BURGOS (y 2): La Catedral y las Huelgas

Concluyo el relato de la sexta escapada del año, que realizamos los días 3 y 4 de agosto a Burgos. La mañana del día 4 la iniciamos visitando el principal monumento de la ciudad, que está justo enfrente de nuestro hotel. Se trata de la Catedral de Santa María, que desde 1984 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, siendo la única catedral española que tiene esta distinción de forma independiente. La casualidad hizo que la pudiéramos visitar de forma gratuita, cosa que sucede todos los martes de 9:30 a 11:15 h. Abre a diario de 9:30 a 18.30 h, costando la entrada 11 €, uno menos para los mayores de 65 años. Antes de acceder al interior de la Catedral por la Portada del Sarmental, construida entre 1230 y 1240, contemplamos la fuente de Santa María y el monumento al peregrino. Sin pagar entrada se puede contemplar también uno de sus elementos más característicos, el Papamoscas, autómata del siglo XVIII que cada hora mueve su brazo derecho para accionar el badajo de una campana.

La construcción de la Catedral de Santa María de Burgos comenzó en el año 1221 siguiendo patrones góticos franceses, aunque tuvo muchas modificaciones entre los siglos XV y XVI. Su interior parece un notable museo. Comenzamos la visita contemplando el retablo de la Capilla de las Reliquias y a San Juan de Sahagún en el retablo rococó de su capilla. Llegamos a una de las joyas, el retablo gótico hispano-flamenco de Gil de Siloé para la Capilla de Santa Ana, para continuar ante el sepulcro del arzobispo Manuel de Castro Alonso, situado en la nave de la Epístola.

Continuamos la visita en otro de sus puntos fuertes, la Escalera Dorada, obra maestra del Renacimiento español diseñada por Diego de Siloé entre 1519 y 1522. En nuestra ruta aparecen tres sepulcros, el del canónigo Jacobo de Bilbao situado en la Capilla de la Presentación, el de Alfonso Díaz Lerma y el renacentista del obispo Luis de Acuña y Osorio, ubicado en la Capilla de Santa Ana, obra de Diego de Siloé. Llegamos a otra joya, el retablo mayor de la Catedral, ora maestra del Renacimiento español en estilo manierista. Bajo el cimborrio encontramos en el suelo la lápida de la tumba de El Cid Campeador y su esposa Doña Jimena, que antes estuvieron enterrados en el Monasterio de San Pedro de Cardeña. Contemplamos la escultura gótica de San Rafael Arcángel dentro de un nicho ricamente decorado en la capilla de la Inmaculada y Santa Ana y nos detenemos ante otros dos sepulcros, el de Alonso Díez de Lerma, ubicado en la Capilla de la Presentación y el del Arcediano Pedro Fernández de Villegas.

En la primera fila os muestro el impresionante retablo de la capilla de la Natividad de la Virgen María y el sepulcro de Lope de Fontecha, ubicado en la Capilla de San Gregorio. En la segunda, la cúpula y la bóveda decorada con policromía y dorados barrocos de la Sacristía Mayor y detalles del trasaltar, como la Ascensión de Jesucristo, del siglo XVI y el relieve de la Crucifixión, obra maestra del escultor Felipe Bigarny, entre 1499 y 1502. Finalmente el retablo mayor de la Capilla del Condestable, obra de los artistas Diego de Siloé y Felipe Bigarny en el siglo XVI. En la tercera fila aparece la figura yacente del obispo Pedro Rodríguez de Quexada, me fotografío ante el sepulcro de los Condestables de Castilla, realizado por el escultor Felipe de Bigarny y el óleo de Santa María Magdalena, de Leonardo da Vinci (siglo XVI).

Participamos en una proyección de realidad virtual y pasamos al claustro alto para visitar el museo, viendo en primer lugar la carroza de plata del Corpus Christi, el retablo de la capilla de San Jerónimo y dos sepulcros, el de Pedro Fernández de Sepúlveda y el de Pedro Martínez de Ayllón. En la parte inferior os muestro la capilla del Corpus Christi, las imágenes del Santo Cristo de Burgos y de Santiago Peregrino y la capilla de Santa Catalina, con su bóveda estrellada de crucería gótica.

