Una ley de vivienda mala

La ley española de Vivienda que EH Bildu le aprobó al gobierno español es una ley mala, y no lo digo yo: lo dice Gabriel Rufián. Y lo dice también cualquier cifra que comprobemos: en La Información Económica se refieren a ella como “la ley que ha encarecido los alquileres más de un 30% en tres años”, citando a Idealista. Más consecuencias de aquella ley que se aprobó justo antes de una campaña electoral: “La oferta de alquileres permanentes es especialmente dura en los mercados considerados tensionados”, se ha producido una “fuerte reducción de oferta” y una “elitización del mercado”. Y para rematar, “el alquiler temporal gana terreno”.

Y para la compra, también

En Público citan al INE para hablar del mercado de compra-venta de vivienda, que como el alquiler, se ha encarecido pese a la existencia de esa ley: “El precio de la vivienda se disparó un 12,9% en el primer trimestre de 2026, acumulando 44 trimestres al alza y los cinco últimos con aumentos superiores al 12%”. La alta demanda “sigue presionando al alza los precios y agravando las dificultades de acceso, especialmente de jóvenes y aquellos con menos recursos”. El precio de la vivienda “crece a doble dígito en todas las comunidades”, curiosamente, “los menores aumentos se localizaron en Euskadi, Navarra y Catalunya”.

Yo fui a ver a Pantomima Full

Quiso la casualidad que yo tuviera entradas para el teatro Capitol de Madrid el mismo fin de semana que León XIV visitaba Madrid. Curiosamente, supuso que pudimos pasear por las principales vías como si fueran peatonales y nuestra preocupación sobre si podríamos comer en Madrid con cierta normalidad se disipó rápidamente. Los datos confirman hoy nuestras sensaciones: “Hosteleros de Madrid desmontan las previsiones de la Conferencia Episcopal por la visita del Papa y notan un ‘bajón’” (El Diario). Eso contrasta con “las estimaciones más halagüeñas” que “hablaban de beneficios de 150 millones de euros”.

Sorpresa

Estoy completamente convencido de que viajamos por encima de nuestras posibilidades, empezando por mí. Y el impacto que estamos dejando en el planeta y en los barrios solo me da la razón. Así que celebro (aunque lamine mis planes vacacionales) noticias como esta en El Confidencial: “Islandia no sabía qué hacer para frenar el turismo, pero ha encontrado una solución: los impuestos”. “Al ajustar las tarifas y regular el acceso a los destinos más populares, el gobierno pretende proteger” los entornos naturales y a la ciudadanía. Me parece bien, insisto, aunque eso me excluya como turista pobre, que es lo que soy, sin ínfulas.

¡Pero si no podemos permitírnoslo ya!

La verdad es que estamos autonegañándonos o dejándonos engañar por quien tiene intereses económicos directos en hacernos creer que podemos pagar lo que no nos podemos permitir ni como personas, ni como familias, ni como sociedad, ni como civilización. España como destino turístico es “tan caro que los españoles no pueden pagar” (El Ecosistema Startup). ¿Y en Euskadi podríamos las y los vascos vacacionar como una o un visitante? ¿Cuántos días? ¿Dónde comeríamos? Pues toda esta escalada turística tiene un impacto, pero la culpa no es de quienes vienen, sino de quienes vamos. Eso lo tengo clarísimo.

¡Qué puto morro!

Me quedé atónito viendo en televisión (en ETB y en euskera, para más señas) el último spot del ministerio español de vivienda con el claim “una ley para vivir”, en el que incluso acusan a las comunidades si esta no funciona. Sí, aunque parezca increíble, aunque se acumulen pruebas de que no es una buena ley, aunque Gabriel Rufián lo haya dicho en el Congreso, aunque hoy solo la defiendan ya el PSOE y EH Bildu, el gobierno de Pedro Sánchez sigue abanderándola. ¿Por qué? Porque creen que solo con mencionar “la vivienda” ya dominan el debate, como si los precios no fueran insoportables con la ley en plena vigencia y aplicándose.

