Un atropello

El gobierno de España ni entiende ni quiere entender a Catalunya, y esa es la mayor garantía de que puede que no en 2017, pero sí en un futuro próximo, nos iremos. Y cuando digo “el gobierno de España” hablo en genérico porque no importa qué partido esté ni estará. Y cuando digo “nos iremos” hablo de Catalunya y Euskadi, que no van a quedarse en una España maltratadora que expolia lo que no es capaz de generar. Ayer se marcó un antes y un después.

El punto de no retorno

El lehendakari lo avisaba: España está empujándonos a un punto de no retorno. Dani Álvarez también acertó en Twitter: la de la Guardia Civil entrando en la Generalitat para convertir en delito la voluntad popular será la imagen que nos acompañe desde hoy hasta el 1 de octubre, la que lleve a votar a algunos que “sí” porque con esta España “no”. Lo que está siendo histórico (a falta de garantías reales en el procés) es la torpeza de los tres poderes españoles.

«Estado» y «ley»

La desvergüenza de Rafael Hernando es antológica: en medio de las detenciones en Catalunya se descolgó con un tuit desde Madrid en el que aseguraba que los objetivos del PP son “claros”: “Mantener el estado de derecho haciendo cumplir la ley”. Que sea Hernando, que sea este PP imputado, que sea con emoticonos, que sea cuando estaban esposando a altos cargos del Govern lo convierten en un tuit despreciable por lo que dice y lo que quiere decir.

«Contra el referéndum catalán»

El martes fue El Español en su web y ayer Abc en Twitter quienes fueron los más honestos en sus titulares, seguramente porque su posición contra Catalunya es cómoda: “Detenido el número dos de Junqueras en la macrooperación contra el referéndum catalán”. Porque todo esto es contra el referéndum, contra su idea, su esencia y su significado. Y las detenciones nos recuerdan a Minority Report: realizadas porque no pueden detener a todo un pueblo.

Ni con Rufián ni con Vázquez

No soy partidario de que los diputados abandonen los parlamentos. Tienen que estar: es su deber, aunque lo que suceda no les guste, aunque lo que suceda fuera les guste menos. Y si se marchan como Rufián, parafraseando a Jon Idigoras y dándose la vuelta, me quedo sin recursos para defenderles. Pero más despreciable me parece la diputada del PP, Ana Vázquez, reduciendo un conflicto nacional a cuando dejarán de percibir el sueldo sus compañeros catalanes.

Si lo que quiere es llamar la atención…

Si lo que quiere Gabriel Rufián es llamar la atención mostrando una impresora en el Congreso para declararse culpable por votar el 1 de octubre, lo ha logrado. Yo doy toda la cobertura que busque este diputado que te sorprende la primera vez que le oyes y te cansa a partir de la segunda. Su modo de tomarse la política, a golpe de tuit para ganar notoriedad, ni es seria ni lo pretende. Pero la política sí lo es. La línea que separa lo que hace de la tontería es cada vez más fina.

Argumentos muy baratos

Ha sido muy fino El Citador (más de 36.000 seguidores en Twitter) calificando de “falacia para dummies” la afirmación de Rafael Hernando, que hacía la siguiente resta: si la manifestación de la Diada en Barcelona había reunido a un millón de personas… Los otros siete millones de catalanes se habían quedado en cada en total desacuerdo. O es un ignorante extraordinario o un manipulador muy barato. El problema, no obstante, es que haya personas capaces de creérselo.

Y ahora, ¿qué?

Llevamos un par de semanas oyendo ya el rumor de que Pablo Iglesias e Irene Montero puede que no sean ya pareja sentimental. Si se confirma, que sea para bien, pero permítanme que me pregunte, ¿qué va a pasar ahora? Tania Sánchez fue claramente defenestrada e Irene Montero ascendida en función de su relación con el líder de Podemos (dando por hecho que ambas eran personas perfectamente válidas). ¿Habrá remodelación del grupo parlamentario? ¿Y si la hay?

El iPhone loco

Más de mil euros. Para mí esa es la característica principal del nuevo iPhone: su precio desorbitado. No seré yo quien diga a los de Apple qué tienen que incluir en su dispositivo ni con qué margen de beneficio (siempre mayor que el de otras marcas) venderlo, pero me parece un despropósito. Sobre todo porque Apple sabe que marca el paso de prestaciones y desarrollos: todo ae desarrolla para esas altas prestaciones. Pero hay que poner fin a esta locura.

