Escribe un libro aunque no sepas y gana dinero

Como a todo el mundo, el algoritmo de Instagram me ha tirado reels sobre cómo ganar dinero fácil. Al principio, pasaba de ellos (no me sobra el dinero, pero tampoco el tiempo). Un día vi uno por curiosidad y, después, no hubo freno. En concreto vi esta mierda (no hay forma mejor de definirla) de Marco Eguren, que te enseña cómo poner a la venta un libro en Amazon sin escribirlo. Todo lo hace la inteligencia artificial: el guion, el texto, la portada… Lo pones a 13 euros y a contar billetes, como el Tío Gilito. Lo que supone que cualquier gilipollas puede hacer esto se la pela porque los listos han venido a ganar dinero.

También puedes hacerlo con canciones

Álex Mesa ha encontrado un sistema similar para ganar dinero fácil pero con canciones. “Lo mejor”, según él, es que “puedes aprovecharte de la música que han creado otros”. Lo dice tan tranquilo. Y asegura que él lo hace si problemas. También asevera que ganar dinero desde casa con este método, sin tener que generar productos o servicios, es la mejor manera de sentirse “libre”. Las cuestiones éticas o legales Mesa no las tiene en cuenta porque, ¿para qué perderse en pequeñeces cuando puedes ingresar dinero a lo grande? El autor del reel asegura que ha ganado 5.000 eurazos con su sistema. Crear es de perdedores.

¿Community Management? ¡También!

Pedir a una inteligencia artificial cree un libro por ti y venderlo como autor o aprovecharte de la creatividad de unos músicos para ganar dinero con su música no es lo mismo con ofrecer un producto estandarizado hasta el extremo con todo tu papo, lo sé. Eso es lo que hace Justine Standaert, que enseña a hacer cincuenta reels en cinco minutos, cómo no, tirando de diferentes herramientas de inteligencia artificial. Porque la creatividad, el diseño gráfico, hacer pruebas y hablar con tu cliente para conocerle son nimiedades, minucias, estorbos que te hacen perder el tiempo. Así es 2026. Y solo es enero.

Hazlo “sin pensar”, “no necesitas experiencia”

Parece mentira pero estos son los reclamos que usan Gabriel Beltrán (que en un alarde de estilo y buenas ideas, hace que habla por teléfono agarrando un fajo de billetes en vez de un móvil) y Tannia Padilla. El primero te enseña a fusilar cursos de otros dándoles una apariencia distinta gracias a la IA, “sin pensar”, sin necesidad de tener conocimiento de nada. Y la segunda te invita a generar contenido haciendo reviews (es decir, probar cosas) sin tener conocimientos ni experiencia, porque ser experto en un producto también está sobrevalorado. El primer contenido tiene más de dos mil likes. El segundo, más de tres mil.

Si no te has enterado, lo repiten

Eva Digital (muy confiable esto de que seguir los consejos de alguien que no te dice su apellido) y Fer Camargo te enseñan a ganar dinero fácilmente usando la inteligencia artificial (cómo no): identificas un nicho, la máquina genera contenido, creas un chatbot y a facturar. Si no lo has entendido, te lo repiten. Me explico: ambas usan la misma receta, las mismas herramientas y casi hasta las mismas cifras. Alguien ha copiado a alguien y no voy a perder ni un segundo en identificar quién fue primero porque seguro que encuentro muchos más carruseles como este, y vídeos como todos los anteriores, porque el esfuerzo, ya lo hemos visto, no es trendy.

Por fin, política

Entre tanto ruido generado por los principales partidos en la oposición en España y en Euskadi, por fin, se oye la política: “El PNV acuerda con el Gobierno proteger contra los impagos a los propietarios de una sola vivienda en alquiler” (Público). Esta es una buena noticia para ese grupo de propietarios pero también para las familias vulnerables que difícilmente eran tenidas en cuenta por quienes ofrecen una casa en alquiler. También es una medida lógica fruto de lo que es la política en su modalidad más pura: que dos representantes de diferentes ideologías se pongan de acuerdo para mejorar la vida de la ciudadanía. El resto, insisto, es ruido.

