Vamos a tirar unos factos

No descarto ver a Joxerramon Bengoetxea protagonizando un vídeo para redes “tirándose unos factos”. De momento, los escribe Mikel Segovia en El Independiente, tras la rueda de prensa del rector: la que generó tantos ceros en euskera “forma parte de las correcciones ‘anómales’” que se dan en la PAU en “casi uno de cada tres tribunales” ¿Eso no supone normalizar anomalías? Las revisiones de corrección en euskera se han duplicado respecto al año pasado, admite que “pudo existir un sesgo en la corrección” y es la EHU, por medio de su rector, la que señala: “Un solo corrector puso 79 de los 80 ceros del tribunal 11”.

Nuestra humanidad

Si el ejército de Israel, arropado por el gobierno de extrema derecha que lidera Netanyahu, carece de humanidad, tendremos que imponer la nuestra: “Un bebé palestino de cuatro meses ha fallecido este domingo, después de que el Ejército de Israel haya impedido su paso para llegar a un centro hospitalario en un puesto de control militar” (Público), todo ello “mientras lanzaban gas lacrimógeno contra los vecinos y vehículos, privándole así de su derecho a recibir tratamiento a tiempo”, según “la gobernadora de Ramala, Laila Ganam, en un mensaje en redes”. Tener claro que esto es intolerable e indignante es más importante de lo que parece.

Entonces, ¿no hay grandes tenedores?

He visto en varios sitios de Internet el gráfico de El Diario en el que se observa, por un lado, que la mitad de los arrendadores en España, son migrantes y, por el otro, que los arrendatarios son, en su gran mayoría, personas o familias que alquilan una segunda vivienda. Es decir: de un plumazo, uno de los medios de referencia de la izquierda se carga la teoría de los fondos buitres. Estefanía Molina es de esas que ha aprovechado para darse la razón: según ella, esta realidad es sobradamente conocida por los grandes partidos españoles, que crean “trampantojos” pero no entran al fondo de la cuestión.

Un PP que no hace nada

La mejor muestra de que lo que escribe Jorge Vilches en The Objective es la visita de Alberto Núñez Feijóo a Bilbao ayer: “El PP está estancado. Los populares se han quedado atrapados en tierra de nadie. No entusiasma, pero tampoco espanta. Su objetivo parece el pacto con Vox para llegar al poder”. Yo iría más lejos: Núñez Feijóo bastante tiene con contener a Díaz Ayuso. Por eso “los populares, en su cálculo del voto centrista, navegan entre la duda y la matización constante, con esa doblez que tanto irrita al ciudadano común”. “Lo que gana por la izquierda lo pierde por la derecha”, concluye. Y en Euskadi, el rumbo está aún más perdido.

Bielsa, siempre

La selección de Uruguay que dirigía Marcelo Bielsa no ha hecho un buen Mundial, eso es evidente. Pero el entrenador argentino sigue siendo un faro de luz que no podemos perder de vista, ya que después de la vergüenza mundial de la retirada de la suspensión del delantero de EE.UU. tras una llamada de Trump a Infantino, se ha vuelto a viralizar unas declaraciones de Bielsa anteriores a este mundial: “Son una plaga de mentirosos” (Huffington Post), dijo de los organizadores estadounidenses. “Cuando EE.UU. sintió que sus intereses eran atacados, creó el FIFA Gate con el FBI. Aquí no pasó nada, los estadios llenos, competitividad…”, soltó, con todo el acierto.

El mejor aliado de Pedro Sánchez

Quién iba a decir a los muertos, a los que mataban, a los presos, a los que les obligaban a no acogerse a medidas disciplinarias, a los que justificaban todo lo anterior, y a los carniceros de Mondragon y similares, que todo lo que hicieron iba a servir, en última instancia, para que el partido de la izquierda abertzale heredera de todo lo que hicieron se convierta en el “mejor aliado” de un gobierno español y del PSOE. Según Vozpópuli, Bildu se ha quedado como el único defensor de las “tesis de la conspiración judicial”, como quieren precisamente Pedro Sánchez y los suyos, incluso después de más de 120 imputados en este PSOE.

