Mil cuatrocientos millones de dólares

Esa es la cantidad que en diversos medios estadounidenses (New York Times o CNN) estiman que ha ganado la familia Trump solo en este primer año de mandato. Lo hemos visto en la cuenta en X de César López. Un usuario ha pedido Grok, la inteligencia artificial de Elon Musk, que traduzca el vídeo, y ha obtenido como respuesta que estos beneficios provienen de “proyectos inmobiliarios overseas, cientos de millones de inversiones y criptomonedas, y dinero que Amazon pagó a Melania por un documental”. La “impactante” cantidad es “mayor que todo lo que Trump ganó en 20 años, incluyendo herencia”.

Sí, hay modelo de negocio

Así que, sí, el trumpismo y la extrema derecha son un modelo de negocio. Por lo que cuando leamos noticias como esta en La Vanguardia: “Alicante cambia el guion a los refugios de la guerra por exigencia de Vox”, tendremos que preguntarnos qué historiadores revisionistas van a ganar dinero con ello. Esta es una de las contraprestaciones que el alcalde, Luis Barcala, del PP, ha cerrado con Vox a cambio de su voto favorable a los presupuestos. Insisto (e insistiré): quien engorda a Vox no es el albañil que le vota, sino el PP que le abre las puertas de la gestión para sus mierdas ideológicas y el beneficio directo de los suyos.

Ya podemos decirlo

La tragedia ferroviaria en Andalucía ha llevado a hablar, entre otros temas, de las consecuencias de esto que menciona Rural Data en X: “Esto es lo que pasa cuando tienes una red centralista. Toda Andalucía incomunicada”. Las consecuencias son billetes de avión y autobús más caros, y más horas para llegar a los destinos. José Antonio del Moral respondía con brillantez al tuit: “Euskadi lleva toda la vida así”. Incluso en semanas tan difíciles como esta, reclamo, como todos los partidos de Europa, empezando por los más progresistas, que mi país esté conectado por tren con el resto del continente, al norte Y al sur.

De lecciones y reflexiones valiosas

Precisamente la actualidad diaria que genera el accidente en Adamuz y la que venía de Davos, provocada por el aprobetxategi Donald Trump, han hecho que retrase hasta hoy un tema que había leído a Enrique Dans la semana pasada, y que también me había apuntado un compañero: “La inteligencia artificial no está destruyendo empleos: está destruyendo trayectorias profesionales”. El consultor se refería al trabajo básico en consultoría que hacen los junior, mi amigo, al que hacen los que empiezan en sociología. Primeras lecciones profesionales (sin entrar en la explotación, obviamente) muy valiosas que ya nadie va a recibir.

Yo qué sé ya

Soy aficionado a la fotografía analógica. Volví a ella cuando los carretes costaban tres euros, ahora no bajan de diez y llegan hasta cuarenta con facilidad (y yo he dejado de comprarlos) porque la película se ha puesto de moda. Tanto que “el jefe de Instagram dice que todas las marcas de cámaras se equivocan: nadie quiere ya fotos perfectas”, (Photolari). Adam Mosseri cree que “las compañías de cámaras están apostando por la estética equivocada. Están compitiendo para hacer que todo el mundo parezca un fotógrafo profesional del pasado”. Ojo, porque hay runrún de que se aproxima una crisis de fabricantes por exceso de stocks.

Ese es el espíritu

Llevo un tiempo fascinado por los Jajajers. Alexis Martínez y Jorge García son dos cómicos valencianos que, en su lengua, hacen contenido de calidad en Instagram. De mucha calidad. No solo por cómo está hecho sino por lo que cuentan: con la Navidad pasada y los estómagos más que llenos, recupero su reel sobre los dulces típicos valencianos que, como ellos sugieren y los pasteleros a los que entrevistan confirman, están en riesgo de desaparición. Su espíritu es mi espíritu: debemos conservar lo que tenemos, darle valor y mimarlo (como hacen ellos en sus vídeos), sin disfrazarnos de lo que no somos. Ni seremos.

