Lo de Joxerra

No había que ser un lince para adivinar que Joxerramon Bengoetxea, su victimismo y su equipo, querían llegar al rectorado de la EHU para poner la universidad pública al servicio de los objetivos políticos de Bildu. El cambio de nombre, la fiesta para el alumnado, permitir a los subgrupos de la izquierda abertzale hacer de las suyas en los campus (con la consiguiente entrada de la Ertzaintza y la consecuente queja de los de los sprais) y pedir más dinero independientemente del presupuesto asignado por el Gobierno, son un catálogo, sí, pero de evidencias. Si parece que detrás de todo hay un plan lo más probable es que haya un plan.

Lo de Asirón

Me sorprendió que Pello Otxandiano insistiese ayer en Onda Vasca en que “no puede haber equidistancias entre fascistas y antifascistas”, en referencia, otra vez, a los sucesos de Gasteiz, y como si Joseba Asiron, alcalde de Iruñea de su partido, no hubiese copiado el discurso de Bingen Zupiria: “Iruñea es una ciudad para la convivencia, y todos debemos tener cabida en ella. Todavía hay quien pretende de alguna manera provocar y quien entra en las provocaciones” (Diario Socialista), “Al parecer, para Asiron, lo correcto es dejar hacer al fascismo, no entrar en sus ‘provocaciones’” (Insurgente). Y la izquierda abertzale, callada.

Lo de González Amador

“Ciertamente, se han cometido dos delitos contra la Hacienda Pública”, “es voluntad firme de esta parte alcanzar una conformidad penal” y “proceder a resarcir el daño causado pagando íntegramente la cuota e intereses de demora”. Los entrecomillados corresponden a los correos electrónicos que el abogado de Alberto González Amador, Carlos Neira, escribió admitiendo los dos delitos que la pareja de Isabel Díaz Ayuso había aceptado. Se pueden leer en la pieza de El Nacional: “La confesión escrita de la pareja de Ayuso”, del 14 de marzo de 2024, para refrescar la memoria ante la victimización desvergonzada a la que hemos asistido esta semana.

Lo del Euskadi-Palestina

Mientras el Catalunya-Palestina del 18 de noviembre no está asegurado (las entradas no han salido a la venta todavía porque no se ponen de acuerdo ni en el estadio en el que se jugará), “las entidades propalestinas catalanas contrastan la situación con la del partido entre Euskadi y Palestina, que se disputará tres días antes, el 15 de noviembre, en el estadio de San Mamés, en Bilbao. Recuerdan que, en este caso, las instituciones y administraciones vascas han dado apoyo explícito a la iniciativa y que en tan solo un día se vendieron 35.000 entradas” (Público). “No entendemos que se pueda jugar en San Mamés y no en el Estadio Olímpico de Barcelona”.

Lo de Mamdani

La victoria del demócrata Zohran Kwame Mamdani, que personifica todo lo que odia Donald Trump (un inmigrante con unas ideas que no son las de un troglodita ultraliberal), ha supuesto una esperanza para el mundo. Así está el planeta. Ahora le toca gestionar la expectativa, después de una campaña con promesas ambiciosas y una comunicación política sacada de una serie de Disney+. Pero eso ya vendrá: el alivio es generalizado y el ánimo que insufla a su partido, absolutamente necesario. Lo que también llegará y observaremos con atención será la copia de la campaña de Mamdani, tanto en Euskadi como en España.

¿A favor de qué?

Escribe Pello Otxandiano en su blog que él está “a favor de que el salario mínimo se decida aquí”. ¿Quién no va a estarlo cuando ese “aquí” significa un país mucho más próspero y sostenible que los de su entorno, al sur y también al norte? Pero la clave, como en todo, es precisamente el cómo, el modelo, las piezas que tenemos que poner una delante de otra para lograrlo. Y la iniciativa popular en el Parlamento (de Gasteiz, no de Iruñea), esa que avalan Otxandiano y ELA, no es el camino reglamentario. Lo saben (y si no lo saben, que se aparten, pero lo saben), como saben que el populismo y la política no son lo mismo.

