Dónde y en Diario Red

Me han sorprendido algunas opiniones esta semana que pedían tomar en serio a Trump después del acuerdo que ha alcanzado con China. Y me he sorprendido a mí mismo asintiendo mientras leía esta pieza en Diario Red, el digital de Pablo Iglesias: “La fuerte postura de China logra que EEUU busque fórmulas no arancelarias para solucionar su déficit comercial”. Cristina Buhigas, la autora, pone en valor la fortaleza que ha mostrado China en la negociación y cómo Trump intenta sustituir con acuerdos bilaterales un sistema globalizador que EE.UU. impuso en los 90 para su propio beneficio. Ahora le toca a Europa.

¿Qué me cuentas, Alberto?

Núñez Feijóo quiere presentar el primer fin de semana de julio a un PP fuerte. Pero no lo es. Se trata de un PP dependiente de lo peor que puedes depender en política: la extrema derecha, el populismo de base fascista (también presente en Euskadi, de otro origen). “El Ayuntamiento de Sevilla abre una oficina antiaborto dirigida por Vox”, leo en Público y pienso: ¡qué derrota! Pero no es solo una derrota política del PP, es una derrota social. El del derecho al aborto es un consenso que costó mucho alcanzar y que ha garantizado que las mujeres puedan ser dueñas de su futuro sin poner en riesgo su salud. Y el PP ha regalado a Vox poner esto en duda.

De pronto, Bustinduy

Cuando nadie se lo esperaba, como de la nada, aparece Pablo Bustinduy, que ha decidido esta semana recordar al mundo que es ministro. De la intrascendencia ha pasado a la relevancia por un tema que nos interesa a casi todas y todos, se lo reconozco: limitar la facilidad con la que nos atacan con llamadas comerciales, por medio de prefijos específicos, anulaciones de contratos o renovación de los permisos. No tienen mala pinta las enmiendas que quiere incluir al proyecto de ley pero, como siempre, habrá que leer también la letra pequeña. Y una duda: ¿si las marcas las hacen (grandes marcas) no es porque la gente contrata?

Lo que pensamos

Insisto en que, de momento, la filtración de los mensajes en WhatsApp entre Pedro Sánchez y José Luis Ábalos cuando este era ministro y número dos en el PSOE, no están resultándome interesante. De hecho, pienso que no son ni noticiables, ya que no leemos posibles delitos ni grandes escándalos. Es más: lo que trascendió ayer de lo lanzado por El Mundo, la opinión de Sánchez sobre Iglesias, es lo que pensamos muchas y muchos. Que no mide bien, que no tiene nadie que le diga las cosas, que es más tonto que malvado, y que en muchos de sus comentarios son propios del cuñado de los chistes.

Pues yo lo prefería

Me equivoqué: “El CNI descarta el ciberataque en el apagón tras analizar los sistemas internos de las eléctricas” (The Objective). Pero la verdad es que, vistas las alternativas, prefería ese ataque ruso, israelí o norcoreano, a modo de aviso: “El servicio secreto se decanta por un problema de tipo tecnológico o una sucesión de errores humanos”. El problema tecnológico sigue sin identificarse, de poder resolverlo para no que no se repita, ni hablamos. Y lo de la sucesión de errores humanos me asusta, la verdad. ¿Todos se equivocaron a la vez o una serie de casualidades puede apagar una península formada por dos estados?

¿Y por qué tengo que estar contra alguna?

No entiendo el debate ni el momento de lanzarlo, la verdad. ¿Por qué tenemos que elegir entre las energías renovables y la nuclear? ¿No puede esta última ayudarnos a sostener el sistema en una Euskadi, una Europa y un mundo completamente electrificado o camino de ello? Ojalá, como afirma Pedro Sánchez, llegue pronto el día en el que las energías verdes sean la única opción, pero eso, sencillamente, hoy no es verdad. ¿Cómo van a cargar el móvil quienes le hacen retuit con fruición o mandan por WhatsApp los brindis al sol de la misma Bildu que ahora tiene que desdecirse de sus críticas a los parques eólicos y solares?

