Escapada galaico-portuguesa (y 6): OURENSE

Concluyo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en Chaves (Portugal). El 17 de junio nos desplazamos 70 km para visitar la capital de Ourense, algo que no resultó fácil, pues tuvimos serios problemas para acceder al centro, primero porque no pudimos llegar al Parking Plaza Alameda, por la celebración de un mercadillo y luego por estar cortada la calle que nos llevaba al Parking O Progreso, por estar allí el escenario de las fiestas, que se celebraron del 17 al 21 de junio. Finalmente pudimos llegar a él cruzando el río Miño por el elegante ponte do Milenio y volviendo posteriormente al casco urbano. Dejamos el coche a solo 300 metros del puente Mayor de Orense (puente Romano), que data del siglo I dC, aunque fue reconstruido en los siglos XIII y XVII. De camino pasamos junto a la estatua de Concepción Arenal y el mercado medieval, junto al que se encuentra la Oficina de Turismo.

Iniciamos nuestro recorrido por Ourense volviendo a la Plaza Concepción Arenal, donde tomamos, en subida, la Rúa Concello, deteniéndonos, tras caminar 500 metros, junto a la Subdelegación del Gobierno para contemplar la estatua Homenaje al Rally de Orense, en la que aparecen el piloto de rallyes Estanislao Reverter y Antonio Coleman junto a su famoso coche, el Alpinche. Casi al lado tenemos el Parque San Lázaro, aunque tomamos a mano derecha la peatonal Rúa do Paseo, donde fotografío dos esculturas, Maternidad, de Acisclo Manzano y A leiteira (La lechera), de Ramón Conde. En la Rúa Lamas Carvajal se encuentra O Mouchiño, de Xaime Quessada, escultura situada frente a los Xardins Padre Jerónimo Feijóo (Monje benedictino, 1676-1764). Cuando llevamos recorrido 1 km, la iglesia de Santa Eufemia, a la que luego volvimos, nos da la bienvenida al casco antiguo.

Bordeamos la Catedral, que visitamos más tarde, para caminar por una fuerte subida que nos llevó tras recorrer 700 metros al Archivo Histórico Provincial, junto al que se encuentra nuestro siguiente destino, el Claustro de San Francisco, que presume de ser el más completo de Galicia. Perteneciente a un antiguo convento franciscano, este claustro del siglo XIV, de estilo románico-gótico, se encuentra en un buen estado de conservación. Cuenta con 63 arcos de piedra apoyados en columnas dobles y decorados con motivos vegetales, animales y humanos. Aprovechamos para conversar con el encargado, que nos ilustra muy bien sobre varias cosas de la ciudad.

Nuestro siguiente destino es el monumento más notable de Ourense, la Catedral de San Martiño, construida entre los siglos XII y XIII con estructura románica de transición. Cuenta con dos puertas, la Norte y la Sur. De su aspecto exterior destaca el extraordinario cimborrio del siglo XV. Aunque fue lo últimos que visitamos y no es visible desde el exterior, en su interior destaca el policromado Pórtico del Paraíso, recreación a escala menor del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, en el que aparecen profetas del Antiguo Testamento y nueve de los doce Apóstoles, además de una estatua sedente de Santiago Apóstol del siglo XIII.

En el interior de la Catedral destaca también el Altar Mayor, que cuenta con un magnífico retablo gótico, obra de Cornelis de Holanda, construido entre 1516 y 1520. Recorrimos también el Deambulatorio, de principios del siglo XVII y rodeado de capillas. Contemplamos también el interior del cimborrio, los retablos de San Juan y de la Virgen de las Nieves, además del sepulcro del obispo de Orense don Vasco Pérez Mariño. También visitamos el Museo Catedralicio, que guarda diferentes obras de arte.

Otra joya de la Catedral de Ourense es la capilla del Santo Cristo, que acoge a la escultura más famosa y venerada de la Catedral, de cuya existencia se tiene constancia desde el siglo XIV. Completamos la visita al templo contemplando las rejas del presbiterio y del coro, de la segunda mitad del siglo XVI, los retablos de la Asunción y de la Conversión de San Pablo, además de varios sepulcros, como el del Obispo Don Pedro Yáñez de Novoa. La Catedral abre de lunes a miércoles de 10 a 15 y 16 a 19 h de jueves a sábado de 10 a 19 h y los domingos de 13:30 a 19 h. La entrada cuesta 8 € (+ de 65 años: 7,50 €).

Volvemos al inicio del casco antiguo, pues habíamos dejado pendiente de visitar la iglesia de Santa Eufemia, situada a unos pasos de la Catedral, que cuenta con una fachada de estilo barroco gallego, obra de Fray Plácido Iglesias, construida en 1653 como parte de un colegio jesuita. Lo más notable de su interior es el altar mayor, con el retablo del Santo Cristo de la Esperanza. Siguiendo los consejos del encargado del claustro de San Francisco visitamos a continuación el casi aledaño Liceo de Ourense, también llamado Pazo de Oca-Valladares, Uno de los espacios góticos-renacentistas más importantes de Galicia, que data de mediados del s. XVI.

