18.000 menores desplazados a la fuerza

Seguimos sacando temas de la montaña sobre el 23-F en la que nos ha sepultado el gobierno español: “Rusia ha deportado por la fuerza al menos a 20.000 niños ucranianos desde el comienzo de su invasión a gran escala. Kiev consiguió traer de vuelta a 2.000 menores. En algunos casos, los retornos tardaron años” (Euronews). Es decir: hoy hay en Rusia, todavía, 18.000 menores desplazados a la fuerza por el ejército ruso y retenidos por decisión del Kremlin. Y todavía habrá quien defienda esta la ocupación. “Uno de mis trabajos era limpiar la cámara de tortura”, declara uno de esos jóvenes recuperados por Ucrania.

Por ir cerrando

Yo también me puse estupendo y me formé una opinión sobre los therians. Por suerte, no tuve la oportunidad de escribirla: la quedada este grupo en Bilbao se canceló, como todas. Y este fenómeno sí me interesó, tanto que no me formé una opinión a priori. De lo que he leído me quedo con las reflexiones de Marcelino Madrigal en Bluesky: es la “búsqueda activa” la que sobredimensiona el fenómeno. TikTok permite “descubrir que existe un nombre y una comunidad”. “El algoritmo conecta a usuarios aislados y convierte el feed en una especie de ‘club’ donde esa identidad se normaliza”. Y los medios compramos, por supuesto.

¿Es tonto o es malo?

Cuando El Xokas (un conocido youtuber) se pregunta: “¿A ti te parece bien que Irene Montero ha cogido y ha metido a medio millón de migrantes para que puedan votar?”, ¿lo hace porque es un ignorante y un vago que no hace una búsqueda en Google que le explica que con la regularización no va vinculado necesariamente el voto, o porque lo sabe pero prefiere extender un discurso negativo contra la inmigración? Lo lleva Maica Travesa a Bluesky, que añade acertadamente: “Que Ibai permita personajes como el Xokas y esos bulos en su canal lo convierten en igual de miserable”. Sí, Ibai ya lleva varias de estas, y hay que recordárselo.

Se mueve el mundo y lo hace mal

Sigo en Bluesky, donde la usuaria Jane Austen Sugrañes (evidentemente, es un pseudónimo) ha escrito esto: “Cuán raros y turbios son los tiempos para que el papado, institución conservadora por naturaleza, esté la izquierda de gran parte de los gobiernos actuales. Ellos han cambiado poco, pero la realidad ha movido tanto la portería, que ser democristiano es el nuevo punk”. Y me ha hecho pensar porque me hago mayor y cada vez llevo peor los comentarios despectivos hacia la religión católica en la que fui educado. Sinceramente, no creo que ese desprecio mainstream haya traído nada bueno. A las evidencias me remito.

Que vuelvan los críticos, por favor

Bárbara Bulnes no tiene ninguna obligación de saber qué significa “por antonomasia”. Allá ella. Tampoco tiene ninguna obligación de subir a TikTok un vídeo en el que explica que leer Cumbres Borrascosas se le va a hacer difícil porque usa expresiones como la entrecomillada. Pero si lo hace se expone al escarnio que ha recibido y que no parece que le ha sentado mal porque le ha generado unos cuantos followers más. Pero yo sí tengo una obligación: la de reivindicar la figura del crítico, del experto que, con su criterio, recomienda libros, películas o restaurantes. La moda de los influencers dando su opinión, claramente, no ha resuelto nada.

Ya está aquí el 23-F

Llevamos desde el lunes hablando de este tema porque Pedro Sánchez lo ha querido así. Y seguiremos haciéndolo todo el fin de semana. ¿Por qué? Porque España no va bien y porque la amenaza: “Yo o el caos” es el único argumento electoral y político (que son dos cosas distintas) del socialista. ¿Y qué hay mejor que una colección de links sobre fascistas intentando tomar el poder el 23-F? Entre la torpeza de Núñez Feijóo y Sánchez pasándose de listo, está quedando una Españita ruinosa. ¿La realidad? Que el golpe de Estado ha cerrado en falso, que seguimos sin saber toda la verdad y que sacar un conejo de una chistera sigue funcionando.