Concluimos la visita a la Catedral de Santa María de Burgos recorriendo el museo situado en el claustro bajo, donde llama nuestra atención el relieve de bronce que representa al Niño Jesús, parte de las puertas diseñadas por el artista Antonio López García, el óleo sobre tabla Pentecostés, realizado hacia 1556 por el pintor renacentista flamenco Pedro de Campaña y la escultura barroca de Santiago Matamoros a caballo, ubicada en el retablo de la Capilla de Santiago y San Juan Bautista. Para acabar contemplamos el Cofre de El Cid y un par de tapices, entre los que destaca “El retorno del hijo pródigo”, valioso tapiz flamenco de principios del siglo XVI.

Dejamos también para la mañana del día 4 la visita a otro notable monumento, el Real Monasterio de las Huelgas, situado a 2,3 km de la Catedral, que abre de martes a sábado de 10 a 14 y de 16 a 18:30 h y domingos y festivos de 10:30 a 15 h, siendo el precio de la entrada 9 € El monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, fue fundado en 1187 por el rey Alfonso VIII de Castilla y su esposa Leonor de Plantagenet. Se accede a él por un hermoso patio que cuenta con un crucero, una fuente y la Torre de Alfonso XI.

La visita es guiada comienza en el Atrio de los Caballeros, donde encontramos un monumental sarcófago tardorrománico del siglo XII, accediendo a continuación al transepto que cuenta con cinco capillas. Llaman nuestra atención la pintura mural de la Batalla de las Navas de Tolosa y el púlpito giratorio. Pronto llegamos a uno de los puntos fuertes de este recorrido, la capilla mayor, rodeada por el coro y el órgano, que cuenta con un retablo colocado en ella en el siglo XVII, en cuyo centro destaca una talla de la Asunción. También me agradó el retablo de la nave de San Juan.

Os sigo mostrando imágenes de la visita a este monumental monasterio. En la fila superior, los sepulcros del infante Don Fernando de la Cerda y de la infanta Doña Berenguela. Además, el pendón de las Navas de Tolosa. En la segunda fila, el retablo del coro y los sepulcros de los fundadores, Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet. En la parte inferior tenemos el claustro gótico de San Fernando, que data del primer cuarto del siglo XIII y otra de las joyas, la Sala Capitular, en la que se exhiben varias piezas de valor histórico y artístico. Vemos también un retablo barroco y el retablo mayor de la iglesia.

Concluyo la presentación de imágenes de nuestra visita al Real Monasterio de las Huelgas, presentando en la parte superior el sepulcro de madera policromada de Alfonso de la Cerda “el Desheredado” (1270-1333), el tríptico flamenco de la Pasión y las imágenes de la Virgen de las Huelgas y de Santiago. En la parte inferior tenemos las Claustrillas, pequeño claustro que perteneció al monasterio fundado en 1187. Finalmente tenemos la capilla de Santiago, ubicada fuera de las construcciones monásticas y el museo de telas medievales.

De esta forma concluyeron las monumentales visitas a la ciudad de Burgos. Comimos en un restaurante situado enfrente del monasterio, para a continuación emprender el viaje de regreso a Leioa, distante 177 km. Próximo destino: León, pero de ello espero hablar dentro de dos semanas.

BURGOS (1): Monasterio, cartuja e iglesias

La sexta escapada del año la realizamos los días 3 y 4 de agosto a un destino bastante cercano, Burgos, una preciosa ciudad que hacía años que no visitaba. Para pasar la única noche de esta escapada elegimos el Hotel Crisol Mesón del Cid ***, situado en la calle Fernán González, 64, en plena zona peatonal, por lo que conviene reservar el garaje que tienen a unos pasos del hotel. En pleno mes de agosto y la víspera del final de etapa de la Vuelta a Burgos, el hotel no resultó barato, pero desde la habitación veía la Catedral. Fue un capricho.

En esta escapada quedamos con nuestros amigos de Rivas Vaciamadrid y lo hicimos a 10 km de Burgos y 174 de Leioa, en el Monasterio de San Pedro de Cardeña, pues a las 12:15 h tenía lugar la última visita guiada de la mañana, en teoría al precio de 2,50 €, aunque el monje nos pidió la voluntad. No conocía este monasterio, pero su visita merece realmente la pena. La iglesia conventual data del siglo XVI y, anexa a ella, está la Capilla del Cid que cuenta con un retablo barroco realizado por Fray Pedro Martínez en 1738. En el centro están los sarcófagos del Cid y de su esposa Doña Jimena. Destacan también la capilla absidial del Evangelio y el claustro de los Mártires.

