Pues, sí, Pablo Iglesias ha ganado

No me gusta Pablo Iglesias, principalmente, por su suficiencia y por la manera de entender las lealtades que transmite. Tampoco me gusta Pablo Iglesias porque creo que nadie puede defender un discurso de clase obrera como si formase parte de ella… Cuando está muy lejos de ser clase obrera (y eso también vale para unos cuantos vascos de izquierdas). Al revés: me parece más honesto defender los derechos universales desde cualquier posición socioeconómica. Pero es innegable que Pablo Iglesias será el gran vencedor en la España política en 2020 y que se lo ha ganado metro a metro.

La era dorada de la desinformación

Si una persona joven que milita en un partido político es capaz de decir a un representante de la ciudadanía de otro partido: “Si hay que fusilarte, lo haremos”, es porque alguien está haciendo muy, pero que muy bien sus labores de desinformación y muchos están siendo impactados y permeables a esos argumentos. Y me da igual que sea una militante de Vox la que se lo diga a un representante de Teruel Existe o si lo dice uno que quiere entrar en ETA a otro de cualquier de partido en Euskadi. Es evidente que la máquina de propaganda está a tope y que siempre hay muchos tontos dispuestos a ser intoxicados.

Europa golea a España

Uno de los temas sobre los que más desinformación se ha vertido es el catalán: España, sobre lo que sucedió y sucede en Catalunya, está absolutamente intoxicada. También lo están algunos en Euskadi, seguramente embriagados por su propio anhelo, pero ese es otro tema. Por suerte, en Europa tienen la cabeza un poco más fría y eso les permite medir mejor: la jugada del grupo de la Alianza Verde Europea en el Parlamento Europeo de nombrar vicepresidente a Oriol Junqueras es maestra para marcar otro gol a España. Y van un montón. Lo que urge ahora es que alguien reaccione entre Pirineos y Tarifa.

La guerra de los tuits

El tamaño de la bandera es lo de menos, porque cualquiera puede tejerla más grande que la del vecino. Es lo que haces con lo que esa bandera representa lo que marca la diferencia. Es decir, mi nacionalismo no es de bandera (aunque me emocione con ella) sino de país: si avanza, si es justo, si es solidario, si es respetuoso seguiré amándolo. Así que la de Saeed Jalili, secretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán, a Trump, tuiteando una bandera de Irán, es una gran respuesta dentro del marco absurdo que el estadounidense ha generado. Lo malo es que la guerra no es solo de tuits y está costando ya vidas.

Una supercopa de mierda

Lo más grave no es que una federación deportiva condicione la competitividad al dinero. Lo más grave no es que organice un evento al que no podrán acudir los aficionados. Es grave que elija para ello un país machista y nos lo venda como algo bueno. Es lo que ha hecho la RFEF con esta supercopa que no vale para casi nada y que genera más interés por el error que supone que por el propio fútbol. El “casi”, por cierto, es que estamos pudiendo denunciar la injustísima situación de las mujeres en Arabia Saudí. Pero Rubiales y quien pone el dinero encima de la mesa pretendían justo lo contrario. Eso sí es lo más grave.

Así empieza la legislatura

“Un diputado electo ha tenido que pasar la noche escondido por lo que va a votar pero no, en España no hay fascismo, que va, en absoluto”. El tuitero Shine McShine se refería al de Teruel Existe, Tomás Guitarte, que ha denunciado presiones e incluso amenazas después de anunciar que posibilitaría a Sánchez ser presidente. Así empieza esta legislatura, con un representante de la ciudadanía, en concreto, de la turolense, escondido ante la escalada de violencia en el argumentario que han propiciado Vox y los complejos de PP y Ciudadanos. Por contraste, su discurso fue templado y expuso evidencias.

