España, en una foto

España hoy se define con una serie de fotos muy nítidas pero también muy oscuras. Con honestidad, no creo que representen a toda España pero sí a una parte muy importante, tal vez demasiado, de ese Estado. La primera, cómo no, los miembros del Tribunal Supremo que siguen protegiendo a Franco y a su familia, en vez de a los agraviados por la dictadura, y que para colmo del recochineo reconocen al golpista presidente español desde el 1 de octubre de 1936, momento en el que el caudillo se autoproclamó pero el legítimo era Manuel Azaña. Como bien recuerda Aitor Esteban: “Cosas de la ‘modélica’ transición”.

España, en dos fotos

La segunda foto de esta España es la del fiscal Javier Zaragoza, acusando a los presos políticos de golpe de Estado violento por promover una votación aquel 1 de octubre. Y la derivada: la de uno de Ciudadanos explicando las razones del jurista en Antena 3 que le ofrece, como colchón, una serie de imágenes debidamente editadas y mezcladas (no todas del 1 de octubre) de esa supuesta violencia en Catalunya. ¡Vaya foto, la de la justicia poniendo firme al estado de la peor manera, la de los políticos que solo quieren que todo vaya mal y la de los medios que ayudan a los anteriores! Ya vamos dos.

España, en tres fotos

La tercera foto de España la enfoca bien Xabier Lapitz cuando comenta este tuit de El País sobre la “retirada” de Juan Carlos I: “Le apodaron Juan Carlos el Breve. Pero, contra todo pronóstico, consiguió consolidarse. Paró un golpe de Estado. Su figura se engrandeció. Y años más tarde, con la aburrida normalidad, llegaron los deslices. Esta es su vida en tres actos”. Lapitz concluía: “Si sigue el blanqueo, persiste el problema. No es ni el único problema, ni el más importante. Pero es un tapón”. Un tapón y un modelo de negocio a cuenta de todos, y eso es lo que debería ser señalado por toda la prensa.

España, en cuatro fotos

Hemos pasado por dos procesos electorales seguidos, tres si contamos el andaluz, que han sacudido las instituciones a todos los niveles, pero España sigue paralizada, y esta es la cuarta foto, la más dura de mirar: en El Confidencial repasan las 16 ciudades con más personas inactivas de España, 14 de ellas están en Andalucía y algunas sostienen una inactividad por encima del 60%: Linares, Cádiz, La Línea de la Concepción y Granada. Con el 59%, Jerez, Córdoba y Sanlúcar de Barrameda. A esta gravísima situación se suman otras como la falta de inversiones públicas mientras España sigue de resaca poselectoral.

España, en cinco fotos

La quinta foto de España es la de su izquierda: mientras la derecha y la extrema derecha siguen campeando como el Cid, y el PSOE con ubicarse en el centro ya ha hecho el año, la izquierda española sigue despedazándose. Pablo Iglesias ha decidido prescindir del político español más sobrevalorado en la actualidad, Pablo Echenique. Para preservarse a él, a la madre de sus hijos o a Alberto Garzón, Iglesias sigue sacrificando alfiles. ¿Hasta cuándo? Echenique, solo hace un par de días, en su habitual tono jacarandoso pero poco útil, hacía gala de su fidelidad al gran líder de Podemos, el mismo que el martes por la noche le cortaba la cabeza.

Política miserable

Creo que en El Nacional se han quedado cortos cuando explican “el gesto más maleducado de Arrimadas en el Parlament”. Lo que hace la candidata de Ciudadanos es una política miserable cuando espeta a los representantes nacionalistas catalanes: “No se pongan nerviosos, que ustedes aquí son muy gallitos y luego, ante el juez, se vienen abajo”. Es difícil tener y exhibir una bajeza moral y política semejante. Y también es difícil para Ciudadanos cambiar ahora de guion: han hecho del Procés una cuestión de Estado pero Vox les ha adelantado con cuatro mensajes de WhatsApp, y ya solo les queda la escalada de miseria política.

