La gran estafa

Cada vez aprecio menos diferencia entre un inversor y un estafador en el caso de la vivienda. Jorge Galindo lo escribe claro en su Substack: “Os dieron un master y se quedaron con los pisos”. Y señala a los responsables de los ejecutivos menos valientes sin tapujos: “Un bono de alquiler sin oferta sube los precios, pero temen que liberar suelo para vivienda pueda restarles votos a nivel local. Así que eligen el bono”. Este es el resultado: “Con oportunidades bloqueadas y una política incapaz de desbloquearlas ganan las ideologías de suma cero. Si la tarta no crece, cada porción que se lleva otro es una que no te toca a ti”.

El más rico, pero no el más listo

Ya lo cantaban los de Aerosmith en 1993: “Eat the Rich”, y en 2026 urge que acabemos (vía impuestos gordísimos, por supuesto, no me refiero a otra cosa) con los ultrarricos, que no nos aportan nada bueno. Valgan como ejemplo las acciones del más muchimillonario del mundo: “Los archivos de Epstein, entregados a la fuerza por el gobierno de Trump, se habían tachado con la versión gratuita de Adobe porque Musk, en un esfuerzo por quitarle el chocolate al loro, había cancelado la suscripción de pago. Y, claro, el tachado se puede revertir y leer completamente su contenido”, según Paloma Llaneza en Bluesky.

El otro pan del sándwich

En 2026 Europa va a verse en una sandwichera: por un lado y por el otro, EE.UU. y Rusia querrán aplastarnos y fundirnos. Pero no se lo ponderemos fácil, como los ucranianos. Y dentro del sándwich, como el queso, tienen colaboracionistas: la extrema derecha de cada país, engordada por Putin y con el manual trumpista en la mesilla de noche. Anna López lo denuncia en X: “La ultraderecha alemana bajo sospecha. Diputados de Alternativa para Alemania usan preguntas parlamentarias para intentar revelar rutas de armas a Ucrania y defensas antidrones.  Sus rivales alertan: información sensible que interesa al Kremlin”.

Y China, claro

TikTok será uno de los campos de batalla en las elecciones que vengan en 2026 (pocas frases resumirán tan bien lo mal que vamos). Al mismo tiempo, según El Diario, “Protección de Datos alerta de que TikTok ha reactivado el envío de datos personales a China y pide replantearse su uso”. En cualquier caso, el argumento: “El regulador español de la privacidad pide a los usuarios ‘valorar si desean continuar utilizando un servicio cuando existen transferencias de datos a países que no ofrecen un nivel de protección equivalente al europeo’”, es válido para la red china pero también para las americanas y, hasta para Google o ChatGPT.

No es representativo, pero sí sintomático

No creo que las y los usuarios de redes que han publicado su recopilación de llantos (a la que, por supuesto, han puesto nombre: “Crying Wrapped”, según Xataka) sean representativos de nada. Puede que haya una moda por ahí que sigue una parte de la chavalada (y no tan chavalada) que no han entendido bien lo que es prestar atención a la salud mental, pero insisto en que solo se representan a sí mismos y a sí mismas. No obstante, sí creo que esta movida es representativa de la sociedad que estamos construyendo. Las llantinas están “gloriosamente detalladas” incluso por categorías.

Es hora de buscar alternativas

Las amenazas de Donald Trump ya no son veladas, no dependen de cómo queramos interpretar lo que ha dicho: la administración estadounidense acusa a Europa de “coaccionar a las plataformas estadounidenses y castigar los puntos de vista estadounidenses” y avisa de que “no tolerará estos actos atroces de censura extraterritorial”. Yo creo que ha llegado el momento de que Europa genere alternativas a Google, Apple, Nvidia o Microsoft, y sobre todo de que la ciudadanía europea empiece a autoprotegerse, buscándolas y utilizándolas, porque no debemos ni podernos fiarnos ya de estos servicios.