Abascal, autodefinido

Santiago Abascal empezó su discurso de un modo populista, lanzó argumentos xenófobos y machistas, y terminó gritando: “¡Viva España!”. Lo que es Abascal tiene un nombre, y quien le blanquea, por cierto, recibe otro: colaboracionista. Otra tuitera, Rocío, era mucho más agresiva pero no le faltaba razón, sobre todo si repasamos las últimas noticias sobre manifestaciones a las que acuden los de Vox: “Pero dilo todo, Santiago: ‘Las violaciones las cometen extranjeros porque si son de aquí decidimos que ella es una mentirosa o lo iba buscando y difundimos su información personal para promover el acoso’”.

Otros autorretratos

Abascal no fue el único que se ha hecho un autorretrato para mal estos días. Carlos García Adanero fue a buscar la bronca e Inés Arrimadas, por desgracia para los votantes de Ciudadanos, demostró que está llamada a enterrar el partido que lidera. Su tono, su discurso y, sobre todo, su actuación desde el escaño como cuando en el primer debate sacó una carpeta para despreciar a Adriana Lastra (como si la propia Arrimadas tuviera un currículum lustroso), solo hablan mal de ella. Y el problema para los suyos es que no puede remontar: ese es su nivel, bien lo conocen en Catalunya.

PSOE y Podemos, a partir un piñón

Lo doy todo por bueno si sirve para que España tenga un gobierno estable de una vez, pero lo arrimados que bailan los del PSOE con los de Podemos resulta hasta obsceno cuando hace solo unos meses demostraban una desconfianza absoluta, muchísimo rencor y hasta ramalazos de cierto odio. Será el carácter latino, mediterráneo y fogoso que este vasquito no entiende, pero, insisto, lo doy por bueno. Parece que el asturiano Pedro Vallín también tiene ciertas dudas, será el aire del Cantábrico: “El PSOE en pie aplaudiendo a Pablo Iglesias, cómo te quedas”, tuiteaba. Pues yo me quedo bastante frío.

Ahora, a la harina

Ya hay mayoría suficiente, presidente electo y, en nada, habrá gobierno. Solo falta que, de una vez y con un retraso desde abril absolutamente injustificable, Sánchez y sus ministros empiecen a tomar decisiones. Pero soy pesimista: ahora toca tomar contacto, cometer los primeros errores de gestión y comunicación… Varios consejos de ministros con decisiones para la galería y poco más. Pero los temas de enjundia siguen ahí como las pensiones, el paro enquistado y los presos políticos. El Parlamento Europeo espera a Oriol Junqueras: les toca articularlo y volver cuanto antes a la normalidad.

Dos eurodiputados

Es público y notorio que no me cae bien Carles Puigdemont como no me caen bien los políticos iluminados que retuercen los argumentos siempre a su favor sin un destello de autocrítica. Pero me alegró profundamente por lo que significa que tanto él como Toni Comín iniciasen ayer los trámites para ser finalmente eurodiputados, lo que les corresponde según el TJUE. Porque supone tranquilidad para unas familias y que otras, angustiadas viendo a sus seres queridos en la cárcel injustamente, se reconforten ante la posibilidad de que Europa corrija paulatinamente los excesos de España.

Que la política no pare

Junto a Puigdemont y Comín me gustaría ver a Junqueras. En realidad, me encantaría ver a todos haciendo política en Catalunya con normalidad, avanzando hacia el independentismo con la fuerza de la razón y una mayoría que se gana día a día, ley a ley, mejora a mejora. Por desgracia, no es así y Puigdemont usará su asiento como MEP para otros menesteres (no será el primero ni el último) mientras Junqueras tendrá que seguir animando a avanzar desde la cárcel. Su petición para que la negociación entre ERC y el PSOE no se vea interferida por la sentencia del TJUE solo habla bien de él.