Explíquese

Esto tendrán que explicarlo muy bien porque, si no, la tentación de exigir una expropiación va a ser irresistible: “Red Eléctrica repartió 5.400 millones de euros en dividendos en la última década” (Público). Esos dividendos salen de las facturas de todas y de todos, y de las empresas, de nuestro consumo y nuestra cuenta corriente. Lo mínimo exigible es que una parte muy importante de los ingresos en un bien de primera necesidad como es la luz vaya destinada a la reinversión, al mantenimiento y a la mejora, a la previsión para que no haya caídas globales ni locales (ahí está Karrantza) que nos generen pérdidas. Ni de tiempo.

Corto

“Alvise, condenado a pagar 20.000 euros a Ábalos por vulnerar su derecho al honor”, leo en The Objective, y pienso: “Igual se queda un poco corto”. Porque Alvise Pérez montó un partido político y ganó un escaño (ganó tres, pero ahora su compañera y compañero de listas van de digna y digno) para eso: para aforarse y para poder pagar las multas con tranquilidad. El ex ministro le pedía 50.000, pero un juzgado de Primera Instancia de Madrid ha considerado que no era para tanto, aunque así leído lo parezca: “Intromisión ilegítima en sus derechos fundamentales al honor y a la propia imagen por la divulgación de texto y fotografías” en X.

El mundo no es suyo

Donald Trump es el enemigo, porque es un tipo peligroso y por todo lo que representa: el ultrarrico que sabe aprovecharse del cabreo de la gente sin que le importen las personas, y que cree que todo tiene un precio. “Nunca digas nunca” (El Imparcial), respondió Trump a Mark Carney, cuando este expresó algo tan obvio como que “Canadá no está en venta”. En la misma comparecencia, Trump presumió de estar llenando de oro el despacho oval (esto es literal), mientras su gobierno ha pegado tijeretazos sin piedad y planea atacar ahora a la sanidad pública. Por eso también es el enemigo.

Novia, vale, ¿pero Dios?

Me gustó mucho ‘Her’. Me pareció plausible, además, que en una sociedad que empuja a los seres humanos a aislarse (dejemos de prestar atención, por favor, a esos influencers que viven como mendigos por mucho que ellos lo llamen “viajar solo en una furgoneta que yo mismo he camperizado”), alguien acabe estableciendo un vínculo con una inteligencia artificial (sobre todo, si tiene la voz de Scarlett Johansson). Pero lo de “tener delirios espirituales en torno a ChatGPT y otros chatbots” (Genbeta) me parece un exceso, por mucho que nos revelen el camino. Ahora que lo he leído, no dejo de pensar en la tabarra del “IAnimismo”.

Pero sigue siendo el rey…

“El Supremo blinda a Juan Carlos de Borbón para que no pueda ser procesado por delitos contra Hacienda” (Público). En concreto, “la inadmisión del Supremo cierra la puerta definitivamente a que puedan investigarse judicialmente los presuntos delitos fiscales cometidos por el anterior monarca cuando, tras su abdicación, en 2014, perdió la inviolabilidad”. Lo normal, vamos. El mismo TS que anula la transferencia de la competencia para homologar títulos universitarios extranjeros en Euskadi. Y el mismo tribunal que avala las sentencias que consideran discriminatoria la exigencia del euskera. ¿Alguien se sorprende?

Cuando votas por las risas

“Los dos eurodiputados de Se Acabó la Fiesta rompen con Alvise y se declaran independientes”, leo en El Imparcial. Por supuesto, no dejan el escaño y, bien pensado, mejor que no lo hagan: ¿quién les sustituiría? ¿Alguien más afín al jefe? En cualquier caso, el daño ya está hecho: no vamos a recuperar el dineral que nos cuestan Nora Junco y Diego Solier, que le reían las gracias a Alvise Pérez, que le jaleaban, animaban y aplaudían, que pensaban como él cuando formaron la agrupación que les ha llevado a Bruselas y Estrasburgo. ¿Qué van a defender ahora? ¿A qué van a dedicarse? Esto es lo que pasa cuando votas por las risas.

