¿Qué estaría diciendo Bildu?

Un exconcejal vasco habría abusado de una trabajadora en la sede social del partido. En el mismo partido y en el mismo territorio, además, hay un precedente con un fotógrafo y militante de esa formación, y varias chicas afectadas. En circunstancias normales, ¿qué estarían diciendo los colectivos feministas de la CAV? ¿Qué estarían diciendo los partidos que se declaran feministas? ¿Y su candidata a lehendakari? ¿Y el resto de la coalición? Entonces, ¿por qué no alzan la voz? ¿Por que el exconcejal es de Bildu y la sede social una Herriko o, como se llaman ahora, una Arrano? ¿Un tuit de Bildu Zarautz es suficiente?

La política es posibilista o no es útil

Pablo Echenique puede tuitear esto y lo que le dé la gana, por supuesto: “Muchas gracias al Partido Popular por votar a favor de la paguita bolivariana. Os damos la bienvenida al socialcomunismo, camaradas”. Usar el sarcasmo para referirse al Ingreso Mínimo Vital es igualmente lícito. Otra cosa es la opinión que cada uno tenga de ese modo de hacer política: yo soy de los que prefiere el posibilismo, soy de los que celebro ver que los partidos tienden puentes entre ellos y me entristece ver cómo algunos políticos los vuelan. Echenique, número dos de un partido en el gobierno prefiere la dinamita.

Maroto, on fire

También Javier Maroto tiene derecho a la protesta desde su escaño en el Senado. Y tiene todo el derecho del mundo a encenderse. Quien se piense que los políticos no son humanos y no sufren se equivoca. Pero igual que Echenique se ha hecho un autorretrato con su tuit, a Maroto se lo ha hecho un fotógrafo en la cámara alta. Sus gestos quedarán en la hemeroteca, Twitter e Internet en general, y mostrará a un senador alavés que se empadronó en Sotosalbos y llevó muy mal que un senador de Más País dijera la verdad: que el PP llega a acuerdos con la extrema derecha española para gobernar.

Que no les falte una buena corrida

Me puedo poner en la piel de Felipe VI: con dos hijas en edad de estudiar en casa y tanto él como su mujer teletrabajando. Una gran manera de acumular estrés y kilos: hay que estar con las niñas para que hagan sus deberes, hay que mantener la casa en orden, salir a la compra y cocinar, hay que mantener una relación lo más sana que puedas con tu pareja… Pobres. Pero me da que su confinamiento y el de los demás ha sido diferente. Eso, sí, no puedo negar que trabajen: Xabier Lapitz recuperaba con tino un tuit de la Casa Real en el que anunciaban una reunión con los criadores de toros de lidia. España, lo primero.

Por el que dirán

¿Soy un malpensado? Cuando se trata de noticias sobre la casa real española, sí. No puedo evitarlo. ¿Por qué será? Pero cuando leí que “Felipe VI convence a la nobleza española para que regale leche y aceite a los pobres” (InfoLibre) pensé que su reunión había venido por las críticas a la que tuvo con los que crían toros, por el orden de prioridades que establecía la jefatura de estado española. Pero hasta cuando quiere hacer las cosas bien Felipe VI tropieza, como su padre en Botsuana. Porque esa labor de mediación nos devuelve al siglo XIX y nos muestra dónde está cada uno. Ellos, arriba y atrás. Muy atrás. Y muy arriba.

La desinformación como síntoma

Van del tirón un ramillete de noticias de Eldiario.es, a cada cual más sintomática de la mierda de tiempos que vivimos: “La Policía alerta de la creación de 1,5 millones de cuentas en redes sociales para ‘manipular’ sobre el coronavirus”. La que acabo de escribir casa especialmente mal con la siguiente: “La Policía evita abrir expediente al agente que difundió el bulo del material sanitario y comprueba si cabría una sanción”. Y para terminar: “El PP paga en Facebook para difundir que ‘mueren por coronavirus muchas más personas de las que dice el Gobierno’”. En Euskadi, por supuesto y por desgracia, también lo padecemos.

¿Quién se la merece?

