Puedes fiarte de él

Donald Trump es un tipo fiable. Lo es con los aranceles (si no tuvieran consecuencias directas, serían un chiste), con lo de Epstein y con el hecho de que, en su primer año de mandato, ha podido ganar hasta cuatro mil millones de dólares con sus empresas. Con estas evidencias, ante la página web con su nombre (¡cómo no!) para que la ciudadanía estadounidense pueda comprar medicamentos, nos preguntamos: “¿Qué gana?”. De saque, “grupos de ética y demócratas denuncian que TrumpRx podría beneficiar a una farmacéutica en cuyo consejo de administración está el hijo del presidente” (Público).

Él o el resto

Además de ser un tipo ambicioso hasta la náusea, con claros rasgos de sociópata, profundamente imbécil y, posiblemente, con demencia, Donald Trump es un peligro para la humanidad. En la misma semana no ha renovado la limitación del arsenal nuclear de EE.UU. y Rusia, y ha mandado al guano las medidas para frenar el calentamiento global. ¿Por qué? Por dinero, el suyo y el de sus amigos. Además, es ridículo: Guillermo Fesser nos presenta en Bluesky a “Coalie” (Carboncito), la mascota con la que Trump intenta promocionar el uso del carbón en su país. No es broma.

¿Cuándo dejó de ser un peligro?

Me ha gustado mucho el punto de vista de Steven Forti en Política Prosa: “La primera ministra italiana no se ha moderado en estos últimos tres años, son los demás los que se han radicalizado”. Habla con acierto del “momento Meloni” porque la política italiana, de extrema derecha, está consiguiendo manejar internamente a su socio Salvini (sí, el que llevaba camisetas con la cara de Putin y no esconde su fascismo) y externamente a los líderes conservadores de Europa, que parece que se sienten muy cómodos con el liderazgo de Giorgia Meloni y el enfoque que está dando a su política común.

“Criar”

Tomás Di Pietro Paolo también es bastante clarividente en su reflexión (“A favor de criar hijos”) en la Revista Supernova. Ya en la entradilla deja claro su point: “Criar reordena la escala de la vida y ofrece una salida seca del yo: volverse necesario para alguien más que uno mismo”. Llevo ya tiempo pensando que tener hijos no tiene nada que ver con las condiciones laborales, sino con las pocas ganas que tenemos de condicionarnos la vida, y el autor va por la misma línea: “La natalidad cae donde la vida se volvió más cómoda y más larga”. Criar “te quita identidad” pero también “te quita excusas”.

“Vender tu imagen” ahora significa otra cosa

Khaby Lame es un tiktoker famosísimo por sus vídeos ridiculizando a otros tiktokers que ofrecían soluciones complejas a problemas que, a veces, no existen. Fuera de Internet no lo conoce nadie, prácticamente, salvo sus proveedores: Lame es multimillonario y, ahora, más. Rich Sparkle Holdings, una firma china de comercio electrónico, le ha pagado 975 millones en acciones a cambio de poder usar su imagen. Esto es literal: Khaby Lame no tendrá ni que grabarse vendiendo los productos. Por medio de inteligencia artificial crearán esos vídeos y los que necesiten. Lo cuenta mejor que yo Antonio Ortiz en X.

No me gusta este mundo

Escribe Miguel Ors en The Objective que “el desorden mundial ha llegado para quedarse”, que “no es posible desinventar las innovaciones” y que “Trump no es la causa, sino el síntoma de un malestar profundo”, por lo que cree que “los políticos que vengan detrás de Trump no se desmarcarán de él, sino que lo imitarán”. Añade una última recomendación: “Para triunfar en los tiempos que corren tienes que adoptar la estrategia de Iglesias, de Sánchez y de Abascal: ignorar los hechos e insistir en el relato”. Evidentemente, este mundo no me gusta, y no dejo de preguntarme cómo hemos acabado así.

E insistimos

Nuestra economía es una mierda que enriquece al rico y empobrece al pobre. Quien insista en que esto no es así, ya no lo dudo, lo hace porque quiere ser de los que se enriquecen. Una economía que no cuida a las personas sino a los inversores, que no sostiene empleos sino beneficios, ¿de qué sirve? Esa economía de mierda que enriquece a los Trump, Musk y Bezos, puede empeorar: “Amazon despide otros 16.000 empleados ante el auge de la IA” (Hipertextual). Tal y como van las cosas debemos apelara la intervención humana, es decir, a que hagamos algo quienes no somos unos avariciosos y sociópatas que dan asco.