Y cuando votas con rabia

Donald Trump no puede seducirte con sus discursos ni con sus ideas. Donald Trump solo puede seducirte porque le crees capaz de cualquier barbaridad y lo que quieres es, precisamente, eso: que salte todo por los aires, que se jodan Europa, las personas inmigrantes, quien no tenga un seguro privado de salud y las y los que tenemos cuidado de escribir sin invisibilizar a nadie. Lo cierto es que había tanta gente cabreada (y sobre esto habrá que reflexionar) que el republicano arrasó y ahora tiene vía libre para sus barbaridades: “Reabrir Alcatraz como pretende Donald Trump cuesta mil millones de dólares” (El Economista).

Otra reflexión

Luca de Meo echa mucho morro a sus argumentos sobre por qué sucede esto que denuncia: “Hoy, uno de mis obreros no se puede comprar un coche nuevo, ni un Dacia” (Híbridos y Eléctricos). El consejero delegado de Grupo Renault señala a las regulaciones, pero no dice nada, sorprendentemente, del precio base de los vehículos, que es el primer elemento que valora una o un potencial comprador. Tampoco explica por qué cada grupo e incluso cada marca están desarrollando una tecnología, o cómo China, también con las obligaciones de la Unión, consigue vender más que EE.UU. y Europa, juntos.

¿Y luego, qué?

David Broncano se desinfla y, por muy bueno que sea, Andreu Buenafuente siempre se dirigirá a un público no mayoritario. Así que esta RTVE que tira la casa por la ventana como si no costase ha apostado por valores seguros: María Patiño y Belén Esteban. Son muchas las crónicas que encontramos ayer sobre el estreno de ‘La Familia de la Tele’, la mayoría despreciaban su 9%, salvo algún digital muy escorado al socialismo, que lo aplaudía. Entre todos, el texto más divertido seguramente sea el de Óscar Rus en El Independiente, que define el programa como “un cruce de universos curioso y más difícil de explicar que el de Marvel”.

«Represión»

Diario Socialista es una web muy interesante hasta cuando caen en el círculo vicioso de las chorradas de la izquierda. Esta noticia: “El Gobierno Vasco prevé alcanzar los 8.000 ertzainas para 2030” está ubicada en la sección “Represión”. Creo que no voy a leer nada más casposo ni cuñado hasta Navidad. Salvo ese detalle, la pieza no está nada mal. Hasta recuerdan el acuerdo para “modernizar el cuerpo” que la mayoría sindical ha firmado recientemente en la CAV: “Cada ertzaina percibirá 4.200 euros más anuales, lo que convertirá a la Ertzaintza en el cuerpo policial mejor remunerado del Estado español”.

¿Quién paga la fiesta?

En Euskadi tenemos a la policía mejor pagada, los conductores de autobús mejor pagados, el personal de Sanidad mejor pagado, la enseñanza pública en la que mejor se gana y, según hemos sabido a causa de su reciente huelga, los músicos de la BOS son también de los mejor pagados del estado. ¿Quién abona la fiesta? Manuel Arias Maldonado reflexiona en The Objective sobre el anhelo colectivo de trabajar (lo justo) para el sector público: “Cuando todos seamos funcionarios”, y reclama “mejorar las condiciones productivas -y la imagen- de un sector privado sin cuyo dinamismo ningún país puede prosperar”.

Pero, ¿qué queremos?

El funcionariado gana más (un 25% de media, según Arias Maldonado en la columna que acabamos de comentar), tiene una flexibilidad laboral irrenunciable y, además, va a ser el único sector que pueda participar en la política: “De Ander Gil a Alberto Garzón: crónica del impacto de las ‘puertas giratorias’ en la política española”, lanza Víctor López en Público. ¿Qué queremos? ¿Quién va a participar en política si sabe que luego no va a poder incorporarse a su sector a menos que sea funcionario? Habrá puertas giratorias, no lo discuto, y debemos denunciarlas, pero hablar de ellas por sistema no beneficia a nadie salvo a los populistas.

Busca en Google (o en Vivaldi)

He empezado a usar Vivaldi, un navegador y buscador noruego similar a Google. Es más incómodo pero no es gringo. También he dejado de usar Copilot (mejor que ChatGPT) porque es de Microsoft, porque tampoco me satisfacía y porque soy consciente del irreparable daño al planeta que estamos haciendo: “ChatGPT consume aproximadamente 25 veces más energía, 3.500 veces más agua y produce 25 veces más emisiones de CO₂ que una consulta similar en Google… por no hablar de lo necesario para generar ilustraciones, dibujos y otras ‘tontás’”. (Microsiervos) Estos datos, “irónicamente”, los ha recopilado ChatGPT.

