No se entera

“Rubiales envía a la FIFA un nuevo vídeo en el autobús de la Selección como prueba exculpatoria. En la grabación se puede observar a Jenni Hermoso comentando el beso con sus compañeras en actitud jocosa y entre bromas”. Este titular en República hace que me acuerde de Ignatius Farray, que dio en el centro de la diana con su reflexión de que Rubiales (y una parte de la prensa deportiva) no saben lo que está pasando realmente. Ese vídeo no evita que Hermoso sea la víctima y Rubiales, el agresor. “Pasar al contraataque” es solo otro error de un Rubiales que podía haberse ahorrado mucho de lo que estamos viendo.

Otra estrategia fallida

Del mismo modo que Luis Rubiales está agravando él solito su crisis, Alberto Núñez-Feijóo está depreciando su valor con su colección de ideas que en su cabeza parecían mejores que lo que son en realidad: ofrecer a Sánchez ser presidente por dos años es una bomberada sin pies ni cabeza. Es tan difícil explicar los porqués y los cómos que nadie lo entiende. Y su ronda de presidentes autonómicos, que va a acabar en una serie de fotos para Instagram de él con los suyos, ofrecerá un resultado tan pobre que su pretendida institucionalización acabará en probable devaluación. A veces toca rearmarse en silencio.

Al 30%

No han pasado ni diez años de aquel magnífico resultado de Pablo Iglesias en las elecciones europeas de 2014, con el que comenzó su “asalto a los cielos”, y hoy “Podemos despide al 70% de la plantilla en un ERE que afecta al doble de mujeres que de hombres” (EPE). El partido morado ha sido absorbido por un Sumar que no ha obtenido unos resultados extraordinarios, y el partido de Yolanda Díaz acabará subsumido en el gobierno español. El viaje ha estado bien pero el destino parece poco atractivo. El problema de Podemos, lo he escrito decenas de veces, fue siempre la gestión de la expectativa.

Tomarse en serio a uno mismo

Estoy convencido desde hace décadas las sociedades que se respetan a sí mismas y estan bien vertebradas son las que respetan a sus cuerpos y fuerzas de seguridad que, a su vez, están bien organizadas. Con esto claro leo que en España, “las agresiones a los agentes” ofrecen “la cifra más alta en 15 años” (Vozpópuli). Una pésima noticia de una enfermedad que se ha contagiado a Euskadi, ya lo hemos visto. Una noticia que solo es posible porque las diferentes policía, vía Jusapol y similares, en todos los niveles, se han perdido el respeto, y se lo han perdido también a los gobiernos de los que dependen y la ciudadanía que les paga.

¿Es una privatización?

No me parece que el FC Barcelona esté convirtiéndose en una SAD con la partición de su negocio audiovisual y el traslado de este a Países Bajos, desde donde cotizará en la bolsa de EE.UU., pero sí resulta evidente que este tipo de ingeniería financiera desnaturaliza al club porque las y los socios, vía Asamblea y Junta Directiva, gestionan cada vez menos. A eso hay que añadir que las arquitecturas contables para sacar capitales y valores nunca deberían de ser un modelo a seguir. Y por supuesto, lo de siempre: quien permite que esto suceda permite a algunos equipos competir en mejor posición de partida.

«La vamos a petar»

Bildu es hoy Iñaki Ruiz de Pinedo, a sus 68 años y representando en las instituciones a la izquierda abertzale desde que era Herri Batasuna, tuiteando: “Noski baietz”, “¡la vamos a petar!” porque lo dijo en un mitin en el que se vino arriba. Y lo es porque lo que, en frío, podría resultar ridículo, en caliente, que es como va Bildu, funciona. Porque van sobre la ola y solo su apelación a que otros tengan en cuenta la dignidad de las víctimas de ETA ha hecho que se desequilibren un poco. Pero siguen surfeando, solo les queda una semana y los cuatro partidos españoles y ERC siguen dispuestos a regalarles la campaña.