Al otro lado, los discursos vacíos

La acción contra los ultrarricos también tiene que servir para señalar a los discursos vacíos como lo que son. Estefanía Molina lo hace bien en X: “Quizás algún día, ciertos partidos a la izquierda del PSOE que con tanta soltura sostienen argumentos como que «no hay que construir» igual se dan cuenta de las consecuencias que generan sus fetiches ideológicos. La escasez de pisos es precisamente lo que mejor le viene a los llamados «fondos buitre»: si hay pocos pisos, y mucha demanda –como es hoy la realidad en España– el precio escala de forma exponencial. Por tanto, son las familias las que no pueden acceder a esas viviendas”.

¿Emprendimiento?

Ver reels o tiktoks solo es perjudicial: perdemos el tiempo con chorradas, con recetas de mierda que no buscamos, simplemente, surgen, o con malos consejos dados por gente que no tiene ni puta idea. Y disociemos de una vez, por favor, la idea de que tienes que ser listo para ganar dinero. Que no, que para ganar dinero solo hace falta tener dinero o carecer de escrúpulos. Yo no sé quién qué tiene o qué le falta a Joe Burgerchallenge ni por qué habla de “emprendimiento” con Diana Moreno, cuando admite, sin rastro de vergüenza o rubor, que tenía que cotizar por lo que ganaba con sus vídeos en YouTube. ¡Oh, qué sorpresa!

Y va a más

Sigo con Joe Burgerchallenge, que tiene un canal de YouTube en el que ingiere grandes cantidades de comida. Pues muy bien. Yo disfrutaba viendo en televisión “Crónicas Carnívoras”, pero, claro, soy de otra época. Ahora se lleva la producción cutre y los personajes tan descarados como ignorantes. Pues vale. Reivindico mi derecho a ser un señor de cuarentaicinco años al que no le gusta eso. Una minoría, por lo que leo a Antonio Ortiz en X: “YouTube ya factura más que Netflix. En 2025 superó los 60.000 millones de dólares de ingresos”, “la parte publicitaria ronda 67% y la parte de suscripciones, el 33”.

Vale para Euskadi

Llevo mucho tiempo observando un paralelismo preocupante entre lo que hace crecer a Vox en España y lo que hace crecer a EH Bildu en Hegoalde. Estefanía Molina ofrece otro hack en uno de sus posts en X de promoción de su libro: “Si criamos jóvenes en el malestar, no podemos esperar que sean moderados dentro de un tiempo”. Ella se refiere al motivo por el que la juventud abandona posturas moderadas y se refugia en Vox. Y el mecanismo, insisto, me recuerda mucho al de la izquierda abertzale que, en el caso del sur de nuestro país, se ha pasado de frenada: una parte de la juventud vasca se echa, cada vez más, en brazos de GKS.

Van pero no la montan

Un sindicato hace política por definición. No le hace falta convertirse en partido ni nada por el estilo. Eso lo tengo claro. Pero cuando un sindicato hace campaña (que no es lo mismo que hacer política) las y los trabajadores ya no son el fin último, sino el medio. Y eso cambia mucho la película. Los sindicatos vascos han hecho, por fin, lo que le podíamos reclamar: que pidieran la subida del SMI donde existe la competencia, esto es, en el Congreso. Pero, ¿cómo han ido? Con tono bajo y alto cortesanismo, muy alejado de los actos de campaña (más que políticos) que hemos visto en la CAV, señalando a un partido concreto para beneficio de otro.

Hablando del Congreso

No creo que haya bajado el suflé del enfrentamiento entre Pedro Sánchez y las grandes empresas tecnológicas. Al contrario, estoy seguro de que el socialista ha metido el tema en el mueble bar esperando el mejor momento: él sabe que ha acertado. No me cuesta reconocerlo: hay que cortar el acceso a las redes sociales digitales. Enfu en X lo explica muy bien: “Solo hay 3 tipos de personas que les jode que los menores de 16 se les prohíba el acceso a RRSS: pedófilos, influencers o cryptobros que les timan, expertos en bulos de ultraderecha porque pierden gente a la que lavar en cerebro en la etapa vital más influenciable”.