A favor de la autoridad

Estoy a favor de que a la gente le suban el sueldo, de decidir en Euskadi todo lo que podamos, y también estoy a favor de señalar enseñar a respetar a la autoridad. La adaptación de todas las normas a los intereses propios y la puñetera manía de puntuar servicios y personas, están destrozándonos como sociedad. “Voy a trabajar con ganas de llorar”, dice Ana Lirio, profesora de secundaria, y recoge El Periódico en una pieza dura pero necesaria: “Voy al instituto con ropa lo más neutral posible para no darles motivos para que se rían de mí”, continúa. En el origen del problema: lo poco que valora el esfuerzo el propio sistema educativo.

Hasta a Vito Quiles le pareció demasiado

El acoso al que Bertrand Ndongo sometió a Gabriel Rufián fue tan excesivo e innecesario que hasta a otro propagador de mierdas de extrema derecha, Vito Quiles, le pareció “lamentable”. “Esto no puedo apoyarlo nunca”, concluía Quiles en su tuit que, por supuesto, fue respondido por Ndongo, porque la polémica en X es su gasolina. La de los dos. No negaré que ese reply es lo más sensato que le he leído nunca a su autor. Tampoco negaré que le leo y veo poco porque cada vez que lo hago me sube la tensión. Es lo que tienen los gilipollas, que aportan a la salud colectiva lo mismo chupar un salero.

Para lo que va a servir…

Europa tiene un problema de foco: la imagen de la rendición recurrente ante Trump es una pesada mochila, y la sensación de inacción, de una ligereza insoportable, al mismo tiempo. Ahora la Unión anuncia “otro paquete de sanciones a Rusia a las puertas de la cumbre con Zelenski” (France 24). Pues muy bien, pero en la misma nota leemos que será el decimonoveno paquete sancionador. ¿Qué tal han ido los otros dieciocho? Porque Sánchez, el mismo que busca el cuerpo a cuerpo con Netanyahu y Trump, ha convertido a España en un buen cliente de Rusia mientras caían las sanciones. Por comentar.

¿No se salva nadie?

A veces pienso que esta civilización merece colapsar. Esto en Xataka no es indignante, es desesperanzador: “Tres años y medio después del inicio de la invasión, Ucrania sigue desguazando los últimos misiles y drones rusos y encontrando dentro decenas de miles de piezas fabricadas en Occidente, la mayoría de sus ‘aliados’ (microcontroladores, sensores, conectores, conversores) procedentes de países que en teoría han embargado el suministro: EE.UU., Reino Unido, Alemania, Suiza, Países Bajos, Corea del Sur, Japón, Taiwan”. Rusia compra los componentes a Irán y Corea del Norte, que los importan pese a los embargos.

«La Falange te vigila»

Ese es el mensaje que ha recibido Javier Ollo, alcalde de Altsasua: “La Falange te vigila”. Él mismo explica que “no debemos normalizar estos discursos de odio ni considerarlos algo de cuatro descerebrados. Tenemos que reivindicar los valores democráticos y la convivencia frente a ellos”. Estoy de acuerdo. La Falange, como bien dijo el diputado general de Araba, Ramiro González, tendría que estar ilegalizada, pero en esa España suya todo es posible, y en esta Euskadi nuestra sufrimos las consecuencias de que algunos quieran enfrentarse a la extrema derecha por las encuestas y por quemar unos contenedores de buena mañana.

“Si yo fuera lehendakari”

Dice Pello Otxandiano: “Si yo fuera lehendakari, no habría autorizado la concentración de la Falange en Gasteiz”. Esto no es verdad: un lehendakari no puede autorizar ni desautorizar la presencia de un grupo porque en la CAV no le guste (ni a él, ni a la mayoría). Y si no lo sabe, mal candidato a lehendakari es. Pero vale, le compro la idea. Entonces, ¿Pradales podría prohibir concentraciones de grupos que, repetidamente, en Euskadi han vandalizado mobiliario público? En el mismo corte, por cierto, se niega a condenar la violencia: una pena que se les haya vuelto a escapar al resto de medios en Euskadi otra vez.

Otra huelga de señoritos

Cuando los sindicatos convocaron una huelga general en Educación mientras en el resto de sectores convocaban paros parciales sabían lo que hacían: obligar a las personas con más problemas para conciliar, generalmente las más desfavorecidas, a parar. ¿Conciencia de clase o secuestro de clase? Porque la de ayer, aunque apelase a Palestina, fue una huelga de señoritos, como aquella por los cuidados que las personas cuidadoras no pudieron hacer. Según Mitxel Lakuntza, además, todos menos él están equivocados: “Las instituciones europeas y los Gobiernos de Sánchez, Pradales y Chivite”. Ojo a la soledad.

