La foto del «no»

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La foto del “no” la sacó la agencia ‘France-Presse’, y la vimos en el ‘The Guardian’, el ‘Financial Times’, el estadounidense ‘The New York Times’, los franceses ‘Le Figaro’ y ‘Sud Ouest’, y el catalán ‘Ara’. No fue la única que se repitió, pero sí la más significativa porque expresaba una explosión de júbilo contenido y, lo que es más relevante, mostraba por fin alegría en las filas del “no”. Medios en papel y on-line han tenido que esperar a la madrugada siguiente a la gran jornada del 18 de septiembre de 2014 para mostrar la negación como algo positivo.

Con esa imagen o con otras, la mayoría de medios internacionales recogieron en sus portadas digitales el resultado del referéndum. El sistema de recuento escocés, sometido gustosamente a la burocracia y las formas, como explicaba Oier Llinás en ‘Onda Vasca’, impidió que viéramos cómo grafistas y diseñadores intentaban sorprendernos con las primeras en papel. Un ejercicio que, previendo esta circunstancia, abordaron en el Reino Unido el mismo jueves. La recopilación de portadas que difundió Juan Antonio Giner esa misma mañana por medio de Twitter fue, sencillamente, espectacular.

En el contenido, sin embargo, no hubo muchas diferencias. La mayor parte de la prensa mundial, no podía ser de otra manera, estaba con el imperio y la metrópoli londinense. Algunos no han cambiado demasiado desde que, en 1707, Escocia accediera a unirse al Reino Unido agobiada por sus problemas económicos. Ayer, en la “home” de ‘The Guardian’ no hicieron diferencias entre las ediciones escocesa y “no escocesa”. Con algunos mensajes sibilinos hacia Cameron, el módulo principal mostraba el éxito unionista. Para ‘The Scotsman’, lo importante era que los propios escoceses habían apostado por el “no”. ‘The Times’ ponía el foco en lo mismo: que el resultado de la votación lo habían decidido los propios escoceses, y que esa era su voluntad frente al “sueño” de Salmond. ‘Financial Times’ era el único que llevaba a portada las reacciones de las redes sociales digitales, pero su preocupación central eran los cambios que afrontará el Prime Minister en cumplimiento de su promesa, y sus consecuencias. Finalmente, entre los grandes medios británicos, la portada de la ‘BBC’, muy criticada por su clara posición unionista, reflejaba fielmente el alivio que generaba el resultado: la foto de una mujer entre el llanto y la alegría incontenibles, junto a otras personas con los brazos en alto, resultaba de una honestidad atronadora. Al mismo tiempo, la web de la radiotelevisión pública británica parecía deseosa de pasar esta angustiosa página: noticias ajenas al referéndum iban ocupando los espacios de privilegio.

Por su parte, el ‘Herald Scotland’, uno de los pocos que se mostraron abiertamente favorables al “sí”, anuncio que ha generado un incremento en sus ventas, recogía en primer lugar el dato de participación (un 84%), y después el resultado del referéndum. En este medio, los dardos apuntaban al ministro principal de Escocia: “¿Hemos visto lo último de Salmond?”, se preguntaban con evidente intención.

El principal medio de los vecinos de Irlanda del Norte, el unionista ‘Belfast Telegraph’, daba carpetazo al asunto, y la única noticia destacada añadida al “no” escocés era la promesa de Cameron. Las cuestiones de transferencias y reformas, en el norte de Irlanda, siempre generan cierto interés por la parte que les puede tocar. Si atravesamos el “peace line” vemos que el ‘Irish News’, que no destaca por su capacidad de reacción, seguía centrado en la controvertida figura de Ian Paesley junto a sucesos locales.

Pese a la diferencia horaria, al otro lado del charco, sobre todo en EE.UU., el asunto no pasó de largo. La ‘CNN’ hacía un juego de palabras con “un reino unido”, ‘The New York Times’ hablaba de “jornada histórica”, y ‘USA Today’ era, posiblemente, el que más jugaba con la emoción. En concreto, con la de Cameron y su “corazón roto” si Escocia se hubiera independizado. Sin embargo, en el ‘Washington Post’ hablaban del corazón roto del nacionalismo escocés. En una ciudad habitada por descendientes de emigrantes irlandeses y escoceses, ‘The Boston Globe’ también celebraba el unionismo. En estos medios, por un lado, era posible leer con naturalidad la palabra “rechazo” para referirse a la independencia, y por otro lado, en todos ellos el análisis y la contextualización estaban presentes: el nacionalismo como palanca de la independencia es un fenómeno que, por incomprendido, les fascina.

