Memorias de los Balcanes (3): Croacia y Montenegro

Continúo rememorando el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, que dejaba la pasada semana desplazándonos de Trogir a Split, ciudad en la que pernoctamos dos noches en el Hotel Bellevue, ubicado en la animada Plaza de la República. Ahora es posible volar desde Bilbao a Split con Vueling (2 h 30 min de vuelo), los martes y domingos hasta mediados de septiembre. El 14 de junio pasamos toda la jornada en Split, la mayor ciudad de Dalmacia, para poder recorrer con tranquilidad su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. En nuestro recorrido contemplamos la Torre Veneciana, la escultura del poeta croata Marko Marulić, los Palacios Milesi y Cipriani-Benedetti, el pie izquierdo de la estatua de bronce de Gregorio de Nin, al que los visitantes frotan el dedo gordo porque dicen que da buena suerte, el campanario de la iglesia de Gospa od Zvonika, el antiguo Ayuntamiento, el Teatro, el mercado de pescado, la iglesia y convento de San Francisco ubicada en el Paseo Marítimo y un puesto de “fritule”, pequeños buñuelos dulces tradicionales croatas.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el emperador Diocleciano mandó construir su palacio entre los siglos III y IV. Hoy es el monumento más importante de Split, por lo que le dedicamos buena parte de nuestra estancia, comenzando la visita en las torres y puertas de la muralla, contemplando también el Museo de la Ciudad y el Peristilo romano, donde se encuentra el mausoleo y la esfinge egipcia de basalto negro. Tras saludar a los soldados romanos, pasamos por la Puerta de Plata y el Templo de Júpiter, para concluir la visita ante la Catedral de San Domnius y su elegante campanario medieval.

El 15 de junio tocó día de viaje, realizando la primera parada para contemplar, cerca de su desembocadura, la fértil vega del río Neretva, de 225 km de longitud, que nace en la vecina Bosnia, por cuyo territorio discurre durante 203 km. Cuando llevábamos recorridos 218 km, aparcamos el coche en el puerto de Orebic, población situada en la península de Pelješac y separada de nuestro siguiente destino, Korcula, por un estrecho que cruzamos en un ferry en tan solo 15 minutos.

Situada en una isla, Korcula es un lugar lleno de encanto. Se trata una típica villa medieval dálmata con torres de defensa, dándonos la bienvenida la Torre Revelin. Caminando por el centro histórico llegamos a la iglesia de Sveti Mihovil (San Miguel) y enseguida al principal monumento, la Catedral de San Marcos, construida por maestros locales desde el siglo XV hasta mediados del siglo XVI. Pasamos luego ante los palacios del Obispo y Gabrieli, edificio del siglo XVI que alberga el Museo de la Ciudad. Las siguientes citas fueron en la iglesia de Sveti Petar (San Pedro) y la Casa de Marco Polo, del que dicen que nació aquí. Las últimas visitas fueron a la Gran Torre del Gobernador y a la Pequeña. Luego cogimos el ferry a Orebic, donde teníamos el coche, teniendo 106 km por delante para llegar a nuestro destino, Dubrovnik.

Las tres siguientes noches las pasamos en Dubrovnik en el Hotel Adria ***, ubicado sobre la bahía de Lapad, dedicando las tardes y el 16 de junio para recorrer esta hermosa ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y que resulta agobiante por las mañanas por la presencia de cruceristas. Dubrovnik está rodeada por una gran muralla que alberga 16 torres, dándonos la bienvenida la Torre Minceta. Pronto llegamos a la Gran Fuente de Onofrio, de estructura poligonal de 16 caras, construida en 1438. En la misma plaza se encuentran la Columna de Orlando y la pequeña iglesia de San Salvador, teniendo a unos pasos la iglesia y monasterio Franciscano.

