El 25 y 28 de junio de 2019 publiqué el relato del segundo gran viaje e los Balcanes, realizado del 8 al 19 de junio de ese año, que podéis ver en estos enlaces: https://blogs.deia.eus/de-leioa-al-mundo/2019/06/25/de-viaje-por-los-balcanes-1-de-rila-a-macedonia-del-norte/ y https://blogs.deia.eus/de-leioa-al-mundo/2019/06/28/de-viaje-por-los-balcanes-y-2-albania-montenegro-serbia-y-bulgaria/. Rememoro ahora el primer gran viaje por los Balcanes, que realizamos del 8 al 22 de junio de 2013, volando desde Bilbao a Ljubljana, la capital de Eslovenia, vía Munich, sucesivamente con Lufthansa (2 h 15 min) y Adria Airways (50 minutos). En el aeropuerto recogimos el coche que habíamos alquilado y nos trasladamos al Hotel Jelovica Bled, donde nos alojamos las dos primeras noches. La viñeta electrónica (e-viñeta) es obligatoria para circular por las autopistas de Eslovenia, con precios de 16 € (semanal) o 32 € (mensual) para turismos estándar. En este viaje recorrimos Eslovenia (Slovenija), Croacia (Hrvatska, Bosnia y Herzegovina (Bosna i Herzegovina) y Montenegro (Crna Gora).

La tarde de nuestra llegada y parte de la mañana del día siguiente los dedicamos a deambular por una población que me encanta y que visitaba por tercera vez, aunque de las dos anteriores hacía muchos años, cuando pertenecía a la antigua Yugoslavia. Bled está situada a orillas del lago del mismo nombre y ubicada en los Alpes Julianos, en el noroeste de Eslovenia. Destacan dos imágenes, la iglesia de la Asunción situada en la isla del centro del lago y el castillo construido en la cima de un acantilado.

Tras recorrer el lago de Bled nos dedicamos a cortejar a otro lago, el de Bohinj (Bohinjsko Jezero), el mayor de Eslovenia, ubicado a los pies del Triglav, el techo de los Alpes Julianos. A pocos kilómetros de Bohinj se encuentra la estación de invierno de Vogel, a la que se accede mediante un teleférico desde Žicnice, desde donde se pueden contemplar impresionantes vistas de los principales picos de los Alpes Julianos, todavía nevados. Contemplamos también un rebaño de cabras con enormes cuernos. El precio actual del teleférico es de 29,50 € ida y vuelta.

Nuestro viaje continuó hasta la cascada Savica, pagando 2,40€ para acceder a ella y teniendo que caminar unos 30 minutos para llegar a sus pies por un sendero bien señalizado, subiendo más de 500 escaleras por un frondoso bosque. Esta cascada, de 60 metros de altura, es el nacimiento del río Sava, que nutre al lago de Bohinj y desemboca en el Danubio en la capital de Serbia, Belgrado. Se llega a la cascada en coche desde Ukanc (4 km), aparcando en Koča pri Savici, junto a un restaurante.

Por la tarde volvimos a cortejar al lago de Bohinj, visitando varias curiosas iglesias situadas en su entorno, como la del Espíritu Santo, barroca del siglo XVII, en la que destacan el fresco exterior y su curioso campanario. Foto ante Zlatorog, estatua de bronce de un rebeco alpino con cuernos dorados, convertida en emblema del Parque Nacional del Triglav y nueva parada en las afueras de Ribcev Laz en otra de las iglesias más fotografiadas de la zona, la de San Juan Bautista, reconstruida en estilo gótico en el siglo XV. La siguiente parada fue en el pueblo de Stara Fužina, conocido por los secaderos de hierba, las construcciones alpinas y la iglesia de San Pablo, con su fresco exterior.

La siguiente cita la tenemos en Studor, aldea situada entre el lago Bohinj y Bled, conocida por sus pajares de madera para secar la hierba, de los siglos XVIII y XIX, llamados toplarji o kozólec. Cuenta también con una casa tradicional convertida en museo y un rancho en el que alquilan caballos. Concluimos la jornada del 9 de junio en el castillo de Bled (Blejski grad), una histórica fortaleza medieval situada sobre un acantilado de 130 metros de altura, considerado el castillo más antiguo de Eslovenia, donde asistimos a una fiesta tradicional.

Concluida la primera parte de nuestra visita a Eslovenia, el 10 de junio nos desplazamos 160 km hasta la ciudad croata de Opatija, efectuando dos paradas por el camino, siendo la primera en una de las tres ciudades medievales eslovenas más importantes, Kranj, donde dimos un agradable paseo comenzando junto a la Torre Špital (Špitalski Stolp), resto de la muralla y deteniéndonos ante pinturas murales y tres iglesias, Santo Rosartio, San Kancija y la de la Peste.

La segunda parada la efectuamos en Postojna para visitar la mayor cueva kárstika de Eslovenia y una de las más grandes del mundo, recorriendo 5 km de galerías subterráneas a bordo de un pequeño tren. Lo más característico de esta cueva es Pez Humano (Proteus anguinus), que vive únicamente en las aguas cársticas y es ciego. La media de vida de este pececillo es de 100 años. La entrada resulta bastante cara, 32,90 €. Frente a la entrada de la cueva se encuentra el castillo de Predjama, que desde hace más de 700 años se alza junto a una pared rocosa. La entrada cuesta 21 €, pero solo contemplamos su exterior.

No entramos al castillo, pues todavía nos quedaban 63 km para llegar a nuestro siguiente destino Opatija (Croacia), ciudad en la que pasamos las dos noches siguientes.