Un experimento fallido

Cada día que pasa lo tengo más claro: la internet comercial es una de las peores cosas que ha inventado el ser humano, y la inteligencia artificial comercial va por el mismo camino. Dentro de esa internet comercial perniciosa, las redes sociales se llevan la parte del león. Creo que puedo decirlo así de categórico si llevo casi toda mi vida profesional viviendo de observarlas, ¿no? Pero si además veo que Enrique Dans lo piensa, me vengo arriba: cree que son “un experimento fallido que deberíamos haber clausurado hace años” y “sistemas que han causado daños sociales, psicológicos y políticos perfectamente medibles”.

La inteligencia artificial sigue el mismo camino

Igual que hay una internet profesional maravillosa que permite operar a distancia o estar bien informado (por medios de verdad, no por influencers tramposos), hay una inteligencia artificial que aporta valor, y no es esa que sirve para hacer imágenes de mierda mientras calentamos el planeta. Además, tiene otros efectos, como el aumento de precios: “La escasez de RAM empieza a presionar a Apple. Incluso siendo la mayor empresa de electrónica de consumo del mundo, sufre la presión de las empresas de IA que le compiten por memoria. La solución parece dejar el modelo más barato del iPhone 18 para 2027”, escribe Antonio Ortiz.

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

“¿Por qué Vito Quiles y Los Meconios no funcionan como agitadores del PP?”, se pregunta Víctor López con tino en Público. Y la politóloga Anna López le responde también con su puntería habitual: “El PP no frena a la extrema derecha, sino que la refuerza y termina de darle centralidad”. Personalmente, creo que Miguel Tellado cruzó el Rubicón con sus efusivas palabras de elogio hacia el agitador, que se dedica a torpedear, en nombre del periodismo, ruedas de prensa y actos. La legitimación de Vito Quiles e inevitablemente de todos sus imitadores, es un punto de no retorno que el PP ha elegido alcanzar.

Amor en Línea

Sí, es 14 de febrero y estoy jugando con títulos de películas románticas para la columna. ¿Por qué? Porque llevo más de quince años teniendo la suerte de escribirla casi a diario y ya me atrevo con las ideas más horteras. Me centro: he elegido este film francés sobre citas on-line para presentar este titular en la web de EFE: “Bad Bunny elimina todas sus publicaciones y su foto de perfil de Instagram tras el Super Bowl”. Y me hago la misma pregunta: ¿por qué? Pues porque puede. Y ese titular me viene muy bien para recordar que hay un montón de profesionales y sectores que viven ajenos a las redes y viven muy bien.

Durmiendo con el enemigo

Ya conocemos las denuncias de abusos sexuales e incluso alguna violación de tíos, machos, perdonavidas que se esconden en grupos de aficionados a los equipos de fútbol vascos de primera. No voy a volver a ellas. Pero sí al modo en el que ha desaparecido la página en Instagram que las recogía. ¿Por qué? ¿Quién ha provocado ese cierre? ¿Qué tipo de influencia han recibido los gestores? ¿Por qué casualmente después de estas denuncias? ¿Cuánta violencia generan estos grupos? Y ya vamos más allá: ¿quién les enseña? ¿Quién les protege? ¿Quién intercede por ellos? ¿Quién cuenta con ellos para sus objetivos políticos?

Cincuenta sombras de Grey

Elijo esta película porque la protagoniza Dakota Johnson, la hija de Don Johnson y Melanie Griffith. Esto es, una nepo-baby de libro. Lo mismo que Alba Flores, que además de actuar (no discuto su talento ni su carrera), ahora dirige un documental sobre su padre, y compone y canta la canción principal, y por eso está nominada a dos Goya. Oye, si la chavala vale para todo, enhorabuena. Mis dudas empiezan cuando observo la campaña que le regala RTVE al mismo tiempo que las y los académicos tienen que votar. ¿El resto de nominadas y nominados, entre los que se encuentra el portugalujo Gaizka Urresti, tendrán también su oportunidad?