¿Huelga de animación?

Borja Barba acierta plenamente, en mi opinión, con su planteamiento: cuando los grupos de aficionados encargados de generar ambiente y con cierto trato de favor de las directivas deciden dejar animar ponen por delante sus intereses sobre los del equipo. Eso destapa una serie de consecuencias interesantes: ¿a qué intereses responden? ¿Qué intereses se pueden poner en un campo sobre los del equipo? ¿Puede el club apoyarles si no priorizan al equipo?

Ahora, Zaplana

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En el PP tienen un problema. Un problema que, además, salpica y universaliza el color marrón porque las noticias sobre España en el mundo estos días son sobre la investigación por corrupción en el seno del partido en el gobierno. Y porque cualquiera que se acerque al PP acaba igualmente manchado, bien para negociar unos presupuestos, bien para articular una ley incluso necesaria. Ayer, a la hora en la que escribía estas líneas, era Zaplana el gran nombre propio del PP para mal.

Pero no todo vale

En el gran pozo de lodo que parece ser la “Operación Lezo” que ha provocado las detenciones de estos días de personas vinculadas al PP, también sobresale una empresa: Indra, concesionaria de la gestión de las elecciones. Eso ha dado pie a Garzón, Rufián y Espinar, entre otros, a poner en duda los resultados. Pero como bien les recordaba Marcelino Madrigal en Twitter: ni IU, ni ERC, ni Podemos pusieron una sola reclamación. Sembrar ahora dudas es tirar piedras contra el tejado de la democracia, de la que viven.

Las ideas hay que tenerlas claras

Evidentemente, tengo que hablarles de las elecciones en Francia, donde han pasado a la segunda vuelta Marine Le Pen y Emmanuel Macron. Ante la disyuntiva, Jean-Luc Mélenchon, la opción de Podemos en la primera, tiene que preguntar a las bases, ¡toma ya! El diputado socialista Ignacio Urquizu lo expresaba perfectamente: “Hay una parte de la izquierda que sigue sin entender nada. Ni Hillary era igual que Trump ni Macron es lo mismo que Le Pen”.

Patxi López, tan cerca, tan lejos

Según El Independiente, si Susana Díaz gana las primarias socialistas el ex lehendakari pondría proa a Bruselas donde, con el beneplácito de la andaluza, podría comandar un equipo en el que encontraría a fines como Elena Valenciano o José Blanco que, además, ya se han posicionado con Díaz. En la misma pieza insisten en que el equipo de campaña de López asegura que esta vez es cierto que no hay acuerdo, pero también recuerdan que el vasco no ha criticado a su rival, mejor colocada.

No, no tienes derecho a tener razón

El tuit de Pedro Duque: “Se puede decir que la Tierra es plana porque hay libertad de expresión, pero ningún derecho ampara tener razón”, no se acota solo en el caso de la reciente tesis doctoral que ha querido probar que no vivimos en una esfera achatada por los polos. Twitter es así: la libertad de expresión y de elección, para algunos, conlleva el derecho a tener razón solo porque ejercen esas libertades con insistencia. Pero me temo que, otra vez, está en lo cierto el astronauta.

Dale al Santander

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Llevo varios días leyendo columnas, posts y comentarios sobre el aumento de las comisiones en la cuenta “1, 2, 3” que llegaron a ofrecerme en su día, y salvo la jornada del anuncio no he vuelto a escribir nada hasta hoy porque lo que ha escrito Javier Santacruz en Ctxt merece mucho la pena. Recuerda que el producto recibió críticas a su salida, y que “hacer un mal asesoramiento financiero a sabiendas y con conflicto de interés puede provocar grandes pérdidas en los clientes”.

La “nueva política” es el puto Twitter

El rifi-rafe de Pablo Iglesias con varios periodistas hace unos días, vía Twitter, mientras el primero estaba en su escaño y acababa de bajarse de la tribuna dejó al descubierto la obsesión de esta “nueva política” por la web del pajarito. Pero los de Podemos no son los únicos: “Rufián y Felisuco se enzarzan en una acalorada disputa. El hashtag #Cuñadodelaño que empleó el catalán para referirse a un diputado de Ciudadanos encendió la mecha”. ¡Y a estos hay que llamarles “señorías”!

