Las consecuencias del populismo

Cuando leí que el ayuntamiento de Barcelona había comprado un edificio, la Casa Orsola, para evitar que sus inquilinos fueran desahuciados, lo primero que me pregunté fue: “¿Por qué este, sí?”. Bernat Dedéu en El Nacional va más allá: explica cómo el propietario ha hecho negocio “con nuestros sufridos impuestos”, ya que compró el edificio por 6 millones y va a recibir 9,5 de dinero público. “Nuestra administración es quien especula al alza”, afirma, y cree que la decisión de Jaume Collboni invita a los especuladores a organizarse y “montar jaranas como la de la casa Orsola, que son una auténtica garantía de enriquecimiento”.

Hablando claro

Bernat Dedéu habla claro en su columna, pero más aún lo hace César Calderón en The Objective: define el acto de los ultras en Madrid, liderados por Santiago Abascal, como el encuentro de “muchos de los partidos europeos patrocinados (algunos de ellos incluso económicamente) por el sátrapa ruso Vladímir Putin, principal enemigo de este oasis de democracia, libertad, derechos y bienestar que se llama Unión Europea”. Y mete en el saco con habilidad a otro populista: “Un Pablo Iglesias con el que, por cierto, comparten todos ellos patrocinio putinejo y acceso a la vida pública gracias a la generosidad de nuestro sistema”.

Ya sabemos lo que les duele

Leo en Euronews que las ventas de Tesla “se desplomaron en Alemania después de que el multimillonario expresara su apoyo a la extrema derecha del país. Las ventas de vehículos eléctricos Tesla también cayeron en Francia y Reino Unido el mes pasado”. En concreto, un 59% han caído las ventas en solo un año en Alemania, y eso que las ventas del coche eléctrico han subido un 54% en ese mismo período, “reduciendo la cuota de mercado de Tesla del 14 al 4%”. Pero no es la bajada más destacada: en Francia han bajado un 64% las ventas de Tesla, y en el Reino Unido, bastante menos, un 12%.

De TikTok al EGM

Esto en El Confidencial Digital me ha parecido, primero, plausible y, como consecuencia, muy interesante: “Los ‘zascas’ de Alsina en TikTok empujan su audiencia en el EGM. Atresmedia atribuye el alza en los últimos datos al éxito entre los jóvenes que están teniendo sus entrevistas más duras”. Aunque sigue siendo el tercero (tras Àngels Barceló y Carlos Herrera), Alsina es el que más crece y Atresmedia la empresa que “utiliza con intensidad TikTok” aunque esta red no permita colocar links. Eso no les importa: le están “haciendo famoso” entre un público que, por lo que parece, sí acaba por escuchar la radio.

Un problema detectado es menos problema

Cuando uno identifica un problema y lo acota, está más cerca de su resolución. Eso es lo que debe de hacer la universidad cuanto antes: tiene que contentar a un público cada vez más exigente, cambiante, heterogéneo y acostumbrado a valorar los servicios con estrellitas, porque “la mayoría de estudiantes siente rechazo o indiferencia hacia su universidad” (El Diario). Pero eso no significa, como hemos visto en algunos casos, por desgracia, que la Academia deba convertirse en algo pretendidamente chachi. Al contrario: la chavalada puede dar valor a un entorno exigente siempre que empiece por la autoexigencia.

Inteligentes no somos

Hablamos muchísimo de la inteligencia artificial y poquísimo de los enormes recursos energéticos que necesita. Chateamos con ella para jugar, le pedimos imágenes por las risas, la chavalada le pide vídeos para hacer virales sus cuentas en TikTkok… sin importarnos el gasto energético que cada acción requiere: en 2026 usará casi 10 veces más de energía que la creación de criptomonedas (que ya nos escandalizaba) y el equivalente a todo el gasto energético de Japón. “Tal es la situación que las grandes tecnológicas han comenzado a invertir en centrales nucleares para alimentar sus centros de datos” (Xataka).

