Escapada galaico-portuguesa (1): BRAGA (Portugal)

Realizada del 12 al 18 de junio, la cuarta escapada del año tuvo como destino el Norte de Portugal y la gallega provincia de Ourense, pasando tres noches en Braga (Portugal) y otras tres en Verín (Ourense), visitando lugares en los que no habíamos estado desde el año 2004, como las poblaciones portuguesas de Braga, Guimaraes y Barcelos y la capital de Ourense. También conocimos por primera vez Chaves, en Portugal y Verín, en Ourense. Para comenzar esta escapada tuvimos que recorrer, todo por autopistas y autovías, los 692 km que separaban Leioa de Braga. En Portugal, tanto autovías como autopistas son de peaje y el litro de gasolina cuesta 0,40 € más que aquí. Luego, en el norte, la vida es más barata.

Para las tres primeras noches de esta escapada elegimos el Mercure Braga Centro Hotel ****, confortable alojamiento con buen aire acondicionado, cosa que agradecimos pues antes de llegar a él, con 41 grados, paramos en la Oficina de Turismo, sita en la Av da Liberdade 1, donde uno de sus responsables suele venir al BEC a Expovacaciones, pues reciben muchos visitantes vascos, cosa que pudimos comprobar. El hotel se encuentra muy bien situado en la Praceta João XXI, haciendo esquina con la Av da Liberdade, profusamente adornada para las fiestas de San Juan, una de las más importantes de Portugal. En ella se encuentra el Theatro Circo, inaugurado en 1915.

Precisamente en la Avenida da Liberdade comenzó nuestro recorrido por Braga el 13 de junio, que enseguida abandonamos para acercarnos al edificio que más me ha gustado de Braga, situado a tan solo 450 metros del hotel. Se trata de la Casa do Raio, uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil barroca y rococó de Europa. Fue construido entre 1752 y 1755 por André Soares, añadiéndose en el siglo XIX los tradicionales azulejos portugueses. A unos pasos, en la plaza Carlos Amarante se encuentra el enorme cartel de Braga, con la iglesia barroca del siglo XVIII de São Marcos como telón de fondo. En uno de los lados del templo hay una farmacia y en el otro el elegante Hotel Vila Galé, construido sobre el antiguo hospital de San Marcos, de 1508.

Sin salir de la plaza Carlos Amarante y a unos pasos del cartel de Braga se encuentra nuestra siguiente cita. Se trata de la iglesia de Santa Cruz, construida entre los siglos XVII y XVIII, que cuenta con una impresionante fachada barroca, con dos torres-campanario con relojes y curiosas gárgolas. En su interior llama la atención la decoración barroca con tallas doradas, destacando el púlpito y el órgano. Se puede visitar todos los días de 9:30 a 13 y de 15 a 19 h, costando la entrada 1 €.

No tenemos que andar más que un minuto para llegar a la Praça do Artesao, presidida por la estatua de Francisco Sanches, filósofo, médico y matemático. Frente a ella se encuentran adosados dos edificios que no conocíamos, la Igreja Sao Joao do Souto y la Capela e Torre dos Coimbras. Accedimos a esta pequeña capilla que es una pequeña joya de estilo gótico manuelino, reconstruida en 1525. La entrada cuesta 3 € (mayores de 65 años: 1,50 €). Nuestra ruta continuó por la Rua de Sao Joao, pasando por notables edificios, como la Casa do Passadiço, la Casa Centenaria y la Junta de Freguesia Sao Joao do Souto.

Tuvimos que andar un poco más, 300 metros, para llegar a nuestro siguiente destino, la Sé Catedral de Santa Maria de Braga, la más antigua de Portugal, cuya construcción comenzó en el siglo XI, rivalizando en la Edad Media en importancia con la de Santiago de Compostela. Mezcla varios estilos arquitectónicos como el románico, el gótico, el manuelino y el barroco, destacan sus dos torres y las capillas de su interior. Se puede visitar todos los días de 09:30 a 12:30 y de 14:30 a 17:30 h (18:30 en verano), costando la entrada combinada (Tesoro+Catedral+Capillas) 5 €. Como solo sacamos para la Catedral, pagamos 2 €.

La siguiente visita, que tenía apuntada en rojo, estaba 300 metros más adelante. Se trató del Museu dos Biscainhos, ubicado en un antiguo palacio señorial del siglo XVIII que perteneció a la nobleza portuguesa. En su interior destacan Salón Noble, la Escadaria (escalinata) Monumental, la Sala dos Azulejos, la Sala de Música y la Sala de Jantar, que guardan una notable colección de arte de los siglos XVII y XVIII. La visita concluye en su bonito jardín barroco, uno de los mejor conservados de Portugal. Cuando sacamos la entrada, nos comentaron que el nombre Biscainhos se debe a los canteros vizcaínos que construyeron la Catedral. Se puede visitar de martes a domingo de 10 a 12:15 y de 14 a 17:30 h, previo pago de 2 € (mayores 65 años: 1 €).

Concluida la visita iniciamos un paseo de algo más de 600 metros, contemplando en la ruta la Iglesia do Pópulo y el Silo da Memoria, que conmemora la revolución de abril de 1974, la Cámara Municipal, la escultura O Casal de Moisés, la igreja dos Terceiros, barroca de 1690 y el edificio del Banco de Portugal. Nuestro destino fue la Praça da República, profusamente engalanada y centro neurálgico de la ciudad, que se caracteriza por los soportales del siglo XVIII. Ha ganado mucho espacio peatonal al cubrir la Avenida da Liberdade, que me recuerda a lo hecho en Leioa con La Avanzada. A esta plaza se asoma la Basílica de los Congregados. Con esta visita concluimos la jornada matutina, pues había ya treintaymuchos grados, optando por regresar al hotel, distante unos 700 metros, para comer y descansar un rato.

Tras descansar un rato, pasadas las 4 de la tarde nos pusimos de nuevo en marcha, pero esta vez en coche, pues nos separaban 4,5 km de nuestro destino, el Elevador do Bom Jesús, que presume de ser el funicular más antiguo de la península y el más famoso de Portugal que, tras un recorrido de 275 metros y el pago de 4 € ida y vuelta, nos situó en el Santuario del Bom Jesus do Monte, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, evitando las casi 600 escaleras que hay que subir para llegar a él. Cuando llegamos se celebraba una boda. En su interior destaca el altar mayor. Abre a diario de 8 a 20 h, siendo el acceso gratuito.

De nuevo en la base de la montaña, cogimos el coche y nos dirigimos al Santuario de Nuestra Señora de Sameiro, distante 4,4 km y situado a 566 metros de altitud. Construido en el siglo XIX en estilo neoclásico, es el segundo centro de devoción mariana más importante de Portugal, después de Fátima, destacando su gran cúpula blanca. Se encuentra en una zona bastante plana, con magníficas vistas sobre Braga, amplios aparcamientos y zonas de pic nic, por lo que es muy frecuentado por la población local dado que la temperatura es mucho más agradable que en Braga. Abre a diario de 7:30 a 17:30 h, siendo de acceso gratuito.

Por delante tuvimos 10 km para regresar al hotel, dando por concluida la segunda jornada de este viaje. La escapada continúa, pero de ello espero hablar la próxima semana. Destino: Guimaraes.

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