótico en el siglo XV. La siguiente parada fue en el pueblo de Stara Fužina, conocido por los secaderos de hierba, las construcciones alpinas y la iglesia de San Pablo, con su fresco exterior.

La siguiente cita la tenemos en Studor, aldea situada entre el lago Bohinj y Bled, conocida por sus pajares de madera para secar la hierba, de los siglos XVIII y XIX, llamados toplarji o kozólec. Cuenta también con una casa tradicional convertida en museo y un rancho en el que alquilan caballos. Concluimos la jornada del 9 de junio en el castillo de Bled (Blejski grad), una histórica fortaleza medieval situada sobre un acantilado de 130 metros de altura, considerado el castillo más antiguo de Eslovenia, donde asistimos a una fiesta tradicional.

Concluida la primera parte de nuestra visita a Eslovenia, el 10 de junio nos desplazamos 160 km hasta la ciudad croata de Opatija, efectuando dos paradas por el camino, siendo la primera en una de las tres ciudades medievales eslovenas más importantes, Kranj, donde dimos un agradable paseo comenzando junto a la Torre Špital (Špitalski Stolp), resto de la muralla y deteniéndonos ante pinturas murales y tres iglesias, Santo Rosartio, San Kancija y la de la Peste.

La segunda parada la efectuamos en Postojna para visitar la mayor cueva kárstika de Eslovenia y una de las más grandes del mundo, recorriendo 5 km de galerías subterráneas a bordo de un pequeño tren. Lo más característico de esta cueva es Pez Humano (Proteus anguinus), que vive únicamente en las aguas cársticas y es ciego. La media de vida de este pececillo es de 100 años. La entrada resulta bastante cara, 32,90 €. Frente a la entrada de la cueva se encuentra el castillo de Predjama, que desde hace más de 700 años se alza junto a una pared rocosa. La entrada cuesta 21 €, pero solo contemplamos su exterior.

No entramos al castillo, pues todavía nos quedaban 63 km para llegar a nuestro siguiente destino Opatija (Croacia), ciudad en la que pasamos las dos noches siguientes.