La verdadera nueva política

Ni Podemos ni Ciudadanos son nueva política. Los dos partidos están formados por ex afiliados y rebotados de los partidos españoles más tradicionales, replican estructuras, replican problemas internos, replican luchas por el poder y hasta replican su forma de financiación. La verdadera nueva política en España ha llegado con Manuel Valls, un político que “pide donaciones para financiar su asalto a la Alcaldía de Barcelona” (Vozpópuli) y, al mismo tiempo, “deja fuera de su lista electoral las siglas de Ciudadanos” (República.com) que es el partido con el que ha aterrizado en Catalunya. ¿A quién se debe?

Seguimos pagando

No solo pagamos los gastos derivados de El Valle de los Caídos hasta el último clip, por lo que estamos sabiendo esta temporada de levantamiento de alfombras: el mausoleo en el que se encuentra Carmen Polo lo seguimos pagando vía impuestos por medio de Patrimonio Nacional. Entiendo que en su día (1969) este organismo se hiciera cargo de la construcción, porque España era una dictadura, pero que esa “herencia” haya llegado hasta hoy es una muestra evidente de que la tan adorada transición española necesita una buena sacudida. Y un portazo.

Inconcebible

Es una lucha tan antigua como ilógica: que las mujeres se vieran obligadas a hacer un gasto extra en sus productos de higiene más básicos por culpa únicamente de la lógica recaudatoria no entra en ninguna cabeza. Sin embargo, hasta ahora mismo ha sucedido. Así que es entendible la alegría de mujeres como Begoña Beristain, que siempre ha reclamado que las compresas o los támpax tengan el IVA de los bienes de primera necesidad. Alegría que convive con la estupefacción, en mi caso, de que los partidos hayan permitido este agravio durante tanto tiempo.

Es la hora de gastar

Seguimos con otra discriminación: que las futbolistas sean consideradas deportistas profesionales no solo se logra con el aumento de los salarios. Es el primer paso y, por lo que vemos, sigue siendo claramente insuficiente. Pero para avanzar las jugadoras nos necesitan ahora a todos: los clubes se quejan de que el aumento de la masa salarial no coincide con un aumento de los ingresos, así que se agrava la situación del fútbol femenino, que siempre fue deficitario. Y tienen razón: ahora nos toca gastar en entradas y en merchandising para que ellas formen parte del mismo business que ellos.

Plan perfecto para un domingo lluvioso

Mientras les escribía estas líneas la previsión del tiempo en las próximas horas era negativa. Si es así les propongo un plan estupendo que no es, para variar, una de esas interesantes y extensas lecturas que permite Internet, y que pueden disfrutarse gracias a un hábil redactor y una tablet. Esta vez les propongo que dediquen unas horas al vicio: hasta 10.000 juegos del Comodore 64 están disponibles para jugar directamente desde el navegador gracias a The Internet Archive. En Xataka nos ponen el link y nos explican cómo este proyecto de memoria digital nos “alegra” la vida.

Facebook ya no mola

Cualquiera que tenga una cuenta en Facebook habrá notado que la usa menos y que, incluso, consulta mucho menos las novedades de sus “amigos”. Facebook ya no mola y, como bien sugiere en Magnet, ese es el gran problema de la empresa, y no la falta de credibilidad, las “fake news”, si aupó a Trump a la presidencia de EE.UU. o si da más cancha a las ideas “de izquierdas”. Y ahora, ¿qué? ¿Qué va a pasar con nuestras fotos, nuestras reflexiones lanzadas a Internet vía Facebook, nuestros contactos y las relaciones que hemos mantenido? Tranquilos, que tenemos Instagram (propiedad de Facebook).

Pero no es solo Facebook

En un blog especializado en la tecnología de Android van más allá: no solo es Facebook, las personas usuarias están perdiendo su confianza en las redes sociales digitales. ¿Qué pasa con Twitter, cada día más lleno de pesados, indignados y, en general, el tonto del pueblo con un megáfono? Instagram sigue creciendo pero parece que nunca llegará a ser tan grande como Facebook. Y el resto de redes son hoy residuales (Flickr, Pinterest, etc.). Es decir, muchos usuarios dejarán de tener redes sociales cuando Facebook, definitivamente, caiga. ¿Qué ha pasado? Simplemente, que nos hemos cansado.