No es un tertuliano normal

Fernando Paz no es un tertuliano normal porque cree que “hay terapias para reconducir a los gays”. No hay libertad de expresión que ampare eso, ni hay explicación de Espejo Público o Antena3 que justifique la invitación a este contertulio. Que este se desnude moralmente tampoco es suficiente si lo hace como un invitado normal y no como un entrevistado al que es obligatorio señalar la ponzoña que sale de su boca. Si normalizamos el mensaje de la extrema derecha, a su interlocutor y a los medios que les dan voz, normalizamos a la extrema derecha. Y eso no podemos permitirlo, simplemente.

Hay temas que no se debaten

No se puede debatir si la homosexualidad es una enfermedad, porque no lo es. Ni se puede debatir si portar armas puede ser considerado un derecho, porque solo es un riesgo. Así que la negativa de Juan Soto Ivars a acudir a tertulias que legitiman estos discursos por medio de una discusión de igual a igual que nunca debería de darse, es el camino. Por desgracia, me temo que las productoras encontrarán a alguien que sí se preste a conversar con el descerebrado que piense que una terapia modifica el amor o que dejar que todos llevemos pistolas genera más seguridad. Si lo defienden, son ultras, no son contertulios.

Tampoco estuvo bien antes

Javi Vizcaíno fue el primero recordaba en Twitter el vídeo de Pablo Iglesias defendiendo portar armas “como una de las bases de la democracia” en un monólogo de los suyos en La Tuerka, en esos que muestra lo listo que es. Mucho más que cualquiera de nosotros. Esos programas en YouTube le llevaron a las tertulias y las tertulias, al Congreso. Entonces, con ciertas dosis de sorna y soberbia, y otras tantas de la claridad meridiana con la que ve el mundo Pablo Iglesias, reclamaba que el pueblo no puede ceder el control de la violencia al Estado. Hoy, en Podemos asegura que no iba en serio, pero el discurso le coloca al nivel de Abascal.

Si no es una estampida, se le parece

Pablo Iglesias ha dicho tantas cosas de un modo tan sobrado que facturas como la del derecho a portar armas emergerán sin avisar en los próximos años. Unos años en los que Podemos, como es el deseo de Iglesias, cada vez más será un proyecto personal. Porque cuando se consume su regreso a la sede, tras su baja por paternidad, puede que se encuentre con Pablo Echenique y un par de globos, como decía un tuit afortunado. El último en abandonar el barco morado es Pablo Bustinduy, considerado uno de los valores del partido… Y considerado, también, un errejonista. Parece que lo segundo ha sido lo definitivo.

No se puede blanquear a un nazi

Llevar a un debate televisivo a un simpatizante de Vox y enfrentarlo con uno de Más Madrid ya es bastante grave, porque pones al mismo nivel colaborar con un partido que ya ha recibido una confianza mayoritaria y es inapelable en su política y su comunicación, con colaborar con un partido que sabemos cómo actúa en Andalucía, cuál es su argumentario y quiénes son sus amigos en otros países. Pero si el “simpatizante” de Vox además ha sido portavoz de Hogar Social Madrid, un grupo neonazi, y lo omites, lo que haces (lo que hicieron en Espejo Público, de Antena3) es gravísimo porque es colaboracionismo.

¿Quién le ha dado un problema a Rivera?

“¿Pero quién se lo ha puesto difícil? ¿El País con sus editoriales aduladores? ¿Los bancos financiándolos? ¿La patronal apoyando sus propuestas económicas? ¿Las encuestas inflando sus resultados? No hay nada más patético que un niñato pijo mimado intentado dotarse de épica”, tuitea Brais Romanino, y solo puedo darle la razón. Albert Rivera no ha tenido más problemas que los que él se ha buscado con dedazos dentro de su propio partido o con la foto junto a Abascal que debería perseguirle por Europa (aunque mi fe en Verhofstadt cada vez es menor, sinceramente).