Seguimos recorriendo el centro histórico de Dubrovnik, la ciudad más monumental e interesante del viaje. deteniéndonos en la iglesia barroca de San Blas, construida a principios del siglo XVIII, visitando luego dos palacios, el Sponza (siglo XVI) y el del Rector, una de las joyas de la ciudad, reconstruido en el siglo XV y posteriormente, tras el terremoto de 1667, en estilo barroco. Nuestro recorrido llegó su final en un hermoso lugar, el Puerto Viejo, iniciando el regreso con escalas en la Catedral de Velika Gospa. Vimos la estatua del poeta barroco croata Ivan Gundulić y concluimos las visitas en la iglesia de San Ignacio, el mejor ejemplo de arquitectura barroca de Dubrovnik.

Una tarde aprovechamos para conocer la fachada costera de Dubrovnik, disfrutando de sus acantilados y de los fuertes y fortalezas construidos sobre ellos: San Lorenzo, Bokar y San Juan. También subimos en el Cable Car (Teleférico) en poco más de 3 minutos al monte Srđ. El precio actual es bastante caro, 30 € ida y vuelta, pero la vista casi aérea sobre la ciudad amurallada merece realmente la pena. Vimos la exposición sobre la Guerra de Independencia de Croacia y, de regreso al hotel, nos detuvimos en la Torre del Reloj, saliendo del recinto amurallado con los últimos rayos de sol por la Puerta de Pila. En la Torre Minceta nos despedimos del centro histórico, para luego disfrutar de una preciosa puesta de sol.

El 17 de junio, como lo teníamos muy cerca, decidimos pasar el día en el vecino Montenegro y, más en concreto, en la ciudad de Kotor, distante tan solo 79 km de nuestro hotel en Dubrovnik, comenzando un recorrido costero a bastante altura, pudiendo parar un momento para contemplar el monumental centro histórico de Dubrovnik. Accedimos a Montenegro por el fiordo de Kotor, deteniéndonos para fotografiar la isla artificial sobre la que se levanta la iglesia de Nuestra Señora de las Rocas (Gospa od Škrpjela), situada frente a la costa del pueblo de Perast. En Montenegro, pese a no pertenecer a la Unión Europea, la moneda oficial es el euro.

Con una población de poco más de 13.000 habitantes, Kotor es una preciosa ciudad amurallada que desde 1979 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La ciudad vieja tiene tres puertas, accediendo a su interior por la Puerta Oeste, llegando a la Plaza de Armas, centro neurálgico del centro histórico, en la que se encuentra la barroca Torre del Reloj, que data del siglo XVII. Visitamos luego cuatro iglesias, la de San Miguel, del siglo XIII, convertida en Lapidarium, la de Santa Ana, joya arquitectónica del siglo XII, la de Santa María, románica del siglo XIII, pero con campanario del XVIII y la de San Lucas, de 1195. Por un momento abandonamos el centro histórico por la Puerta del Río o Puerta Norte para contemplar las murallas, con el Bastión Bembo en primer plano.

Regresamos al centro histórico para visitar otras dos iglesias, la de San Nicolás y la de Santa Clara y dos palacios, Pima y Beskuća. Un poco empachados de tanta cultura, nos acercamos a la Catedral de San Tripun, construida en 1166 pero varias veces reformada. Se echó entonces la hora de comer, cosa que hicimos, muy bien por cierto, en La Pasteria. Salimos del casco viejo por donde entramos, la Puerta Oeste, para, de regreso al coche, contemplar la muralla y el León alado de San Marcos, símbolo de la República de Venecia, situado en ella. Mucha gente va a Croacia por sus maravillosas playas, cuestión que omitimos en nuestro viaje, así que de regreso a Dubrovnik nos detuvimos en la playa de Kupari, 17 km antes de regresar a nuestro hotel, desde donde contemplamos los últimos rayos de sol.

Todavía nos quedaban varios lugares más por visitar, pero de ello espero hablar en una próxima entrega. El viaje continúa.

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