Los «bros»

Aitor Esteban asistió al desayuno informativo que ofreció Alberto Núñez Feijóo en Bilbao, organizado por Nueva Economía Fórum. Pues muy bien. Si hubiese venido Yolanda Díaz estoy seguro de que también lo habría hecho. Esta cortesía generó un efecto muy jugoso: Bipartidismo Stream y Gure Bideoak (las cuentas “B” de Vox y de EH Bildu), calcaron su mensaje: el supuesto acercamiento del PP al PNV (que ambos han insistido en que es imposible hoy). La única diferencia entre el populismo de base fascista español y el vasco ha sido la intensidad: Gure Bidoak y su hermana pequeña, Gure Argazkiak, insistieron mucho más.

“Seamos libres”

Bipartidismo Stream y Gure Bideoak nacieron con el mismo propósito: difundir bulos, hacer ruido, enfangar, poner el aspersor de guano a tope. Allá quien se lo compre (y allá quien no llame a las cosas por su nombre: desinformación). Y como esos canales, muchos. Por eso hoy los mensajes de los buenos tienen que ser especialmente claros y breves. “Seamos poderosos. Seamos unidos. Seamos libres”, tuiteaba Emmanuel Macron para acompañar su anuncio (más allá de las redes) de que ofrece a los socios europeos su arsenal militar como elemento disuasorio del continente. Entre el ruido, el fascismo y los bulos, y Macron. Yo lo tengo claro.

Más allá del ruido

Lo malo del ruido es que, entre otras cosas, nos impide atender a los detalles. Por ejemplo, justo antes de que Pedro Sánchez se haya puesto digno por los votos (valoro que la dignidad sea un argumento electoral, pero que es por los votos no voy a discutirlo), el presidente español anunciaba, en X, “una inversión de 18.000 millones de euros en España” por parte de Amazon. Esto también está muy bien, pero, claro, fue el propio Sánchez el que declaró la guerra a los multimillonarios propietarios de tecnológicas. ¿Ahora son buenos porque negocian con él? ¿No es justo eso lo que hace Trump?

La realidad más allá

Está la España que se tiene por progresista disfrutando del liderazgo mundial de Pedro Sánchez. Lo entiendo y me parece bien (no puede parecerme mal). Pero tenemos que seguir mirando más allá de la pantalla del móvil: Alberto Sicilia explica los efectos negativos en Ucrania de la guerra de Irán. Algunos, evidentes, como el cambio de foco y el gasto de arsenal, que benefician a Rusia. Pero que los negociadores sean los mismos que hablaban con Irán mientras Israel y EE.UU. preparaban el ataque, y que estos mismos países hayan normalizado las invasiones por el morro (como hizo Rusia en Ucrania) son hechos que también dañan.

A favor de EITB

La actualidad gravísima y veloz me impide rescatar temas que se van quedando viejos. Pero a este no voy a renunciar: el Goya para José Ramón Soroiz tiene que servirnos, también, para reconocer la labor de EITB sujetando la industria audiovisual, desde los técnicos a los actores. La carrera de Soroiz, como las de Ane Gabarain, Itziar Lazkano, Elena Irureta o Ramon Agirre, por mencionar algunos de trayectoria larga, han sido posibles, al menos en parte, por esas ficciones y programas que iban enlazando en EITB. Poner en valor lo que otros han hecho bien no es una señal de debilidad, más bien, al contrario.

El impacto

Miquel Roig es tan bueno que en su hilo en X ha ofrecido un dato y una reflexión sobre el enfrentamiento entre Donald Trump y Pedro Sánchez. “España tiene un déficit comercial con EE.UU.” comienza. Este no es el caso de Euskadi, ojo. Massimo Cermelli explicó ayer en Onda Vasca que la balanza vasca es inversa: vendemos más a EE.UU. de lo que compramos, por lo que los 1.500 millones de euros de exportaciones desde Euskadi están en peligro por el cálculo electoral de Pedro Sánchez (seamos serios, por favor). Solo Israel quería esta guerra, pero acabarla rápidamente es ahora una prioridad para el resto del mundo.