No como en España

La petición de Junqueras, el impulso de la UE, lo que pueda avanzar Puigdemont hacia la normalidad desde el parlamento europeo… Contrasta con el bloqueo de la política española: el gobierno tenía que haberse formado después de abril, no de noviembre, y en algunas comunidades adoptan el no-avance como modo de vida. Lo de Isabel Díaz Ayuso es ya difícil de calificar sin caer en lo obsceno, que es precisamente lo que ella hace: “Asegura que no presenta sus presupuestos porque ‘a lo mejor en enero tenemos un ministro de Hacienda etarra’”, leemos en Eldiario.es

Bloqueo, cuando no es retraso

Algunos políticos viven en el bloqueo en España y, por lo que parece, con cierta comodidad, y algunos periodistas, directamente, han caído en el retraso. Cristian Campos es uno de esos trogloditas que porque se creen liberales se creen modernos pero no pasan de inquisidores con Twitter. Hace solo un par de días escribía esto: “En el clavo, Arcadi. Hay que dejar morir al gallego y al catalán (y al vasco, la más absurda de las tres lenguas). Primero, por inútiles. Segundo, por caras. Tercero, por débiles. El día que desaparezcan nos habremos quitado un problema de encima”. Qué pensamiento más triste.

Ser patriota no es ser nazi

No negaré que Roman Zozulya ha hecho algo significativo asegurando que él no es nazi, que solo es un patriota ucraniano. Puedo entender el sentimiento patriota porque lo comparto, pero no por eso caigo en ciertos errores vinculados casualmente con el nazismo, personajes relacionados con él o batallones formados por neonazis. Las excusas de Zozulya son paupérrimas y sirven solo para decir que las ha dado, pero eso no implica que resulten convincentes. Así que yo me cuidaría mucho de identificarme o solidarizarme con él, como hacen algunos jugadores o periodistas.

Junqueras tenía inmunidad

Esto es lo más importante del ajetreadísimo día de ayer: Oriol Junqueras tenía inmunidad por su condición de electo para el Parlamento Europeo en el momento en el que fue juzgado y sentenciado por su participación en el proceso de independencia que ninguno llevó a cabo. Así lo ha determinado el Tribunal de Justicia de la UE. Y así Europa también ha ratificado que hablamos de presos políticos que entraron en la cárcel y siguen en ella por sus ideas, después de un juicio que se basó en lo que podían haber hecho y no hicieron… Y después de que el TJUE diga que Junqueras no debió ser condenado. Más claro, imposible.

España insiste en su error

Cómo ha reaccionado España a un varapalo judicial sin precedentes en el que Europa señala que un Estado miembro mantiene en la cárcel a políticos que no debieron ser condenados, quedará para la historia: “La Fiscalía ha dado una respuesta contundente a la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Pide que Oriol Junqueras siga en prisión, se ejecute su inhabilitación de trece años y se le impida tener acta de eurodiputado”, leemos en La Vanguardia. Es decir: la fiscalía se pasa por el forro (no se me ocurre una expresión más amable) los derechos de un ciudadano y eurodiputado electo.

Y la justicia española, también

En este escenario, con la justicia española corregida de la manera más drástica por la europea, aparece por la derecha una nueva sentencia contra un político catalán: Quim Torra, condenado a año y medio de inhabilitación y 30.000 € de multa por no quitar los lazos amarillos a petición de la Junta Electoral. Por no quitar un símbolo de solidaridad con políticos que, hasta dicho por Europa, no deberían de estar en la cárcel. Y todavía hay más: porque Puigdemont y Comín también son europarlamentarios electos y no han sido juzgados, por lo que deberían de poder recoger su acta a pesar de la justicia española.

La gran vergüenza nacional

No va a ser fácil para algunos saber que los periódicos de todo el mundo con la suficiente visión como para valorar el calado de la sentencia europea, hoy están dando con la mano abierta a la justicia y política españolas. En El Nacional ya nos mostraron ayer cómo enfocaban en sus webs: la mayoría eran descriptivos (que ya les debería de provocar suficiente sonrojo) pero algunos iban más allá como Le Monde (“un gran revés para la justicia española”), Repubblica (“tiene que ser liberado de la prisión”) o The Guardian (“La sentencia supone un impulso para el movimiento independentista catalán”).