Son lo mismo

Mientras Donald Trump se presentaba al mundo, otra vez, como el posibilitador de la paz, Rusia bombardeaba sin compasión el país que ha invadido militarmente. La intensidad del ataque contra Kiev “fue tan grande, que las defensas antiaéreas fueron sobrepasadas”, según la cuenta en X de alertas informativas en Ucrania que siguen los periodistas especializados en este conflicto. ¿Qué hacemos? Nos toca conscientes, y alejarnos de los románticos de la URSS que no saben distinguir entre un invasor y una castaña, y también de los partidos de extrema derecha que han sido apoyados por el Kremlin y siguen el manual trumpista.

Dejémonos de chorradas

Rastros y pruebas de que desde EE.UU. y Rusia atacan a Europa hay de sobra. Rastros y pruebas de que mientras esto sucede y es serio, algunos hacen unas piruetas y chorradas tan innecesarias como ridículas, me temo que también: “Felicitamos a la comunidad cristiana en este día en el que conmemora el nacimiento de Jesús, un momento para compartir deseos de paz, alegría y bienestar para todos y todas”, tuiteó el ministerio español de Presidencia, como si España no fuese un estado aconfesional y eminentemente católico. Estos juegos, equidistancias y provocaciones me parecen simples distracciones y hacen que la confianza en el gobierno español mengüe todavía más.

¿Y esto cómo lo explican?

¿De qué nos quiere distraer el ministerio español de presidencia con tuits como el del anterior párrafo? Pues de lo evidente: la mala gestión que hacen del poder ejecutivo, y también de noticias como esta: “España confirmó la adquisición de cuatro nuevos sistemas de defensa aéreo Patriot a los EE.UU. por un monto de 1.700 millones de dólares” (Zona Militar). Supongo que habrá obligaciones de la OTAN, pero si Google me parece un caballo de Troya, evidentemente, misiles fabricados en EE.UU. con su tecnología y sus chips, me parece armar al enemigo en territorio amigo o, en nuestro caso, en el que nos limita por el sur.

Me gustó

Cuando una institución publica en sus redes un contenido disruptivo siempre habrá detractores, pero a mí la aparición de Korta en Ajuria Enea junto al lehendakari, como a Xavier Tomàs, me gustó. “¿Cómo sacar más partido a tu discurso institucional de fin de año, hacer que tenga interés en redes sociales, y sea memorable más allá de los (pocos) espectadores que lo seguirán en directo cuando lo emitas?”, se pregunta el consultor en comunicación para lanzar el vídeo. Yo creo que cuando el lehendakari Pradales se muestra cercano y espontáneo gana, y generar oportunidades para verle así me parece un acierto.

«Trump entiende lo que entiende»

La frase no es mía, el periodista Michael Wolff se la atribuye a Steve Bannon en el libro “Fuego y furia: En las entrañas de la Casa Blanca de Trump”, sobre la primera legislatura del republicano: “Trump entiende lo que entiende”. Mucho me temo que esto no va a entenderlo: “Dinamarca pide respeto a su integridad territorial después de que Trump nombre enviado a Groenlandia” (Independent). No lo entenderá porque no querrá hacerlo (y no completaré el dicho popular) y porque para él el respeto no importa. Importa solo lo difícil que se lo pongas, por lo que creo que Europa tiene que empezar a ser un rival fuerte para Trump.

Y no le importa el conocimiento

Visto lo visto, Trump parece que es de esos que desprecian lo que no son capaces de entender. Lo digo porque su menosprecio por el conocimiento es alarmante: “Trump destituye a casi 30 diplomáticos de carrera en una reconfiguración de la política exterior” (Voz.us). “África es la región más impactada, con embajadores destituidos en 13 países, entre ellos Nigeria, Senegal, Somalia y Uganda” también han caído los de Filipinas, Vietnam, Guatemala o Surinam, entre otros. La idea de Trump es “reorientar la política exterior del país hacia funcionarios plenamente alineados con la agenda de ‘Estados Unidos Primero’”.

Los planes de la derecha

Por todo lo escrito (hoy y todos los días), parece lógico que si opinas lo contrario a lo que piensa Trump haces lo correcto. Por extensión, opinar lo contrario a lo que piensan sus tentáculos más cercanos también lo será: “Vox recupera su plan de reducir el número de diputados en la Asamblea de Madrid de 136 a 91” (Vozpópuli). Puede parecerme exagerado que una comunidad como la de Madrid tenga 136 parlamentarias y parlamentarios, cuando la CAV solo tiene 75, pero si Vox quiere reducir el número será por algún interés perverso, empezando por el de reducir la democracia, que es el más evidente, claro.