Adriana Lastra ha puesto la cara en Twitter para que se la partan cuando ha publicado un vídeo con datos para desmentir parte de esos bulos que ha hecho correr la oposición al gobierno español. Dice la socialista que España no se merece esta oposición. Estoy de acuerdo. Pero es la que representa a la ciudadanía de un país. Exactamente igual que la oposición vasca, que se ha dedicado a extender bulos y a negar las cifras oficiales, por supuesto, para generar más alarma. Es la oposición que representa a una parte de Euskadi que nunca ha comprendido el dolor y por eso, precisamente, siempre ha pretendido apropiarse de él.

La realidad es compleja

Todos esos bulos, toda esa mierda lanzada a Twitter para que actúe a modo de aspersor se basa en ideas sencillas: que garanticen material a todos los sanitarios, que regalen mascarillas a la ciudadanía, que paren la producción de todo y los sueldos sigan pagándose. Lo jodido es dar respuesta con datos reales: los gobiernos de todo el planeta están buscando material sanitario y mascarillas, y son menos los países que paran la producción que los que la mantienen, por eso lo que vendrá después será una crisis económica, porque los clientes y los proveedores siguen compitiendo en el mundo. Lo fácil es el tuit.

¿Una pandemia que no entiende de clases sociales?

Pase lo que pase, la extensa familia real española vivirá mejor que cualquier otra familia. Quien siga defendiendo que esto sea así o pilla cacho o no se tiene ningún respeto a sí mismo. Esto han publicado en El Plural: “Los escoltas de la Casa Real han decidido alzar la voz (…). No sólo claman por la falta de material de protección frente a la pandemia, que les ha llegado en cuentagotas hasta este mismo martes, sino por los caprichos de las infantas Cristina y Elena, que les mantienen trabajado al mismo nivel y cumpliendo encargos como ir a por comida a restaurantes o a por zapatos en Zarzuela”.

Operación: salvar al soldado Felipe

Con la opinión extendida de que la Casa Real española no aporta nada en el siglo XXI salvo gasto y escándalos, llega este coronvirus para certificar la inutilidad de algunos elementos. Por desgracia para Felipe VI y su cohorte, solo los que chupan del tarro defienden ya una jefatura de Estado por herencia genética. Así que unos cuantos se pusieron a inventar una serie de noticias favorables al monarca. Pero nada da resultado. Su última comparecencia, vestido de militar y con mascarilla y guantes podría formar parte del museo de lo prescindible. “Flipao”, como le llamaba Llimoo en Twitter, es lo menos que podemos decir.

Poco me parece

He querido reposar este párrafo todo lo que he podido porque, si lo hubiera escrito cuando me enteré de la fechoría, “gilipollas” es lo más suave que hubiera sido capaz de escribir. Encerrado en casa con una niña de 5 años y otro de 3, después de siete días, ahora acierto a escribir que, simplemente, nunca he soportado a esas personas que piensan que las normas son para los pringados y que los pringados siempre son los demás. Así que espero que la Ertzaintza haya pillado a todos los que desde Bizkaia se han ido a Cantabria a pasar el puente, al apartamentito, y les hayan crujido. 600 € por familia me parecen pocos.

No me importa cómo se llame

El primero que huyó fue Cristiano Ronaldo, que se desplazó a su Madeira natal cuando la cosa empezó a ponerse difícil, parece que Neymar ha escapado a Brasil y Jovic, del Real Madrid, a Serbia. No me importa cómo se llamen, vuelvo al párrafo anterior: todos esos que se piensan que las normas las cumplen los pardillos me caen mal, por definición. Pero yo llego a ser tan pardillo que de verdad me creo que los futbolistas tienen que ser modelos de comportamiento (por eso también cobran tanto) así que estos saltos, por mucho que sean en jet privado, resultan igualmente insultantes.