Han abierto el cajón de los más tontos

Y para colmo del esperpento, los ultras (empezando por Espinosa de los Monteros, siguiendo por periodistas necesitados de atención como Cristian Campos y terminando por el ejército de tuiteros para liberar España de la masonería), heridos en la soberanía española, lanzan su campaña para que España abandone la UE: “Spexit”, lo han llamado. No llegan al kilo ni para poner un nombre atractivo a su iniciativa idiota. Pero si quieren seguir que sigan. Yo lo tengo claro: Escocia tras el Brexit y la montaña de atontados que no distinguen si su bandera tienen o no aguilucho, nos marcan el camino.

¿Ahora, sí?

Bienvenido sea el acuerdo de gobierno en España pero no puedo evitar pensarlo: ¡qué tomadura de pelo! Para cerrar una negociación abierta en mayo no hacían falta estas elecciones, no hacía falta tirar por la borda decenas de millones de euros, no hacía falta dar una segunda oportunidad a la extrema derecha (que además la ha aprovechado bien). ¿Ahora sí? ¿Qué ha cambiado entre Sánchez e Iglesias? ¿Por qué han empezado a confiar el uno en el otro hasta abrazarse como dos amigos que se reconcilian por fin? Conoceremos todos los detalles en unos días. Por fin, España avanza.

Iglesias ha vencido

Ese es el resumen. Ha vencido a Íñigo Errejón en las elecciones, ha vencido a Pedro Sánchez en su apuesta por el modelo de gobierno y ha vencido a la entente entre ambos. No solo sobrevive, que es a lo que empezaba a acostumbrarse: ahora emerge a costa de Sánchez y Errejón. “Ahora, sí”, el que lo piensa es él, Pablo, que fiaba el futuro de su partido a rascar poder y lo va a hacer frente a la extrema derecha y con el PSOE doblegado. El mejor escenario. Ahora le toca lograr lo que nunca ha conseguido: aprovechar su oportunidad con inteligencia y de un modo pragmático. La clase de politología se ha acabado.

La otra gran noticia del día

La reposición de los derechos civiles básicos a personas que han sido injustamente condenadas también es una gran noticia. De momento, no hay sentencia, pero Europa ha dado un paso en ese sentido después de que el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el polaco Maciej Szpunar, considere que Oriol Junqueras tenía que haber podido ser nombrado miembro del Parlamento Europeo porque pudo presentarse para ello y fue elegido. Parece lógico, ¿verdad? Pero en el laberinto español en el que hay una condena real por un delito simulado, nada lo es ya. Ojalá en Europa se haga justicia.

Euskal Herria se españoliza

Y mientras la cosa se pone seria en España y en Europa, en Euskadi, Arnaldo Otegi se pone con los “memes”: El show tuitero del líder de Bildu, equiparable al de Pablo Iglesias preguntando qué serie mola o al de Errejón respondiendo a cantantes de moda, ha consistido en recordar el momento en el que dijo que el único Rivera referente en España iba a ser el hijo de Isabel Pantoja. Qué risas, eh. Por si acaso el chiste no hace al espectador desternillarse, ha sumado unas gafas superpuestas y unas letras verdes. Cachondísimo. Ángel Munarriz resumía el clip así: “Retrato de la política española. Su nivel, su altura, su seriedad”.

Y Rivera se lo pierde

El acuerdo entre PSOE y Podemos, el principio de justicia para los presos políticos catalanes y los chistacos de Arnaldo Otegi han pillado a Albert Rivera haciendo la mudanza de su despacho a su casa. Una pena. Bueno, no es verdad, no es una pena. Tampoco una alegría porque Albert Rivera no se las ha dado a nadie: ha radicalizado a su electorado, ha normalizado el blanqueo de la política ultra en los medios (¿cuántos entraron en el juego de llamar “centro” a los que estaban entre la derecha y la pared?), ha optimizado eso de la inversión en partidos y ha hecho una política de mierda. Nadie va a echarle de menos.