Hartos de los pisos turísticos

En Asturias seguro que el gobierno de Adrián Barbón aplica la ley de Vivienda. La ley servirá para hacer un anuncio para televisión y YouTube, pero no arregla nada porque no ataja el problema desde la raíz y ni siquiera tiene en cuenta los alquileres vacacionales, uno de los principales agravantes, a la vista de cualquiera. “Las fachadas y portales de pisos turísticos, vandalizadas en Asturias en protesta contra la turistificación de los barrios”. Esta alerta en El Diario no debemos omitirla: la ciudadanía está harta. Otra cosa es que seamos coherentes cuando nos toca viajar y que seamos capaz de admitir que los hoteles son parte de la solución.

Posiblemente, la peor democracia del mundo

Tenemos que tener siempre presente que la mayor parte de la humanidad vive bajo regímenes totalitarios. La democracia es un logro que debemos preservar, pero no por eso tenemos que dejar de señalar las atrocidades que cometen algunas democracias, sin duda, condicionadas hábilmente por quien necesita que triunfe el mal para triunfar él: “Israel es incluido en una lista negra de países que cometen abusos sexuales” como arma de guerra, según lleva Javier Espinosa a Bluesky, citando a la BBC. Debemos hacer el esfuerzo también de memorizar este tipo de noticias para actuar en consecuencia cuando tengamos la oportunidad.

Una buena noticia

No entro a si la reforma laboral de Yolanda Díaz es buena o mala. No me importa para este caso (por supuesto, sí me importa que las personas trabajadoras tengan buenas condiciones, tanto como que las empleadoras las puedan mantener). Me importa la literalidad: “El Tribunal Constitucional rechaza por unanimidad el recurso de Vox contra la reforma laboral de Yolanda Díaz” (El Plural). Me importa, en resumen, que la judicialización de la política no tenga recorrido. Me importa que la política se haga en los parlamentos. Me importa que la voluntad de la ciudadanía (por medio de sus representantes, que la aprobaron) sea respetada.

Un poco de política catalana

El estado de la cuestión que ha escrito Óscar Benítez en Vozpópuli sobre ERC y Junts (ha obviado la influencia de Aliança Catalana) me ha resultado interesantísimo. El resumen es muy claro: Oriol Junqueras “lamina al sector crítico” en ERC, y en Junts el liderazgo de Puigdemont está más discutido que nunca, después de que los líderes que sí están en Catalunya vean que el exiliado no es capaz de condicionar al estado español para que se tome en serio su retorno. De esta manera, el partido republicano “se impone a Junts en la Cataluña ‘posprocés’”. Insisto: y todo esto sin tener en cuenta a la extrema derecha nacionalista.

Una buena noticia

Esta que publican en El Diario es, sin duda, una buena noticia: “El uso de X se hunde en España: la red cae a mínimos históricos desde la compra de Elon Musk”. Solo espero que en Euskadi también esté pasando. X es una red tóxica, en la que en la extrema derecha difunde su ideología sin reparos, en la que hay acceso fácil a una pornografía especialmente reprobable, y que pertenece a un sociópata milmillonario que hizo campaña por Trump y entró al gobierno de EE.UU. solo para recortar el gasto público, sin importarle las consecuencias. Así que, sí, consumir X menos te hace mejor persona y convierte este mundo en algo mejor.

El resto

El Diario extrae su titular del estudio de IAB Spain sobre el uso de las redes sociales. Xavier Tomàs en Threads rescata otros datos interesantes: “El 86% de la población mayor de 12 años” es usuaria de redes sociales digitales, y “dedicamos, en promedio, 61 minutos al día a las redes sociales”. Esos datos no me han sorprendido, la verdad, pero este, sí: “Los españoles tienen, de media, 5,2 redes sociales por usuario”. WhatsApp es la más utilizada, seguida por Instagram y YouTube. Facebook se descuelga pero sigue siendo la cuarta más usada, detrás van TikTok, Telegram, X y Linkedin. Y aunque son residuales, Threads supera ampliamente a Bluesky.

Ojo a Meta

Decía también Xavier Tomàs que Instagram “está consolidando su papel como ‘super red social’”. WhatsApp es la red líder, y ambas han sustituido a Facebook como super red y líder, lo que nos obliga a echar un ojo a Meta: según Enrique Dans, “sus empleados empiezan a entender que trabajan en una organización que durante años optimizó la adicción, la polarización, la vigilancia, la manipulación emocional y la degradación del discurso público”. Y asegura que las redes sociales “se han convertido en una basura asquerosa y pringosa. Que aquellos que viven de ellas y se convierten en sus cómplices vayan empezando a enterarse”.