Lo que viene

Pese a todo, Pedro Sánchez es el único que puede lograr que Núñez Feijóo y Abascal no gobiernen en España, con el retroceso que traerían. Pero para hacerlo posible, el socialista tiene que ser inteligente y generoso, pensar por primera vez en el bien común antes que en sí mismo, desembarazarse del abrazo de oso de Bildu o ERC, y buscar la mejor fecha para la batalla electoral, en vez de la que le conviene a él para sostener el sanchismo al frente del PSOE. Porque impedir lo que puede venir merece esa generosidad: “Tellado dice que Vox es el partido ideológicamente más próximo al PP y que son centro-derecha” (Diario Red).

No es la primera vez

Con el paso de los años he aprendido que lo más importante en esta profesión es la memoria. Así que no me sorprendo de que Trump haya interferido en el Mundial para que la FIFA levante la sanción al máximo goleador de su selección. En el del 78, Videla también usó el fútbol para enjabonar su dictadura y maniobró para favorecer a Argentina, finalmente ganadora. Lo peligroso es que Trump actúe como un dictador de los 70 y que el mundo se lo permita. Si este Mundial merece el desprecio del planeta, habrá que expresarlo con total claridad en todo momento, y no en función de intereses, como hace la megaprogre RTVE.

Acaban de inventar el intervencionismo

Permíteme que me descogorcie de risa antes de comentar esta noticia: “OpenAI propone ahora ceder un 5% de su capital a la Casa Blanca para frenar la presión política en torno a la IA. Sam Altman plantea que la medida se extienda a todo el sector para ‘compartir los beneficios de la IA’” (El Diario). 2026, y los inventores de la IA acaban de descubrir el intervencionismo del Estado. Primero, dicen que quieren devolver parte de las ganancias a la ciudadanía, a la que tienen que compensar por el modelo de explotación (pocas veces estará mejor aplicado), después, que así se beneficiarán, también, de la legislación posterior. Es todo un descojono.

“Bombardeos rusos matan”

Donald Trump iba a acabar con la invasión rusa sobre Ucrania en quince días. Y así seguimos, por desgracia para el mundo: “Bombardeos rusos matan a nueve personas en Kiev” (DW). También hay 43 personas heridas y se espera que estas dolorosas cifras aumenten porque siguen buscando personas entre los escombros. Es la respuesta del Kremlin a esto: “La ciudad de Sebastopol, en la península de Crimea anexada por Rusia, quedó sin electricidad tras un ataque ucraniano”. Sigue la guerra y se han acallado ya las voces que defendían a Putin por nostalgia socialista o porque el dinero fresco de Rusia ya no llega.

Básicamente

Enrique Dans lo escribe así de claro: “El problema no es que los adolescentes entren: es que la máquina exista”. “La pregunta, por tanto, no es si debemos expulsar a los menores de unas plataformas tóxicas. La pregunta es por qué seguimos permitiendo que existan plataformas tóxicas para cualquiera, menor o mayor”. Y hace bien Dans en incluir el matiz: las “plataformas que no deberían poder operar” como lo hacen “ni para un niño de trece años, ni para un adulto de cuarenta, ni para un jubilado de setenta”. De un modo gráfico: “No hay que levantar una valla más alta alrededor de los niños: hay que apagar la máquina de espiar”.

Necesitamos desconectar

Son muchos los ejercicios de desconexión digital que estamos viendo, como el de Marc Pigem, que en mi opinión tiene tufo a influencer wannabe de esa desconexión. Pero aunque solo sea por querer prescribir me parece bien que se extienda la idea real de que pasamos demasiado tiempo mirando la pantalla del móvil: reels de mierda que secuestran nuestra atención y acaban mostrándonos la vida como quiere la extrema derecha que la veamos. Yo mismo he hecho la misma investigación que Pigem: ¿cómo puede convivir mi smartphone con un móvil “simple” (sin Internet, como los que usábamos antes)? Con una SIM Dual o clonada. Es posible.

Esto también importa

“Sony acaba de dar un paso histórico en la historia de los videojuegos: se acaba el formato físico a partir de 2028 para nuevos juegos lanzados en las consolas PlayStation” (Xataka). ¿Qué supone eso? Una conexión permanente a Internet.  También va a suponer que se acabó prestarlos o comprarlos de segunda mano. Y supone el final de una parte de la industria: la tienda. Sony pretende liquidar la conversación y el descubrimiento de títulos menores. Para lograrlo dispondrá de catálogos exclusivamente on-line en el que las grandes firmas pagarán por los puestos destacados para promocionar sus descargas.