Todos los Ristos del mundo

Risto Mejide tiene pinta de ir a Cantabria a pasar el puente desde Bizkaia y de saber dónde puedes fumar sin que te molesten ni sin salir del edificio en el que trabajas. Lo digo porque en su programa se puso una mascarilla para ridiculizar a los que alertaban del coronavirus (yo también llamé a la calma pero intenté no reírme de nadie), y ahora que ha tenido que ponerse en cuarentena, ha querido defenderse atacando a medios como Vozpópuli, donde le afearon el chiste. María Palmero, autora de aquella pieza, le ha respondido acusándole de mentir y de no hacer lo más sencillo: reconocer que se equivocó.

Menos credibilidad que Felipe VI

El que se está cayendo con su carísimo equipo es Felipe VI. No solo ya porque su discurso fuera desastroso o porque toda España haya comprobado que su rol de jefe de Estado es absolutamente inútil, también porque ya no le cuelan sus artimañas: varios medios han dejado claro que no puede renunciar a su herencia mientras viva su padre o que conocía los hechos mucho antes de que salieran en los medios suizos y no actuó entonces. Para colmo, en El Plural destacan una encuesta de Electomanía en la que el 60% de los encuestados cree que el Rey intentó colarnos los de su padre envuelto en coronavirus.

Otra evidencia

Este coronavirus nos está dejando unos cuantos recordatorios, para empezar, sobre la fragilidad de los seres humanos, sobre lo afortunados que somos pese a lo mucho que nos quejamos, sobre lo importantes que somos todos, desde los médicos a los reponedores de los supermercados, sobre la miseria o soberbia de algunos… Y sobre la acción del ser humano en el planeta: en Magnet han recopilado algunas noticias sorprendentes como los canales limpios en Venezia, los delfines que entran en el puerto de Cagliari, los patos que se ven en la Fontana de Trevi o los ciervos entrando en la ciudad japonesa de Nara.

También es importante

Esto es muy sencillo: quien crea que por el coronavirus no podemos hablar de la comisión millonaria que recibió Juan Carlos I, o le hace el juego a la Casa Real o es tan pardillo que se la han colado. Así que además de traer a la columna noticias sobre el virus que nos retiene en casa, seguiré buscando información interesante sobre las consecuencias de lo que hace el Rey de España (lo de verdad, no las alocuciones a la nación tarde y mal): Gorka Urtaran se plantea borrar del callejero de Gasteiz a Juan Carlos I, una noticia que no gustará a algunos pero que para la mayoría es justa y necesaria.

¡A la mierda los que despidan!

Francia e Italia han prohibido los despidos durante el confinamiento. Una medida que deberían de tomar todos los estados. Porque los ERE y los ERTE son esas cosas que pueden poner en marcha grandes empresas y, al final, los perjudicados son los asalariados… Y los autónomos que están a pie de calle. ¿Cómo de duro es tener un bar o un local y ver pasar los días sabiendo que caerá el alquiler, la liquidación trimestral, el sueldo de tu único empleado…? Esos son los que necesitan apoyo, los trabajadores que simplemente salen adelante mes a mes. Así que cada ERE denegado es un triunfo de todos.

No necesitamos salvapatrias

Me sumo a la critica de César Calderón hacia personajes como “Spiriman”, el médico que se hizo famoso en Andalucía por criticar el estado de la sanidad pública y que hace unos días incluso lloraba en televisión por la falta de prevención ante el coronavirus. Solo unas jornadas antes, Jesús Candel se reía en Twitter de la alerta por el coronavirus. Lo mismo que Oriol Mitjà, que ayer en El País aseguraba que esta era una pandemia evitable… Y el mes pasado en La Vanguardia consideraba que la alerta sanitaria alarmaba por ser nueva y no por ser grave la enfermedad. Lo que menos necesitamos ahora son salvapatrias.

Y menos a estos

Si no necesitamos salvapatrias tampoco necesitamos a quienes piden que rueden cabezas por puro populismo, como hacen los de Vox… Pero no solo. Se quejan los ultraderechistas de que España no garantiza tests para los enfermos más leves simplemente porque no hay tests suficientes. Por eso es una crisis mundial, porque faltan recursos básicos en todos los sitios. No se trata de un desabastecimiento por negligencia, si no, no estaríamos en casa desde China a Portugal. Y en Euskadi encontramos críticas similares a Osakidetza y el Gobierno Vasco de simpatizantes del PP o Bildu. El populista, a la hoguera.