Más política

Siempre aplaudo las medidas necesarias, y esta lo es: “Sánchez anuncia que España prohibirá el acceso a redes sociales a menores de 16 años” (El Periódico). La “regulación de las grandes plataformas” es impostergable, y la falta de acuerdo sería inexplicables. Las redes sociales están generando un impacto incalculable todavía en nuestra juventud, y tomar medidas restrictivas es imprescindible. Cuando estas webs demuestren que han generado entornos limpios que no llevan a relaciones y autopercepciones tóxicas, podremos plantearnos hacerlas accesible a niñas y niños. Hasta entonces, la mejor opción es ser conservador.

¡Qué error!

En la víspera de ese acuerdo, un buen acuerdo por el contenido pero también por lo que supone: política útil, el PSE sorprendió en X con la enésima deslealtad al PNV, precisamente. El vídeo, con un contenido repleto de medias verdades (cuando no mentiras redondas) sorprende. Sorprende porque si la cuerda se rompe de tanto tensarla va a dormir peor Pedro Sánchez que el lehendakari Pradales. Y si el argumento es, ojo, que también hay gobiernos compartidos en diputaciones forales y ayuntamientos, el que tiene que tenerlo en cuenta es Eneko Andueza, que podría verse con un severo problema de gestión de personal.

Se han ido

Podemos se ha ido. Pablo Iglesias, Ione Belarra, Irene Montero (¿queda alguien más?) ya no están con nosotras y nosotros, el resto del mundo. Se han trasladado a una burbuja en la que todos menos ellas y él somos impuros, indignos y enemigos (sus enemigos, no enemigos de la sociedad). Ayer mismo, Belarra decía que la medida acordada por PNV y PSOE le daba asco. Unas horas antes leíamos este titular en El Independiente: “Sumar acusa a Irene Montero de dar ‘combustible’ a PP y Vox al pedir que voten los inmigrantes regularizados”. La misma Montero que ha decidido que era buena idea reforzar la teoría del reemplazo, por cierto.

No tiene sentido

Hay una izquierda que se ha enredado en debates marginales, que ha decidido abanderar posiciones intransigentes que parten desde el extremo, que prefiere señalar a colectivos que pasaban por ahí. ¿Por qué? Porque ya nadie duda de que los avances sociales y la igualdad no son su patrimonio. Por eso hemos leído cosas sorprendentes esta semana en Euskadi como que hay que acabar con los géneros para acabar con la violencia de género (ojo a la barbaridad de Perogrullo); y que “miles de personas se concentran en ciudades de toda España para exigir el fin de la caza” (RTVE). El pie derecho de Froilán de Marichalar está de acuerdo.

La juventud vasca

Las miles de personas que GKS reunió el sábado en Bilbao e Iruñea (hasta 10.000, según Diario Socialista) no pueden pasar como si nada. El monstruo cebado por la izquierda abertzale da tanto miedo, por sus formas fascistas, como el que se sitúa en el otro extremo del arco, entre la derecha y la pared. Las banderas rojas y la apropiación del antifascismo, además, preocupan porque ese movimiento ha convencido a muchísimas y muchísimos jóvenes vascos que han decidido despreciar la memoria para enfrentarse a un presente que no les agrada (misma gasolina que suministra Vox, por cierto). Y ahora, ¿qué va hacer la izquierda abertzale?

La memoria

En la misma izquierda abertzale no se dan cuenta pero la gente en Euskadi cada día está más cansada de ver sus carteles (y luego van de ecologistas), sus murales y sus reivindicaciones. La imagen de la plaza Consistorial el pasado 6 de julio o la de la plaza de la Constitución durante el inicio de la tamborrada fueron bastante asqueantes (sí, esa es la palabra). Pero aún hay más: Balbino Sáenz Olarra, condenado a 108 años de prisión, fue homenajeado durante las fiestas de Donostia “en torno a la una y media de la madrugada, aprovechando el bullicio y la aglomeración” (El Confidencial Digital). Justo así es como ceban a GKS. Y lo saben.