Defendamos Europa

A quien nos cante las bondades de Trump o Milei debemos contestarle con total contundencia: “Imbécil” me resulta de lo más fino que podemos responder. Lo que tengo claro es que tenemos que defender nuestra esencia europea por todos los medios, y no hay nada más europeo que la seguridad social: Meg (desconozco el apellido) explica en un vídeo de YouTube que tener a su bebé en EE.UU. le ha costado más de 86.000 dólares, de los que pagará 7.000 porque tiene un buen seguro (que abona cada año, claro). Ella misma reconoce que, cuando vivía en Madrid, le sorprendía que nadie pagase en los hospitales.

Correcto

No me gustaban los Tesla y no pensaba comprarme uno. Evidentemente, después de ver a Elon Musk haciendo algo muy, muy parecido a un saludo nazi dos veces después de la investidura de Trump, tengo menos ganas (aunque sigo usando Paypal, no lo niego). Y por lo que leemos en El Blog Salmón, no soy el único que lo piensa: “Los problemas técnicos en modelos clave y la controversia en torno a Elon Musk representan amenazas reales para la marca”. De hecho, según apuntan, la estrategia de marketing futura de la marca podría pasar por el distanciamiento de la figura de Musk.

Estaba claro

Esta semana hemos hablado del adiós a Vox de Juan García-Gallardo que, para descacharre generalizado, se quejaba de lo que él mismo llamaba “oligarquía” en el partido ultra. Todas y todos sabíamos que Abascal no era la punta de lanza, que por encima de su muñeco otros manejan los hilos: “La cúpula de El Yunque”, Julio y Gabriel Ariza (padre e hijo, propietarios de Intereconomía), Kiko Méndez-Monasterio, Montserrat Lluis… Son los nombres que citan las y los “ex” de Vox que han conversado con El Plural. Para mi sorpresa, también aparece en más de una ocasión el nombre de Jorge Buxadé.

No son de cristal

No se me ocurre discutir nuestra obligación de generar oportunidades para la juventud: para su desarrollo, para su crecimiento personal, para su libertad, para poner en marcha proyectos profesionales pero también personales y familiares, para que tengan una puñetera casa digna… Pero no debemos olvidarnos del resto (y no hablo solo de los pensionistas): “Un 9,3%, los mayores de 50 siguen representando el 30% de la tasa de desempleo” (Trendencias), y en este segmento de desempleo también las mujeres son mayoría. Parece que los ministerios y departamentos de Empleo siguen teniendo una tarea pendiente.

El año de Elon Musk

Si el mundo es suyo, ¿cómo no va a serlo el 2024? Elon Musk es, para mí, el personaje del año, y ninguno de los motivos que lo aúpan a la cima nos beneficia. A él, sí, claro: las criptomonedas se disparan con el apoyo de su gobierno, SpaceX venderá más a la NASA y el proteccionismo hará que Tesla no tenga que preocuparse de sus competidores chinos. Él gana porque el mundo (la política interna estadounidense salpica al planeta entero) pierde. Y todo esto sin hablar de X. Pero el mayor problema que genera Musk es la plaga de admiradores e imitadores que aspiran a ser eloncitos. Pobres.

El tonto del pueblo

Seguro que Alvise Pérez admira a Elon Musk. Subo mi apuesta: seguro que se ve a sí mismo como un Elon Musk español. Otro pobre. Pobre de espíritu, europarlamentario de cartera y tragabulos de primera (de lo que se come se cría): “Alvise Pérez se cree la inocentada de Electomanía e informa que Junts y PP presentarán una moción de censura” (Menéame). Alvise, dando muestras de su olfato e inteligencia, cogió la inocentada de Electomanía y la llevó a su canal de Telegram en forma de nota e incluso añadió declaraciones para dar su opinión. Y con estos métodos consiguió más de ochocientos mil votos.

El año de Bárbara Rey

En 2024 confirmamos que Juan Carlos I y Bárbara Rey fueron algo más que amigos especiales. Lo que abría la puerta a creer todos los rumores que acompañaron a la aventura: que había más, que él hacía lo que le daba la gana, que entre todas y todos compramos el silencio de ella y que, si volvemos al principio y damos por hecho que hubo más follamigas, también habría más silencios asegurados con dinerito público. Y en 2025, ¿qué? ¿Alguien iniciará una investigación de oficio para saber si todo lo que barruntamos es tan cierto como las fotos del amor? ¿Alguien calculará cuántos hospitales se quedaron sin construir por ese dinero?