Nuestro recorrido está tocando a su final. Una vez visitado lo más importante, nos acercamos a la porticada Praza Maior, situada a unos pasos, anteriormente llamada Plaza del Campo, a la que se asoma la Casa Consistorial. Muy cerca, tras superar unas escaleras se encuentra Santa María Nai, la iglesia de Santa María Madre, de fachada barroca. Tenemos que caminar 170 metros bajo un sol de justicia y 37 grados para llegar a la praza Bispo Cesáreo, donde se encuentra la estatua del titular y las letras de Ourense. Enfrente, en el Parque Alameda vemos la escultura dedicada a Florentino L Cuevillas

Pasamos frente a la antigua Plaza de Abastos y caminamos otros 160 metros para llegar al Jardín de As Burgas, donde se encuentran las termas más emblemáticas de Ourense. De origen romano, cuentan con una preciosa fuente de estilo neoclásico de la que brota agua a 60 grados. Aquí decidimos dar por concluida la visita a Ourense, pues estamos agotados, aunque todavía tenemos que caminar 300 metros para llegar al Milongas Parrillada galaico argentina, con dueños de una ciudad que conocemos, Mendoza y situado en Rúa do Progreso, 63, donde nos obsequiamos con sendas raciones de pimientos de Padrón, pulpo y churrasco. Un lugar recomendable con buena relación calidad-precio.

El coche lo teníamos a solo 550 m cuesta abajo, en el Parking O Progreso. Regresamos al Parador de Verín y al día siguiente, 19 de junio, recorrimos los 553 km que nos separaban de Leioa, dando por concluida esta escapada.

Escapada galaico-portuguesa (5): CHAVES (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba hace dos semanas en Verín (Ourense). El 16 de junio volvimos a Portugal y más concreto a la ciudad de Chaves, distante tan solo 34 km del Parador de Verín. Ambas ciudades promocionan conjuntamente su oferta turística. Dejamos el coche a unos pasos del Posto de Turismo de Chaves sito en la Praça de Camões. Al lado tenemos el Castelo de Chaves, que conserva un tramo de la muralla y la Torre del Homenaje, del siglo XIII, que alberga el Museo Militar. Presidiendo la Praça de Camões se encuentra la Cámara Municipal, hermoso edificio de estilo neoclásico de mediados del siglo XIX. Frente a él está la estatua dedicada a Dom Afonso, conde de Barcelos y primer duque de Bragança.

Buena parte de la Praça de Camões está ocupada por el Pazo de los Duques de Bragança, edificado entre 1410 y 1446 por orden de Dom Afonso, primer duque de Bragança e hijo ilegítimo del rey D. João I. En la actualidad alberga la oficina de turismo de Chaves y el Museo de la Región Flaviense, con piezas que van del siglo III aC a la época romana. Cuando lo visitamos se realizaba la exposición “Sepulcrum. Memoria aeterna”. Abre de martes a domingo de 10 a 13 y de 14:30 a 18:30 h.

En el mismo lateral de la plaza tenemos la Igreja da Misericordia, pequeña iglesia barroca del siglo XVIII, en cuyo interior destacan sus azulejos, pero se encontraba cerrada. Anexo a ella se encuentra la Santa Casa de Misericordia. Cerrando la plaza, en el lado opuesto al Ayuntamiento, pudimos visitar la Igreja matriz de Santa María Mayor, la iglesia más antigua de la ciudad, pues sus orígenes se remontan al siglo XII, aunque ha sufrido muchas reformas posteriores, conservando su torre medieval.

El acceso a la Igreja matriz de Santa María Mayor se realiza desde la Praça da República, en la que se encuentra el Pelourinho, erigido en el reinado de Dom Manuel en 1515 como símbolo de autonomía judicial. Al lado tenemos la Rua Direita, profusamente decorada, aunque nuestros pasos se dirigieron a la Praça General Silveira, donde se encuentran las letras enormes con el nombre de la ciudad, que tienen como telón de fondo la Biblioteca Municipal y en un lateral la Escola Secundária Fernão de Magalhães.

Caminando tan solo unos pasos llegamos al Forte de São Francisco, que se construyó en la época de las Guerras de Restauración. Pongo los nombres en portugués porque es como los vais a encontrar. Antes de entrar en el recinto amurallado me saco una foto en el Memorial al General Silveira. El fuerte fue en sus inicios un convento franciscano, conservando la igreja de Nossa Senhora do Rosário. En la actualidad ha sido convertido en el Forte de São Francisco Hotel Chaves ****.

Descendemos a la parte baja de la ciudad para visitar lo que para nosotros ha sido la grata sorpresa de esta ciudad, pues desconocíamos su existencia. Se tata de las termas romanas de Chaves, Aquae Flaviae, convertidas en un espectacular museo. El complejo lo forman un Balneario Higiénico, las Termas Medicinales y un Ninfeo. El complejo termal data del siglo I dC, aunque pasó por un proceso de remodelación en el siglo III, entrando en decadencia a partir del siglo IV, debido a un potente terremoto.

Muy cerca tenemos el río Támega, el mismo que contemplamos en Verín, que cruzamos por el Ponte de Trajano, uno de los puentes romanos mejor conservados de la época, construido durante los siglos I y II. Lo que más llama la atención son sus dos columnas conmemorativas. Al otro lado del río tenemos la Igreja de Sao Joao de Deus, construida durante el reinado de Dom João V, en el siglo XVIII. Al fondo contemplamos el Puente Atirantado, por el que luego regresamos al centro urbano.

Nuestro recorrido está llegando a su final. Cruzamos el Puente Atirantado que nos da acceso a una zona arbolada, desde la que contemplamos una curiosidad, las Poldras, casi 90 piedras estratégicamente colocadas que permiten cruzar el río cuando no va muy lleno. Al lado tenemos el notable Complexo Termal Aquae Salutem, a cuya entrada está el busto dedicado al médico Mario Gonçalves Carneiro. De acceso libre tenemos la Fonte do Povo, en la que el agua se puede beber con cuidado, dejándola enfriar un poco, ya que sale a unos 73º.

Concluidas las visitas tuvimos que subir a la zona en la que se encuentra el Castillo, donde dejamos aparcado el coche, con el que regresamos al Parador de Verín. La escapada continúa, pero de ello espero hablar en una próxima entrega. Próximo destino: Ourense.