Concluida la visita, sin tiempo que perder para que no nos cerraran, nos desplazamos 8 km hasta la Cartuja de Miraflores, situada a unos 3 km de Burgos, que abre de 10:15 a 15 y de 16 a 18 h, costando la entrada 5 €. Joya del arte gótico, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO asociado a los Caminos de Santiago de Compostela. En su interior destaca la iglesia y, sobre todo, el retablo mayor y el sepulcro de Juan II e Isabel de Portugal. El retablo, realizado entre 1496 y 1499, fue tallado en madera por Gil de Siloé y policromado y dorado por Diego de la Cruz, con oro que procedía de los primeros envíos desde América. Mención especial merece el sepulcro del infante Alfonso de Castilla, hermano de Isabel la Católica. Tras la visita nos desplazamos al cercano restaurante La Fragua de Fuente Prior, donde comimos, muy bien por cierto y a buen precio, sendas raciones de morcilla de Burgos, chorizo a la sidra y unas ricas croquetas.

Después del mencionado picoteo nos dirigimos al Hotel para dejar el equipaje en la habitación y descansar un poco, pues a las 16:30 h tenía previsto iniciar la Ruta de los Mercaderes, en la que se visitan tres iglesias al precio de 7 €. La primera la tenemos al lado del hotel. Se trata de San Nicolás de Bari, que abre de 11:30 a 19 h. En el tímpano de la portada principal se encuentra una imagen de San Nicolás, flanqueada por las de San Sebastián y San Vitores. El elemento más relevante de la iglesia es su monumental retablo mayor, de comienzos del siglo XVI, junto al que se encuentran los sepulcros de Gonzalo y Alfonso Polanco, “patrocinadores” de esta obra. También pudimos ver otros sepulcros y un sencillo Museo de Tapices.

A tan solo 180 metros tuvimos la segunda cita. Se trata de la iglesia de San Esteban, en la que destaca la portada principal, con el tímpano dedicado a Cristo y al martirio del santo titular, de los siglos XIII-XIV. Destaca también el rosetón, que conserva restaurado parte de los vitrales del siglo XVI. obra de Sebastián de Vallejo y Lázaro de Aranda. En el interior guarda importantes muestras de arte funerario medieval y renacentista, destacando los enterramientos de influyentes familias de mercaderes y nobleza local, como los sepulcros de la familia Arlanzón y el de Urraca López de Haro, junto al que me fotografío.

La iglesia de San Esteban abre de 10 a 14 y de 17 a 20 h y es también escenario del Museo del Retablo, guardando 30 de estos importantes mobiliarios litúrgicos, de los que os muestro unos cuantos, comenzando con el retablo de San José, del siglo XVIII, procedente de Cortiguera y el retablo mayor de San Esteban, realizado entre los siglos XVIII y XIX. También los de San Millán de la Cogolla, San Lorenzo (s XVI), del Salvador (s XVI), Santa Ana (s XVIII), Virgen con el Niño (s XIII), San Martín (s XVI) y San Joaquín y Santa Ana, además del cuadro Última Cena (s XV).

Para no empacharos de iglesias, hago una pausa para mostraros lo que he visto en la calle en nuestra ruta entre los tres templos, comenzando con la plaza Santa María, situada junto a la Catedral, el monumento en recuerdo del Año Jacobeo 2021, la calle Pozo Seco, un pequeño descanso frente a San Esteban, la fuente y el arco de San Esteban, el arco de San Gil y dos murales, el “Mímesis, seres y lugares”, que vimos al principio y el de “La Conquista de Burgos” en la calle Alvar Fañez.

Tras caminar casi 400 metros pasando junto a los arcos anteriormente citados, finalmente llegamos a la tercera iglesia, la de de San Gil Abad, motivo de nuestra prisa pues abre de 11:30 a 19 h, cerrándose el acceso media hora antes. Este templo gótico, tal como lo contemplamos, data de finales del siglo XIV y forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, asociado a los Caminos de Santiago. Su interior es como un museo, pero quiero reseñar cuatro temas principales, el Altar Mayor que tiene baldaquino y retablo barrocos del siglo XVII, la Capilla del Santísimo Cristo de las Santas Gotas, la Capilla de los Reyes Magos, con su notable retablo, probable obra de Gil de Siloé y a su pie los sepulcros de Fernando Castro de la Hoz y Juana García de Castro y, finalmente, la Capilla de la Natividad, considerada la joya de la corona, capilla funeraria de Juan de Castro e Inés de Lerma, que cuenta con un. magnífico retablo dedicado a la Natividad de María, atribuido a Felipe de Vigarny.