La DANA de Valencia

El cambio climático mata, los recortes matan y la irresponsabilidad mata. Esas son las lecciones que debemos extraer de una tragedia tan enorme como la de la DANA de Valencia. Un fenómeno atmosférico agravado por las carencias de las unidades de emergencia y, sobre todo, por una incapacidad manifiesta de las y los gestores que tenían que tomar decisiones ante una situación que era más grave cada hora. Todas las críticas que dirijamos en 2025 a quienes niegan el calentamiento global, a quienes anuncian rebajas fiscales sin informar de qué dejarán sin presupuesto y a quienes hacen la del avestruz son necesarias.

No es imposible

Hemos despedido 2024 con una estupenda noticia en lo político: la oficialidad de la selección de Euskadi de pelota está al alcance de la mano. Ninguna de las trabas anteriores (empezando por la oposición de Bildu a la norma que lo posibilita) ni futuras (los recursos que se esperan) debería de impedir un primer paso esperanzador y emocionante: ver a la tricolor en una competición oficial. Quedan más, muchísimos más pasos, pero ahora ya sabemos que no es imposible. 2025 tiene que ser el año del “más y mejor”. Pero también el de anotar la matrícula, de una puta vez, de quienes ponen las trabas.

Hostia, tú

Cuando leí la noticia en El Diario: “Mazón adjudica 3,9 millones a dedo para reparar la presa dañada por la DANA a un constructor de la caja B del PP en Gürtel”, pensé que estarían refiriéndose a la misma que comenté en la columna de ayer, sacada de El Nacional: “Mazón adjudica a dedo uno de los primeros contratos de emergencia por la DANA”. La empresa en la que “trabajó el jefe de gabinete de Mazón”. Pero estaba equivocado: Carlos Mazón tardó en aparecer y luego tardó en reaccionar mientras la gota fría arrasaba Valencia, pero está siendo el más rápido adjudicando contratos millonarios y sospechosos.

Esto va de invertir

Evidentemente, no me sorprendió que Denis Itxaso defendiese la ley española de Vivienda que PSOE, Sumar, Bildu y ERC siguen aprobaron con plena intención electoralista y siguen defendiendo (el partido catalán se ha descolgado por invasión competencial). Los efectos de esa ley, todos lo estamos viendo, no están siendo positivos (salvo los efectos electorales, que de eso se trataba) pero, en cualquier caso, la clave no es la ley, sino la inversión: “Se necesitan 1,5 millones de alquileres sociales en una década” en España (El Plural), mientras Euskadi sigue a la cabeza de la inversión en VPO (he tardado 5 segundos en encontrar el dato en Google).

No pueden hacerlo

España necesita invertir más en vivienda, es evidente, pero no puede: “El Estado romperá la barrera del billón y medio de deuda este año, el doble que hace una década. El Estado ya acumula una deuda de 1,49 billones. Las ayudas por la DANA y el creciente gasto en pensiones acelerarán el ritmo en el tramo final del año” (Vozpópuli). Esto explica por qué los partidos de gobierno decidieron lanzar una ley española de vivienda que compró y compra Bildu. Básicamente, porque es más barato que endeudarnos aún más. Mucho se habla de la viabilidad del sistema autonómico pero, ¿es el estado español sostenible?

Le ha salido rentable

Cuando Elon Musk compró X hizo una inversión, una inversión que, junto a los 130 millones de dólares que ha donado a la campaña de Trump, hoy le está rentando: “Desregulación, exenciones a Tesla y contratos a SpaceX: lo que Musk gana con Trump” (The Objective). No obstante, Musk tendrá que trabajar un poco más, recortando el gasto de la administración estadounidense. Ese fue el encargo de su presidente, por eso se implicó en la campaña y por eso les votaron. Pero también sabe que ese dinero que ahorre puede ser el que acabe en sus bolsillos, vía Tesla y SpaceX. ¿O acaso estas empresas no han subido en su cotización?