Para sorpresa de nadie

Estaba claro que la inteligencia artificial generativa iba a servir para crear aún más porno. Ahora tenemos los datos: “Para qué sirve la IA de Musk: desnudos sistemáticos de mujeres, imágenes pederastas y contenido extremista. El análisis de miles de imágenes generadas por Grok, la IA de X, muestra que el 53% contenía personas con ‘vestimenta mínima’ y el 81% eran mujeres. Un 2% de las imágenes representa a personas menores de edad, incluyendo imágenes de niños y niñas de menos de cinco años. Francia y Reino Unido tomarán medidas contra la plataforma mientras la Unión Europea analiza el caso” (El Salto).

Trump, contra su propia población

Leo en El Periódico de Extremadura que “El Gobierno de Trump elimina cuatro vacunas obligatorias del calendario infantil. Las inyecciones del rotavirus, la gripe, la enfermedad meningocócica y la hepatitis A pasarán ahora a ser opcionales”. En su locura contra la humanidad, el presidente de EE.UU. ha decidido ir contra su propia población. Si pones a un antivacunas al frente de la Sanidad pasan estas cosas, claro. Lo que más gracia me hace es leer en la misma pieza que “el Departamento de Salud justifica su plan usando como referencia el sistema de Dinamarca, que cuenta con un calendario con menos vacunas”.

España no va bien

Hay indicadores muy curiosos que sirven para intuir la salud de la economía y los estados. Este es uno de ellos: “La red exterior del Estado español –embajadas, consulados y residencias oficiales– sufre un deterioro estructural que ya no es solo una cuestión de imagen o incomodidad, sino de seguridad laboral y física. Edificios sin mantenimiento, cierres forzosos por riesgo, obras sin supervisión técnica y sedes que incumplen normativas básicas mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores mira hacia otro lado” (El Independiente). “Mantener más de 500 edificios en todo el mundo cuesta apenas 13,5 millones de euros al año”.

Es cultura

La música electrónica es cultura. Quienes llevamos años escuchándola, descubriendo músicos, leyendo publicaciones como Beatburguer, que hablan de ella como merece, lo sabemos. Ahora también lo sabrán en el estado que limita al norte con Euskadi: “El gobierno francés declara a la música electrónica patrimonio nacional”. No solo eso: “A principios del año pasado, el presidente francés Emmanuel Macron pidió que la música electrónica francesa, el French Touch, sea reconocido como patrimonio cultural de la UNESCO”, y la declaración francesa podría allanar el camino hasta ese punto.

La locura

Pocos como Raúl Díaz han descrito en tan bien y en tan pocas líneas lo que estamos viviendo esta semana: “He leído que Trump decidió quitar a Maduro cuando le vio bailar ‘No crazy war’ y que decidió que Machado no iba a ser presidenta porque no renunció a su Nobel de la paz para dárselo a él. No quiero creerme que el mundo funciona así, pero es tal nivel de locura que me lo creo”. Yo también me lo creo. Y cuando devolvamos la normalidad al mundo tenemos que pensar cómo hemos llegado a otorgar tanto poder a descerebrados como Trump. Él es epítome de todo lo que hemos hecho mal, y como tal hay que tratarlo.

La tragedia

El cómico venezolano Gabriel Bonilla en su canal de Instagram (más de 55.000 seguidoras y seguidores) ha dado las cifras sobre el régimen de Maduro que, por lo que sea, no se difunden: 36.800 víctimas de la violencia estatal, 18.000 presos políticos (de los de verdad), 468 personas asesinadas en protestas, 8.000 casos registrados de violaciones de DD.HH., 8 millones de personas desplazadas, 400 medios de comunicación cerrados o censurados, 50% de la población en situación de pobreza extrema y 3 elecciones presidenciales sin reconocimiento internacional. “Sigamos viendo qué pasa”, concluye.

El resumen

No suelo estar de acuerdo con David Jiménez porque, para mí, carga con un pecado original: empezó a criticar el periodismo cuando dejó de ser director de El Mundo. Pero esta vez clava su tuit: “La izquierda radical adora a Putin porque lo identifica con nostalgias soviéticas y comunismo. La derecha radical porque lo identifica con el supremacismo blanco y los valores tradicionales. Los extremos en Occidente son así de idiotas”. Otro que dio en el centro de la diana es quien escribió (no recuerdo quién en estos días de tanta actividad) que no debíamos tener en cuenta lo que diga quien vive todavía con marcos de la Guerra Fría.