Las mujeres que son asesinadas

Si en vez de el PSOE y Sumar, después de un gobierno de coalición del PSOE y Podemos que puso en marcha políticas feministas como nadie, según su propio relato, estuviera el PP en el gobierno, todas y todos estaríamos de acuerdo que esto es inaceptable: “Diez mujeres, una niña y un niño asesinados por agresores machistas en España en menos de dos meses” (Efeminista). Propongo otro cambio: en vez de “agresores machistas” leamos “atracadores con navajas”. ¿Qué pasaría? ¿No estaríamos en alerta? España no va bien porque las cifras de los asesinatos machistas son una barbaridad y las medidas para evitarlo no están funcionando.

Una ley que agrava el principal problema

La ley española de Vivienda que aprobaron PSOE, Sumar, EH Bildu, ERC (que después la recurrió, porque la cara dura hay que trabajársela) y Podemos ha agravado el problema de la vivienda. Esto hay que decirlo alto, claro y más. España no va bien si el principal problema que identifica su población fue tratado como un argumento de campaña por estos partidos y el reglamento derivado lo agrava. ¿Qué se puede hacer ante estas evidencias? Corregirlo, pero eso supondría admitir la treta. Es mucho más fácil huir hacia delante y hablar del 23-F, como hace Pedro Sánchez, y de que Vox viene la EHU, en el caso de EH Bildu.

“Autónomos pobres”

El PSOE y Sumar quieren que España sea un país de funcionarias y funcionarios, y el empresariado debe ser el enemigo. En Hegoalde, EH Bildu también hace seguidismo con este tema negando la realidad: que la fiesta la pagan las empresas y las y los autónomos. Una realidad que también implica esta: “El 25% de los autónomos españoles son autónomos pobres. Casi 800.000 sobreviven con ingresos iguales o inferiores a 670 euros al mes” (El Blog Salmón). ¡El 25%! ¿Qué país va bien cuando quien genera y recauda el IVA es tratado como un delincuente potencial y, además, acaba empobrecido?

“Una cosa”

Recupero el primer párrafo de la columna para cerrarla: llevamos desde el lunes hablando de la desclasificación de la documentación sobre el 23-F, que iba a ser hoy a las 12:00 (finalmente, se retrasó hasta mediodía), y va Yolanda Díaz y elige las 11:59 para hacer público en Bluesky que no se presentará como candidata en las próximas elecciones generales. ¿Por qué? Pues para que pase desapercibida su muerte política, aunque la verdad es que olía a cadáver desde hace mucho tiempo. La que fue señalada como próxima presidenta del gobierno por Iván Redondo ha acabado arrastrada, como Pablo Iglesias, por Pedro Sánchez.

Igual que Bildu, pero con las cartas sobre la mesa

La unión de izquierdas que plantea Gabriel Rufián es la misma que plantea EH Bildu, pero con las cartas sobre el tapete en vez de debajo de la mesa, para los triles. La gira veraniega de Arnaldo Otegi y compañía para reunirse con los diferentes partidos de izquierda del territorio español (colocando a Euskadi y Catalunya dentro de ese territorio, según su enfoque) buscaba, en esencia, lo mismo que ofrece el político de ERC entre aplausos: maximizar el voto en España y garantizar la cesión de protagonismo en sus “provincias”. Pero si prospera y sale bien: ¿quién negociará con Sánchez en nombre de las 14 izquierdas? ¿Rufián? ¿Otegi?

La tela y la lana

La propuesta de Gabriel Rufián (que comparte objetivos con la de EH Bildu, como ya ha quedado claro) es uniformizadora en beneficio de España. Eso, lo primero. E igual que no tiene en cuenta las particularidades nacionales (va por delante lo de “ izquierda”), tampoco tiene en cuenta otras dos cosas muy básicas: la primera, la financiación. Xavier Tomàs en Bluesky explica muy bien cómo se financian los partidos y la propuesta de ERC dificultará la viabilidad de algunos proyectos. La segunda, la ideología: no es lo mismo ser de la Chunta o de Geroa Bai que ser de Sumar o de EH Bildu. ¿Quién va a decidir qué partido único les representará?