¿Alguien se acuerda de Alvise?

El partido de Alvise Pérez consiguió tres europarlamentarios en las últimas elecciones. Pues bien, los dos que no son él, “Diego Adrián y Nora Junco, se integraron en el grupo parlamentario Conservadores y Reformistas Europeos y poco después se querellaron contra Alvise al denunciar no solo una campaña de hostigamiento en redes como consecuencia de los mensajes que Alvise había publicado sobre ellos sino que, incluso, habían llegado a temer por su integridad física al revelar también el lugar en el que se encontraban o al que se dirigían” (InfoLibre). La pregunta es: ¿qué tipo de seguidores y votantes tenían?

¿Cómo convivirán?

Una pregunta parecida podríamos hacernos con el partido de Yolanda Díaz: ¿alguien se acuerda de Sumar? Yo hablo de “partido” porque estoy chapado a la antigua. También podemos referirnos a Sumar como “movimiento” o “marca” porque da igual: ¿quién lo tiene en cuenta? ¿Cuándo ha sido el último acto político que han organizado con simpatizantes y líderes orgánicos? ¿Qué es Sumar hoy? Lo que tengo claro es que es una gran paradoja, porque quienes saltaron de Podemos a ese espacio, ¿qué van a hacer? No hay ejemplo más claro que el de Alba García en Euskadi, así que podremos seguir el proceso de cerca.

Olentzero maitea…

Esta noche viene Olentzero, a estas alturas de la película lo primero que pido es salud para la gente a la que quiero (yo, incluido, claro). Y si le queda un pequeño hueco en el saco, le pido también que copiemos los buenos ejemplos. Por ejemplo, y partiendo de que el gobierno italiano no es precisamente modélico, creo que tenemos que fijarnos en esto: “Italia sube al 26% el IVA de la vivienda vacacional” (Preferente). ¿Sólo el 26%? Creo que tendríamos que hacer un cálculo del impacto que suponen los Airbnb en las ciudades e incrementar el IVA y los impuestos hasta que se repartan los beneficios. Y al que no le salga rentable, que haga de su piso una vivienda.

Cordura

También me gustaría que Olentzero nos ayudase a distinguir lo que está bien y lo que está mal, como hace Enrique Dans: “Trump ha convertido a los Estados Unidos en un enemigo de Europa: ha llegado la hora de responder”. El divulgador recuerda que “Europa no solo es un mercado fundamental para Estados Unidos, el mayor del mundo en volumen de comercio e inversión bilateral, sino también un polo de estabilidad democrática y cooperación internacional”, y avisa de que “Si Trump ha convertido abiertamente a Europa en un adversario estratégico, la respuesta europea debe ser proporcional y, sobre todo, eficaz”.

Si no lo trae Olentzero…

2026 es el año en el que prepararé mi kit de emergencia. El mío y el de mi familia, por supuesto. Después de la amenaza de Trump a nuestro modo de vida, después de comprobar que el ansia expansionista de Putin no se va a satisfacer con el Donbás, después de ver el avance de la extrema derecha en Europa y en América, después del apagón, de observar cómo suben sin control los activos, y después de que gobiernos democráticos lo impulsen, como la generalitat catalana, que “hace un llamamiento a prepararlo” (Ara), creo que ha llegado el momento. Si Olentzero no me trae mi kit “prepper”, empezaré a elaborarlo yo.

Un buen regalo para quien genera trabajo

Estaría bien, muy bien, que Olentzerto trajese su saco lleno de reconocimiento. Reconocimiento a quien ni practica ni fomenta el absentismo laboral, reconocimiento a quien afea a los sindicatos su recurso a la huelga por electoralismo, reconocimiento a quien tiene paga nóminas, su cotización y la de los demás, a quien dinamiza la economía, a quien crea empleos, genera carga de trabajo, adelanta dinero y recauda el IVA. En resumen: reconocimiento a las personas trabajadoras por cuenta propia, esas que “trabajan más de medio año solo para pagar impuestos”, como denuncian en Pymes y Autónomos.