La hipocresía

El discurso de toda la vida de la izquierda abertzale, el de las pancartas, el de los ongi-etorris de tapadillo, choca frontalmente con su afición a la moqueta y a ciertas decisiones que EH Bildu está tomando: “El Ayuntamiento de Tolosa vuelve a desalojar a varias personas sin hogar. Es la segunda vez en las últimas dos semanas que el consistorio gobernado por EH Bildu expulsa a personas sin techo de edificios públicos” (Diario Socialista, otra vez). ¿Dónde están SOS Racismo y similares? Esta hipocresía, como los carteles agotadores, las vemos todas y todos, y también espolean a algunos de la línea dura (esa que ceba a GKS, precisamente).

El victimismo

Aunque salta a la vista, aunque a muchos nos mueve por dentro ver a los que siempre han estado vigilando desde las Herriko Tabernas dar lecciones ahora de política social, nadie como la izquierda abertzale maneja el victimismo. Así que la de ayer fue una buena jornada para EH Bildu, donde estaban encantadas y encantados de que les venga igual de bien que al PP jugar la carta de ETA: “Más de 20 minutos sin conclusiones y acusaciones cruzadas que el PP aprovecho conscientemente para cambiar el foco hacia otros asuntos”, entre Núñez Feijóo y Oskar Matute. Para ambos no hay nada mejor que no hablar de la realidad.

El asco

He mencionado varias veces el asco en esta columna, eso que sentimos cuando nos enteramos de lo que hacían (y documentaba pasmosamente) Jeffrey Epstein y los invitados a sus fiestas. Pero también da asco conocer las conexiones posteriores entre los citados en la documentación: “Brett Ratnet, director del documental de Melania. Protagonista en las nuevas revelaciones del caso Epstein”. Este tuit de Sandro Pozzi es muy significativo porque convierte a la propia Melania Trump y a Jeff Bezos (que ha pagado a una y otro, y emite el documental en Amazon Prime) en participantes del pozo de mierda que estamos descubriendo.

Euskadi también necesita migrantes

Después de más de quince años de columna voy a hacer algo que creo que no había hecho hasta el momento: comentar cinco titulares de un único medio. En este caso, Pymes y Autónomos, porque creo que han acertado en el planteamiento de las noticias que traigo hoy y que he ordenado para que todo tenga más sentido. Empiezo por la de más actualidad: “España necesita inmigrantes, están salvando el pequeño comercio. Cada día cierran 38 tiendas de toda la vida”. ¿Es o no es así? ¿Quién coge traspasos o abre tiendas, no solo de fruslerías? Porque los no migrantes solo sabemos abrir bares con las paredes blancas.

Las necesidades

Yo lo tengo muy claro: todas y todos los políticos tendrían que pasar por un servicio civil obligatorio que consista en darse de alta como autónomos durante seis meses (para hacer al menos dos declaraciones trimestrales) y pagarse todo, desde el teléfono (el aparato y la línea) a los tickets de la OTA (sin posibilidad de pasarlos como gasto). A ver si así dejan de señalar y perseguir, de una vez, a quien sale a vender: “Las pymes más vigiladas que nunca. La Inspección de Trabajo lo tiene claro: estas son las infracciones que más va a perseguir en 2026”. Una PYME no necesita más burocracia, más tensión, ni más dudas.

Las circunstancias

En Pymes y Autónomos saben de lo que hablan, por eso hacen “una distinción básica entre el absentismo en sentido amplio y la incapacidad temporal”. En cualquier caso, “reducir el absentismo exige comprender sus causas reales” y permitirá reducir “el elevado coste económico y organizativo” que supone. Especialmente, en Euskadi, donde la cifra es llamativamente elevada. Además, en 2026 la llegada de jubilación se retrasará, lo que implica “el envejecimiento de la fuerza laboral”, con todo lo que conlleva. En una PYME una sola baja de larga duración puede generar grandes desajustes.

La inmunidad

Poco después de darme de alta en autónomos un compañero me contó un chiste: “El genio encerrado en la lámpara concedió al hombre que lo liberó un deseo. Este pidió no ponerse nunca malo y tener una salud de hierro, y el genio le convirtió en trabajador autónomo”. Pues bien, no es un chiste, ni una simple intuición: “En 2025, solo 10,06 autónomos de cada mil se acogieron a una baja médica. En el mismo periodo, entre los trabajadores asalariados la cifra ascendió a 37,92 por cada mil. Es decir, casi cuatro veces más”, ¿Por qué? Porque “el sistema actual desincentiva claramente que se cojan una baja”. Así de claro.