Y el PP es lo que ha sido siempre

El PP, por su parte, es el mismo partido de siempre, capaz de instrumentalizar el dolor: “El PP convierte un homenaje a Miguel Ángel Blanco en Ermua en un acto de campaña de Feijóo”, titulan en El Diario. ¿En qué momento hemos dejado de sorprendernos e indignarnos ante semejante desvergüenza? Y no, la presencia de Marimar Blanco y Carlos Iturgaitz no legitiman el uso de un asesinado: si a ellos no les resulta extraño y cabreante, que sepan que a los demás puede que sí. Las víctimas, y más las que más cruelmente fueron asesinadas, son de todas y de todos. Solo los asesinos son un problema de quien los encuentra en sus filas.

Pero esto ya lo sabíamos, ¿no?

El anuncio de que van a cobrarnos por usar todas las autovías de España, Euskadi y Catalunya no es nuevo: lo sabemos desde hace meses. Lo que no entiendo es la utilización de este argumento en campaña: el PSOE lo esconde como si nadie tuviese memoria y el PP lo señala como si, si alcanza el gobierno, no tuviera que gestionarlo porque es un mandato de Bruselas. Estos hechos son muy significativos porque muestran lo que quieren esconder unos y otros, lo que creen que es una campaña unos y otros, y lo que piensan del electorado unos y otros: una sociedad sensible a más gastos, que recela del Estado y poco madura.

¿Y Podemos?

También es elocuente que en un medio tan próximo a la izquierda que se veía representada por Podemos, como Ctxt, publiquen un artículo titulado: “¿Y la guerra?”, en el que el autor, Ignacio Echeverría, cuestiona la homogeneidad de los planteamientos sobre la defensa de Ucrania ante la invasión rusa. Para mí la pregunta es: ¿y Podemos? Porque es este partido el que más claro tenía que con abrazos y flores se acababa esta contienda y, por lo tanto, tenía una visión más divergente (también Bildu, pero en su perfecta operación de marketing hay temas que están escondidos en carpetas). ¿Dónde está Podemos, dentro de Sumar, en esta campaña?

“El hype del metaverso ha muerto”

No lo digo yo que, además, no habría sabido decirlo tan bien, sino uno de los jefazos de Meta y uno de los máximos responsables del desarrollo del Metaverso, Vishal Shah. Pero no lo dice con pena, según El Confidencial. “Se alegra”, de hecho, y anuncia: “Ahora podremos ponernos a construir”. La pregunta es: ¿dónde está todo ese dinero que, decían, se gastaban las empresas para comprar parcelas virtuales, espacios que no existían para estar bien ubicados en ese Second Life al que habían hecho un restyling y en el que, realmente, nunca hubo nadie, ni las y los de Meta? Otra chorrada para engañar a ricos y quienes quieren serlo, como los NFT.

La gran victoria de Errejón

Sabemos que Yolanda Díaz encabezará la lista por Madrid. Sabemos que un alta cuna como Agustín Santos será el número dos. Sabemos que días antes de que Podemos se doblegara a la voluntad de Sumar, Íñigo Errejón aceptó ir en un discreto cuarto puesto en esa lista. Sabemos que Ione Belarra no se atreve a encabezar la lista por Nafarroa. Y sabemos que la líder de Podemos irá quinta por Madrid. Con todo lo que sabemos podemos afirmar que la victoria política y estratégica de Íñigo Errejón es absoluta: la líder de Podemos va detrás de él, muerde el polvo porque Podemos es hoy más irrelevante que Más País.

La torta a Iglesias en la cara de Montero

Es injusto el veto a Irene Montero. Creo que todas y todos estamos de acuerdo en eso: amigas y amigos, enemigas y enemigos, y enemigas íntimas y enemigos íntimos. También tenemos claro que su exclusión, difícil ya de revertir, es un símbolo. Es la derrota de Podemos, es la torta a Pablo Iglesias en la cara de la propia Montero. La pieza en Contexto del ex vicepresidente muestra un proteccionismo peligroso: mezclar la olla y lo otro no fue nunca una buena idea, empeñarse en hacerlo lo parece aún menos. Echar la culpa a las cloacas y los medios muestra, además, un infantilismo que asusta.

¿Y por qué?

El veto a Irene Montero se explica en clave partidista (y eso que Díaz, como Iglesias al principio, aseguraba que la dinámica de partidos estaba superada), pero también supone un veto al ministerio de Igualdad, íntimamente ligado a la ministra. ¿Qué pasa? “¿Ha dejado el feminismo de ser un reclamo electoral?”, se pregunta Violeta Molina en EPE. Lo cierto es que el feminismo ha sido retorcido en público y su bandera ha sido tan movida, y no siempre para bien, que es dificilísimo vincular el voto feminista práctico con un partido, incluso pese a los intentos del ministerio de Igualdad. Y de eso, como de casi todo, hay responsables.

