Escapada galaico-portuguesa (2): GUIMARÃES (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en la portuguesa ciudad de Braga, en la que pernoctamos las tres primeras noches. El 14 de junio decidimos pasar la mañana en Guimarães, distante tan solo 26 km de nuestro hotel en Braga. Tuvimos suerte de ir por la mañana temprano, pues así encontramos sitio en un lugar muy céntrico, el aparcamiento del Parque Público Condessa Mumadona, situado a 280 m del Puesto de Turismo. Pronto empezamos a percibir que Guimarães estaba en fiestas.

Sin saberlo coincidimos con la XIV edición de la Festa Afonsina, que se celebró del 11 al 14 de junio en el centro histórico de Guimarães. Esta recreación histórica transforma el centro de la ciudad para recordar los orígenes de Portugal, siendo visible sobre todo por el mercado medieval, que cuenta con puestos de artesanos, comerciantes y tabernas. El primer fin de semana de agosto se celebran las Festas Gualterianas, destacando el domingo la procesión de San Gualter, aunque también hay un cortejo histórico, desfiles de bandas filarmónicas, feria de artesanía y conciertos al aire libre.

El centro histórico de Guimarães, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde el año 2001, así que empezamos a recorrerlo pasando ante la igreja de Nossa Senhora do Carmo y el convento de Santa Clara, construido en el siglo XVI, que alberga desde 1975 el Ayuntamiento y la Biblioteca Municipal. Estamos en una de las calles más hermosas de esta ciudad, la Rúa de Santa María, en la que se encuentra la casa del Arco y, a unos pasos, el Posto de Turismo, que abre de lunes a sábado de 10 a 17:30 y los domingos de 10 a 13:30 h. Allí nos entregaron un plano para recorrer la ciudad.

Pasamos junto a la estatua de D Affonso Henriques y, sin entretenernos mucho, lo primero que hicimos fue dirigirnos al lugar más visitado de Guimarães, el Paço dos Duques de Braganza, construido a principios del siglo XV por Afonso I para sus encuentros con una de sus amantes. Cuenta con 39 chimeneas y durante la dictadura de Salazar fue utilizado como residencia del presidente. En su interior, destacan el magnífico claustro gótico, las vidrieras de la capilla, la Sala de los Banquetes y los Tapices de Pastrana. Abre todos los días de 10 a 18 h, siendo el precio de la entrada combinada (palacio+castillo) de 8 €. Mayores de 65 años: 4 €. Desempleados: Gratis

La siguiente cita la tuvimos casi al lado. Se trata de la pequeña iglesia románica de São Miguel do Castelo, relacionada con el bautismo del rey Afonso Henriques. De acceso gratuito, abre a diario de 10 18 h. Tras un vistazo a su interior nos dirigimos al Castillo de Guimarães, construido originalmente en el siglo X y considerado el lugar de nacimiento Afonso Henriques. Tan solo se puede realizar un recorrido por la parte superior de la muralla, desde donde se tiene una vista casi aérea del Paço dos Duques de Braganza. El horario de apertura es también de 10 18 h todos los días.

Continuamos visitando el centro histórico de Guimarães, dirigiendo nuestros pasos al lugar más concurrido de la cuidad, el Largo da Oliveira, plaza a la que accedimos pasando bajo los arcos de los antiguos Paços do Concello, llamando nuestra atención las mesas corridas de madera para celebrar la Festa Afonsina y el edificio del Restaurante Hool. El edificio más notable es la igreja de Nossa Senhora da Oliveira, cuyos orígenes se remontan al siglo X. Frente a ella se encuentra el monumento Padrão do Salado, construido en 1342. Aprovechamos las mesas de un bar para hacer una “pausa de hidratación”.

Bajo un intenso calor nos desplazamos al Largo da República do Brasil. Desde una especie de ermita adosada a la antigua muralla, tenemos una espectacular vista de la amplia plaza, que tiene como telón de fondo la igreja e oratórios de Nossa Senhora da Consolação e Santos Passos. También contemplamos que en la terraza de un restaurante cercano preparan un txitxiburduntzi de cerdo. Cruzamos un pequeño parque y frente a nosotros tenemos el hermoso edificio del Convento de San Francisco, que tiene enfrente dos grandes estatuas de homenaje a São Gualter y São Francisco.

