Concluyo el relato de la sexta escapada del año, que realizamos los días 3 y 4 de agosto a Burgos. La mañana del día 4 la iniciamos visitando el principal monumento de la ciudad, que está justo enfrente de nuestro hotel. Se trata de la Catedral de Santa María, que desde 1984 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, siendo la única catedral española que tiene esta distinción de forma independiente. La casualidad hizo que la pudiéramos visitar de forma gratuita, cosa que sucede todos los martes de 9:30 a 11:15 h. Abre a diario de 9:30 a 18.30 h, costando la entrada 11 €, uno menos para los mayores de 65 años. Antes de acceder al interior de la Catedral por la Portada del Sarmental, construida entre 1230 y 1240, contemplamos la fuente de Santa María y el monumento al peregrino. Sin pagar entrada se puede contemplar también uno de sus elementos más característicos, el Papamoscas, autómata del siglo XVIII que cada hora mueve su brazo derecho para accionar el badajo de una campana.

La construcción de la Catedral de Santa María de Burgos comenzó en el año 1221 siguiendo patrones góticos franceses, aunque tuvo muchas modificaciones entre los siglos XV y XVI. Su interior parece un notable museo. Comenzamos la visita contemplando el retablo de la Capilla de las Reliquias y a San Juan de Sahagún en el retablo rococó de su capilla. Llegamos a una de las joyas, el retablo gótico hispano-flamenco de Gil de Siloé para la Capilla de Santa Ana, para continuar ante el sepulcro del arzobispo Manuel de Castro Alonso, situado en la nave de la Epístola.

Continuamos la visita en otro de sus puntos fuertes, la Escalera Dorada, obra maestra del Renacimiento español diseñada por Diego de Siloé entre 1519 y 1522. En nuestra ruta aparecen tres sepulcros, el del canónigo Jacobo de Bilbao situado en la Capilla de la Presentación, el de Alfonso Díaz Lerma y el renacentista del obispo Luis de Acuña y Osorio, ubicado en la Capilla de Santa Ana, obra de Diego de Siloé. Llegamos a otra joya, el retablo mayor de la Catedral, ora maestra del Renacimiento español en estilo manierista. Bajo el cimborrio encontramos en el suelo la lápida de la tumba de El Cid Campeador y su esposa Doña Jimena, que antes estuvieron enterrados en el Monasterio de San Pedro de Cardeña. Contemplamos la escultura gótica de San Rafael Arcángel dentro de un nicho ricamente decorado en la capilla de la Inmaculada y Santa Ana y nos detenemos ante otros dos sepulcros, el de Alonso Díez de Lerma, ubicado en la Capilla de la Presentación y el del Arcediano Pedro Fernández de Villegas.

En la primera fila os muestro el impresionante retablo de la capilla de la Natividad de la Virgen María y el sepulcro de Lope de Fontecha, ubicado en la Capilla de San Gregorio. En la segunda, la cúpula y la bóveda decorada con policromía y dorados barrocos de la Sacristía Mayor y detalles del trasaltar, como la Ascensión de Jesucristo, del siglo XVI y el relieve de la Crucifixión, obra maestra del escultor Felipe Bigarny, entre 1499 y 1502. Finalmente el retablo mayor de la Capilla del Condestable, obra de los artistas Diego de Siloé y Felipe Bigarny en el siglo XVI. En la tercera fila aparece la figura yacente del obispo Pedro Rodríguez de Quexada, me fotografío ante el sepulcro de los Condestables de Castilla, realizado por el escultor Felipe de Bigarny y el óleo de Santa María Magdalena, de Leonardo da Vinci (siglo XVI).

Participamos en una proyección de realidad virtual y pasamos al claustro alto para visitar el museo, viendo en primer lugar la carroza de plata del Corpus Christi, el retablo de la capilla de San Jerónimo y dos sepulcros, el de Pedro Fernández de Sepúlveda y el de Pedro Martínez de Ayllón. En la parte inferior os muestro la capilla del Corpus Christi, las imágenes del Santo Cristo de Burgos y de Santiago Peregrino y la capilla de Santa Catalina, con su bóveda estrellada de crucería gótica.

Concluimos la visita a la Catedral de Santa María de Burgos recorriendo el museo situado en el claustro bajo, donde llama nuestra atención el relieve de bronce que representa al Niño Jesús, parte de las puertas diseñadas por el artista Antonio López García, el óleo sobre tabla Pentecostés, realizado hacia 1556 por el pintor renacentista flamenco Pedro de Campaña y la escultura barroca de Santiago Matamoros a caballo, ubicada en el retablo de la Capilla de Santiago y San Juan Bautista. Para acabar contemplamos el Cofre de El Cid y un par de tapices, entre los que destaca “El retorno del hijo pródigo”, valioso tapiz flamenco de principios del siglo XVI.

Dejamos también para la mañana del día 4 la visita a otro notable monumento, el Real Monasterio de las Huelgas, situado a 2,3 km de la Catedral, que abre de martes a sábado de 10 a 14 y de 16 a 18:30 h y domingos y festivos de 10:30 a 15 h, siendo el precio de la entrada 9 € El monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, fue fundado en 1187 por el rey Alfonso VIII de Castilla y su esposa Leonor de Plantagenet. Se accede a él por un hermoso patio que cuenta con un crucero, una fuente y la Torre de Alfonso XI.

La visita es guiada comienza en el Atrio de los Caballeros, donde encontramos un monumental sarcófago tardorrománico del siglo XII, accediendo a continuación al transepto que cuenta con cinco capillas. Llaman nuestra atención la pintura mural de la Batalla de las Navas de Tolosa y el púlpito giratorio. Pronto llegamos a uno de los puntos fuertes de este recorrido, la capilla mayor, rodeada por el coro y el órgano, que cuenta con un retablo colocado en ella en el siglo XVII, en cuyo centro destaca una talla de la Asunción. También me agradó el retablo de la nave de San Juan.

Os sigo mostrando imágenes de la visita a este monumental monasterio. En la fila superior, los sepulcros del infante Don Fernando de la Cerda y de la infanta Doña Berenguela. Además, el pendón de las Navas de Tolosa. En la segunda fila, el retablo del coro y los sepulcros de los fundadores, Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet. En la parte inferior tenemos el claustro gótico de San Fernando, que data del primer cuarto del siglo XIII y otra de las joyas, la Sala Capitular, en la que se exhiben varias piezas de valor histórico y artístico. Vemos también un retablo barroco y el retablo mayor de la iglesia.

Concluyo la presentación de imágenes de nuestra visita al Real Monasterio de las Huelgas, presentando en la parte superior el sepulcro de madera policromada de Alfonso de la Cerda “el Desheredado” (1270-1333), el tríptico flamenco de la Pasión y las imágenes de la Virgen de las Huelgas y de Santiago. En la parte inferior tenemos las Claustrillas, pequeño claustro que perteneció al monasterio fundado en 1187. Finalmente tenemos la capilla de Santiago, ubicada fuera de las construcciones monásticas y el museo de telas medievales.

De esta forma concluyeron las monumentales visitas a la ciudad de Burgos. Comimos en un restaurante situado enfrente del monasterio, para a continuación emprender el viaje de regreso a Leioa, distante 177 km. Próximo destino: León, pero de ello espero hablar dentro de dos semanas.