Políticos de los que sentirse orgullosos

Voy a pedir a Olentzaro una cosa más: políticas y políticos de los que nos sintamos orgullosos. Empiezo por el principio: la prensa y la sociedad tienen que empezar a prestigiar su desempeño. Pero ellas y ellos tienen que ser verdaderamente ejemplares para que cuando salgan noticias como esta pensemos todas y todos que un jeta puede aparecer en cualquier parte: “Mazón gasta 17.700 euros en comidas en locales de su ‘guía gourmet’ en el año de la postdana” (El Diario). Entiendo que un presidente como el del PP no comerá todos los días un plato del día en un bar, pero también me pregunto: ¿por qué no lo hace cuando puede?

Pero tú no compres un eléctrico chino

Cuando leí esto de Óscar Puente que había alcanzado la portada de Menéame: “Estoy valorando seriamente la posibilidad de comprar trenes en China; no es ningún juego”, lo busqué en El Periódico, la fuente de la noticia. Sí, es cierto, el ministro español de Transporte desprecia la labor de CAF, TALGO y todos los fabricantes europeos. “La industria europea necesita una sacudida”, se justifica, como si tuviera excusa. Pero no la tiene: ¿y si la ciudadanía apuesta por coches chinos y desprecia el esfuerzo de fabricantes europeos, en masa? ¿No tiene un ministro que poner en valor su ámbito de acción? Para mí, el que se desprecia es él.

Y Sánchez sacó la basura

Dice el aforismo periodístico que “la basura se saca los viernes”. Sánchez prefirió el lunes, pero un lunes especial, con la resaca de la juerga extremeña (la que se corrieron en las sedes de Vox y Podemos, que han duplicados sus resultados), y con la fiesta de la lotería de Navidad. En este contexto tan extraño, en el que todo queda enterrado entre cava, “tapar agujeros” y “el PP necesita a Vox”, anunció un cambio en el gobierno muy moderado, casi testimonial, y permitió a EH Bildu anotarse el tanto del controvertido escudo social como si apoyar a Sánchez acríticamente no fuese hoy como permanecer en X acríticamente: tóxico.

Hablemos de Extremadura

Casimiro García-Abadillo ha resumido muy bien en El Independiente las consecuencias de los resultados en Extremadura: “Feijóo tiene que tomar una decisión difícil. Ceder al programa de máximos de Vox sitúa al PP como un partido rehén de Vox, lo que Pedro Sánchez va a explotar al máximo en los comicios de Aragón, Castilla y León y Andalucía”. Está claro que “Guardiola se equivocó al sobreactuar con el robo de papeletas del pasado jueves y “también erró al no ir al debate a cuatro del pasado jueves”. Parece que “con Sánchez, el partido va directo al desastre” pero, ¿por qué hoy tengo la sensación de que Feijóo no va a gobernar?

Nunca le han ganado a tonto

Precisamente en la Sierra de Gredos, que entra en la provincia de Cáceres, “la Guardia Civil denuncia al influencer Alfonso Santaella por realizar actividades ilegales” en “un espacio natural protegido y de extraordinario valor ecológico” (Infobae). Pues bien, “en los videos difundidos en redes, el creador de contenidos volaba drones y acampaba sin autorización y se bañaba en lagunas glaciares”, es decir, “prácticas expresamente prohibidas por la normativa ambiental vigente”. Algunos creen que las normas están para los demás y que quien las cumple es un idiota y, lo peor, es que pueden “influir” en sus seguidores.

Pues no vamos

El otro día charlaba con amigos en una sobremesa, y a todas y todos nos pasaba lo mismo: se nos habían quitado las ganas de viajar a EE.UU. por culpa de Donald Trump. Y eso sin tener en cuenta que esta administración “plantea pedir las cuentas de redes sociales de los últimos cinco años a los turistas que quieran viajar” (El Diario) al país. En las mías, estoy seguro, va a encontrar quejas airadas, como esta, por sus formas y sus fondos, así que, ¿a qué me arriesgo? No lo sé, pero sí sé que no pienso comprobarlo. También sé, como cualquiera, que la economía estadounidense no va tan bien como para despreciar la inversión de las y los turistas.