El cálculo

Igual que Donald Trump no apoya a Israel contra Irán por la paz, sino por el petróleo, Pedro Sánchez no quiere acabar la guerra por sus principios, sino por los votos. Me repito: seamos serios. Y sigo con el hilo de Miquel Roig en X, que concluía así: “El problema de Sánchez es que para una buena parte de la población ha perdido hace mucho tiempo la presunción de autenticidad. Y si empieza a calar la idea de que el cálculo electoral empieza a poner en riesgo puestos de trabajo o puede aumentar la factura energética de los hogares, ese presunto cálculo electoral le puede salir por la culata”.

El argumentario

También en X, César Calderón explicaba muy bien lo que todos percibimos: “Análisis urgente: Sánchez ya tiene su ‘casus belli’. El ataque de Trump a España puede ser la última oportunidad de Sánchez para convocar elecciones con alguna posibilidad de movilizar a su electorado”. Y en Bluesky, Raquel Marcos le daba la razón tuiteando justo lo que el presidente español querría leer: “Si algún día gobierna el inútil de Feijóo apoyado por el mierda de Abascal, echaremos de menos estos días de dignidad nacional”. No es dignidad: son votos. No entro a discutirlo. Y esa “dignidad” va a ser muy cara. ¿Estamos dispuestos a pagar la factura?

El peón

Quieto todo el mundo: Santiago Abascal ha tuiteado en inglés. Para que lo lea Donald Trump, por supuesto, y para demostrar al mundo que hay un español que no muerde la mano que le da de comer (aunque de la financiación iraní a algunos partidos “outsiders” también podríamos hablar). La rendición del de Vox, igual que la de Alberto Núñez Feijóo, que la semana pasada presumía en X de haber conversado con Marco Rubio, a estos EE.UU. imperialistas me parece tan reprobable como la instrumentalización de la paz que hace Pedro Sánchez. Y sí, opinar esas dos cosas a la vez es perfectamente posible.

La bandera

Núñez Feijóo y Santiago Abascal, con su torpeza, han regalado la bandera de España al PSOE. Y el PSOE, por supuesto, la ha cogido al vuelo. Óscar Puente, que nunca ha sido de sutilezas, se la ha puesto como foto de perfil en X, y no me parece una anécdota: Pedro Sánchez es hoy el digno, el pacifista, el antiimperialista, el admirado por Susan Sarandon y ahora, también, el patriota. El error de la derecha españolaza es grosero y no creo que les resulte fácil sacar la pata esta vez. Eso, sí, Óscar Puente podía haber elegido una rojigualda que no estuviera pixelada. Qué cutre, tú.

«No comen»

Isa García, ELA y, en general, los sindicatos vascos, se han hecho un autorretrato poco favorecedor pero bastante fiel durante la huelga del personal de comedores. Por supuesto, el derecho a la huelga nadie lo discute. Pero es evidente que, apoyadas y apoyados en ese derecho inalienable, los sindicatos han cometido abusos. En este periódico, sin ir más lejos, los hemos visto (quien ha querido verlos, claro), y esta semana, en la calle, también: quitar los bocadillos que las y los niños llevaron de sus casas está mal. Pero podemos entender una confusión. Defenderlo con soberbia es lo que da toda la gravedad al tema.

La aportación semanal de Núñez Feijóo

La desclasificación de los documentos del 23-F que nos ha mantenido entretenidas y entretenidos esta semana ha impedido que hablemos de lo cara que está la cesta de la compra, de las mujeres asesinadas por la violencia machista, de seguridad, de vivienda y, cómo no, de este tuit de Alberto Núñez Feijóo: “Ayer por la tarde mantuve una conversación fructífera con el Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. Hablamos de las relaciones bilaterales entre nuestros países, la OTAN, Hispanoamérica y Ucrania, entre otros muchos asuntos. Mi compromiso: que España sea un socio fiable para nuestros aliados”.

¿Torrente, presidente?

Gad3 ha preguntado por la opción de que Torrente, el personaje creado por Santiago Segura, sea presidente. 2.352 entrevistas, entre las que hay 301 en la CAV, que ofrecen un par de datos llamativos: que el segmento de 18 a 29 años y el segmento de quienes se declaran de centro son los que mejor lo valoran y que, en general, creen que es el “candidato” que mejor entiende a la ciudadanía. Por las risas, claro. A mí estas iniciativas no me gustan porque confunden más que aclaran y porque rebajan aún más un sistema democrático que tiene que ser prestigiado por todos los agentes, también las empresas demoscópicas.