Y hablamos de la IA, claro

Enrique Dans explica que las y los trabajadores de Meta han sido conscientes de que trabajan “para una organización tan perjudicial para la humanidad” cuando la empresa que “optimiza comportamiento humano para depredarlo”, esta vez, lo hará con ellos: la inteligencia artificial está aprendiendo sus rutinas para sustituirlos. Una IA perniciosa hasta este punto: la empresa que suministra electricidad a las poblaciones en torno al lago Tahoe va a cortar el suministro para enchufarlo en una empresa de IA que, simplemente, paga mejor. “Es como si no existiéramos”, denuncian los ciudadanos y recogen en Computer Hoy.

Por supuesto, Zapatero

No me escapo: por supuesto, voy a escribir sobre José Luis Rodríguez Zapatero. Pero lo haré cuando tenga algo que decir. El lunes, desde luego, no lo tenía claro: lo que leía en algunos medios parecía que encajaba muy bien con un cobro de comisión “creativo”. Dejémoslo ahí. Quienes salieron en su defensa rápidamente, más allá del PSOE, salieron a patinar y ahora vienen los resbalones: “El Gobierno asume el ‘riesgo’ de atarse a la ‘inocencia’ de Zapatero”, titulan en El Periódico. Y lo de ayer en el Congreso solo fue otra puesta en escena poco edificante. Para mí, la enjundia está en lo que dijo Gabriel Rufián: ¿dónde acaba el lobbismo?

Que no pase desapercibido

Antonio Ortiz es uno de mis autores favoritos hoy. Sus reflexiones sobre inteligencia artificial o sobre la evolución del uso de Internet son muy valiosas. En uno de sus últimos posts (“El influenciador influenciado”), habla de las espirales en las que han entrado muchos creadores de contenidos en Internet, lo que nos pone sobre la pista de varias cosas que van mal: la búsqueda de atención, el modelo de negocio, lo que quiere ver la gente (que es muy perverso y, cada vez, más) o la necesidad de venderse a ese público. “Si vas con la idea de ser un creador famoso, ya de por sí estás destinado a ser el influenciado”, concluye.

Repensémonos

Siempre he sido muy crítico con las ideas de que “tienes que salir de la zona de confort” o de que “hay que desaprender lo aprendido”. ¿Qué significa eso? Sin embargo, cada año que pasa estoy más seguro de que es sanísimo repensarse de vez en cuando. Y creo que como civilización es urgente que lo hagamos, sobre todo, después de este titular: “Científicos cuestionan el dogma del capitalismo: es posible ‘un alto grado de bienestar’ sin crecimiento económico” (Público), y de esta pieza: “El mito de que trabajar más nos hace más ricos” (El Diario). El capitalismo solo ha traído más bienestar a quien más tiene. Cambiémoslo.

Ya no nos dan miedo

Hasta hace poco, los desarrolladores de robots no los diseñaban con formas humanas porque eso nos generaba cierto recelo. En unos años eso ha cambiado por completo y ya nadie ve problemático tener humanoides a su lado. Solo hay que ver cómo “China entrena robots como alumnos en un aula: aprenden a preparar café y hacer tareas domésticas” (Euronews). El mecanismo es muy sencillo: los robots copian los movimientos que los humanos graban en una nube y, después, “los robots se colocan en entornos reales cuidadosamente diseñados, como salones y talleres industriales, donde practican acciones cotidianas”.

No caigamos en la trampa

Estoy de acuerdo con Sweet Carol en Bluesky: “No caigamos en esta trampa. No hay que quitar las cocinas: hay que recuperar el tiempo para cocinar. Sólo hay que seguir el rastro de a quién irían los dineros para saber quién promueve está mierda”. Esto lo dice también el gran Karlos Arguiñano: ¿de qué te sirven los títulos y los másteres si no sabes cocinar unas lentejas y una tortilla de patatas? No hay mejor resumen: debemos pasar tiempo en la cocina, sobre todo con nuestras hijas e hijos. Y eso implica, también, pasar por el mercado y comprar productos frescos que habrá que manipular. No hay excusas: solo tenemos que reordenar las prioridades.