La izquierda radical

La misma Sortu desde la que, antes de Navidad, nos querían hacer creer que Ernai nada tiene que ver con Bildu, ha señalado como nuevo líder de la formación a uno de los creadores de Ernai, Xabier Iraola. Lejos de huir de las viejas formas de la izquierda abertzale en la calle, las abrazan. De lo suyo gastan. Yo a estas alturas de la vida lo único que pido es que no me tomen por tonto, que no me digan a la cara que no son lo que sí son. Con estos mimbres, con estos líderes (elegidos a la manera de Bildu y Sortu) ¿nos extraña que quien convive con las y los que justifican a ETA asegure que el suyo es el lado correcto de la historia?

La derecha radical

Que el Trumpismo es el nuevo imperialismo indeseable es algo que piensa cualquier persona decente. Por lo tanto, quien se declara trumpista, quien se ha sacado fotos sonriente estrechando la mano de Donald, también es un imperialista indeseable. ¿Y quién negocia con él? Esa pregunta que la responda Núñez Feijóo, por favor, a poder ser, después de leer este titular en El Imparcial: “Abascal pide al PP que se ‘calle’ sobre Venezuela y le insta a romper con el PSOE en Bruselas”. Así trata Vox a los populares, que se dejan, y que van a ceder a su chantaje en Extremadura, en Aragón, en Castilla y en España cuando toque. El imperialismo indeseable me temo que es una enfermedad que se contagia.

No uses Google

No podemos seguir usando Google, ni Chrome, ni Gmail. Tampoco Google Maps, ni los mapas del iPhone. Por supuesto, Apple está en la lista de las marcas que no podemos seguir utilizando. Usar X en Europa debería de ser delito, pero usar Instagram o Facebook, tendría que ser castigado socialmente: al ostracismo por enviar información personal a servidores de propiedad estadounidense. Hablando de servidores, ¿vamos a seguir usando los de Amazon? ¿Y vamos a seguir comprando cosas en su plataforma? Fuera Amazon Prime, Netflix y, por supuesto, Disney+. Tesla, Ford, Coca-Cola y Matutano, también a la lista negra.

¿Y qué uso?

¿Alguien se imagina a los británicos comprando coches alemanes durante la II Guerra Mundial? Pues a nuestra generación nos toca hacer otros boicots comerciales y potenciar el mercado propio. Solo hay que buscar en Google qué alternativas hay al buscador para encontrar varios posts que las ofrecen: Qwant, francés y privado. El navegador noruego Vivaldi tiene su propio buscador integrado. En vez de Gmail podemos usar Mailbox, alemán. Tomtom ofrece una versión para móviles alternativa a Google Maps. Olvid es una alternativa a WhatsApp. HMD es la antigua Nokia y fabrica móviles en Finlandia… Opciones hay muchas.

¿Y la Unión Europea?

Hay alternativas europeas muy interesantes para casi todos los servicios on-line y están todas en Internet. Para los productos físicos, muchas más. Tenemos que organizarnos y, sobre todo, tenemos que sentirnos apoyados: la Unión Europea debe ponerse manos a la obra, empezar a potenciar un mercado propio y, a la vez, garantizar el suministro en todo el territorio. Ha llegado el momento de priorizar temas y de mantener una agenda y unas áreas que aseguren la supervivencia del proyecto europeo, mucho más social que ningún otro en el mundo. ¿O vamos a defendernos con salchichas, vino, aceite de oliva y foie?

Von der Leyen no vale

Ursula von der Leyen, la mujer fuerte, la tía dura, la trabajadora incansable, la negociadora inagotable, se ha mostrado tibia e incapaz de frenar a Trump, de la misma manera que no hizo frente a Putin o a Xi Jinping, ni a ninguno de los tiranos y sátrapas de los emiratos orientales que caminan sobre petróleo y gas. Cuando todo ha ido bien y corría el dinero para ser clientes preferentes de EE.UU., Rusia, China o Arabia Saudí, von der Leyen parecía algo. Ahora que las cosas van mal y Europa necesita mostrarse sólida, rotunda y contundente, la presidenta de la Comisión Europea no está a la altura. Tiene que dejar paso a quien sí pueda estarlo.