Hablemos de otras cosas

Ni tan importantes como el de un jefe de Estado que en el ejercicio de su cargo recibe una comisión de 100 millones de dólares de una dictadura que acaba donando a una muer sin que sepamos exactamente por qué, ni tan urgentes como el del coronavirus, pero hay otros temas: en este parón deportivo podemos repasar estadísticas, como hacen en Afouteza e Corazón: hasta la suspensión, el Athletic era el equipo que más jugadores empleaba de su territorio seguido por el Celta, el Espanyol, la Real y Osasuna. Permítanme que me ponga bilbaino con diptongo, pero los de San Mamés ni son de Tajonar ni son de Zubieta.

Sí, saldremos

El periodista Zigor Aldama lanzaba esta semana en Twitter un mensaje esperanzador: imágenes de la calle en China, donde reside, junto a estas líneas: “Casi dos meses después, la vida regresa a las calles de Shanghái. Aunque todavía la mascarilla es obligatoria, el buen tiempo y el fin de la primera batalla contra el coronavirus se notan en el ánimo de la gente. De esta se sale con sentido común y responsabilidad”. Así es. Lo sabemos. Pero se nos está haciendo largo y, los que más, hoy cumplirán el quinto día de confinamiento con sus hijos en casa. Incluso en el mejor de los casos, esto va a ser duro.

Cómo van a acabar… Los móviles

El guionista portugalujo Raúl Díaz lanzaba este mensaje en Twitter: “Me estáis llenando el WhatsApp de mierdas. Primer aviso”. Evidentemente, no es una amenaza seria, pero sí un aviso sobre lo que nos está pasando a todas y todos: ¿cuántas veces cargamos el móvil cada día de este confinamiento? ¿Cuántas imágenes y vídeos recibimos a lo largo de la jornada en los grupos de WhatsApp? Esta pandemia es excepcional, pero el uso de las redes sociales estos días también lo está siendo: un montón de desinformación pulula, ¿con qué intenciones? Antes de reenviar, piensa y si es necesario, comprueba.

Increíble

El virus ha llegado a América. De momento, no voy a mencionar la intención de Trump de comprar en exclusiva para EE.UU. la posible vacuna que están desarrollando en Alemania. Hoy no toca hablar de hijoputismo extremo, pero sí de la irresponsabilidad máxima de Daniel Ortega, el presidente de Nicaragua que ha convocado una manifestación contra el coronavirus Managua. Según el presidente y su gabinete, será el amor el que salve al país de la pandemia mundial. Un auténtico despropósito para cualquiera que haya visto lo sucedido en el resto del planeta. Lo de Nicaragua va a ser una tragedia.

¿La banca pide qué?

Cuando uno se hace mayor y firma una hipoteca sabe lo importante que es el sostenimiento del sistema financiero. Por eso ahora entiendo que entre las ayudas del gobierno para que las consecuencias del coronavirus no sean catastróficas en lo económico, se contemple a este sector. Pero no puede ser que desde el primer día (el lunes) la banca levantara la mano para pedir dinero público con la excusa de garantizar préstamos (que es su negocio) a pequeñas empresas y trabajadores autónomos. A veces, la línea que separa la importancia del sistema financiero del chantaje bancario es extremadamente delgada

No dejemos que se olvide

Solo hace un par de días que la Casa Real se descojonó de nosotros intentando tapar entre el coronavirus y el estado de alarma la noticia de que Felipe VI renunciaba de boquilla a la herencia de Juan Carlos I y que dejaba a este sin asignación (dando por hecho que puede ganarse bien la vida con sus comisioncillas), así que no podemos dejar que caiga en el olvido: “¿Dónde están ahora los de ‘yo no soy monárquico, soy juancarlista’?”, se preguntaba en Twitter Alejandro Izaguirre. Y tiene razón: ya nadie se declara juancarlista y la monarquía, pese a todo, que es mucho, está más amparada que nunca.