La noticia también llegó al primer puesto del principal agregador de noticias en inglés, ‘Reddit’, y a la portada de la versión inglesa de ‘Al Jazeera’, que incluía dos despieces: uno sobre el voto joven (independentista), y otro sobre lo que ellos llamaban el “efecto Québec”. Precisamente en ‘Le Journal de Québec’ eran muy escuetos: “Victoria del ‘no’ en Escocia”. Junto a esta información, otra que versaba sobre la presencia de Pierre Karl Péladeau, hombre del negocio informativo y miembro del partido “québécois” que afirmaba que se había trasladado hasta Escocia para aprender.

En la América castellanoparlante, ‘Clarín’ ubicaba la noticia por detrás del déficit fiscal y la victoria de Boca Juniors, con un tono muy aséptico, y destacaban más las ausencias (como la de ‘Venezolana de Televisión’) que las presencias. Y en el resto de Europa, ‘Le Figaro’ conjugaba el rechazo escocés con la mano tendida de Cameron, cuestión que ‘Libération’ llevaba como tema principal. Para ‘Le Monde’ la noticia era que Escocia “no será un país independiente”, con un enfoque similar al del ‘Sud Ouest’. También, el catalán ‘Ara’ y el italiano ‘Corriere della Sera’ llevaban ese “no” en portada, pero en el diario romano el tema quedaba relegado después de uno más local. En cualquier caso, ninguno de estos medios hacía mención a una posible salida de los escoceses de la Unión Europea.

Yes Scotland

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Hoy es el día. El día que llevábamos esperando muchos. Una nación europea, cercana, reconocible, con la que podemos identificarnos fácilmente, puede dar el segundo paso para convertirse en un estado. El primero ya lo dieron cuando adquirieron la población escocesa adquirió conciencia de que podía decidir su futuro. Y Cameron abrió la puerta cuando, con un sentido de la democracia admirable, permitió un referéndum para el que él ya tenía el voto contrario decidido. Desde entonces y hasta hoy, la campaña por un “yes” escocés que nos ha ilusionado a todos.

Better Together

Frente al “sí” y en contra de la ilusión de un pueblo se han situado los unionistas, parapetados tras un el lema “Better Together” (“mejor juntos”) que, con el paso de los meses, ha ido derivando en un sencillo “No, Thanks” (“no, gracias”). Una campaña negativa basada en disolver la esperanza y en aguar la fiesta. Una campaña hecha a cara de perro que no les ha funcionado, como es lógico. Porque ese “no” rancio, basado en un pasado imperialista compartido y el vigor de una libra que fluctúa como las demás monedas, no tiene venta. Poco a poco, el “no” olía más a naftalina y el “sí” a ventanas abiertas frente a los frescos prados escoceses.

Las diferentes batallas

La batalla política ha sido tan trascendente que ha traspasado las fronteras y nos ha contagiado un poco a todos, pero de maneras diferentes. Algunos se resfriaban y estornudaban, y otros nos levantábamos cada día con más energía. Son muchas las naciones, con o sin estado, desde las que miramos a Escocia, y las visiones se han trasladado a ese mar que no tiene puertas ni fronteras que es Internet. Aquí sí que el “yes” ha vencido claramente, lo dice Facebook y lo recoge hasta el ‘Financial Times’.

¿Y la BBC? ¿Y los otros medios?

La ‘BBC’ ha recibido muchas críticas por su posición contraria al “yes” pero, ¿qué quieren que les diga? La primera “B” de su acrónimo corresponde a “British”, y ante todo es una televisión pública del Reino Unido, por lo que le toca defender el Reino Unido que la sostiene. Más divertida me ha resultado la batalla de los medios españoles (y algunos vascos), que además de repetir los argumentos del “no”, han llegado a competir por qué medio era más unionista que los propios británicos. Más papistas que el Papa.

Eskerrik asko, Oier!

Es una de las maldiciones del periodismo: nuestros nombres pasan desapercibidos para los lectores hasta que metemos la pata. Entonces, sí, leen el nombre y el apellido. Precisamente por eso, si les digo que llevan ya un par de años leyendo las crónicas sobre Escocia de Oier Llinás, muchos de ustedes no se habrán dado cuenta… y no pasa nada. Pero así ha sido. Oier nos ha transmitido lo que pasa en Escocia, también en ‘Onda Vasca’ y por medio de Twitter más recientemente, con información de alcance y de contexto. Un gran trabajo conjugado con la posibilidad de vivir una oportunidad histórica.