Y más calentamiento global

Un camión que lleva una caja a una tienda a la que después nos acercaremos andando o en metro a comprar es infinitamente más sostenible que pedir un videojuego (o unos calzoncillos) a Amazon, o descargarlo después de consultar un catálogo on-line. Sí, el consumo de recursos debe de importarnos también cuando tomamos decisiones porque el Ártico se derrite de una manera nunca vista hasta el momento por culpa del calentamiento global. Por suerte, según Econoticias, están probando una forma de contenerlo: “Bombear agua de mar sobre el hielo del Ártico en pleno invierno”. Parece que funciona, pero es literalmente un parche.

Programas de humor

Reconozco que esto me ha sorprendido muchísimo: “Los jueces condenan a Atresmedia a pagar 50.000 euros a la socorrista del ‘la he liado parda’” (Vertele). Me ha sorprendido, insisto, porque yo mismo he utilizado un fotograma de su intervención en algunas presentaciones, para recordar que los accidentes simplemente suceden. “Ser viral ha derivado en ansiedad y bajas médicas” y “‘el daño moral, desde luego, es grave’, reconocen los jueces”. La clave del caso está en que “ella nunca dio ‘su consentimiento’ para que las imágenes de su entrevista fueran usadas ‘para otros fines’, en este caso en programas de humor”.

Con esta gente convivimos

Me ha sorprendido la publicación en Instagram del gaztetxe de Arrasate, con un “agur eta ohore” a Jesús Mari Zabarte, el miembro de ETA que pasó treinta años en la cárcel por diecisiete asesinatos y, cuando salió, concedió una entrevista a El Mundo en la que afirmó que él “ejecutó” a sus víctimas, entre ellas, un niño de trece años. Zabarte, o Garratz, como le llaman quienes le admiran, al parecer, ha recibido otros reconocimientos on-line, como en la página en Facebook llamada Garraxika, en Insurgente o en Resumen Latinoamericano, donde le aclaman como “histórico militante revolucionario”. Con esta gente convivimos.

Más fascistas

Asesinar a alguien porque piensa diferente y llamarlo “ejecución” es lo que hacen los fascistas. Y quien tiene como referencia a estos fascistas o los justifican, de la manera que sea, son igual de fascistas. Tan fascistas como estos: “Democracia Nacional pone en la diana a conocidos periodistas y políticos”. Periodistas como Danilo Albin, Miquel Ramos, Jesús Cintora, Javier Ruiz y Sarah Santaolalla; políticos como Pedro Sánchez, Grande-Marlaska, Gabriel Rufián o Irene Montero; y otros como José Cobo y Antonio Garamendi, aparecen en un folleto ultraderechista como objetivos: “Frente a la anti-España, ¡responde! Por un verano nacional”.

Imprime camisetas con la cara de Franco pero solo por las risas

Ya sé que Hugo López quiere, sobre todo, casito, y que por eso ha llamado “feas” y “jabalíes” a las chicas vascas. También ha mostrado abiertamente su fobia al abertzalismo. Y para terminar (y por esto le traigo a la columna), pretende vendernos camisetas con fotos de Francisco Franco de joven militar y de viejo dictador con la frase “feminismo es igualdad” y la palabra “Charo”, el nombre despectivo con el que, desde el ranciocinio (no le falta ninguna ene), se refieren a las mujeres de izquierdas. Todavía no sé si lo hace por las risas, por el business o por ideología, pero que lo haga le define. Y si lo hace en Instagram, además, nos apela.

Al final, todos tiran de impuestos y democracia

Después de hablar de fascistas y fachas wannabe, esto en el Excelsior mexicano me parece aún más valioso: “Una de las mayores exponentes del movimiento que respalda al presidente Donald Trump, la excongresista Marjorie Taylor Greene, informó que viajó a México en busca de una terapia con células madre que no habría podido costear en Estados Unidos”. Ella misma lo contó así en X: “Tengo 52 años y no tengo seguro médico. Los costos de la atención médica están por las nubes, y cada vez más estadounidenses se van de EE.UU. para recibir tratamientos de turismo médico que no pueden costear en su país”.