“Sánchez prometió”

Este no me parece un tema menor: cuando el 29 de mayo Pedro Sánchez convocó elecciones para el 23 de julio sabía perfectamente que todos sus anuncios en campaña, especialmente en materia de vivienda, quedaban en suspenso, en el mejor de los casos. Ahora intenta salvar algunos muebles con los fondos europeos, según The Objective, pero lo cierto es que los miles de pisos prometidos quedan, más bien, comprometidos. Y ahora, ¿qué? ¿Hará más promesas en campaña? No lo dudo. ¿Vinculará sus anteriores compromisos con los futuros resultados? No espero menos. Pero la pregunta importante es: ¿genera confianza suficiente?

La diferencia está en los detalles

Nunca me ha gustado eso de que “Dios está en los detalles” aunque entiendo perfectamente qué quiere decir y esté de acuerdo: la diferencia, lo que distingue algo cuidado de algo que no lo es, está en los detalles. Por eso no he querido dejar pasar este tuit de un aficionado del Amorebieta: “¿Qué os parece que el presidente de la Federación Española de Fútbol no sea quien entregue el trofeo de campeón de la máxima competición masculina de fútbol que organiza?”. Rubiales no estaba para entregar la copa al equipo vasco, para reconocer su enorme mérito, no cuidó ese detalle, no demostró que ese torneo, ese fútbol, le importa.

El empeño en fracasar

Lo siento, pero no entiendo el empeño en fracasar. Si algo ha salido mal: autocrítica, examen, propuestas de mejora y a seguir. Pero lo de revolcarse en el fango no lo he entendido nunca. Y es lo que está haciendo la izquierda española, claramente. Una izquierda española con una bis vasca importante: Podemos lo lidera una navarra que, sin embargo, irá quinta por Madrid. “Sumar ofrece a los morados encabezar Navarra. Un caramelo envenado porque ‘allí no quieren a Belarra’”, leemos en El Independiente. Las propuestas con malicia, igual que las negativas con desesperación, no son atractivas para las y los votantes. Es evidente.

De escudero, un sangre azul

Creo que sé muy poco de política: no entiendo que Sumar y Podemos se empeñen en hacer públicas sus discusiones, que solo les genera desgaste, y no entiendo que Yolanda Díaz haya escogido a un sangre azul como su número dos: Agustín Santos puede tener un currículum brillante y haber trabajado para el PSOE, pero también es un sangre azul de libro que siempre ha flotado en aguas pacíficas de ministerios, embajadas y puestazos. Un progre de alta cuna, en plata. ¿Qué mensaje proyecta? ¿En quién está pensando Díaz cuando hace la elección de la persona y de lo que significa? Quien mira más hacia arriba que hacia abajo suele tropezar.

Núñez Feijóo no va mal

Al PP le quedan dos piedras en el zapato. Una es la de todos los partidos: la fecha y la abstención. Y la otra es Vox. Pero Núñez Feijóo, pese a todo y contra todo pronóstico (por lo menos yo no vi llegar su éxito el 28-M), avanza y acierta en los mensajes (también pese a sus habituales errores): “Si el PP gana, el PSOE tendrá una oportunidad para reconstruir el partido que existía antes de Sánchez” (Nius). Esto es un gol, es insistir en su idea (la del PP, claro) de “el sanchismo” y de todas las connotaciones negativas que es capaz de meterle. Y es una idea que cala fácil porque el cortoplacismo de Sánchez nos ha sobrecogido a todas y todos.

Rusia, sí

Sigue habiéndolos. Cada vez más escondidos, cada vez menos, es cierto, pero seguimos encontrando a defensores de lo indefendible, a difusores de teorías de la conspiración, a personajillos que ven la película de “La cortina de humo” en cada informativo, a propagandistas a sueldo del Kremlin y a tontos útiles que defienden a Rusia y atacan a Ucrania desde sus redes sociales completamente gratis. Ahora tendremos que verles negando que el ataque a una presa y a la ciudad natal de Zelenski no tiene nada que ver con la contraofensiva ucraniana, y afirmando que la agredida es Rusia. Y por los nazis, por supuesto.