¿Y la ley?

Este mensaje de Mónica García en Bluesky me ha dejado picueto: “Presentamos un plan de choque para intervenir el mercado de la vivienda: limitar los alquileres, frenar la compra especulativa y regular los pisos turísticos”. Muy bien, estoy de acuerdo, pero, ¿para qué sirve entonces la ley española de vivienda que aprobaron Sumar, Bildu y ERC el PSOE antes de una campaña electoral? ¿Igual solo para la campaña? Porque si la ley no recoge elementos tan evidentes y está generando un descenso de la oferta preocupante, ¿cuál era el objetivo si no era el electoralismo? Insisto: conciencia de clase, sí, pero para el claim electoral.

Ni un día

Nadie que parase ayer total o parcialmente está más sensibilizado que yo con el genocidio que Israel ha perpetrado sobre Palestina. Una masacre que este medio ha denunciado desde el minuto uno, mientras algunos seguían buscando argumentarios putinescos para justificar la que ejecutaba y ejecuta Rusia sobre Ucrania. Y que seguimos denunciando hoy, recuperando esto de Julián Macías en Bluesky: “Trump ha confirmado hoy su colaboración con Israel en el genocidio en Gaza: ‘Les hemos dado muchas armas a Israel. Bibi me llamaba muchas veces pidiéndome armas y yo se las di, son las mejores y ustedes las usaron muy bien’”.

¿Qué tienen contra CAF?

CAF no fabrica armas pero en Euskadi el genocidio que el gobierno y el ejército israelíes ejecutan en Gaza ha sido redimensionado por la izquierda abertzale (en la web de EH Bildu hacen una entrevista a su candidato en Ordizia, Asier Álvarez de Eulate, que amenaza directamente a CAF con un boicot internacional) atrapando a la empresa ferroviaria vasca. ¿Por qué? Y lo que es más importante: ¿por qué volvemos a asistir a la manipulación del sufrimiento ajeno (el sufrimiento que provocan 65.000 personas asesinadas) para el lavado de cara propio y no nos revelamos contra ello?

Ha venido a jugar

Pello Otxandiano ha venido a jugar. A hacer política, no sé, pero a echar los dados y ver qué pasa, sí. Da igual que ni el parlamento ni el gobierno vascos no sean competentes para subir las pensiones. Da igual que el movimiento de pensionistas de Euskal Herria no hagan sus demandas en Iruñea. Da igual que, de hecho, el único partido que negoció y logró en Madrid, precisamente, una subida para todas y todos los pensionistas del Estado haya sido el PNV. Da igual todo: lo importante es el populismo. O mejor dicho: no da igual. La justa reivindicación de las y los pensionistas tiene un objetivo político, no social. A este juego también juego yo.

Ni una mierda más

Ni una mierda más de quienes son fascistas aunque se disfracen de pacifistas. Hablo de Donald Trump (¿cuántas cosas tienen en común el trumpismo y el fascismo que observamos en Euskadi?): “Trump pronuncia discurso en ONU lleno de afirmaciones falsas sobre el clima, la inflación, inmigración y la paz”. Lo dice la CNN: “Trump fue inexacto sobre una amplia variedad de temas, incluyendo la inflación en EE.UU., las políticas climáticas tanto en el país como en el extranjero, la inmigración, su papel en la resolución de conflictos internacionales y su posición en las encuestas de opinión”.

Y Rusia, ¿qué?

Durante décadas hemos oído la palabra “fascista” recurrentemente: todos lo éramos (me incluyo, sí), menos los de verdad. Y ahora que el fascismo está viviendo su momento dorado, son incapaces de reconocerlo: es fascista Netanyahu, abraza a los ultras Trump, son fascistas quienes siempre lo han sido en Euskadi y nunca han condenado al que asesinaba por pensar diferente, y por supuesto, es fascista Putin (el justificado). “Italia, Alemania, Suecia y Finlandia han hecho algo que parecía impensable: lanzar sus cazas en busca de aviones rusos” (Xataka). Esto es fascismo expansionista y hay que pararlo. También con la OTAN.