La culpa es de la tecnología

Si algo ha reforzado Internet es la tendencia natural del ser humano a echar la culpa a otro. Por ejemplo: las olas de indignados miran más que nunca al estado, al que piden que regule… la actividad ajena. Pero también se piden cuentas a las empresas tecnológicas, como la mujer que ha demandado a Tesla (no digo que no se lo merezca, ojo) porque ha tenido un accidente pese a usar (o por hacerlo) el sistema de conducción automática. El coche no percibió el obstáculo y vehículo y viajera (porque conducía un ordenador) se chocaron contra un camión de bomberos parado.

¿Y a dónde va el dinero?

Recelo por sistema de las virtudes de la tecnología, sobre todo cuando es la propia tecnología la única virtud de lo que sea. Tal vez por eso me esté perdiendo un dineral por no invertir en monedas virtuales… aunque según nos cuentan en Xataka parece que no están viviendo su mejor año (mientras en otros foros leemos que se disparan). Ether, por ejemplo, ha perdido un 82% de su valor desde que alcanzó su máximo histórico, y arrastra a otras más conocidas como el bitcoin. ¿Y dónde va ahora el dinero de los inversores? ¿De dónde sacan su valor estas monedas? ¿De la demanda? ¿Eso no es especulación?

Los videojuegos seguirán sin ser olímpicos

No seré yo el que niegue valor a esta industria ni el que niegue el esfuerzo a sus grandes estrellas, pero yo tampoco sigo viendo los eSports una disciplina olímpica, aunque el argumento principal del COI me parezca una soberana estupidez: que promueven la violencia. Miren, no. Lo malo de los eSports hoy es que promueven a personajes poco modélicos por horteras, porque juegan a irse a paraísos fiscales, y porque de momento no parecen promover valores deportivos distintos al del dinero que se mueve (cada vez, más). Miedo me daría ver a los representantes vascos en la disciplina.

Carmena tampoco lo hará

Arranca una nueva semana, y en el PP es un nuevo comienzo. Tienen que luchar para no caer en la irrelevancia entre la derecha extrema de Ciudadanos y la izquierda del PSOE que le quiere ocupar el centro. Irrelevancia que ya tiene en la CAV o en Catalunya, por ejemplo. Pese a ser poco más que un grupo residual, el PP quiere dar guerra en Bilbao y Bizkaia con temas como las pantallas gigantes para ver a “La Roja”. Pues bien, Carmena tampoco va a colocarlas en Madrid, que se ocupen de aquello.

No defiendo a ninguno

Mariano Rajoy se fue por la corrupción en el PP. Un motivo más que suficiente. Pero una cosa es señalar el motivo y asumir las consecuencias, y otra atacar el sistema democrático porque cuanto peor, mejor (para Podemos y para Ciudadanos): webs como Casos Aislados son absolutamente capciosas porque cuentan como delito casos que se están juzgando, no tienen en cuenta las sentencias absolutorias y suman como “robado” el total de la obra pública y no el quebranto.

Esto es importante

Voy a hablarles de un videojuego, pero voy a hablarles de algo importante, sobre todo si saben que un hijo o una hija suya juegan al famosísimo simulador de fútbol “FIFA” de EA. Yo también lo hice, pero cuando era joven no tenía instalada esta funcionalidad tan peligrosa: hoy en “el FIFA” se pueden comprar sobres virtuales con tarjetas de jugadores, en una especie de “tragaperras”, como explican en Xataka, que va con dinero real y crea bastante adicción, según denuncian exjugadores.

La “modernidad”

Me acuerdo de aquel profesor de Literatura que tuve al que le gustaba bromear con que, si nos considerábamos modernos, pertenecíamos a un movimiento con más de cien años. Pero para antiguos y antiguas quienes consideran “moderno” o “actual” vivir como nuestros antepasados: sin vacunas, con partos en casa o renunciando a condiciones de salubridad que nos han traído hasta aquí. En Internet hay muchas webs que invitan a ese retroceso y, por suerte, muchos que lo denuncian.

No es para tanto… O sí

En satírico El Mundo Today titulaban recientemente: “Una directora de marketing se pregunta por qué el hashtag #lechepascualtulecheladetodos no es viral si costó un millón de euros pensarlo”. Y la broma me hizo reflexionar. Ningún hashtag cuesta un millón de euros, aunque algunos pasan unas facturas tremendas por hacer marketing on-line. Facturas que no lo valen porque crear un hashtag o, simplemente, saltar a Twitter, está pasado de moda. Y eso, se lo aseguro, es una suerte.

Qué

Las cuestiones de Dick Durbin a Mark Zuckerberg son, como muchos han apuntado, la esencia del problema: el senador demócrata preguntó al fundador de Facebook si diría ante la comisión de investigación, el público y las cámaras en qué hotel se ha hospedado y con qué amigos ha chateado esta semana. Zuckerberg respondió que “no” sabedor de lo que venía: ese es el problema, Facebook ha dado información sobre nosotros sin preguntar ni acatar la respuesta.