Concluidas las visitas deambulamos por el centro de Burgos, contemplando en primer lugar dos grupos escultóricos, los niños (danzantes) y sus maestros (tetines), que forman parte de la tradición burgalesa y “Mujer con paraguas”. Pasamos luego ante el edificio civil más notable de Burgos, la Casa del Cordón o Palacio de los Condestables, originario del siglo XV. Enseguida llegamos al Teatro Principal, junto al que se encuentra uno de los emblemas de la ciudad, el Monumento al Cid Campeador, situado cerca del puente de San Pablo, sobre el río Arlanzón. Hemos llegado al Espolón, el paseo arbolado y ajardinado más céntrico y popular. Nos fotografiamos con “La Castañera” y nos tomamos un vino a unos pasos del Arco de Santa María, otro de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Originario del siglo XI, su aspecto actual se debe a la reforma que tuvo lugar en la primera mitad del siglo XVI.

Comenzó luego la parte más complicada de esta escapada, encontrar un restaurante para cenar, misión casi imposible pues, a pesar de ser lunes, todos los bares estaban abarrotados. Pasamos por la Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, fotografío “Al Herrero” y caminamos por la calle San Lorenzo con rumbo a la calle Avellanos en busca de La Boca del Lobo, restaurante que nos habían recomendado pero que tenía una hora de espera, así que al final optamos por picar algo, gracias a que se libró una mesa, en una terraza de la plaza Huerto del Rey, cerca de la Fuente de la Flora. Estamos a tan solo 400 metros del hotel, iniciando el regreso fotografiando al “Cid hincado de hinojos”, obra de Óscar Martín, para finalmente deleitarnos contemplando iluminada la majestuosa fachada de la Catedral de Santa María.

Hemos dejado para el día siguiente dos importantes vistas, la Catedral de Santa María y el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, de las que espero hablar en una próxima entrega.

Escapada galaico-portuguesa (y 6): OURENSE

Concluyo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba la pasada semana en Chaves (Portugal). El 17 de junio nos desplazamos 70 km para visitar la capital de Ourense, algo que no resultó fácil, pues tuvimos serios problemas para acceder al centro, primero porque no pudimos llegar al Parking Plaza Alameda, por la celebración de un mercadillo y luego por estar cortada la calle que nos llevaba al Parking O Progreso, por estar allí el escenario de las fiestas, que se celebraron del 17 al 21 de junio. Finalmente pudimos llegar a él cruzando el río Miño por el elegante ponte do Milenio y volviendo posteriormente al casco urbano. Dejamos el coche a solo 300 metros del puente Mayor de Orense (puente Romano), que data del siglo I dC, aunque fue reconstruido en los siglos XIII y XVII. De camino pasamos junto a la estatua de Concepción Arenal y el mercado medieval, junto al que se encuentra la Oficina de Turismo.

Iniciamos nuestro recorrido por Ourense volviendo a la Plaza Concepción Arenal, donde tomamos, en subida, la Rúa Concello, deteniéndonos, tras caminar 500 metros, junto a la Subdelegación del Gobierno para contemplar la estatua Homenaje al Rally de Orense, en la que aparecen el piloto de rallyes Estanislao Reverter y Antonio Coleman junto a su famoso coche, el Alpinche. Casi al lado tenemos el Parque San Lázaro, aunque tomamos a mano derecha la peatonal Rúa do Paseo, donde fotografío dos esculturas, Maternidad, de Acisclo Manzano y A leiteira (La lechera), de Ramón Conde. En la Rúa Lamas Carvajal se encuentra O Mouchiño, de Xaime Quessada, escultura situada frente a los Xardins Padre Jerónimo Feijóo (Monje benedictino, 1676-1764). Cuando llevamos recorrido 1 km, la iglesia de Santa Eufemia, a la que luego volvimos, nos da la bienvenida al casco antiguo.

Bordeamos la Catedral, que visitamos más tarde, para caminar por una fuerte subida que nos llevó tras recorrer 700 metros al Archivo Histórico Provincial, junto al que se encuentra nuestro siguiente destino, el Claustro de San Francisco, que presume de ser el más completo de Galicia. Perteneciente a un antiguo convento franciscano, este claustro del siglo XIV, de estilo románico-gótico, se encuentra en un buen estado de conservación. Cuenta con 63 arcos de piedra apoyados en columnas dobles y decorados con motivos vegetales, animales y humanos. Aprovechamos para conversar con el encargado, que nos ilustra muy bien sobre varias cosas de la ciudad.