Es el negocio del fútbol

Fermín de la Calle, como todos los que adaptan la frase que acuñó James Carville, asesor de Bill Clinton durante la campaña que le llevó a la presidencia, se pasa de prepotente: “¡Es el dinero, estúpido! No el fútbol”, exclama en el titular para intentar salvar a un deporte que en los cuatreros y sus defensores tiene sus peores enemigos. De la Calle incluso cita el informe capcioso que la asociación internacional de futbolistas utiliza para dar pena mientras las estrellas se forran y olvidan que se trata de un deporte precioso.

Los Youtubers más ricos

Conocer lo que se embolsan los youtubers más ricos y famosos del planeta me ha dejado pasmado pero lo he recibido bien porque desconocemos lo que ganan estrellas más cercanas y la curiosidad nos corroe incluso a quienes reconocemos el valor de ElRubius o Zorman, tíos que no son “youtubers”, sino comunicadores extraordinarios. “Youtubers” son los otros: Wismichu o Dalas, que no pasan de malos imitadores de PewDiePie (que podría ganar 15 millones al año con los ingresos derivados de sus vídeos), Roman Atwood (8 millones) o Lilly Singh (7,5).

Zorionak, instagramers de Bilbao!

Instagram es una de las aplicaciones que más me gusta porque me divierte, me permite ver que están viendo mis amigos, veo fotos estupendas de gente que no conozco o, aún mejor, que después he conocido en persona gracias a Instagram, y hasta me informo en las cuentas institucionales o de marcas. Así que me ha dado pena no poder participar en el cuarto aniversario del grupo de Instagramers de Bilbao que, bien conducidos por Alberto Makusikusi, terminaron el domingo en la Torre Iberdrola dando envidia a quienes les seguimos.

No, si Rajoy avisó

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Lo hizo en Instagram, con cierta alevosía, pero en el fondo daba igual el ocultamiento parcial porque su último discurso antes de volver a ser investido presidente, Mariano Rajoy casi exigió al PSOE que, ya que permitía la investidura, le facilitara su labor ejecutiva desde el legislativo. Creo que el ya presidente se equivocó claramente en su discurso: no se hace leña del árbol caído, y más cuando estás apoyándote en esa madera. El PSOE fue responsable y le está costando muy caro, Rajoy debería haber sido, por lo menos, agradecido.

Y Pedro Sánchez casi acertó con la salida

Pedro Sánchez ha mejorado algo: dejó su acta de diputado antes de la votación en el Congreso para evitar la foto de su voto en contra en vez de la abstención. Decía en el titular que “casi acertó” porque podría haberlo hecho todavía mejor: si en vez del sábado elige el viernes, hubiera sido noticia, lo que buscaba por lo visto en su Twitter, donde abría todas las puertas a seguir en el PSOE (evidentemente, en las altas esferas) en el lado de la afiliación, según él.

En misa y repicando

Lo que hizo ayer Alberto Garzón fue lo que el ilustra el viejo dicho español: no se puede estar en misa y repicando. Pero él lo intentó: se pasó por la manifestación “Rodea al Congreso” y luego entró en la Cámara porque, claro, él sí es diputado, “casta”, ya saben. No le negaré que Rajoy parece “el jefe de la Gürtel”, como él mismo decía en el tuit, por lo visto en los diferentes juicios, pero eso no le da razón en todo lo demás. Garzón se equivoca manifestándose en contra de la institución en la que trabaja, como ya lo hicieron otros.

“No nos representan”

Eso es lo que gritaban, por lo menos algunos, precisamente en la manifestación “Rodea al Congreso”. No me gusta la composición de la cámara baja española, pero después de dos elecciones consecutivas y la aparición de nuevos partidos en la misma, creo que no se puede negar que los votantes españoles, vascos, catalanes y gallegos sí están representados justo como estos han querido. Me temo que la democracia empieza reconociéndose a sí misma.

Rufián, una estrella fugaz

Tengo que dar la razón a quienes me recomendaban que tuviera calma ante la irrupción de Gabriel Rufián. El diputado de ERC me gustó mucho al principio, hace unos meses, cuando “saltó a la fama” política como portavoz en el Congreso. Pero en lo que va del 20-D a hoy, su estrella se ha calcinado y ahora es gris. Su discurso no fue ni ocurrente ni contundente: solo insultó gratuitamente e intentó hacer chistes que, simplemente, no tocaba hacer. Una esperanza menos en política.