Quién

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Básicamente por la falta de control. Cuando Zuckerberg y otros crean Facebook en 2004 lo hacen sin modelo de negocio. Empiezan a vender anuncios a marcas en su web para estudiantes de Harvard y, mientras crecen y saltan a otras universidades, descubren la segmentación que les ofrecen los propios usuarios. Nadie les controla y comienzan a vender esos datos a marcas y aplicaciones, sin ocuparse de qué hacen ellas con nuestra información.

Cuándo

Zuckerberg ha reconocido que Facebook ha cometido errores abriendo las puertas de su gran base de datos a otras aplicaciones sin hacer seguimiento de lo que éstas hacían con nuestra información. En esencia, se trata de control. O de descontrol. En la empresa no tuvieron ese control porque el descontrol les hacía muy ricos. Pero la responsabilidad creo que recae también en lo público: los legisladores tenían que haber puesto en aprietos a Zuckerberg mucho antes.

Dónde

Ahora aplaudimos a Dick Durbin y sus colegas que, en general y según cuentan las crónicas, estuvieron acertados contra Zuckerberg. Un punto a favor para las comisiones de investigación del senado estadounidense que hacen sufrir al asistente, todo lo contrario a lo que vemos en las del Congreso o Senado españoles, o la Comunidad de Madrid, recientemente. Pero la loa tiene que ir acompañada de crítica: Facebook se ha beneficiado de un sistema neoliberal que es el que tiene que estar en entredicho.

Cómo

En Xataka han hecho la crónica más completa de la comparecencia de Zuckerberg, destacando frases y, sobre todo, silencios que mostraban dudas o la elusión de una respuesta que todos intuimos pero el fundador de Facebook no puede verbalizar: información que “en general” no se comparte con terceros, información que “debería” eliminarse cuando nos damos de baja de Facebook o información que no se vende… Pero que no desmiente ni confirma que se “alquile”.

O dejarlo correr

Me temo que no va a pasar nada. Cristina Cifuentes lo negará y la sombra de la duda sobrevolará un tiempo y volverá, ya más difuminada, de vez en cuando, pero la presidenta de la Comunidad de Madrid, como otros políticos del PP (empezando por Rajoy) no va a ceder a la presión de la oposición que le pide lo más lógico: dimitir si se prueba la acusación. Porque ésta es muy grave: no es que haya mentido en su currículum, es que habría alterado las notas para anotarse un máster.

Los modernos compramos en Amazon

¡Por supuesto que he comprado en Amazon! Y en Aliexpress, cuyos precios son tan bajos que invita a pensar en las dudas durante la producción. Amazon no es más que otra multinacional, y si Jeff Bezos se convierte en el hombre más rico del mundo no es porque Internet obre todos los milagros, lo logra exactamente del mismo modo que en cualquier otra empresa (como Zara, por ejemplo): apretando por lo bajo a los trabajadores (lo que ha provocado la huelga de ayer) para optimizar costes.

Solo prestaban el dinero

Incluso tomando al pie de la letra los argumentos de Fernando Encinar después de que le hayan acusado de adquirir pisos para ponerlos en alquiler en su portal, Idealista, que vendió por 25 millones, estos me parecen mal. Si él y su hermano usaron el dinero obtenido hablando de las bondades del alquiler, a modo de préstamo a un amigo para que éste se hiciera con pisos que acababan en su portal, siguen siendo culpables de maltratar su propia ética y estética. Pero, ¿a quién le importa eso?

La huida hacia delante

Simplemente, no puede ser. No puede ser que Podemos solicite en el Congreso despenalizar la venta de copias ilegales de películas o música porque se ha metido en un buen lío municipal con la muerte de Mame Mbaye. Además de que atufa a centralismo (como todas las instituciones están en Madrid sirven para deshacer el entuerto) y a utilitarismo, pone de manifiesto la incapacidad para resolver un problema que ellos mismos han creado fomentando los bulos que les vienen bien.

Facebook, a la baja

Será porque vivo pegado a estas redes, pero no me ha sorprendido el escándalo que ha hecho perder una millonada en bolsa a Facebook después de que supiéramos que Donald Trump se había beneficiado de los agujeros de privacidad que la empresa, simplemente, sabe que están ahí. La parte buena es el ramillete de textos sobre el funcionamiento de la herramienta que nos permite profundizar en la que hoy es, junto a Google, la mayor empresa de anuncios del mundo. Y nada más.