Nuestro siguiente destino es el monumento más notable de Ourense, la Catedral de San Martiño, construida entre los siglos XII y XIII con estructura románica de transición. Cuenta con dos puertas, la Norte y la Sur. De su aspecto exterior destaca el extraordinario cimborrio del siglo XV. Aunque fue lo últimos que visitamos y no es visible desde el exterior, en su interior destaca el policromado Pórtico del Paraíso, recreación a escala menor del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, en el que aparecen profetas del Antiguo Testamento y nueve de los doce Apóstoles, además de una estatua sedente de Santiago Apóstol del siglo XIII.

En el interior de la Catedral destaca también el Altar Mayor, que cuenta con un magnífico retablo gótico, obra de Cornelis de Holanda, construido entre 1516 y 1520. Recorrimos también el Deambulatorio, de principios del siglo XVII y rodeado de capillas. Contemplamos también el interior del cimborrio, los retablos de San Juan y de la Virgen de las Nieves, además del sepulcro del obispo de Orense don Vasco Pérez Mariño. También visitamos el Museo Catedralicio, que guarda diferentes obras de arte.

Otra joya de la Catedral de Ourense es la capilla del Santo Cristo, que acoge a la escultura más famosa y venerada de la Catedral, de cuya existencia se tiene constancia desde el siglo XIV. Completamos la visita al templo contemplando las rejas del presbiterio y del coro, de la segunda mitad del siglo XVI, los retablos de la Asunción y de la Conversión de San Pablo, además de varios sepulcros, como el del Obispo Don Pedro Yáñez de Novoa. La Catedral abre de lunes a miércoles de 10 a 15 y 16 a 19 h de jueves a sábado de 10 a 19 h y los domingos de 13:30 a 19 h. La entrada cuesta 8 € (+ de 65 años: 7,50 €).

Volvemos al inicio del casco antiguo, pues habíamos dejado pendiente de visitar la iglesia de Santa Eufemia, situada a unos pasos de la Catedral, que cuenta con una fachada de estilo barroco gallego, obra de Fray Plácido Iglesias, construida en 1653 como parte de un colegio jesuita. Lo más notable de su interior es el altar mayor, con el retablo del Santo Cristo de la Esperanza. Siguiendo los consejos del encargado del claustro de San Francisco visitamos a continuación el casi aledaño Liceo de Ourense, también llamado Pazo de Oca-Valladares, Uno de los espacios góticos-renacentistas más importantes de Galicia, que data de mediados del s. XVI.

Nuestro recorrido está tocando a su final. Una vez visitado lo más importante, nos acercamos a la porticada Praza Maior, situada a unos pasos, anteriormente llamada Plaza del Campo, a la que se asoma la Casa Consistorial. Muy cerca, tras superar unas escaleras se encuentra Santa María Nai, la iglesia de Santa María Madre, de fachada barroca. Tenemos que caminar 170 metros bajo un sol de justicia y 37 grados para llegar a la praza Bispo Cesáreo, donde se encuentra la estatua del titular y las letras de Ourense. Enfrente, en el Parque Alameda vemos la escultura dedicada a Florentino L Cuevillas

Pasamos frente a la antigua Plaza de Abastos y caminamos otros 160 metros para llegar al Jardín de As Burgas, donde se encuentran las termas más emblemáticas de Ourense. De origen romano, cuentan con una preciosa fuente de estilo neoclásico de la que brota agua a 60 grados. Aquí decidimos dar por concluida la visita a Ourense, pues estamos agotados, aunque todavía tenemos que caminar 300 metros para llegar al Milongas Parrillada galaico argentina, con dueños de una ciudad que conocemos, Mendoza y situado en Rúa do Progreso, 63, donde nos obsequiamos con sendas raciones de pimientos de Padrón, pulpo y churrasco. Un lugar recomendable con buena relación calidad-precio.

El coche lo teníamos a solo 550 m cuesta abajo, en el Parking O Progreso. Regresamos al Parador de Verín y al día siguiente, 19 de junio, recorrimos los 553 km que nos separaban de Leioa, dando por concluida esta escapada.