Anexa al Convento de San Francisco se encuentra la iglesia del mismo nombre, que presume de ser la más bonita de Guimarães, así que no pudimos obviar su visita. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, aunque ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la historia, predominando en la actualidad el estilo barroco. Lo que más me gustó es el retablo de su capilla mayor, rodeada de azulejos y en especial la vista que se tiene de él desde el coro superior. El horario de visita es de martes a sábado de 9:30 a 12 y de 15 a 17 horas. Los domingos abre de 9:30 a 13 horas. El precio para visitar el coro alto y el claustro es de 2 €.

Bordeando el Jardim da Alameda nos dirigimos al Largo do Toural, amplia plaza a la que se asoma la Basílica de San Pedro, de estilo neoclásico, cuyos orígenes se remontan a los siglos XVII-XVIII. Poco antes de llegar vemos el famoso letrero de “Aqui Nasceu Portugal” (Aquí nació Portugal), pues se considera que en Guimarães está el origen de Portugal como reino independiente. Nuestro recorrido ha tocado a su final, iniciando el regreso a donde hemos dejado el coche, pasando por el Largo da Misericordia y la Rua da Rainha, contemplando interesantes edificios como la Casa dos Lobo Machado, la Capela de São Crespim y la Torre dos Almadas.

Veréis que pongo muchos nombres en portugués, porque es como los encontraréis. Concluida la visita a Guimarães recorrimos los 41,6 km que nos separaban de Barcelos, cuna del famoso gallo, donde comimos y pasamos la tarde, pero de ello espero hablar la próxima semana. El viaje continúa con muchísimo calor.

Escapada galaico-portuguesa (1): BRAGA (Portugal)

Realizada del 12 al 18 de junio, la cuarta escapada del año tuvo como destino el Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, pasando tres noches en Braga (Portugal) y otras tres en Verín (Ourense), visitando lugares en los que no habíamos estado desde el año 2004, como las poblaciones portuguesas de Braga, Guimaraes y Barcelos y la capital de Ourense. También conocimos por primera vez Chaves, en Portugal y Verín, en Ourense. Para comenzar esta escapada tuvimos que recorrer, todo por autopistas y autovías, los 692 km que separaban Leioa de Braga. En Portugal, tanto autovías como autopistas son de peaje y el litro de gasolina cuesta 0,40 € más que aquí. Luego, en el norte, la vida es más barata.

Para las tres primeras noches de esta escapada elegimos el Mercure Braga Centro Hotel ****, confortable alojamiento con buen aire acondicionado, cosa que agradecimos pues antes de llegar a él, con 41 grados, paramos en la Oficina de Turismo, sita en la Av da Liberdade 1, donde uno de sus responsables suele venir al BEC a Expovacaciones, pues reciben muchos visitantes vascos, cosa que pudimos comprobar. El hotel se encuentra muy bien situado en la Praceta João XXI, haciendo esquina con la Av da Liberdade, profusamente adornada para las fiestas de San Juan, una de las más importantes de Portugal. En ella se encuentra el Theatro Circo, inaugurado en 1915.

Precisamente en la Avenida da Liberdade comenzó nuestro recorrido por Braga el 13 de junio, que enseguida abandonamos para acercarnos al edificio que más me ha gustado de Braga, situado a tan solo 450 metros del hotel. Se trata de la Casa do Raio, uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil barroca y rococó de Europa. Fue construido entre 1752 y 1755 por André Soares, añadiéndose en el siglo XIX los tradicionales azulejos portugueses. A unos pasos, en la plaza Carlos Amarante se encuentra el enorme cartel de Braga, con la iglesia barroca del siglo XVIII de São Marcos como telón de fondo. En uno de los lados del templo hay una farmacia y en el otro el elegante Hotel Vila Galé, construido sobre el antiguo hospital de San Marcos, de 1508.

Sin salir de la plaza Carlos Amarante y a unos pasos del cartel de Braga se encuentra nuestra siguiente cita. Se trata de la iglesia de Santa Cruz, construida entre los siglos XVII y XVIII, que cuenta con una impresionante fachada barroca, con dos torres-campanario con relojes y curiosas gárgolas. En su interior llama la atención la decoración barroca con tallas doradas, destacando el púlpito y el órgano. Se puede visitar todos los días de 9:30 a 13 y de 15 a 19 h, costando la entrada 1 €.