Sigamos

La posibilidad de que José Luis Torrente sea presidente del gobierno no puede tomársela en serio nadie, por lo que no arroja ningún dato útil. Pero esto que plantea Antonio Ortiz en X es mucho más interesante: “Team Mirai, un nuevo partido japonés fundado por ingenieros, ha conseguido 11 escaños prometiendo inteligencia artificial, autobuses autónomos y empleos de alta tecnología”. Con un programa “aceleracionista” ha recibido “tres millones de votos (casi el 7%), con apoyo especialmente entre votantes urbanos de 40 y 50 años”. En el New York Times el partido se define como “ni de izquierdas ni de derechas”.

¿Qué grupo era el peligroso?

La de la desclasificación de los documentos del 23-F ha sido una gran noticia para Joxerra Bengoetxea porque ha desviado la atención del cierre del campus de Gasteiz en el que Vox (tan legal como EH Bildu) había programado un acto. Más allá del ruido del golpe de Estado, antes de que acabe la semana tendremos que preguntarnos: ¿qué grupo era el peligroso, el de Vox (deleznable), el de Ernai o el de GKS? ¿Qué se quiso evitar: los destrozos que harían los de Vox (fascistas), o los que harían los de Ernai y GKS, en competencia entre ellos por parecer los más violentos de los antifascistas (y a la vez, igualmente fascistas)?

Para empezar la semana

Miquel Roig escribió su tuit la semana pasada pero, como intento entrar en X cada día menos, he tardado en verlo. Además, me viene estupendamente para arrancar la semana: el director adjunto en El Confidencial se ha limitado a recopilar, con su estupenda prosa, los “hechos” que rodean a Pedro Sánchez, ese presidente ausente (esto no es de Roig, es mío, después de ver su periplo indio). Empieza fuerte: “Los dos últimos secretarios de Organización del PSOE ya han pasado por prisión”, y sigue con los casos de acoso sexual, la falta de presupuestos, Adamuz y el apagón, personajes como Leire Díez y, por supuesto, “la esposa del presidente”.

Pues está quedando una ERC estupenda…

Más allá de algunas reacciones a la propuesta de Gabriel Rufián para toda la izquierda española (con su partido y EH Bildu, incluidos en la amalgama), parece que el ambiente en ERC no es el mejor: “Junqueras consuma su purga en Esquerra para imponer a sus candidatos en las municipales. Las maniobras de la dirección nacional precipitan la dimisión en bloque de la cúpula de ERC en Gerona tras haber hecho caer la de Barcelona”. Según la pieza en Vozpópuli, sus “adversarios” califican a Junqueras como “un líder de formas suaves pero enemistado con la democracia interna” que “se ha dedicado a fustigar sin clemencia al sector crítico”.

Pues para la izquierda ese era el enemigo

Emilio Delgado, de Más Madrid, ha empezado a ser conocido fuera de la capital del reino de España gracias a su aparición pública con Gabriel Rufián en la que ambos pusieron en duda ciertas prácticas de la izquierda. Y sigue: en la Cadena SER dijo que “necesitamos acercarnos a los chicos de 18 a 24 años que se están yendo a la derecha. Desde la izquierda tenemos que tener algo que decirles”. Estoy de acuerdo, y hasta me atrevo a darles un consejo: la izquierda española tiene que empezar a decir a los chicos jóvenes, blancos y heterosexuales que no tienen la culpa de todo y que no son todos violadores potenciales.

¡Oh, sorpresa! ¡El sorpasso!

Leo en Infolibre que “el auge de Vox en Castilla y León enciende las alarmas en un PP que ya no ve tan lejos el ‘sorpasso’” y me hago el sorprendido, porque la verdad es que no me sorprende nada: solo Alberto Núñez Feijóo y su equipo (en el que destaca Miguel Tellado, como ejemplo ilustrativo) no se daban cuenta que usar los mismos marcos que la extrema derecha, sus argumentos, a Los Meconios y a Vito Quiles, reforzaba a Vox. Tanto que “en Castilla y León Vox superaría por primera vez la barrera del 20% en un territorio, lo que supone una amenaza directa para los partidos del bipartidismo”.