Se acabó el Metaverso. O casi

Ni Second Life ni el Metaverso. Igual a la tercera va la vencida pero, de momento, ya hemos visto fracasar por dos veces ese espacio virtual en el que nos relacionaremos, veremos conciertos, mantendremos reuniones… Parece que al ser humano le va el contacto humano. Toda una novedad. “El cierre del metaverso de VR de Meta se producirá de forma escalonada, pero rápida, ya que se iniciará la próxima semana” (Trecebits). Sin embargo, “según Meta, esta reorganización estratégica no supone que decaiga el interés por la Realidad Virtual”. Será para justificar la inversión que hicieron algunas marcas en su producto.

El objetivo de Netanyahu

En este ataque a Irán por el petróleo (yo no tengo que andarme con eufemismos) también hay víctimas colaterales, como dicen los horteras: “Irán eleva a 148 las estudiantes muertas en un bombardeo israelí contra una escuela en el sur del país” (Cadena SER). Parece que el ejército israelí, liderado por Netanyahu y su gobierno de ultras, tiene cierta fijación por este tipo de objetivos civiles: según UNICEF, “en los dos últimos años se ha confirmado la muerte o la mutilación de la escalofriante cifra de 64.000 niños y niñas en toda la Franja de Gaza, entre ellos al menos 1.000 bebés”. En Irán, también.

Pues sí

No me gusta Pedro Sánchez, soy crítico con el seguidismo que los partidos nacionalistas hacen al PSOE en el Congreso (especialmente sangrante es la alfombra roja de EH Bildu y, sí, he escrito “sangrante” a propósito), y creo que el “yo o los fachas” del presidente español y secretario general de las y los socialistas no es suficiente (especialmente, con lo mal que va España, objetivamente). Pero esto solo puede parecerme bien: “Pedro Sánchez, fue uno de los pocos líderes que denunciaron las acciones del ejército israelí y afeó a líderes de la UE el doble rasero que, según él, existe con Israel” (Infobae).

Defiende esto, Tellado

Lo cierto es que el PP lo pone muy fácil para que Pedro Sánchez se aferre a su “yo o los fachas”. Solo tenemos que recordar a Miguel Tellado defendiendo la «valentía» de Vito Quiles y alabándole, después de que su partido le hubiese contratado para el cierre de campaña de Aragón (donde Vox le pegó otro mordisco a su tostada). Pues bien, Vito Quiles ha tuiteado esto: “Jajajajaja. ¿Y la mentira? Siempre en mi equipo, siempre con Rafa Mir”, después de saber que Rafa Mir había dicho “has venido en patera” al jugador del Espanyol, Omar El Hilali. ¿Lo defiende Miguel Tellado? ¿Lo alaba? ¿Lo considera “valiente”?

¿Nos va a ayudar EE.UU.?

Ali Jamenei lideraba un gobierno retrógrado, era un dictador más en Oriente Medio que explota sus recursos naturales para alimentar a su ejército más que a su población, a la que trataba a látigo (a veces, literalmente). Pero EE.UU. e Israel no tienen potestad para cargárselo y, después, saquear su petróleo y su gas. De ninguna manera. Y veremos si lo logra, porque Irán se defiende y lo hace atacando a todo lo que puede: “Un dron alcanza una base militar de Reino Unido en Chipre” (Euronews). ¿Y si atacan Rota? ¿Quién va a defender a Europa? ¿Trump? ¿A cambio de qué? El ejército profesional europeo es una necesidad indiscutible.

¿Avanzamos?

Hace no tantos años, Vox era un grupo de frikis liderados por Santiago Abascal, en el que sacaban a José Antonio Ortega Lara como a un paso en la Semana Santa, y en el que Javier Ortega Smith y Cristina Seguí buscaban pelea en los medios tradicionales e Internet, respectivamente. La Seguí, una agitadora ultra rudimentaria, se metía en todos los charcos y por eso, estos días se enfrenta a un juicio “por revelar datos de una menor acogida por un matrimonio gay” (El Diario). Antes “ya fue condenada a 15 meses de prisión por humillar a una menor de edad víctima de una violación”. Vox sigue siendo esto, pero más sofisticado.