Todavía colea el 11-M

Parece increíble que quince años después tengamos que escuchar versiones alternativas a unos hechos sobradamente probados, los del 11-M. Al parecer, lo de las fake-news (noticias que sabemos que son falsas pero que compartimos como verdaderas porque refuerzan nuestro punto de vista) no es nada nuevo. Si no lo atajamos, el verdadero problema, como tuitea Genko, vendrá después: “Esperad a que lleguen a adultos los que no lo vivieron”. Al ritmo que vamos, con unas redes sociales que devoran nuestro tiempo y la verdad, dentro de otros quince años vamos a sorprendernos y asquearnos mucho más.

¿Y por qué no también un consenso social?

Para ir frenando las mentiras y las fake-news (que contienen mentiras pero no son exactamente lo mismo), en la BBC han decidido prescindir en sus debates de personas que nieguen hechos con el suficiente consenso científico. Espero que no se quede en el detalle de no invitar a quienes aseguran que la tierra es plana, y dejen de contar también con los antivacunas. Y espero también que este paso sea copiado y extendido. Los consensos sociales también son importantes, y los derechos adquiridos, por ejemplo, por las mujeres o los emigrantes, no pueden ser discutidos por nadie.

No son profesionales ni de lo suyo

No sé cómo se llama la influencer que anuncia en un vídeo ridículamente una Coca-Cola y me da igual. También me daría igual que fuese una parodia, porque lo esencial es que los influencers, anunciando Coca-Cola o una prenda de una tienda de moda, son mayoritariamente ridículos. Así de sencillo. No avisan (salvo honrosas y muy pocas excepciones) de que están haciendo publicidad, de qué anuncian o recomiendan de verdad, y no son actrices ni lo intentan. Se escudan en una naturalidad impostada y en una profesión que no lo es, porque ser prescriptor es más viejo que el tebeo.

Blas de Lezo, el nuevo héroe nacional

La reciente obsesión por Blas de Lezo que muestran los líderes de Vox y sus seguidores no puede ser casual: están convirtiendo al militar del ejército español en un elemento casi totémico cuando reclaman con insistencia una película sobre el personaje. Abascal, que nunca ha tenido miedo a hacer el ridículo, se descolgaba en Twitter asegurando que, si es necesario, él mismo va a buscar a Mel Gibson para que produzca el film. Como si Blas de Lezo fuese el icono de la historia de España heroica y olvidada, y como si no hubiera películas que legítimamente ya rescatan esos pasajes épicos.

Y Maduro, el nuevo antihéroe

Sigo creyendo que Nicolás Maduro es un personaje indefendible, pero me ha parecido muy interesante el tuit de Joaquín Urias sobre la entrevista que le hizo Jordi Évole: “Resulta interesante escuchar a Maduro. No es, ni mucho menos, un tipo torpe ni simplón. En la entrevista se perciben sus sombras, pero también sus luces. El personaje puede no gustar y aun así nada justifica que España apoye un golpe de Estado en Venezuela”. En efecto, Maduro demostró cierto control de la situación y aplomo para regalar, y la “operación Guaidó” levanta sospechas. Pero el desastre chavista es ya insostenible.

Polémicas rápidas

Yo también tuve claro cuando seleccioné el tuit de Antena3 que el titular era otra muestra de la España chusca: “Totalán convertirá en un recinto visitable la zona del Cerro de la Corona donde se cayó Julen”. Pero, una vez leído el detalle, tener una opinión no me parece tan sencillo: antes del accidente el ayuntamiento barajaba hacer algo con ese espacio, ahora se plantea qué teniendo en cuenta lo sucedido. Pero pararse a pensar no es compatible con tuitear que, cada vez más, consiste en lanzar una sentencia sobre el tema del momento sin tener en cuenta lo que puede haber detrás.