Lo que pide Vox

“Control de la dirección de los informativos de Canal Extremadura, una vicepresidencia del Ejecutivo autonómico y dos consejerías”. Eso es lo que exige Vox a María Guardiola después de las elecciones en Extremadura. Lo hemos encontrado en un digital de Extremadura que huele a extrema derecha, así que podemos pensar que las peticiones reales se parecerán mucho a las publicadas. De eso va la ultraderecha: de controlar el mensaje y de acumular cargos. ¿Para qué? Pues para lo que hizo Juan García-Gallardo en Castilla y León: cobrar, posar y trabajar para su partido. Normal que Guardiola diga que no. ¿Aguantará la presión de Feijóo?

Dice alto y claro que es mala persona

Detrás de la cuenta en X conocida como “Invertir es vivir” (qué hortera, tú) se esconde Gonzalo Candela, al que podemos considerar autor de este mensaje: “Lo voy a decir alto y claro: no estoy de acuerdo en que se me obligue a financiar unos servicios públicos que no quiero utilizar. Personalmente, voy a hacer todo lo que esté en mi mano para reducir (legalmente) el pago de impuestos”. Lo que dice alto y claro Candela es que es mala persona, además de no muy listo. “No es tonto porque ha ganado mucho”, dirá algún cándido. Pues no, hay que empezar a disociar esas ideas porque para hacer mucho dinero solo hace falta tener dinero.

Estamos rodeadas y rodeados

Esta noticia en El Diario da miedo: “El peaje que Vox exigirá a Azcón para darle su apoyo: medidas xenófobas, acoso a las ONG o bajadas de impuestos. La extrema derecha, que ya ha dejado claro que quiere entrar en el Gobierno de Azcón, buscará impulsar medidas regresivas en el ámbito educativo o social, y ultraliberales en lo económico”. El PP de Alberto Núñez Feijóo va a tragar con esta laminación de la igualdad solo por poder, y Pedro Sánchez va a estar encantado con la situación. Ambos lados de la misma moneda debemos tenerlos en cuenta en Euskadi: estamos rodeados de maldad y de quien celebra la maldad porque le beneficia.

Simplemente, Podemos

El editorial de Diario Red, el digital que dirige Pablo Iglesias, es un compendio estupendo de lo que Podemos no ha entendido. Ni una línea de autocrítica después del desastre en Aragón; sobre la propuesta indefinida de Rufián, asegura que lo que daña a la izquierda es hablar de sí misma para, a continuación, hablar largamente de la izquierda; critica el uso de programas como el de Ferreras, en los que Pablo Iglesias se hizo con su popularidad; e incluso habla de que “hace falta una izquierda —como la que hubo en la legislatura pasada— con autonomía política respecto del bloque de poder”, legislatura en la que Iglesias era vicepresidente.

¿De qué habla Mouliaá?

En el asunto de Íñigo Errejón y Elisa Mouliaá hay varios elementos que me preocupan: me preocupa el mensaje que reciben las mujeres que se han sentido acosadas por hombres con poder, con tantos vaivenes y declaraciones sin el tono y el contenido adecuados; me preocupa, por supuesto, la impunidad con la que actuó el propio Errejón, en una izquierda (entre varios partidos) que toleró, cuando menos, comportamientos babosos; y me preocupa lo que denuncia en sus declaraciones la misma Mouliaá. ¿Qué presiones percibe y recibe? ¿Dónde y cómo? ¿Por quién? ¿Es el machirulismo transversal? ¿Y de la hipocresía no hablamos?

Para variar, un discurso

He echado un ojo a las redes de las y los europarlamentarios vascos sobre el debate de la regularización que el PP ha llevado a Bruselas y ha acabado en circo. Idoia Mendia no lo menciona, Javier Zarzalejos lo resuelve en un tuit, Pernando Barrena ha montado un podcast para que otros hablen de migración y la única que muestra un discurso al respecto es Oihane Agirregoitia: recuerda las seis regularizaciones que han hecho PSOE y PP en España, que su partido, el PNV, está a favor pero no por decreto, entra al fondo (la demografía en Europa) y sentencia: “Euskadi merecen más planes integrales y menos titulares”.