¿Qué vamos a hacer?

La ocupación estadounidense sobre Groenlandia es una opción real. ¿Qué vamos a hacer después? De evitarlo ni hablo, porque todo depende de que Donald Trump encuentre otro entretenimiento que retrase la apropiación por el morro de otro pedazo del mundo. Y luego, ¿qué? ¿Qué va a hacer o decir von der Leyen? ¿Y Macron, al que Trump ridiculizó ayer en público? ¿Qué va a hacer Sánchez además de decir algo a lo bajini para su público? ¿Qué van a tuitear quienes defendían que Ucrania se rindiera ante Rusia? ¿Y quienes aseguran que Venezuela debe hacer frente ahora a USA? Cuántas tonterías hemos aguantado…

Primero vinieron…

Vuelvo a la red social de los fascistas porque Ernai ha difundido en X su última ekintza: señalar a El Correo. Cuando vi el vídeo, me acordé del poema del pastor luterano Martin Niemöller, “Primero vinieron…”, en el que describía el avance del nazismo, que empezó atacando a los comunistas; después, a los socialdemócratas; más tarde, a los sindicalistas; a continuación, a por los judíos y, finalmente, fueron a por él pero ya no quedaba nadie para protestar. No podemos ceder ni un milímetro, al contrario, debemos denunciar siempre al fascismo que practicar Ernai, esa organización de la que se desentiende Otxandiano pero reconoce Otegi.

Hay muchos

El fascismo está hoy en su mejor momento. Son muchos (aunque lleven distintos collares), pero son menos. Eso es algo que no debemos olvidar. Pero si algo hace bien el fascismo es dejarse ver, ya sea en un vídeo que difunden en X, ya sea en unas pintadas en el coche de Uxue Barkos. La ex presidenta de Nafarroa y, actualmente, senadora de Geroa Bai ha sufrido una agresión en su vehículo privado (por cierto, un Mini y no de los nuevos, así de sencillo), según denuncian en las redes de su partido. El del señalamiento, que vemos que se ha convertido en habitual, es un método tan tradicional del fascismo que ver su recurrencia preocupa.

Es noticia, no es justicia

Esto es noticia: “El Supremo condena a OK Diario a indemnizar con 18.000 euros a Pablo Iglesias por la noticia falsa de la cuenta en Granadinas” (Público). Y que el líder de Podemos haya tenido que esperar “casi una década” hace que la justicia se aun poco menos justa. ¿Qué habría pasado si la condena y la difamación la hubiésemos conocido cuando Iglesias era candidato o vicepresidente (la “información” de OK Diario salió en una campaña electoral)? Ojo, porque la sentencia del Supremo “exonera a (Francisco) Mercado como redactor de la noticia, porque da por probado que el director, Eduardo Inda, tergiversó su texto inicial”.

¿Qué está pasando?

Primero fue la Herriko Taberna de Zarautz (y otras noticias de ese entorno); después, la hipocresía de Errejón; más tarde, el “me too” que está sufriendo el PSOE; en paralelo, los casos de acoso sexual que brotan en el PP; y ahora “el jefe de redes de Vox dimite tras ser denunciado por acoso sexual a un militante que tenía 16 años” (La Razón). Es normal que nos preguntemos qué está pasando. En el caso de la extrema derecha, Javier Esteban “ha cargado directamente contra los dirigentes de Revuelta, Jaime Hernández y Pablo González Gasca, a los que acusa de estar detrás de esta denuncia”, por su conflicto interno.

¿Otro?

“Una jueza imputa por acoso sexual a dos menores al alcalde del PP en Jérica, Castelló. El PP suspende de militancia a Jorge Peiró y lo destituye como asesor de la presidenta de la Diputación de Castelló, Marta Barrachina” (El Diario). La causa “se abrió hace unos meses”. Es decir, Núñez Feijóo ya sabía que tenía esta investigación en sus filas mientras ponía el ventilador apuntando al PSOE para que el hedor del machismo se difundiese, y ha tomado la decisión de destituir a Peiró después de la imputación. Si los casos son preocupantes, las reacciones de los partidos que han sufrido los casos no lo son menos.