Pues nada

Pues nada, que ha sido un placer. Pero vamos a ir despidiéndonos porque vamos a tener mucho lío y mucha gente a la que decir que lo hemos pasado bien: “Putin aprueba una nueva doctrina que permite a Rusia responder con armamento nuclear a un ataque convencional” (El Independiente). La aprueba después de saber que Zelenski ha recibido y va a usar (si no lo ha hecho ya) los misiles estadounidenses de largo alance que le permitirán devolver (y el verbo es importante, que nadie me venga ahora de pacifista) los ataques que recibe. La escalada será nueva y peligrosa, pero el malo y el causante sigue siendo el mismo.

Pues eso: «Fuga»

Cada persona hace con su carrera lo que quiere pero, por favor, que las y los médicos que han preferido ir al extranjero para ganar más dinero después de hacer sus carreras en universidades públicas, no me vengan luego con lo de la “vocación”: “Fuga de médicos: 1.200 se han marchado de España en apenas tres años” (The Objective). No podemos competir con las libras ni con los dólares, pero pagamos con nuestros euros facultades y hospitales universitarios. La mayoría se queda pero una minoría decide irse solo por más dinero, porque la suya es una profesión bien pagada. Hablémonos como personas adultas para variar.

Es una puta guerra

Ucrania ha sido invadida por Rusia por la cara. Ni siquiera en esto estamos de acuerdo: quienes beben de las fuentes del Kremlin argumentan no sé qué de la historia y la defensa ucraniana. Una defensa militar que no tiene que ver con la rusa, completada con legionarios y escoria violenta carcelaria. Para hacerles frente “Ucrania recluta a la fuerza a más soldados” (DW) que no deben ser armadas para defenderse, según algunos partidos y sus líderes, que no se cortan en darnos lecciones. ¿Quién está de acuerdo con dejarles sin balas, sin drones explosivos y sin tanques? Si no te hierve la sangre con la respuesta no tienes nada de antifascista.

Y esto es política

¿Quién ha pagado los gastos derivados de la estancia obligada de Carles Puigdemont en Waterloo? No lo pregunto para conocer los nombres, sino para dejar claro que esas personas merecen especialmente la batalla que está plantando el president: tanto esfuerzo, también económico, ¿para nada? El de Junts debe a sus votantes y, en mayor medida incluso, a quien le ha sostenido estos años, luchar con uñas y dientes por volver al Palacio de la Generalitat y por revivir un proceso independentista que la justicia española rebanó con penas de cárcel injustas. He sido muy crítico con Puigdemont, pero esta lucha le legitima.

Debemos proteger lo público

Para mí, “debemos proteger lo público” es algo más que una pancarta o un hashtag que forma parte de una estrategia: “Proteger lo público” no es gastar como si las instituciones tuvieran una máquina de hacer billetes, sino preservar lo que posibilitamos con nuestros impuestos y nuestra actividad económica. Y pongo un ejemplo lejano porque siempre se entienden mejor, esto de Vozpópuli: “La nueva obsesión de los ladrones en Madrid: roban puertas de contenedores de ropa que valen 350 euros”. Madrid tiene que hacer todo lo posible para que a nadie le salga rentable robar, vender y comprar lo que pagan sus contribuyentes.

No es ninguna tontería

Entiendo la tentación que han tenido en Xataka de presentar a Elon Musk como un tipo impulsivo y caprichoso: “Elon Musk ha descubierto que si despides a todo el equipo de supercargadores de Tesla se para su desarrollo: los ha vuelto a contratar”. Pero creo que en el cuerpo de la noticia hay un detalle revelador: “Las acciones de Tesla recuperaron algunos enteros en su cotización” después de los despidos, ya que habían bajado por el descenso de ventas. Y esta es mi lectura: Musk sabía perfectamente que deshacer y recuperar “una de las divisiones con mayor proyección de crecimiento de Tesla” era bueno para las y los inversores.