No tenemos que andar más que un minuto para llegar a la Praça do Artesao, presidida por la estatua de Francisco Sanches, filósofo, médico y matemático. Frente a ella se encuentran adosados dos edificios que no conocíamos, la Igreja Sao Joao do Souto y la Capela e Torre dos Coimbras. Accedimos a esta pequeña capilla que es una pequeña joya de estilo gótico manuelino, reconstruida en 1525. La entrada cuesta 3 € (mayores de 65 años: 1,50 €). Nuestra ruta continuó por la Rua de Sao Joao, pasando por notables edificios, como la Casa do Passadiço, la Casa Centenaria y la Junta de Freguesia Sao Joao do Souto.

Tuvimos que andar un poco más, 300 metros, para llegar a nuestro siguiente destino, la Sé Catedral de Santa Maria de Braga, la más antigua de Portugal, cuya construcción comenzó en el siglo XI, rivalizando en la Edad Media en importancia con la de Santiago de Compostela. Mezcla varios estilos arquitectónicos como el románico, el gótico, el manuelino y el barroco, destacan sus dos torres y las capillas de su interior. Se puede visitar todos los días de 09:30 a 12:30 y de 14:30 a 17:30 h (18:30 en verano), costando la entrada combinada (Tesoro+Catedral+Capillas) 5 €. Como solo sacamos para la Catedral, pagamos 2 €.

La siguiente visita, que tenía apuntada en rojo, estaba 300 metros más adelante. Se trató del Museu dos Biscainhos, ubicado en un antiguo palacio señorial del siglo XVIII que perteneció a la nobleza portuguesa. En su interior destacan Salón Noble, la Escadaria (escalinata) Monumental, la Sala dos Azulejos, la Sala de Música y la Sala de Jantar, que guardan una notable colección de arte de los siglos XVII y XVIII. La visita concluye en su bonito jardín barroco, uno de los mejor conservados de Portugal. Cuando sacamos la entrada, nos comentaron que el nombre Biscainhos se debe a los canteros vizcaínos que construyeron la Catedral. Se puede visitar de martes a domingo de 10 a 12:15 y de 14 a 17:30 h, previo pago de 2 € (mayores 65 años: 1 €).

Concluida la visita iniciamos un paseo de algo más de 600 metros, contemplando en la ruta la Iglesia do Pópulo y el Silo da Memoria, que conmemora la revolución de abril de 1974, la Cámara Municipal, la escultura O Casal de Moisés, la igreja dos Terceiros, barroca de 1690 y el edificio del Banco de Portugal. Nuestro destino fue la Praça da República, profusamente engalanada y centro neurálgico de la ciudad, que se caracteriza por los soportales del siglo XVIII. Ha ganado mucho espacio peatonal al cubrir la Avenida da Liberdade, que me recuerda a lo hecho en Leioa con La Avanzada. A esta plaza se asoma la Basílica de los Congregados. Con esta visita concluimos la jornada matutina, pues había ya treintaymuchos grados, optando por regresar al hotel, distante unos 700 metros, para comer y descansar un rato.

Tras descansar un rato, pasadas las 4 de la tarde nos pusimos de nuevo en marcha, pero esta vez en coche, pues nos separaban 4,5 km de nuestro destino, el Elevador do Bom Jesús, que presume de ser el funicular más antiguo de la península y el más famoso de Portugal que, tras un recorrido de 275 metros y el pago de 4 € ida y vuelta, nos situó en el Santuario del Bom Jesus do Monte, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, evitando las casi 600 escaleras que hay que subir para llegar a él. Cuando llegamos se celebraba una boda. En su interior destaca el altar mayor. Abre a diario de 8 a 20 h, siendo el acceso gratuito.

De nuevo en la base de la montaña, cogimos el coche y nos dirigimos al Santuario de Nuestra Señora de Sameiro, distante 4,4 km y situado a 566 metros de altitud. Construido en el siglo XIX en estilo neoclásico, es el segundo centro de devoción mariana más importante de Portugal, después de Fátima, destacando su gran cúpula blanca. Se encuentra en una zona bastante plana, con magníficas vistas sobre Braga, amplios aparcamientos y zonas de pic nic, por lo que es muy frecuentado por la población local dado que la temperatura es mucho más agradable que en Braga. Abre a diario de 7:30 a 17:30 h, siendo de acceso gratuito.

Por delante tuvimos 10 km para regresar al hotel, dando por concluida la segunda jornada de este viaje. La escapada continúa, pero de ello espero hablar la próxima semana. Destino: Guimaraes.