Más gasto (de varios tipos) innecesario

Cada vez me apetece menos viajar. Lo que una o un turista puede comer o comprar en los destinos es, en general, una porquería. Lo que se puede ver está, salvo excepciones, sobrevalorado. Y el gasto económico y de recursos del planeta que hacemos en nuestros desplazamientos no lo vale. Pero esto último cada vez es peor: antes de viajar consumimos vídeos en Instagram que nos conducen a locales “sin personalidad”. Así de claro lo escriben en El Diario: “Google, TikTok y las guías empujan a consumir en masa un puñado de lugares”. Todo se cuece “entre reels, nombres en inglés y café de especialidad”.

52.114 personas y 6 idiotas

Después del Athletic-Ranges en el que batimos el récord de asistencia de San Mamés, la Ertzaintza detuvo a seis personas. Según la nota de Interior, dos escoceses y un vasco, por los enfrentamientos entre aficiones. Los otros tres, directamente, estaban esperando a la Ertzaintza para liarla. El fútbol es solo la excusa de los que, con la cara tapada, prenden fuego al mobiliario urbano y dañan el buen nombre que la ciudadanía, salvo contadas y violentas excepciones, da a Bilbao. Sobran, hay que decirlo alto y claro. Y sobra también quien les envenena con mentiras y su fascismo disfrazado de antifascistas.

En todo momento y en todo lugar

Un antifascista lo es en todo momento y en todo lugar o no lo es. Y Europa está ante su propia prueba del algodón: tiene que intervenir en Gaza o, por lo menos, hacerlo contra Benjamín Netanyahu. “Israel ha convertido Gaza en una ‘fosa común’ con 51.000 asesinados” (Juan Antonio Sanz, en Público). Una salvajada televisada. Sube la cifra de muertos, se multiplica la de mutilados y no deja de crecer la de huérfanos y huérfanas que serán criados en el odio, como necesita Hamás. Pero el agresor, que nadie se confunda, es Netanyahu junto a sus ministros ultras y un ejército no menos perverso que el de Hitler.

Yo no lo tengo tan claro

Gracias a Internet, tener un lugar en el que opinar se ha vuelto sinónimo de tener una opinión: “Lluvia de críticas a Fernando Alonso y Aston Martin por la promoción de su nuevo casco: aparece la diseñadora tapada con un burka” (20 Minutos). Pues yo no lo tengo tan claro: que visibilicemos que Sara Turkestani es obligada a hacer su vida con esa imposición (y a las marcas que hacen negocios con quienes le obligan) es importante. ¿Quien critica la foto piensa que es tan fácil como quitárselo y posar? ¿En serio? Esa foto es la única opción de reconocimiento a Turkestani. Si Alonso se niega a posar nunca le habríamos conocido.

No, no la tiene ni la tuvo nunca

Yo tengo un sitio en el que opinar y me pagan por que lo haga, así que, allá voy: no, Jaime Mayor Oreja no tiene razón, ni la tuvo nunca, ya que estamos, aunque José Carlos Rodríguez esté tentado a dársela en The Objective (de los pocos sitios en los que le darían la razón al que fue candidato a lehendakari del PP y el PSE). El texto al que se refiere Rodríguez falla en la base: no se trata de que el PSOE se haya echado en brazos de los nacionalistas, es que la derecha se ha enrollado con la ultraderecha y que los principales partidos españoles piensan mucho más en sí mismos que en su España.

Un club

La novedad es que las fortunas son mayores que nunca, que la concentración en unas pocas manos es brutal y que las posibilidades de entrar en el club de los más ricos se reduce, pero esto no lo es tanto: “El dinero ha cambiado de manos, pero no de apellidos: los millonarios más jóvenes de 2025 son la prueba” (Xataka). Al ascensor social le han robado el botón de subir pero seguimos comprando en Zara, en Amazon, usando Instagram y algunos defienden al dúo Trump-Musk, que recorta dinero público para que SpaceX siga cobrando de la NASA. Si les hemos enriquecido les podemos empobrecer, solo tenemos que ponernos a ello.