Instinto Básico

No tengo muy claro que la película de Paul Verhoeven vaya de amor, pero su popularidad y su temática me vienen muy bien para enfocar el tuit de Antonio Ortiz, que es de los pocos a los que leo en la insoportable red social de Elon Musk: “Enseñar brazos arriba y axilas en los dos primeros segundos es el hack de esta creadora. Brazos abajo: 12 mil visualizaciones. Brazos arriba: 2,1 millones de visualizaciones”. No tengo ni idea de qué tipo de “tips” subía esta chica, que se hacía llamar Rach, porque ha eliminado su contenido, pero el componente sexual en las redes sociales digitales es absolutamente innegable.

Dice alto y claro que es mala persona

Detrás de la cuenta en X conocida como “Invertir es vivir” (qué hortera, tú) se esconde Gonzalo Candela, al que podemos considerar autor de este mensaje: “Lo voy a decir alto y claro: no estoy de acuerdo en que se me obligue a financiar unos servicios públicos que no quiero utilizar. Personalmente, voy a hacer todo lo que esté en mi mano para reducir (legalmente) el pago de impuestos”. Lo que dice alto y claro Candela es que es mala persona, además de no muy listo. “No es tonto porque ha ganado mucho”, dirá algún cándido. Pues no, hay que empezar a disociar esas ideas porque para hacer mucho dinero solo hace falta tener dinero.

Estamos rodeadas y rodeados

Esta noticia en El Diario da miedo: “El peaje que Vox exigirá a Azcón para darle su apoyo: medidas xenófobas, acoso a las ONG o bajadas de impuestos. La extrema derecha, que ya ha dejado claro que quiere entrar en el Gobierno de Azcón, buscará impulsar medidas regresivas en el ámbito educativo o social, y ultraliberales en lo económico”. El PP de Alberto Núñez Feijóo va a tragar con esta laminación de la igualdad solo por poder, y Pedro Sánchez va a estar encantado con la situación. Ambos lados de la misma moneda debemos tenerlos en cuenta en Euskadi: estamos rodeados de maldad y de quien celebra la maldad porque le beneficia.

Simplemente, Podemos

El editorial de Diario Red, el digital que dirige Pablo Iglesias, es un compendio estupendo de lo que Podemos no ha entendido. Ni una línea de autocrítica después del desastre en Aragón; sobre la propuesta indefinida de Rufián, asegura que lo que daña a la izquierda es hablar de sí misma para, a continuación, hablar largamente de la izquierda; critica el uso de programas como el de Ferreras, en los que Pablo Iglesias se hizo con su popularidad; e incluso habla de que “hace falta una izquierda —como la que hubo en la legislatura pasada— con autonomía política respecto del bloque de poder”, legislatura en la que Iglesias era vicepresidente.

¿De qué habla Mouliaá?

En el asunto de Íñigo Errejón y Elisa Mouliaá hay varios elementos que me preocupan: me preocupa el mensaje que reciben las mujeres que se han sentido acosadas por hombres con poder, con tantos vaivenes y declaraciones sin el tono y el contenido adecuados; me preocupa, por supuesto, la impunidad con la que actuó el propio Errejón, en una izquierda (entre varios partidos) que toleró, cuando menos, comportamientos babosos; y me preocupa lo que denuncia en sus declaraciones la misma Mouliaá. ¿Qué presiones percibe y recibe? ¿Dónde y cómo? ¿Por quién? ¿Es el machirulismo transversal? ¿Y de la hipocresía no hablamos?

Para variar, un discurso

He echado un ojo a las redes de las y los europarlamentarios vascos sobre el debate de la regularización que el PP ha llevado a Bruselas y ha acabado en circo. Idoia Mendia no lo menciona, Javier Zarzalejos lo resuelve en un tuit, Pernando Barrena ha montado un podcast para que otros hablen de migración y la única que muestra un discurso al respecto es Oihane Agirregoitia: recuerda las seis regularizaciones que han hecho PSOE y PP en España, que su partido, el PNV, está a favor pero no por decreto, entra al fondo (la demografía en Europa) y sentencia: “Euskadi merecen más planes integrales y menos titulares”.