Negar el problema

Junto a Gabriel Rufián habló Emilio Delgado en ese acto sobre la izquierda tan impactante. Ambos lo hicieron sobre los debates que esta corriente política se ha negado a sí misma. Rufián estuvo acertadísimo en su crítica a la relación entre el burka y la libertad religiosa (en la que han coincidido Patxi López y Yolanda Díaz), y Delgado estuvo atinado también hablando de seguridad. Miguel Ángel Guisado coge este tema y lo resume en Bluesky de diez: “Negar el problema hace que mucha gente de a pie piense que estás en la puta parra. Bienvenido cambiar el foco para desmontar a la derecha”.

La maldad

Mientras la izquierda española (incluidos los partidos EH Bildu y ERC, por voluntad propia) se reparte los papeles de galgos y podencos, la derecha mundial continúa creciendo en maldad: EE.UU. ha deportado a una madre con un bebé de dos meses de vida llamado Juan Nicolás, que se ha hecho conocido porque fue encerrado en un ICE sin asistencia médica pese a haber estado ingresado por bronquitis. Según el relato de Univisión, “el menor estuvo inconsciente horas antes”. “No le han querido dar medicamento”, denunció la madre, ya en la frontera, expulsada, donde no tiene ni “un techo donde dormir con sus hijos”.

Así gana la derecha

La izquierda española (sigo incluyendo por sus propios movimientos a ERC y EH Bildu) piensa en ahogarse a sí misma como solución, en vez de atajar uno de sus grandes problemas: ha potenciado las herramientas digitales que luego han beneficiado a la extrema derecha. Eso es innegable. Antes lo intuíamos, pero ahora Ekaterina Zhuravskaya lo ha publicado en Nature y lo ha confirmado: en X, en la terrible pestaña “para ti”, solo aparecen contenidos de derechas. Si ya eres republicano, te llevan al extremo. Si no lo eres, te llevan a la derecha y a esos marcos y argumentos que han sobrerrepresentado a los ultras.

¿Quién llamaba a la violencia?

Hoy en Francia llamarán a la violencia muchas menos personas que hace una semana. Lo harán porque sus llamamientos han logrado su objetivo y Quentin Deranque, al que en El Independiente califican como “joven ultra” de extrema derecha, ha sido asesinado a golpes. Entre los agresores, calificados por el mismo medio como “militantes antifascistas”, estaba “el asistente de un diputado de la Francia Insumisa, Raphaël Arnault”. Una historia devastadora que, sin embargo, nadie reconocerá haber impulsado pese a que vemos casi a diario llamadas a parar al fascismo con violencia, ese fascismo que en Francia es ahora, también, víctima.

La libertad, ¿de quién?

Es evidente que Vox intenta colocarnos su mierda fascista cuando lleva al congreso el uso del burka en España. Es evidente que las mujeres (por lo que parece, unas quinientas en España) usan esa prenda represiva porque les obligan directa o estructuralmente. Y es evidente que el discurso de la vicepresidenta del gobierno más progresista y chachi de la historia de España, Yolanda Díaz, es reprobable: “Prohibir el burka ‘vulnera’ la Constitución española al ir contra la libertad religiosa” (es un tuit de Europa Press, no de OK Diario). ¿De quién es la libertad? Porque de esas mujeres obligadas a usar un burka no creo.

La dictadura china hará lo que quiera

El manejo de los robots y de los drones que la dictadura china ha mostrado al mundo esta semana, con la excusa de su año nuevo, sumado a la inteligencia artificial que va soltando poco a poco, en la medida justa para desactivar los anuncios de otras empresas, especialmente las estadounidenses, debe servir para que tengamos claro que China hará lo que quiera cuando quiera con el resto del mundo. Si le interesa que sigamos siendo su comercio, lo seremos. Si prefiere arrasarnos militarmente, lo hará. Cuando quiera dominar el planeta tecnológicamente desactivando el resto de sistemas, lo dominará. Y punto.

¡Por fin!

Llevo varias semanas denunciando esos vídeos en redes sociales para hacer música sin saber de música, vender dibujos para colorear sin saber dibujar o hacer copies para promocionar productos sin saber marketing básico, a lo que sumo el atrevimiento de Coral Hart, que ya no escribe sus novelas románticas y solo pega resultados de Chat GPT. Así que me alegra leer esto de Antonio Ortiz en X: “‘¿Por qué deberíamos pagar por algo que ni siquiera te molestaste en escribir?’, citan en un reportaje del NYT sobre escritoras de novela romántica que utilizan IA”. “Quizá la respuesta es que muchos lectores no van a notar la diferencia”, añade.