Leamos a Israel Merino

Debajo de tanta basura, Israel Merino ilumina el camino correcto, el de las buenas personas que no quieren ser fascistas: “Entre la hija del dueño de Wallmart, que navega con un yate auxiliar donde el servicio prepara paellas que luego llevan en helicóptero al suyo, de más de trescientos millones, y yo, que no compro pescado de proximidad, nos estamos cargando el planeta”. Así resume en Bluesky su columna en El Plural, “destruiré el planeta por comer sepia”, en el que explica “la falsa idea de que todos contaminamos igual sirve para diluir las enormes diferencias de responsabilidad entre ricos y pobres”.

Pero, ¿de qué van?

La inacción de la EHU, la innecesaria rigurosidad de la persona correctora y los intereses de quienes quieren atacar y salir a defender el euskera como si solo lo hicieran ellas y ellos, están ahí. Pero la evolución de las denuncias, las justificaciones y los motivos me están empujando a pensar que los ceros puestos en el examen de euskera de la PAU (que la segunda corrección no ha convertido en aprobados) son merecidos. ¿Qué es eso de que no les tengan en cuenta las notas de la selectividad, o que una abogada pretenda que la universidad solo tenga en cuenta las de bachiller de su cliente que, en ningún caso, habría llegado al aprobado?

Igual se refugia en la sede del PP

Este titular en el Huffington Post no necesita ningún añadido: “Vito Quiles llama ‘cacería judicial’ a lo que son causas abiertas por cosas como humillar a una persona con discapacidad o mentir sobre un funcionario de Hacienda”. Como mucho, sumo un poco de contexto: “A Quiles fue a buscarle la Policía porque no se presentó a dos citaciones judiciales para comparecer en el marco de una denuncia por un presunto delito contra el honor”. ¿Dónde se esconderá de la justicia el provocador? Igual en la sede del PP, el mismo partido que le contrató para el cierre de las elecciones en Aragón. Vaya proveedores se busca Núñez Feijóo.

¿Pero cuánto ha facturado?

“19.000 € de impuestos de golpe. Así es muy difícil prosperar”, se queja la actriz Elisa Mouliaá, que por desgracia para ella se ha hecho más famosa por su denuncia a Iñigo Errejón que por su trabajo. Sin embargo, mal no le ha ido si tiene que pagar 19.000 pavazos como autónoma. “Quizá es hora de abrir un debate serio sobre la presión fiscal a las rentas medias y a los pequeños empresarios. Que nadie tenga que elegir entre cumplir con Hacienda y poder ahorrar para el futuro de sus hijos”, concluye. Y yo flipo, claro, porque según la propia Mouliaá, ella era de izquierdas y, por lo tanto, sabe lo que significa que todas y todos aportemos.

Que lo sepa

Que lo sepa Elisa Mouliaá, que lo sepan todos los que dudan de pagar impuestos, y que lo sepamos también todas y todos los que lo hacemos sin dudarlo: “El español promedio recibe del Estado 140.000 euros más de lo que aporta mediante impuestos” (El Plural). Más me preocupa este otro dato: “El 41% de los españoles son contribuyentes netos, mientras que el resto son receptores”. Lo que yo tengo claro después de leer la pieza es que, además de por las aportaciones a la seguridad social, necesitamos a las empresas para que con sus impuestos cubran todo lo que no generamos como trabajadoras y trabajadores.

Bueno, es RTVE

“IU pide explicaciones a la dirección de RTVE tras emitir por tercera vez un mapa de Marruecos con los territorios saharauis incorporados”, leo en Público y pienso: “Bueno, es RTVE”. Como vasco conozco de primerísima mano la labor uniformizadora de la radiotelevisión pública española, negando las diferentes nacionalidades del estado y asrrinconando en lo folclórico culturas propias como la vasca. No exagero en absoluto. Como investigador sé, además, que es los entes de radiodifusión públicos son muy útiles en esa asimilación, empezando por la admiradísima BBC y siguiendo por France Télévisions, tan jacobina como cabe esperar.