Escapada galaico-portuguesa (5): CHAVES (Portugal)

Continúo el relato de la cuarta escapada del año, realizada del 12 al 18 de junio que, con destino al Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, dejaba hace dos semanas en Verín (Ourense). El 16 de junio volvimos a Portugal y más concreto a la ciudad de Chaves, distante tan solo 34 km del Parador de Verín. Ambas ciudades promocionan conjuntamente su oferta turística. Dejamos el coche a unos pasos del Posto de Turismo de Chaves sito en la Praça de Camões. Al lado tenemos el Castelo de Chaves, que conserva un tramo de la muralla y la Torre del Homenaje, del siglo XIII, que alberga el Museo Militar. Presidiendo la Praça de Camões se encuentra la Cámara Municipal, hermoso edificio de estilo neoclásico de mediados del siglo XIX. Frente a él está la estatua dedicada a Dom Afonso, conde de Barcelos y primer duque de Bragança.

Buena parte de la Praça de Camões está ocupada por el Pazo de los Duques de Bragança, edificado entre 1410 y 1446 por orden de Dom Afonso, primer duque de Bragança e hijo ilegítimo del rey D. João I. En la actualidad alberga la oficina de turismo de Chaves y el Museo de la Región Flaviense, con piezas que van del siglo III aC a la época romana. Cuando lo visitamos se realizaba la exposición “Sepulcrum. Memoria aeterna”. Abre de martes a domingo de 10 a 13 y de 14:30 a 18:30 h.

En el mismo lateral de la plaza tenemos la Igreja da Misericordia, pequeña iglesia barroca del siglo XVIII, en cuyo interior destacan sus azulejos, pero se encontraba cerrada. Anexo a ella se encuentra la Santa Casa de Misericordia. Cerrando la plaza, en el lado opuesto al Ayuntamiento, pudimos visitar la Igreja matriz de Santa María Mayor, la iglesia más antigua de la ciudad, pues sus orígenes se remontan al siglo XII, aunque ha sufrido muchas reformas posteriores, conservando su torre medieval.

El acceso a la Igreja matriz de Santa María Mayor se realiza desde la Praça da República, en la que se encuentra el Pelourinho, erigido en el reinado de Dom Manuel en 1515 como símbolo de autonomía judicial. Al lado tenemos la Rua Direita, profusamente decorada, aunque nuestros pasos se dirigieron a la Praça General Silveira, donde se encuentran las letras enormes con el nombre de la ciudad, que tienen como telón de fondo la Biblioteca Municipal y en un lateral la Escola Secundária Fernão de Magalhães.

Caminando tan solo unos pasos llegamos al Forte de São Francisco, que se construyó en la época de las Guerras de Restauración. Pongo los nombres en portugués porque es como los vais a encontrar. Antes de entrar en el recinto amurallado me saco una foto en el Memorial al General Silveira. El fuerte fue en sus inicios un convento franciscano, conservando la igreja de Nossa Senhora do Rosário. En la actualidad ha sido convertido en el Forte de São Francisco Hotel Chaves ****.

Descendemos a la parte baja de la ciudad para visitar lo que para nosotros ha sido la grata sorpresa de esta ciudad, pues desconocíamos su existencia. Se tata de las termas romanas de Chaves, Aquae Flaviae, convertidas en un espectacular museo. El complejo lo forman un Balneario Higiénico, las Termas Medicinales y un Ninfeo. El complejo termal data del siglo I dC, aunque pasó por un proceso de remodelación en el siglo III, entrando en decadencia a partir del siglo IV, debido a un potente terremoto.

Muy cerca tenemos el río Támega, el mismo que contemplamos en Verín, que cruzamos por el Ponte de Trajano, uno de los puentes romanos mejor conservados de la época, construido durante los siglos I y II. Lo que más llama la atención son sus dos columnas conmemorativas. Al otro lado del río tenemos la Igreja de Sao Joao de Deus, construida durante el reinado de Dom João V, en el siglo XVIII. Al fondo contemplamos el Puente Atirantado, por el que luego regresamos al centro urbano.

Nuestro recorrido está llegando a su final. Cruzamos el Puente Atirantado que nos da acceso a una zona arbolada, desde la que contemplamos una curiosidad, las Poldras, casi 90 piedras estratégicamente colocadas que permiten cruzar el río cuando no va muy lleno. Al lado tenemos el notable Complexo Termal Aquae Salutem, a cuya entrada está el busto dedicado al médico Mario Gonçalves Carneiro. De acceso libre tenemos la Fonte do Povo, en la que el agua se puede beber con cuidado, dejándola enfriar un poco, ya que sale a unos 73º.

Concluidas las visitas tuvimos que subir a la zona en la que se encuentra el Castillo, donde dejamos aparcado el coche, con el que regresamos al Parador de Verín. La escapada continúa, pero de ello espero hablar en una próxima entrega. Próximo destino: Ourense.