El modelo es el mundo

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El inminente referéndum escocés y lo ajustado que, previsiblemente, será el resultado, sea el que sea, ha llamado la atención del ‘New York Times’, pese a que en el continente americano, por lo general, observan desde la distancia los movimientos nacionalistas. Sin embargo, no han podido resistirse a una semblanza sobre estos procesos entre los que mencionan el vasco. No solo eso: también cierran el reportaje con las palabras de Andoni Ortuzar, al que recuerdan vestido con un kilt: “Tienen la oportunidad de decidir su futuro”, dice sobre Escocia, “en eso consiste la autodeterminación y eso es lo que nosotros pedimos”, concluye.

Las banderas

Una de las acusaciones habituales de los nacionalistas con estado propio a los nacionalistas sin estado es que los segundos usamos demasiado las banderas. Y lo habitual es que te lo digan con la suya al cuello, a modo de capa. Supongo que pueden imaginarse la escena que les relato, y si no, siempre pueden ir a la web de la ‘BBC’ (la “modélica” ‘BBC’, sí), a comprobar cómo quedaría la Union Jack sin el fondo azul y el aspa blanca que aporta, a su vez, la bandera escocesa. Un drama. Fondo negro y aspa amarilla, los colores de Gales (que quedó fuera de esta construcción) como fondo, o combinaciones tan inverosímiles como este argumento unionista.

España – Francia

No me refiero al partido de baloncesto en el que el equipo español quedó fuera del Mundial, pero el resultado es parecido: Francia gana en lo deportivo pero también en lo económico, por lo menos, en lo que a los trabajadores autónomos se refiere, según la infografía que podemos ver en ‘Soft&Apps’. Alta on-line y sencilla, cuota variable en función de los ingresos, sin pagos de IVA en los dos primeros años, flexibilidad en las aportaciones a la seguridad social, y hasta la posibilidad de cobrar el paro siendo autónomo (lo que evita la economía sumergida). Una goleada en toda regla contra el sistema rígido y caro que nos imponen en España.

Podemos tiene un problema de marca

La primera fue ‘Podemos Homeopatía’, una cuenta en Twitter que emula a las reales que ha creado este partido político por sectores pero que, evidentemente, no es real. Su ubicación, “en un país multicolor” sirve de pista para saber que, con mucha mala leche y unas grandes dosis de verosimilitud, hacen bromas con las terapias alternativas y quienes las apoyan. Pero el asunto ha derivado hasta ‘Podemos Porno’, igualmente falsa e igualmente divertida, que llegó a twittear: “No hay círculo que no se haya hecho para no ser penetrado”, en referencia al modo de organizarse de esta agrupación.

Argumentos de peso

Si bien en estas falsas cuentas de Podemos la ironía y la parodia son manejadas con habilidad, uno de los mejores en estas artes es José Antonio Pérez que, sin embargo, en uno de sus últimos posts, se pone serio. El autor del celebre blog ‘Mi Mesa Cojea’ acusa a RTVE de “censura ideológica” por la salida de Juan Ramón Rallo del ente. Este liberal se había incorporado al programa de Mariló Montero pese a defender el cierre de todas las televisiones públicas. Esta contradicción y el despido final han invitado a Pérez a recordar con acierto a Voltaire y su: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo”.

Qué ascazo

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Carmen Martínez-Bordiú ha vendido su enésima exclusiva a una revista. Esta noticia ya debería de resultar suficientemente indignante y vergonzosa, pero en un país como España parece que no importa que la nieta de un dictador salga en las portadas de las revistas del corazón. Estoy seguro de que en uno civilizado esto no sucedería. Lo que agrava el asunto es que lo haga, como denuncian en ‘Info Libre’, desde el Pazo de Mierás, “cuya propiedad obtuvo de manera cuanto menos discutible”. O lo que es lo mismo: no solo viven y se ríen, sino que lo hacen en nuestra cara.

Ciutadans gana

No siento simpatía por Albert Rivera, pero tengo que reconocer que, como estratega perverso, supera al resto de populistas. Rosa Díez, Santiago Abascal o Pablo Iglesias deberían estar atentos porque, leyendo ‘Te Interesa’, parece que el de Ciutadans maneja esto del desgaste a los rivales con una maestría superior a todos ellos. Solo así se entiende cómo ha logrado reventar UPyD desde dentro (con Sosa Wagner como caballo de Troya) y quedar tan bien ante la parte de la opinión pública que avala este tipo de proyectos, con la mano tendida y una sonrisa.

Kike Amonarriz estuvo atento

Kike Amonarriz no ha sido el primer vasco que ha pasado por allí, pero sí el primero que veo que ha reparado en lo relevante que es que en París, en la estación de metro de Montparnass, junto al punto de información, esté el que puede ser el único cartel rotulado también en euskera. ¿Es anecdótico? Por supuesto. ¿Podemos hacer noticia de la anécdota? En este caso, creo que sirve para poner de manifiesto que el euskera también es una lengua del estado francés, y que si hay un cartel rotulado, puede haber más carteles rotulados… si existe voluntad para hacerlo.