Vuelve la mula al trigo

Doy por hecho que, al final, Florentino Pérez fichará a Kylian Mbappé. Lo doy por hecho porque el presidente del Real Madrid es de esa casta a la que nadie le dice que no. Tardarán más o menos, pero todas las personas y todas las cosas claudican ante ellos, ante los dueños de los países. Lo que espero es que lo haga rapidito porque de los creadores de los clubes-estado tenemos ahora los jugadores-historia, y aburren: la historia de Mbappé, la de Messi no fichando por el Barcelona, aquella de Neymar, la de Griezmann que va y viene… Un Mbappé al que dieron plenos poderes en París para demostrar que solo es un buen jugador más.

Podemos se deshace

Más allá de la negociación, o lo que haya sido, entre Podemos y Sumar, esto que tuitea Ícaro Moyano sobre los 52.000 inscritas e inscritos que votaron por ella es bastante interesante: “Por ponerlo en perspectiva: más de 180.000 votaron sobre el chalet de Galapagar. Más de 130.000 votaron sobre el gobierno de coalición. No les interesa ni a ellos”. Es cierto que la votación ha sido exprés, pero no lo es menos que todos el mundo estaba pendiente de la negociación que se estaba dando mientras “la gente” votaba. ¿Qué buscaba Podemos? ¿Qué legitimidad ganó? ¿Alguien se acordó de los “círculos” a última hora y pensó en el qué dirán?

¿Quién justifica esto?

Hace tiempo que me caí del guindo: no creo en los ataques de falsa bandera cuando sirven para justificar a Rusia (lo del Nord Stream 2 es un ataque estadounidense que tiene que ser juzgado y castigado. Punto). Y más cuando las excusas de “falsa bandera”, además de coincidir con la contraofensiva de Ucrania (demasiado anunciada) van acompañadas de esto: “Los rusos nos bombardeaban mientras intentábamos ponernos a salvo del agua en Jersón” (El Independiente). Y esto, ¿cómo se justifica? ¿Quién lo hace? ¿Quién compra la mercancía averiada de Rusia porque quiere? Creo que me hago demasiadas preguntas últimamente.

Cuestión de herencias

Ellas y ellos lo heredaron y nosotras y nosotros, también: sus privilegios, sus propiedades son las que no tenemos porque trincaron, nos lo trincaron, en algunos casos, y nadie, absolutamente nadie, ha hecho casi nada por restituir lo robado: “Los bisnietos de Franco impresionan al sector como promotores de viviendas de lujo” (Vozpópuli). Y no solo le dan a los pisos (de 7,5 a 12 millones), también a los hoteles de alta gama. Lo suyo siempre fue eso: vivir a lo grande. Y lo nuestro, por supuesto, lo pequeño, lo que nos dejaron. Lo siento, pero ante esto no tengo dudas y soy agresivo: al pijo, ni agua. Y menos, al pijo fascista.

Correcto

Me hago viejo y gruñón, y empiezo a creer que viajamos por encima de nuestras posibilidades: ni económica, ni medioambiental, ni personalmente compensa ver sitios masificados que, cada vez más, se parecen unos a otros. Y algunos servicios como Airbnb, lejos de democratizar el turismo, han servido para enriquecer a quienes más tienen y para descontrolar la presencia de turistas en las ciudades. Así que noticias como esta me parecen bien: “Florencia pone coto a Airbnb en su zona histórica al prohibir los alquileres turísticos” (El Economista). Sé que esto va en mi contra porque al final viajarán solo quienes puedan. Pero da igual: ya lo hacen.

Qué malos son

En El Periódico de España lo tienen claro: “La Liga del descrédito de los árbitros: Negreira, Vinicius, fallos garrafales y un órdago de Tebas y Florentino”. Yo, también: el VAR solo ha servido para que siete árbitros constaten que son peor que cuatro. Esto es una evidencia a cámara lenta y con líneas de colores. Y lo de Negreira solo ha servido para poner cifras a lo que todas y todos sospechábamos. Y que no me vengan con excusas, que todos hemos visto hasta agresiones de jugadores del FC Barcelona a los del Athletic en San Mamés. Son malos, muy malos. Y son corporativistas. Lo peor es que el año que viene serán los mismos.