¡Cómo no voy a ser de Plutón!

Ayer celebramos el día internacional de Plutón, ese planeta que dejó de serlo y volvió a entrar en la lista de nuestro sistema solar un tiempo después, ese cuerpo celeste tan lejano que no sabemos si es enano o un grupo de piedrolos unidos por un gas. Yo me enteré ayer de la conmemoración gracias a un bluit (un tuit en Bluesky) y lo que celebramos, cero sorpresas, es la fecha del descubrimiento que hizo Clyde Tombaugh en 1930. Personalmente, me declaro del “Team Pluto” porque Plutón es el Athletic Club, el PNV, el Aquarius de naranja y el compañero de pupitre que escribe poesía de los planetas. ¿Cómo no vamos a quererlo?

«Por necesidad»

No soy muy optimista con mi pensión: entre los años que me pasé con una beca de investigación (con la que solo coticé parcialmente), los que me he tirado de autónomo y la realidad de los datos de la seguridad social en España, me veo con una jubilación a la americana, trabajando parcialmente hasta que no pueda más. Además de mi futuro, leo en El Blog Salmón que ese es el presente de mucha gente hoy: “Puede sonar contradictorio, pero cada vez hay más jubilados trabajando. Muchos españoles refuerzan las pensiones con la jubilación híbrida por necesidad”. Ese “por necesidad” me deja picueto.

Y llegamos a Bluesky

Una de las mejores decisiones que he tomado últimamente es la de pasar menos tiempo en X y más en Bluesky. Ya solo me queda quitarme por completo de los reels de Instagram. Leyendo bluits, precisamente (los tuits de Bluesky), llegué a este de Bulldog Punk, que recordaba una obviedad: “Ninguna red social vive de su publicidad o de la gente que paga el premium, viven de vender tus datos a otras empresas. Si algo es gratis, el producto eres tú”. Me sorprendió porque sé que Bluesky es un poco cándida pero no esperaba que tanto: precisamente hablamos de una red social gratis y sin publi. ¿De qué vive? Pues eso.

“Es una gozada”

Precisamente en Bluesky he encontrado a Elías Fraguas que, sin nostalgia, demuestra un ojo muy preciso para diferenciar entre innovación y tonteríasdescribe: “Es una gozada coger y colocar el cacharro de la música en su altavoz, y que siga sonando, y lo levantas y para, y te lo llevas a todas partes”. Se refiere a un simple MP3, que no ha sido mejorado por Spotify aunque lo hayamos generalizado. Por supuesto, tiene contras: “Conectores chungos, baterías y discos duros que petarán a lo rándom”. Él lo resume así: “Está guay comer, pero a muchos millones de humanos nos gusta también cocinar”.

Así somos en Europa

Es importante que Elon Musk lo vea, que lo sienta y que lo escuche con claridad: en Europa no toleramos sus gilipolleces. Alemania es solo la punta de lanza: “Elon Musk ha cabreado tanto a los alemanes que ha dejado la reputación de Tesla por los suelos. Es la marca peor valorada”. “Ha quedado por detrás en reputación hasta de portales de comercio electrónico chinos como Temu o Shein. Nunca una marca ha perdido tanta valoración en solo un año” (Motorpasión). Y si me dicen: “Tan tonto no será que es el más rico del mundo”. Insistiré en mi respuesta: es rico porque ya tenía dinero y porque no tiene ningún escrúpulo

¿Cuánto durará esto?

Cuenta Antonio Ortiz en X que “la escritora de novelas románticas Coral Hart utiliza inteligencia artificial para producir más de 200 libros autoeditados en un año (con múltiples pseudónimos) y ventas de unas 50.000 copias y seis cifras en ingresos”. Hart ya no escribe: pega respuestas de una inteligencia artificial. Pues vale. Hay muchos reels que te explican cómo hacer las cosas sin hacerlas, gracias a Chat GPT y similares. Lo que yo me pregunto es: ¿cuánto durará esto? ¿Qué pasará cuando todas las novelas, canciones, copies en Internet e ideas se parezcan entre sí?