Twitter por fin reacciona

Sigo con hechos aislados (por desgracia) que deberían de convertirse en norma. En este caso, hablo de Twitter. Esta red social ha decidido, en mi opinión acertadamente, cancelar las cuentas de usuarios y usuarias que compartan el vídeo del asesinato del periodista estadounidense James Foley. Informaban de ello en la web de la ‘BBC’ y, por lo que parece, Twitter ya habría empezado a eliminar esas cuentas. Insisto en que aplaudo la reacción, y lamento, al mismo tiempo, que esa misma contundencia no esté presente en otros casos de violencia o pederastia. Si quieren, esta visto que pueden.

De esto no estoy tan seguro

Me refiero a la noticia que hemos encontrado en ‘Marketing Deportivo’ sobre la batalla que va a librar la Premier League en Twitter para evitar que en esta red social se difundan los goles de esta competición. Y no estoy tan seguro que me parezca bien o mal aunque siempre me haya manifestado en contra de la piratería. Me explico: el fútbol sin goles no es nada. Y si la Premier, como la Liga, se empeñan en esconderlos guardándolos bajo la llave del “o pagas o nada”, cometerán un error. El fútbol mueve tantos millones solo por un motivo: las aficiones. Y estas se alimentan de los goles de sus equipos. Ese y no otro es el modelo de negocio.

Un banco decide que se acabó la crisis

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El Banco Sabadell ha decidido que la crisis se ha acabado (‘El Confidencial’), y que es hora de recoger los frutos: los pisos que posee no van a bajar más de precio. Si acaso, empezarán a subir. Ahora solo falta que se den cuenta de que el dinero tiene que fluir para que las empresas puedan invertir, generar empleo, por extensión, riqueza, ánimo positivo y que la ciudadanía, al final, se anime a buscar un piso y pedir una hipoteca que los bancos, empezando por el Sabadell, por ejemplo, vayan a conceder. Por otro lado, que un banco decrete el final de este “mala racha” no puede resultar más sospechoso.

¿Y la Marca España?

Si un banco decide que la crisis inmobiliaria ha tocado fin, ¿quién decide que la crisis de la Marca España también se termina? ¿Un ministerio, un partido político, uno que pasaba por ahí? Si por el ‘The Telegraph’ británico dependiera, la crisis de la marca española no se acabaría tan fácil. Para muestra, las dos noticias que nos hemos encontrado: el retorno del 25% de los británicos que habían optado por España para su retiro dorado, y el modo en el que un comentarista de golf para la BBC fue drogado, golpeado y robado en España.

Como la marca PP

Si por el gobierno español fuera, la crisis se acabaría, aunque solo fuese temporalmente, de hoy al 26 de mayo. Pero claro, no pueden hacer nada, ¿o sí? En cualquier caso, parecen sorprendidos ante la evidencia de que sus decisiones sobre los derechos sociales, empezando por el empleo y terminando con el aborto, les hayan llevado a sacar solo un punto al PSOE en un sondeo interno que estarían manejando. En ‘El Semanal Digital’, ponen el foco en las cifras: el PP necesitaría llegar a seis millones de votantes… cuando en las anteriores elecciones fue respaldado por once millones de papeletas.

Los impresores también comen

Será porque soy un apasionado de los procesos electorales desde que estaba en la Facultad de Periodismo, pero no entiendo esa manía de acusar de un modo inconcreto, como hacen en ‘Estrella Digital’: “Las elecciones europeas costarán 104 millones de euros a los españoles”. ¿Quién creen en este medio que se los lleva? 75 millones se gasta el estado en organización, y 29 los partidos en imprentas, publicistas, productoras que hacen los anuncios de televisión, periodistas, caterings, taxis, montadores de escenarios, electricistas, desarrolladores webs… ¿Qué tiene de malo una inyección económica a tantos sectores? ¿Quién pierde?

La sublimación del capitalismo

Gracias a la bloguera sobre televisión de DEIA, ‘El Audímetro’ me enteré de la nueva estrategia para levantar la audiencia de las tardes en ‘La Sexta’: que las presentadoras de buen ver de los diferentes programas se reten a mojarse las camisetas, cada una en su espacio. Aún no había salido de mi asombro cuando en ‘El Confidencial Digital’ leo que en la misma cadena proponen un debate entre las opciones más populistas: Vox, Ciudadanos, Podemos y Equo. No sé qué pinta esta última en el póquer de telepredicadores, pero la estrategia está clara: hacer negocio con lo “progre”. La sublimación del capitalismo.