Ahora, sí: Mourinho, no

Me gustaba Mourinho: un entrenador capaz de decir “aquí estoy yo” y servir de pantalla a sus jugadores, como el mejor Javi Clemente. Un personaje que había convertido su escalada hasta la cima en un modelo a seguir. Un manipulador que sabía crear y manejar polémicas… Hasta que estas se le volvían incontrolables, en el campo sus equipos no respondían y la derivada económica de su éxito empezó a tener que ver con el fraude fiscal. Ayer Mourinho aceptó que sí había defraudado 3,3 millones a la Hacienda española y pactó un año de prisión que no cumplirá y el pago de 2,2 millones. Agur, Mourinho.

Patrimonio de todos

Aunque no lo reconozca como tal, a efectos prácticos el patrimonio cultural español también es en parte mío porque su mantenimiento se paga con nuestros impuestos indirectos y vía cupo. Así que me parece un escándalo con poco espacio en los medios lo que han publicado en Moncloa.com: “El Museo del Prado ha conseguido localizar desde 2017 ocho obras de su inventario que se encontraban perdidas por diferentes ministerios. Estas obras forman parte de los fondos de la pinacoteca que se encontraban en depósito en diferentes edificios oficiales desde hace décadas y a las que se les perdió la pista”.

Hasta nunca, ETA

“El 5 mayo Sara cumplirá 17 años. Durante mi embarazo ETA mató a Ernest Lluch y a otras 21 personas. Al día siguiente de nacer ella mataron a Manuel Giménez Abad cuando iba al fútbol con su hijo. Yo lloré pensando que esto no iba a acabar nunca. No sabéis cómo me alegro de esto”, tuiteaba una usuaria bastante crítica, en general. La alegría por el fin definitivo de ETA es compartida, igual que lo es el dolor que ha generado y que sigue estando presente, no lo olvidemos.

España vuelve a la Edad Media

Una vez redefinidos los delitos y estrechada la libertad hasta límites intolerables, el siguiente paso de España será aumentar las penas. Y así llegaremos a una nueva Edad Media española en la que puedan mandar cortarnos la lengua (todo llegará) por pitar el himno nacional, que ya está tipificado como “violencia”. Zoido ha asegurado que en la final de Copa actuará con contundencia contra quien pite el “chunda-chunda”. ¿Seremos acusados de terrorismo si lo hacemos?

Este verano haz la ruta de la cocaína

Del mismo modo que en la costa vasca y, en especial, Zumaia vimos cómo “8 Apellidos Vascos” generó un gran volumen de visitantes, la costa gallega puede verse beneficiada en las próximas vacaciones de verano: “Localiza el barrio donde nació Sito, el bar de Terito o la conservera de Los Charlines”, invita a hacer Antena3 en su mapa interactivo basado en la serie Fariña. No sé si el libro presentará a Miñanco como un héroe pop, pero la serie lo hace y, de momento, “blanquea” una enorme tragedia.

¿Españexit?

A mí ya me parece todo posible. También que a Albert Rivera le adelante por la derecha un mirlo blanco que todavía no conocemos y que acuse al de Ciudadanos de no ser suficientemente duro contra Puigdemont y la Europa que le ampara (y de paso deja en ridículo a los poderes ejecutivo y judicial españoles). Si Europa siempre fue fuente de males y de excusas, el caso catalán puede dinamitar la relación de la ciudadanía con el continente y algún (otro) populista, aprovecharlo.

Me niego

Miren, sí: conozco casos de profesores universitarios que han acabado haciendo tesis tirando a flojas porque los plazos les apremiaban, y han acabado siendo doctores con alguna reprimenda del tribunal. Pero no conozco a nadie que haya pagado porque le hagan la investigación y le redacten el ladrillo. Poner ahora el foco en esas webs que ofrecen trabajos de fin de máster y hasta tesis doctorales escritas a cambio de 3.000 € solo hace un favorazo a Cifuentes.