¿Creemos o no creemos?

Este titular y subtítulo en El Independiente me ha parecido de lo más sugerente: “Cuando el PSOE hablaba del jurado como hito del ‘socialismo democrático’ y el PP de ‘tribunales populares’. El debate parlamentario de 1995 sobre el jurado contrasta con la manera en que socialistas y populares han acogido la propuesta de Peinado”. Del mismo modo que no dudo de las intenciones de Sánchez cuando menciona a Palestina, no dudo de que el juez que investiga a su mujer utiliza el jurado popular como un trasunto de la sociedad española. Pero tampoco dudo en que cuando uno cree en el jurado popular debe hacerlo hasta el final.

¿Qué hacía cada uno?

Las conversaciones entre Cerdán, Ábalos y Koldo García me tienen pasmado. Hay crónicas (buenas) en algunos medios que son terribles para la democracia. Y también nos evitan que hablemos de otros temas relevantes, como los 40 años que han pasado desde que Hegoalde también es Europa. ¿Qué hacía cada uno entonces? Algunos, esto: “La jornada estuvo empañada por tres atentados de ETA que causaron cinco muertos” (Euronews). Pero según Pello Otxandiano, lo que hacía la banda no era terrorismo. Entonces, ¿qué era? ¿Cuál era entonces la posición de la izquierda abertzale sobre Europa? ¿Y ahora?

Esta peli ya la hemos visto

“Rajoy pide ‘perdón a los españoles’ por la corrupción y promete ‘limpieza’”. Sí, pone “Rajoy”, no es una errata. Se trata de un titular recuperado por un usuario de Menéame: el 28 de octubre de 2014 el entonces presidente del gobierno español quiso explicar lo que estaba pasando en su partido. De esta manera lo recogió El Confidencial: “El jefe del Ejecutivo ha perdido perdón por haber promovido, avalado o permitido los ascensos en el PP de los políticos hoy implicados y se ha comprometido a actuar para que no vuelva a ocurrir”. Cambiamos “PP” por “PSOE” y casi tenemos la crónica de lo que vimos el jueves en Ferraz.

Oiga, mire, no

No me creí la cara de Sánchez en Ferraz, oí con cierta incredulidad sus palabras, y tampoco sentí una pizca de emoción cuando vi las lágrimas de María Chivite. Oiga, mire, no. Conozco la política vasca lo suficiente como para saber que los partidos en Nafarroa son siempre pequeños, que se conocen todos, y muy bien. Así que cuando leo esto en El Diario: “Navarra, el ‘laboratorio’ de la presunta trama de Santos Cerdán y Koldo García desde hace una década”, me surgen preguntas. Preguntas que la gran decepción que escenificó la presidenta del gobierno foral, una mujer fuerte, claramente, no responden.

Las y los médicos

Justo antes de que estallará lo de Santos Cerdán, leí un tuit interesante sobre la necesidad de cuestionar el papel de los jueces. Sin embargo, cuando los hechos te arrollan opinar sobre quien dictará sentencia parece una mala defensa. Con todo, rescato la idea: hay sectores que tenemos que poder cuestionar. Para mí, el colectivo de médicas y médicos es uno de ellos. Esos que “se rebelan contra Mónica García y van a la huelga contra el Estatuto Marco: ‘No nos va a engañar’” (El Debate). Pero también quienes no han participado de esa huelga pero sí presionan de otras maneras, a veces, para no hacer frente a su propia responsabilidad.

¿Dónde están los latinos?

Saltamos el charco: Bernie Sanders ha vuelto a denunciar en Bluesky que Trump lleva a EE.UU. hacia el autoritarismo, esta vez, después de la retención del senador demócrata de Álex Padilla en California. Sanders es la voz más valiente de aquel país estos meses. Pero sobre el conflicto migratorio echo de menos otras: las de los latinos más mediáticos del país. Jenifer López, Salma Hayek, Alfonso Cuarón, Eva Longoria, los Estefan o Jimmy Smits, que además encarnó en El Ala Oeste al que, en la ficción, era el primer presidente latino del país. ¿Por qué no dicen nada? Me temo que por miedo. Y justo eso da la medida del problema que tienen.