Lo que se hace bien

También en Pymes y Autónomos encontramos que “si eres emprendedor y quieres montar una empresa, vas a tener mejores condiciones en Madrid o País Vasco que en Andalucía y Castilla-La Mancha”. La “libertad” y, sobre todo, la “liberalidad” de Madrid ya las conocemos pero, ¿qué ofrece Euskadi desde una posición tan diferente a la de Madrid? “Menos trabas administrativas, mayor acceso a financiación y un entorno más favorable para el crecimiento empresarial” en un espacio que “combina un tejido industrial sólido con una alta productividad y un fuerte compromiso con la innovación”.

No puede serlo

Internet a veces es estupendo y te permite llegar a sitios muy interesantes. Por ejemplo: una carta al director en La Voz de Galicia en la que N. L. G., de O Carballiño, se pregunta: “¿Es obligatorio que una persona que no sabe encender un ordenador modifique una declaración de la renta?”. Ya doy yo la respuesta: no puede serlo. Incluso reconociendo el esfuerzo de las administraciones (de todas) por mejorar los procesos y la atención, la digitalización por obligación es una de las peores decisiones que yo he visto porque excluye a la gente mayor y no tan mayor que no sabe (no sabemos) enfrentarnos on-line a trámites complejos.

¿Y Rutte, qué?

Desde el foro de Davos hemos leído y hablado sobre los signos de una posible demencia en Donald Trump. Eso lleva a una pregunta: ¿sus máximos colaboradores en el gobierno estadounidense, como Vance o Rubio, lo saben y lo permiten o ni siquiera se han dado cuenta? Pero esa pregunta también es extensible a su máximo defensor (y dejaré ahí el calificativo) fuera de su país: ¿Mark Rutte está poniendo en manos de una persona cuyas capacidades generan dudas la defensa de Europa conociendo las circunstancias o sin darse cuenta de ellas? En Infodefensa lo tienen claro: “La UE puede y debe hacerse cargo de su seguridad”.

El odio

Alguien que genera odio y no le importa tiene un problema que debería de inhabilitarle para tomar decisiones que pueden afectar a otras personas. Pero en este mundo tan irreconocible llega a presidente de EE.UU. (es increíble) y empodera a personas capaces de agredir a otras: Anthony James Kazmierczak atacó a la a la congresista Ilhan Omar solo por ser de origen somalí. Para sorpresa de nadie, el atacante es de extrema derecha, y Donald Trump respondió así a la agresión: “Probablemente se lo buscó”. Antes del ataque había reclamado para Ilhan Omar, “en varias ocasiones, que sea destituida, encarcelada o deportada” (Independent).

Una tragedia

“Rusia ha sufrido 1,2 millones de bajas casi cuatro años después del inicio de la guerra en Ucrania, más pérdidas que cualquier gran potencia en un conflicto desde la Segunda Guerra Mundial”, publican en Euronews. “Un precio extraordinario por ganancias mínimas”, concluyen. Para mí, una tragedia. No celebro ninguna pérdida humana, ni la de un militar profesional que conoce las consecuencias de su trabajo, ni la de un pobre hombre reclutado por obligación, al que dan un cursillo básico para manejar su arma y esconderse de un dron. Un millón doscientas mil personas, sin contar las del bando ucraniano. ¿Y por qué?

¿Cuánto nos cuesta?

Está bien esto que han hecho en Microsiervos de calcular lo que nos cuestan como especie nuestras actividades on-line. A saber: minar un solo bitcoin equivale al consumo anual de luz en 400 hogares, un año de almacenamiento en la nube equivale a lo que consume un frigorífico durante varios días, ver una película en una plataforma equivale a 4 kilómetros de un coche eléctrico, generar una imagen con la IA equivale a tener una vitrocerámica encendida durante varios segundos (¿pero cuántas fotos pedimos hasta conseguir la que queremos?). “¿Por qué ese consumo sigue siendo invisible para el usuario?”, se preguntan (y me pregunto).